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viernes, 22 de enero de 2021

Biblioteca de Umberto Eco


Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que tendrá que estar con la misma clasificación que él tenía. Más de 30.000 libros. Y la idea esa demás digitalizarla para que se puedan ver las anotaciones en los márgenes que el propio Eco había hecho. Queda sólo esperar...

Se puede leer aquí.



Y ampliando aquíBolonia recibirá la parte moderna y el archivo de la biblioteca del pensador italiano, mientras que la Braidense albergará los 1.200 volúmenes antiguos, de los cuales 36 son incunables y 380 impresos entre el siglo XVI y el XVIII, que el propio Eco guardaba en su casa en forma separada.

sábado, 17 de octubre de 2020

Aniversario

 Se cumple este mes el 40 aniversario de la novela "El Nombre de la Rosa". Y por supuesto merecía una entrada. Sólo para recordarlo. 





domingo, 26 de mayo de 2019

Una de esas cosas que de cuando en cuando resultan agradables de encontrar. Lo he encontrado en Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/biblioteca-bolonia-seccion-umberto-eco

La Universidad de Bolonia ha decidido recrear en su biblioteca un ala enteramente dedicada a los volúmenes del gran filósofo Umberto Eco. 

Este es el deseo que la familia Eco siempre ha cultivado: entregar los 1.200 libros antiguos de su colección a Brera, a la Biblioteca Braidense, y los otros 30.000 a la Universidad de Bolonia. En esta universidad el académico enseñó desde 1975, ocupando la cátedra de Semiótica. 

De hecho, el proyecto consiste en recrear en un ala de Bub, la biblioteca universitaria de Bolonia, su biblioteca de Piazza Castello, en Milán: sus 30.000 libros están a la espera de un lugar definitivo. En este espacio las estanterías tendrían dimensiones y colores inspirados en los de la biblioteca original. La entrada dará a Piazza Puntoni y desde aquí el espacio se enrollará en esquinas y largos pasillos. También hay una escalera de caracol que conducirá a un entrepiso. Habrá una parte de los volúmenes dedicados a la ficción, otra dedicada a sus libros traducidos a todos los idiomas, otra a los libros escritos sobre él y otra que reunirá los libros de los “cretinos”, es decir, aquellos libros con que no estaba de acuerdo. Una gran sección cubre sus preciosas notas. 

Cabrá ver si realmente dentro de unos años podría ser visitable. Ojalá.

domingo, 23 de octubre de 2016

Más de Eco

He encontrado navegando por ahí una breve reseña que Eco hizo al respecto de su famosa aseveración de que Internet está lleno de idiotas. Parece que no le debió gustar demasiado que se lanzasen hordas de navegantes a criticar sus palabras, por lo que las matizó y expuso de mejor manera. Las dejo por si a alguien le da curiosidad leerlas. Siempre vale la pena.

Los necios y la prensa responsable

Me he divertido mucho con el tema de los necios de la Web. Para quienes no lo hayan seguido, salió online y en algunos periódicos que en el curso de una denominada lectio magistralis en Turín, yo habría dicho que la Web está llena de necios. Es falso. La lectio trataba de un argumento completamente distinto, pero eso nos dice cómo entre periódicos e internet las noticias circulan y se deforman.

El asunto de los necios salió en una rueda de prensa sucesiva durante la cual, respondiendo ya no sé a qué pregunta, hice una observación de puro sentido común. Admitiendo que entre los siete mil millones de habitantes del planeta haya una dosis inevitable de necios, muchísimos de ellos antaño comunicaban sus desvaríos a sus íntimos o a sus amigos del bar, y de este modo sus opiniones quedaban limitadas a un círculo restringido. Ahora una consistente cantidad de estas personas tienen la posibilidad de expresar las propias opiniones en las redes sociales. Por lo tanto, esas opiniones alcanzan audiencias altísimas, y se confunden con muchas otras expresadas por personas razonables.

Nótese que en mi noción de necio no había connotaciones racistas. Nadie es necio de profesión (salvo excepciones), pero una persona que es un excelente tendero, un excelente cirujano, un excelente empleado de banco puede decir estupideces sobre argumentos de los cuales no es competente, o sobre los que no ha razonado bastante. Entre otras cosas porque las reacciones en internet se hacen en caliente, sin que dé tiempo de reflexionar.

Es justo que la red permita expresarse también a los que no dicen cosas sensatas, pero el exceso de tonterías atasca las líneas. Y algunas reacciones desmedidas que he visto en la red confirman mi más que razonable tesis. Incluso alguien había referido que yo opinaba que en la red tienen la misma evidencia las opiniones de un tonto y las de un premio Nobel, e inmediatamente se difundió viralmente una inútil discusión sobre si yo había recibido el premio Nobel o no. Sin que nadie fuera a consultar la Wikipedia. Esto para decir lo inclinados que estamos a hablar al tuntún. En cualquier caso, ahora se puede cuantificar el número de los necios: son 300 millones como mínimo. En efecto, parece ser que en los últimos tiempos la Wikipedia ha perdido 300 millones de usuarios. Todos ellos navegantes que ya no usan la Web para encontrar informaciones, sino que prefieren estar en línea para charlar (tal vez al buen tuntún) con sus pares.

Un usuario normal de la red debería ser capaz de distinguir ideas inconexas de ideas bien articuladas, pero no siempre es así, y aquí surge el problema del filtro, que no concierne solo a las opiniones expresadas en los diversos blogs o vía Twitter, sino que es una cuestión dramáticamente urgente para todos los sitios Web, donde (quisiera ver quién protesta ahora negándolo) se pueden encontrar tanto cosas fidedignas e utilísimas, como vaniloquios de todo tipo, denuncias de conspiraciones inexistentes, negacionismos, racismos, o también noticias culturalmente falsas, imprecisas, embarulladas.

¿Cómo filtrar? Cada uno de nosotros es capaz de filtrar cuando consulta sitios que conciernen a temas de su competencia, pero yo, por ejemplo, me vería en un aprieto a la hora de establecer si un sitio sobre la teoría de cuerdas me dice cosas correctas o no. Ni siquiera la escuela puede educar al filtro porque también los profesores se hallan en mis mismas condiciones, y un profesor de griego se puede encontrar indefenso ante un sitio que habla de la teoría de las catástrofes, o incluso tan solo de la guerra de los Treinta Años.

Queda una sola solución. Los periódicos a menudo son víctimas de la red, porque de ella sacan noticias, algunas veces leyendas, dando voz por lo tanto a su mayor competidor, y al hacerlo siempre llevan dos días retraso sobre internet. En cambio, deberían dedicar por lo menos dos páginas al día al análisis de sitios Web (tal y como se hacen reseñas de libros o de películas) indicando los sitios virtuosos y señalando los que transmiten bulos o imprecisiones. Sería un inmenso servicio al público y quizá también un motivo para que muchos navegantes de la red, que han empezado a dejar de lado los periódicos, vuelvan a hojearlos a diario.


Por supuesto, para acometer esta empresa un periódico necesitará un equipo de analistas, muchos de los cuales habrá que ir a buscarlos fuera de la redacción. Se trata de una empresa sin duda cara, pero sería culturalmente preciosa, y marcaría el principio de una nueva función de la prensa.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Funeral

Se ha celebrado hoy el funeral del Maestro. Según su deseo, ha sido una ceremonia laica y sencilla en el Castillo Sforzesco. Curiosamente el edificio donde realicé mi primera vista a Italia. Es lo primero que vi allí. Hay casualidades muy curiosas. 

Ha sido un funeral sencillo pero multitudinario. Con miles de personas que han querido dar su último adiós al Maestro. La mayoría ni siquiera han conseguido entrar y han tenido que seguirlo por megafonía. 

Quienes intervinieron fueron básicamente personas cercanas a Eco, que conocían bien al maestro y sabían de quién hablaban, como su nieto de 15 años (Emmanuel). He leído que también hablaron un amigo del instituto y otro de la universidad y que, por suerte, hubo alguna nota de humor. Eco siempre tuvo una vis cómica importante. De ello se encargó Moni Ovadia: "A Umberto Eco no le faltaba la ironía y el humor", justificó. Y tampoco podía faltar en su despedida. También estuvo Francesco Umbertini, rector de la Universidad de Bolonia, Roberto Benigni, y cientos de estudiantes y amigos. 

Se escuchó la sonata "La Folia"  de Arcangelo Corelli, que Eco tocaba en vida con su clarinete. Para quien la quiera escuchar: Aquí. La música barroca era su favorita.


El féretro de Eco fue sacado a hombros del castillo ante el aplauso de los presentes. Sus restos fueron incinerados después.

sábado, 20 de febrero de 2016

Sit terra tibi levis


Hoy sí la noticia es verdad. Umberto Eco ha muerto. ¿Qué decir? Nada. De todo el mundo se pueden leer notas de duelo y aflicción.

Lugete

domingo, 14 de junio de 2015

Invasión de imbéciles

Imagino que el ser ya octogenario, haber visto de todo y estar ya de vuelta de ese mismo todo le permite una serie de licencias. Pero eso no le exime de la polémica, y hasta al Maestro le llueven críticas. Pero no por eso deja de ser verdad lo que dijo: Umberto Eco desató una polémica en las redes sociales al lanzar un ataque durísimo en su contra. De hecho, las acusó de haber generado una "invasión de imbéciles", frase que se volvió viral en Twitter. "Las redes sociales le dan derecho de palabra a legiones de imbéciles que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la colectividad", dijo. "Enseguida (a éstos) los callaban, mientras que ahora tienen el mismo derecho de palabra de un premio Nobel. Es una invasión de imbéciles", agregó, en un breve encuentro con la prensa en Turín, luego de recibir un doctorado honoris causa en "comunicación y cultura de los medios". Eco explicó que si "la televisión había aprobado al tonto del pueblo, ante el cual el espectador se sentía superior", el "drama de Internet es que ha aprobado al tonto del pueblo como el portador de la verdad". El semiólogo invitó a los diarios de papel a filtrar, con un equipo de periodistas especializados, las informaciones de Internet, "porque nadie hoy está capacitado para entender si un sitio es confiable o no". Y a dedicarle al menos dos páginas a un análisis crítico de los sitios.

Sacado de aquí: http://www.lanacion.com.ar/1801205-una-invasion-de-imbeciles-a-eco-no-le-convencen-las-redes-sociales

La pena es que no haya más gente que lo diga. 

viernes, 27 de marzo de 2015

Umberto Eco: 'No estoy seguro de que internet haya mejorado el periodismo'

Una entrevista en El Mundo. Vale la pena el tiempo dedicado a leerla. La foto es graciosa.

Umberto Eco ha escrito mucho y muy atinado sobre cuestiones como la representación, el símbolo y la cultura. Quizá por tirar tan alto, ahora ha decidido ‘rebajarse’ a hablar… del periodismo. ‘Número cero’ (Penguin Random House) es su nueva novela sobre ‘Domani’, un periódico ficticio y fallido montado por un ricachón para poner en aprietos a Dios sabe quién.

Una redacción compuesta de perdedores se dedica a hacer números del invento, lo cual sirve al autor de ‘El nombre de la rosa’ para soltar ideas como las que siguen, mientras mastica un tabaco en su casa con vistas al Castello Sforzesco de Milán.

¿Por qué quiso hacer este libro?

Llevo escribiendo artículos y ensayos sobre los defectos del periodismo italiano desde 1960, en muchos casos con polémicas, en otros discutiendo con amigos… Yo mismo he escrito en periódicos, así que se trata de una crítica desde el interior. Desde hace 10 años tenía en la cabeza esta idea de hacer una novela sobre los defectos del periodismo, pero lo había ido retrasando. Hasta hoy.

¿Y por qué ambientarlo en 1992?

1992 fue un año en el que se estableció un giro copernicano. Los partidos entraron en crisis y comenzaron todos estos procesos judiciales contra la corrupción, por lo que había esta esperanza de que todo cambiase. Pero dos años después llegó Berlusconi… [risas ]. Me interesaba que en la novela nuestro presente fuese un futuro que la gente todavía desconocía. Por eso, en el libro, el director del periódico, Simei, dice que los teléfonos móviles son una moda pasajera.

La imagen del periódico que aparece en el libro es muy negativa, como una herramienta de difamación.

No todos los periódicos son una ‘máquina de fango’. Los vespertinos ingleses, por ejemplo, con todos los cotilleos de la familia real, lo hacen para vender un poquito más. Pero en Italia este mecanismo se ha usado como herramienta política para deslegitimar al adversario. Por ejemplo, hay un caso real que cuento en la novela sobre un juez que había hecho algo que no había sentado muy bien. Y le fueron fotografiando hasta que le sacaron fumando en una imagen en la que se apreciaba que llevaba unos calcetines de colores chillones, sugiriendo que se trataba de un ser un poco raro.

En el libro Simei dice que “los periódicos le dicen a la gente cómo tiene que pensar”

Depende de quién los lea. A mí, por ejemplo, los periódicos no me dicen qué tengo que pensar. También porque no leo uno sólo y estoy abierto a muchas sugerencias. Pero un lector más ingenuo o menos preparado está más influenciado, más aún por la televisión.

¿Cree que los periódicos han perdido poder por los excesos del pasado?

Si un periódico importante hace hoy una entrevista al primer ministro, ésta sigue teniendo un peso y hasta se puede discutir de ella en el parlamento. Ahora bien, este poder de influir no es sobre el público, sino sobre las altas esferas. El verdadero chantaje no llega cuando yo digo a mucha gente que usted ha robado, sino cuando se lo cuento solamente a dos y ya está. Es poner una noticia en la mesa de la persona importante y sugerir que se podría contar más. Ahí es donde los periódicos tienen el verdadero poder, no sobre el hombre de la calle que puede leer el mismo texto de una forma distraída.

Es una influencia sobre la ‘cima’, por decirlo de algún modo. ¿Por qué hay tantos pequeños periódicos que no tendrían razón de existir, si no reciben subvenciones y venden muy poco? Porque su función es la de enviar un mensaje privado. Dicen: ‘Yo sé algunas cosas y podría decir más’.

¿’Domani’ tiene algo que ver con la realidad?

Me inspiré en un personaje real, que no está mencionado en el libro, Mino Peccorelli, que durante los años 60 y 70 tenía una agencia de noticias en Italia cuya circulación era limitadísima, pero llegaba a las mesas de los ministros y diputados. En él se lanzaba sospechas y era tan peligroso que lo mataron en 1979, por este pequeño pseudo-boletín que servía como instrumento de chantaje.

¿Qué opina de la actual crisis de los periódicos?

La crisis de los periódicos no empieza ahora, sino en 1954, con la llegada de la televisión. Antes decían lo que había pasado el día anterior, pero desde ese momento la gente ya lo sabe. El gran humorista y escritor Achille Campanile dijo en los años 60 que el periódico es como una carta que dice: “Seguirá un telegrama”. Lo que pasa es que el telegrama es del día anterior. Y esto es un problema.

Los periódicos se parecen cada vez más a los semanarios, lo que, a su vez, pone en peligro a los semanarios. Pero es que un diario no tiene la capacidad de un semanario de hacer las cosas tranquilamente, porque se trabaja al filo de la noche. Hay que tener también en cuenta el esquema publicitario y el aumento de los anuncios: cuando yo era niño, había periódicos de dos páginas, tan sólo, y hoy son de 60. Y hay que llenarlas.

Si eres un periódico serio, puedes hacerlo con comentarios y análisis, pero si no, te conviertes en esta máquina de fango que llena páginas y que obliga a leerlas por este mecanismo que los alemanes llaman ‘Schaden-freude’, el placer del dolor ajeno.

Roberto Saviano ha dicho que el libro es un “manual de comunicación contemporánea”.

No creo que sea un manual, pero también se ha dicho que debería estudiarse en las escuelas de periodismo. Esto quizás sí, pero como mal manual de periodismo, de lo que no se puede hacer [risas].

En su anterior novela, ‘El cementerio de Praga’, el protagonista se dedica también a crear bulos. ¿Hay una conexión entre ambos libros?

Hay una conexión con otros muchos libros míos, como ‘El péndulo de Foucault’, porque siempre me ha preocupado la paranoia del complot. Y hoy todavía más, porque internet está lleno de este tipo de contenidos. Lo que más me interesa es cómo se construye el complot, conectando hechos que parecen no tener relación. En la novela, el periodista Bragadoccio es lo que hace, al conectar en un único hilo los últimos momentos de Mussolini con lo que sucedió en Italia en las décadas siguientes.

¿Cómo se pueden combatir estos ‘complots’?

Una de las primeras cosas que habría que enseñar a los niños es cómo filtrar noticias en internet, a distinguir las verdaderas de las falsas. Un ejercicio podría ser elegir un argumento y buscarlo en 10 sitios distintos. Haciendo una comparación se podría crear un sentido crítico. Hay síndromes del complot que resulta muy fácil demostrar que son mentira y otros que no tanto. Por ejemplo, esa idea de que los estadounidenses no llegaron a la Luna y que las imágenes que se ven son una reconstrucción que se hizo en un estudio.

¿Cuál es el argumento contrario? Que si esto hubiese sido así, los soviéticos lo hubiesen dicho y demostrado. Pero si se callaron, es que no había ninguna prueba y, por tanto, es una estupidez. O ‘Los protocolos de los sabios de Sion’, cuya falsedad se demostró hace 100 años, pero en internet sigue circulando y en las bibliotecas árabes está entre los libros más consultados. Es verdad, hay complots reales, como el que se organizó para matar a Julio César. O la Conspiración de la pólvora de Guy Fawkes, que fue descubierta y no llegó a término. O lo que sucede habitualmente en la bolsa, con las OPAs y todos movimientos que empiezan siendo secretos y luego se materializan.

Pero los más peligrosos son los complots mentirosos, porque no logran salir bien, se quedan en el imaginario colectivo, obsesionando a la gente, y nadie puede desmontarlos porque no existen. Pongamos que usted es ateo: todas las religiones son la descripción de un complot que no existe. Pongamos que es católico creyente: el resto de las religiones son un complot inexistente.

Un personaje de la novela dice en un momento que “el placer de la erudición está reservado a los perdedores”.

Es una paradoja, pero también es verdad que puede haber un físico que gana el Premio Nobel y no sabe nada la historia de la literatura. O puede haber un corrector de libros que sabe muchísimo de muchas cosas y ve que esto no le sirve para nada en la vida. Hoy se da un fenómeno de hiperespecialización, que es muy estadounidense.
Recuerdo hablar con un profesor de francés de una universidad de EEUU de que estábamos llegando a un taylorismo de la cultura, es decir, que cada uno es capaz de hacer una sola cosa. Y me preguntó que qué era el taylorismo. Pues eso mismo que le pasaba a él, que no sabía casi nada de ninguna otra cosa.

¿Cómo ve la influencia de internet en los "mass media"?

No estoy seguro de que internet haya mejorado el periodismo, porque es más fácil encontrar mentiras en internet que en una agencia como Reuters.

¿Cómo valora que las noticias más vistas de internet sean las que son? ¿Es el lector culpable?

Con Facebook y Twitter es la totalidad del público la que difunde opiniones e ideas. En el viejo periodismo, por muy asqueroso que fuese un periódico, había un control. Pero ahora todos los que habitan el planeta, incluyendo los locos y los idiotas, tienen derecho a la palabra pública.

Hoy, en internet, su mensaje tiene la misma autoridad que el premio Nobel y el periodista riguroso. O, por ejemplo, lo que pasa con los libros. Antes las editoriales ejercían de filtro, aunque podían equivocarse: esto se publica y esto no. Ahora, cualquiera puede publicar un libro en internet y resulta complicado argumentar con un joven las diferencias entre algo bueno y algo malo. Sí, se podrá decir que la clave está en que le guste o no. Pero entonces es cuando recuerdo ese ‘anuncio’ que decía: “Come mierda: millones de moscas no pueden estar equivocadas”.

¿Tiene esto algo que ver con alguna dinámica particular de estos tiempos?

Aquella chica que succionaba el pene de Bill Clinton, cómo se llamaba, Monica Lewinsky, ha regresado para hablar de ello y da conferencias. ¿Se podría esperar que permaneciese callada y desapareciese? No. Lo mismo que el ladrón o el mafioso va a televisión a contar lo que ha hecho. Éste es un fenómeno totalmente nuevo en la historia de la humanidad: es importante aparecer en público.

Hace no mucho, en Italia, un marido cornudo compró una página de publicidad del ‘Corriere della Sera’, que cuesta un montón de dinero, para decir que su mujer era una puta. Y la mujer compró a continuación otra página para decir que el marido no estaba bien.

Esta importancia de mostrarse ante otra gente era algo que hasta ahora sólo se veía en algunos asesinos en serie, que querían llamar la atención de los medios y de la policía. Pero un ‘serial killer’ es un loco, y ahora son las personas comunes las que tienen esta necesidad. Es como compartir una colonoscopia con el mundo.

La actitud de muchos intelectuales de hoy es llevarse continuamente las manos a la cabeza. ¿Cuál es su técnica para no caer en lo apocalíptico?

Escribir libros. Describir los problemas. Y tener la esperanza de que alguien que los lea piense, por ejemplo, que va a ser más cauto a la hora de leer un periódico. El intelectual debe denunciar los vicios de la sociedad; si se desata un incendio en un teatro no puede sentarse en una silla a recitar poesía: tiene que llamar a los bomberos, como haría cualquier otro ciudadano.

Pero sigue habiendo muchos intelectuales que, como Platón, aseguran que todo iría mejor si se les diese el poder.

Pero esta idea de Platón se demostró fallida cuando fue a Sicilia. Es por esto que siempre he preferido a Aristóteles, porque aconsejaba y se ocupaba de otras cosas serias, aparte de la política.

¿Cuál es la clave para, con 83 años, seguir manteniendo la pasión por contar?
Siempre he contado algo. Antes contaba chistes, pero en los últimos años he parado, porque Berlusconi ya contaba demasiados. Pero desde pequeño escribía cómics y novelas, que nunca terminaba. Luego contaba cosas a mis hijos. Y ahora tengo a mis nietos. Pero, hablando de mis libros, si te fijas bien en mis libros de filosofía y ensayo, son también narraciones, siempre cuento cómo he procedido en la búsqueda. Hay muchas formas de contar.

Dar clases a los estudiantes es una de ellas, porque siempre he pensado que nuestra forma de conocer no es a través de las definiciones, sino de las historias. Cuándo un crío pregunta de dónde vienen los niños no se le da una lección de genética, sino que se habla del polen, las mariposas, la semilla de papá… Las cosmologías son en realidad novelas del origen del mundo. Los historiadores no hacen sino contar… No nos damos cuenta de que es la forma principal de ver el mundo. Y nos sirve para entender cosas como lo que pasa en Siria e Irak. Porque el fanático no cuenta historias: tiene una verdad en la cabeza y la repite.

¿Qué le parecen las entrevistas?

Es un problema que yo, como autor, me encuentro. Se publica un libro y, hace tiempo, uno esperaba las críticas, que podían tardar un par de meses, porque el crítico tenía que leerse el volumen. Ahora o se habla el día después o nada. Y hay que hacer una entrevista, porque si no la das, no hay crítica. Y la entrevista es un texto que siempre habla bien del libro, lo cual es una manera de engañar al lector, porque es obvio que el autor va a hablar bien de su libro, mientras que uno espera una argumentación contrastada del crítico.


Me ha pasado lo siguiente: dar una conferencia y, al término de ésta, venirme un periodista a que le contase lo mismo que había dicho. ¡Maldita sea, si estabas ahí! ¡Podías haberme grabado, es tu trabajo! Pero está esta idea de que la entrevista es más noble, más ‘scoop’. Y ves un periódico hoy y está lleno de entrevistas, cuando las únicas que tienen realmente sentido son con aquellas personas que no las dan, como corruptos, asesinos o gente así. Una entrevista conmigo es una pérdida de tiempo.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Wittgenstein en "El nombre de la rosa"



Hay una curiosa frase que me ha quedado desde hace años enquistada en la mente, ya que no supe nunca a qué se refería, ni cuál era el guiño intelectual que hacía Eco al hablar, casi al final de la novela, de un "místico alemán" al que cita. La fase traducida de forma burda venía a decir algo tal que así:  

"Hay que arrojar la escalera por la cual se ha subido". 

El nombre del "místico alemán" al que se le atribuye esa sentencia no sale nunca. Como tras muchas lecturas voy conociendo un poco al maestro, no deja de serme claro que está haciendo una broma, pero mi nivel no alcanza y hace años que le doy vueltas sobre a quién se refería. Hace nada que he leído que se hizo traducir (o tradujo) una frase de Ludwig Wittgenstein (1889-1951) a alemán medio-alto y la coló como si se tratase de un hombre de la época, en uno de sus mil juegos de palabras y de conceptos. Y, en efecto, se puede encontrar la frase, más o menos, en el "Tractatus logico-philosophicus" 6.54:  

Mis proposiciones esclarecen porque quien me entiende las reconoce al final como absurdas, cuando a través de ellas –sobre ellas– ha salido fuera de ellas. (Tiene, por así decirlo, que arrojar la escalera después de haber subido por ella.) Tiene que superar estas proposiciones; entonces ve correctamente el mundo”. 

Sé que es una pequeña tontería, pero por si a alguien le resulta de provecho se la dejo transcrita.

viernes, 1 de agosto de 2014

Sobre la privacidad

Otro artículo interesante que he pillado dando un par de vueltas por la red. Vale la pena el tiempo que se ocupe en leerlo, y además está escrito por el Maestro (http://prodavinci.com/2014/07/28/vivir/dando-a-cambio-nuestra-privacidad-por-umberto-eco/):

Uno de los grandes problemas de nuestro tiempo, que a todas luces parece preocupar a todos hoy día, es el número creciente de amenazas a nuestra privacidad. En los términos más llanos, asumimos que “privacidad” significa que todos tienen el derecho a proceder con sus propios asuntos sin que alguien más —en particular dependencias ligadas a centros de poder— se entere al respecto. Valoramos tanto nuestra privacidad que hemos establecido instituciones y regulaciones para salvaguardarla.

A últimas fechas, nuestras conversaciones a menudo dan un giro hacia cuánto nos preocupa que alguien pudiera piratear nuestros estados de cuenta de tarjetas de crédito y averiguar qué bienes hemos comprado, en qué hoteles nos hemos hospedado o dónde hemos cenado. No importa el miedo a que nuestros teléfonos pudieran ser intervenidos sin causa justa: Vodafone, la empresa británica de telecomunicaciones, hizo sonar la alarma sobre agentes más o menos secretos en varios países obteniendo acceso a las personas con las que hablamos y lo que decimos al teléfono.

Por la manera en que hablamos de la privacidad, parecería que la consideramos sagrada, como algo que debe defenderse a cualquier precio, para que no terminemos viviendo en una sociedad gobernada por el proverbial Hermano Mayor de George Orwell: una entidad que todo lo ve y vigila cada una de nuestras acciones y, quizá, incluso cada uno de nuestros pensamientos.

Pero, a juzgar por nuestra conducta, ¿realmente nos preocupa mucho la privacidad? Consideren lo siguiente: hubo una época en que la mayor amenaza a la privacidad de una persona era el chisme; la gente temía que su ropa sucia fuera ventilada en público, preocupada de que eso pudiera dañar su reputación. Sin embargo, actualmente, a medida que tantos luchamos con la manera de definirnos en el mundo moderno, existe una amenaza mayor que la pérdida de privacidad: la pérdida de visibilidad. En nuestra sociedad hiperconectada, muchos de nosotros sólo queremos que nos vean.

De esta manera, una mujer que se prostituye (y que, en los viejos tiempos, habría intentando ocultar su oficio tanto a familia como vecinos), se promueve como una “acompañante” y adopta un papel público, quizá apareciendo incluso en televisión. Parejas que en otra época pudieran haber mantenido en privado las dificultades de su vida ahora se presentan en vulgares programas de TV, revelándose como adúlteros o cornudos, y son recibidos con aplausos. El extraño sentado a su lado en el tren le grita a su teléfono lo que piensa de su cuñada o lo que su asesor fiscal debería hacer. Y el sujeto de una investigación policial de alto perfil —quien, en otra era, pudiera haber abandonado la ciudad o permanecido discretamente en casa, esperando a que pase la ola del escándalo— pudiera más bien incrementar sus apariciones en público y poner una sonrisa en su cara, ya que es mejor ser un ladrón de mala fama que un hombre honesto pero anónimo.

El sociólogo Zygmunt Bauman escribió hace poco en La Repubblica sobre el poder de Facebook y otros medios sociales para hacer que la gente se sienta interconectada. Esto evocó un artículo que Bauman escribió para el Social Europe Journal en 2012, en el cual habla de cómo los medios sociales, como instrumentos para llevar un registro de los pensamientos y emociones de la gente, pueden ser controlados por diversos poderes interesados en vigilancia electrónica. Bauman destaca que, a final de cuentas, ese tipo de violaciones a la privacidad es posible gracias a la entusiasta participación de la misma gente cuya privacidad está siendo violada. Argumenta que “vivimos en una sociedad confesional, promoviendo la propia exposición en público del orden de la principal y más fácil disponible, así como discutiblemente la más potente y la única prueba en verdad apta de existencia social”.

En otras palabras, por primera vez en la historia de la humanidad, los espiados están colaborando con los espías para simplificar la tarea de estos últimos. Lo que es más, la persona promedio extrae satisfacción de rendir su privacidad cuando eso le permite sentir como si otros verdaderamente lo “vieran”. (No importa si lo que ellos ven es su comportamiento como idiota o incluso como delincuente).

Una vez que seamos capaces de saber absolutamente todo de todos los demás, el exceso de información sólo producirá confusión e interferencia. Esto debería preocupar a los espías, mas no a los espiados, quienes parecen conformes con la idea de que ellos, y sus secretos más íntimos, sean conocidos por amigos, vecinos e incluso enemigos. A últimas fechas, quizá someterse a ese tipo de exposición es la única forma de sentirse realmente vivo y conectado.
Hablamos mucho de dientes para fuera sobre preocuparnos de la privacidad. Pero si las acciones hablan con mayor fuerza que las palabras, entonces nuestra privacidad al parecer no tiene tanta importancia para nosotros. Cuando menos, no tanta como el reconocimiento.

domingo, 22 de junio de 2014

Premio Gutemberg

El escritor, filósofo y lingüista italiano Umberto Eco será distinguido con el Premio Gutenberg que otorgan la Sociedad Internacional Gutenberg y la ciudad alemana de Maguncia, la ciudad natal del inventor de la imprenta, Johannes Gutenberg.

"Al premiar a Umberto Eco estaremos distinguiendo a uno de los grandes literatos de nuestros tiempos", declaró el alcalde de Maguncia, Michael Ebling en un comunicado emitido hoy.

Los responsables de la Sociedad Internacional Gutenberg votaron por unanimidad galardonar al intelectual italiano de 82 años, autor de éxitos como "El nombre de la rosa" y "El péndulo de Foucault", "quien con sus novelas introdujo a millones de lectores internacionales en la cultura y en la historia del libro".

El premio, dotado con 10.000 euros (13.500 dólares), será entregado en octubre coincidiendo con la Feria del Libro de Fráncfort.

La Sociedad Internacional Gutenberg, una organización con más de un millar de socios en 35 países que investiga la historia y el desarrollo de la técnica de impresión, se turna para conceder el premio con la ciudad de Leipzig, antiguo centro editorial de Alemania.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Il nome della Rosa


Un pequeño homenaje a la primera novela del Maestro, publicada en 1980. Hace ya 33 años, pero considerada como un clásico contemporáneo. Dejo indicadas de forma sucinta las traducciones que se han hecho de ella y los años de su publicación. 

No dejo de recordar con orgullo que dispongo de una primera edición española de Lumen, adquirida en su momento algunos años tras su traducción en Barcelona para leer una novela que pocos leían pero que a mí encantó (si bien la leí ya con unos añitos más, que yo en 1982 tenía sólo 8 años):
 
1980 Il nome della rosa. Milano: Bompiani 



 


Traducciones:

  • Le nom de la rose. Paris: Grasset, 1982.
  • Der Name der Rose. Munchen: Hanser, 1982.
  • El nombre de la rosa. Barcelona: Lumen, 1982.
  • The Name of the Rose. New York: Harcourt, 1983, London: Secker & Warburg, 1983, Vintage Classics 2004
  • Rosens Namn. Stockholm: Brombergs, 1983.
  • Ruusun Nimi.Helsinki: Söderström, 1983.
  • De Naam van de Roos. Amsterdam: Bert Bakker, 1983.
  • O Nome da Rosa. Lisboa: Difel, 1983.
  • O Nome da Rosa. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 1983.
  • Rosens Navn. Copenhagen: Forum, 1984.
  • Rosens Navn. Oslo: Tiden, 1984.
  • Numele trandafirului. Cluj-Napoca: Dacia, 1984 (revised ed. Bucuresti: Polirom 2002).
  • Ime roze. Ljubljana: Mladiska, 1984.
  • Ime ruzie. Zagreb: Graficki Zavod Hrvatske, 1984.
  • Nafn Rosarinnar. Reykyjavik: Svart ahvitu, 1984.
  • To onoma toy rodoy. Athenai: Ekdosei Geose, 1985.
  • El Nom de la Rosa. Barcelona: Libres a Óm, 1985.
  • Imeto na rozata. Sophia: Narodna Kultura, 1985 Sophia: Bard 2002).
  • Der Name der Rose. Berlin: Volk und Welt, 1985.
  • Gulun Adi. Istambul: Can Yayinlari, 1986.
  • Mei gui de ming zi. Taibei shi : Huang guan chu ban she (Taiwan: Crown), 1983+1986
  • Mei gui zhi ming. First mainland Chinese edition. Chongqing (Beijing): Chongqing chu ban she, 1987
  • Nam-e gol-e sorkh. Teheran: Shabaviz 1986
  • Imie rozy. Warszawa:PIW, 1987.
  • Now, Warszawa: Noir sur Blanc 2004 and Kolekcja Gazety Wyborczej 2004.

  • Shem ha-vered. Tel Aviv: Zemora Bitan, 1987.
  • Iméno ruze. Praha: Odeon, 1988.  Praha: Simom and Simon, 1999.
  • Imja ros'i. Inostrannaja Literatura 8-9, Moskow, 1988.
  • A rozsa neve. Budapest: Europa Könyvkiado, 1988.

  • Imja ros'i. Moskwa: Izdatel'stvo Knijaja Palata, 1989 

  • Bara no namae. Tokyo: Sogensha, 1990.
  • Tên Gùa Dóa Hông. Thàn pho H Chì Minh, 1989.
  • Meno ruze. Bratislava: Tatran, 1991. Bratislava: Vydavatelstvo Slovart, 2000.
  • Rozes vardas. Vilnius: Leidykla Alna, 1991.
  • Janmiui Irum. Seoul:Open Books, 1991.
  • (Arab tr.). Le Barto: Turki, 1991
  • Umja ros'i. Minsk, Scaz, 1993.
  • Emri i trandafilit.Tirana: Botimet 'Elena Gjika', 1996.
  • Roosì nìmì. Tallinn: Eesti Raamat, 1997.
  • Rozes vards (with Postcript). Riga:  Jana Rozes Apgads, 1998
  • (Thai translation) Sl: Kobfai, Sd.
  • Ime Ruže. Beograd: Paideia 2000.
  • (Chinese tr., simplified characters) SL: Zuoija Chubanshe  2001.
  •  Eilse päeva saar. Tallin: Eesti Ramat 2003.




miércoles, 24 de julio de 2013

Los textos en latín de "el nombre de la rosa"


1. Vetera analecta, sive collectio veterum aliquot operum & opusculorum omnis generis, carminum, epistolarum, diplomaton, epitaphiorum, &, cum. itinere germanico, adnotationibus aliquot disquisitionibus R. P. D. Joannis Mabillon, Presbiteri ac Monachi Ord. Sancti Benedicti e Congregatione S. Mauri. – Nova Editio cui accessere Mabilonii vita & aliquot opuscula, scilicet Dissertatio de Pane Eucharistico, Azymo et Fermentato, ad Eminentiss. Cardinalem Bona. Subjungitur opusculum Eldefonsi Hispaniensis Episcopi de eodem argumento Et Eusebii Romani ad Theophilum Gallum epistola. De cultu sanctorum ignotorum, Parisiis, apud Levesque, ad Pontem S. Michaelis, MDCCXXI, cum privilegio Regis.

2. Videmus nunc per speculum et in aenigmate.

3. Cum inter nonnullos.

4. Ut sine animali moveantur cum impetu inaestimabili, et instrumenta volandi et homo sedens in medio instrumenti revolvens aliquod ingenium per quod alae artificialiter compositae aerem verberent, ad modum avis volantis.

5. Omnis mundi creatura
quasi liber et pictura
nobis est in speculum.

6. Ut sit exiguum caput et siccum prope pelle ossibus adhaerente, aures breves et argutae, oculi magni, nares patulae, erecta cervix, coma densa et cauda, ungularum soliditate fixa rotunditas.

7. Verbum mentis.

8. Eris sacerdos in aeternum.

9. Coram monachis.

10. Monasterium sine libris  est sicut civitas sine opibus, castrum sine numeris, coquina sine suppellctili, mensa sine cibis, hortus sine herbis, pratum sine floribus, arbor sine foliis

11. Mundus senescit.

12. Pictura est laicorum literatura.

13. Disiecta membra.

14. Si licet magnis componere parva.

15. Fratres et pauperes heremitae domini Celestini

16. Homo nudus cum nuda iacebat... Et non commiscebantur ad invicem...

17. Quorum primus seraphico calculo purgatus et ardore celico inflammatus totum incendere videbatur. Secundus vero verbo predicationis fecundus super mundi tenebras clarius radiavit...

18. Mors est quies viatoris, finis est omnis laboris.

19. Habeat Librarius et registrum omnium librorum ordinatum secundum facultates et auctores, reponeatque eos separatum et ordinate cum signaturis per scripturam applicatis.

20. Verba vana aut risui apta non loqui.

21. Per speculum et in aenigmate.

22. Oculi de vitro cum capsula!

23. Vitrei ab oculis ad legendum.

24. Tamquam ab iniustis possessoribus.

25. Benedicte.

26. Edent pauperes.

27. Forte potuit sed non legitur eo usus fuisse.

28. Manduca, iam coctum est.

29. Tu autem Domine miserere nobis. Adjutorium nostrum in nomine Domini. Qui fecit coelum et terram.

30. Benedicamus Domino. Deo gratias.

31. Domine labia mea aperies et os meum annuntiabit laudem tuam.

32. Deus qui est sanctorum splendor mirabilis. Iam lucis orto sidere.

33. Omnis mundi creatura, quasi liber et scriptura

34. Credu in unum Deum...

35. Est domus in terris, clara quae voce resultat.  Ipsa domus resonat, tacitus sed non sonat hospes. Ambo tamen currunt, hospes simul et domus una.

36. Filios Francisci non ereticos esse!

37. Fabulae poetae a fando nominaverunt quia non sunt res factae sed tantum loquendo fictae...

38. Decimus humilitatis gradus est si non sit facilis ac promptus in risu, quia scriptum est: stultus in risu exaltat vocem suam.

39. Aliquando praeterea rideo, jocor, ludo, homo sum.

40. Scurrilitates vero vel verba otiosa et risum moventia aeterna clausura in omnibus locis damnamus, et ad talia eloquia discipulum aperire os non permittimus.

41. De habitu et conversatione monachorum.

42. Admittenda tibi joca sunt post seria quaedam, sed tamen et dignis ipsa gerenda modis.

43. Deus non est.

44. Tu es Petrus.

45. Nudavi femora contra faciem tuam. Sive nudabo et relevabo femora et posteriora tua.

46. Tum podex carmen extulit horridulum.

47. Finis Africae.

48. Salva me ab ore leonis.

49. Hunc mundum tipice laberinthus denotat ille . Intranti largus, redeunti sed nimis artus.

50. Aqua fons vitae.

51. Secretum finis Africae.

52. Graecum est, non legitur.

53. Super thronos viginti quatuor; Nomen illi mors.

54. Obscuratus est sol et aer.

55. Facta est grando et ignis.

56. In diebus illis.

57. Primogenitus mortuorum.

58. Cecidit de coelo stella magna.

59. Equus albus.

60. Gratia vobis et pax.

61. Tertia pars terrae combusta est.

62. Requiescant a laboribus suis.

63. Mulier amicta sole.

64. Quinti Sereni de medicamentis, Phaenomena, Liber Aesopi de natura animalium, Liber Aethici peronymi de cosmographia, Libri tres quos Arculphus episcopus Adamnano escipiente de locis sanctis ultramarinis designavit conscribendos, Libellus Q. Iulii Hilarionis de origine mundi, Solini Polyhistor de situ orbis terrarum et mirabilibus, Almagesthus...

65. Quod enim laicali ruditate turgescit non habet effectum nisi fortuito.

66. Sed opera sapientiae certa lege vallantur et in finem debitum efficaciter diriguntur.

67. Secretum finis Africae manus supra idolum age primum et septimum de quatuor.

68. Practica officii inquisitionis heretice pravitatis.

69. Hic lapis gerit in se similitudinem coeli.

70. Omnes enim causae effectuum naturalium dantur per lineas, angulos et figuras. Aliter enim impossibile est scire propter quid in illis.

71. Penitentiam agite, appropinquabit enim regnum coelorum.

72. De hoc satis.

73. Pulchra enim sunt ubera quae paululum supereminent et tument modice, nec fluitantia licenter, sed leniter restricta, repressa sed non depressa...

74. In nomine Domini amen. Hec est quedam condemnatio corporalis et sententia condemnationis corporalis lata, data et in hiis scriptis sententialiter pronumptiata et promulgata...

75. Johannem vocatum fratrem Micchaelem Iacobi, de comitatu Sancti Frediani, hominem male condictionis, et pessime conversationis, vite et fame, hereticum et heretica labe pollutum et contra fidem catholicam credentem et affirmantem... Deum pre oculis non habendo sed potius humani generis inimicum, scienter, studiose, appensate, nequiter et animo et intentione, exercendi hereticam pravitatem stetit et conversatus fuit cum Fraticellis, vocatis Fraticellis della povera vita hereticis et scismaticis et eorum pravam sectam et heresim secutus fuit et sequitur contra fidem cactolicam... et accessit ad dictam civitatem Florentie et in locis publicis dicte civitatis in dicta inquisitione contentis, credidit, tenuit et pertinaciter affirmavit ore et corde... quod Christus redentor noster non habuit rem aliquam in proprio vel comuni sed habuit a quibuscumque rebus quas sacra scriptura eum habuisse testatur, tantum simplicem tacti usum.


76. Costat nobis etiam ex predictis et ex dicta sententia lata per dictum dominum episcopum florentinum, dictum Johannem fore hereticum, nolle se tantis herroribus et heresi corrigere et emendare, et se ad rectam viam fidei dirigere, habentes dictum Johannem pro irreducibili, pertinace et hostinato in dictis suis perversis herroribus, ne ipse Johannes de dictis suis sceleribus et herroribus perversis valeat gloriari, et ut eius pena aliis transeat in exemplum; idcirco, dictum Johannem vocatum fratrem Micchaelem hereticum et scismaticum quod ducatur ad locum iustitie consuetum, et ibidem igne et flammis igneis accensis concremetur et comburatur, ita quod penitus moriatur et anima a corpore separetur.

77. Per Dominum moriemur.

78. De te fabula narratur.

79. ¡Vade retro!


80. Mi vis appetitiva.

81. Valde bona.

82. Terribilis ut castrorum acies ordinata.

83. Pulchra sunt ubera quae paululum supereminent et tument modice.

84. Sidus clarum puellarum, o porta clausa, fons hortorum, cella custos unguentorum, cella pigmentaria!

85. Causam languoris video nec caveo!

86.  Et cuncta erant bona.

87. Omnis ergo figura tanto evidentius veritatem demonstrat quanto apertius per dissimilem similitudinem figuram se esse et non veritatem probat.

88. Omne animal triste post coitum.

89. Nihil sequitur geminis ex particularibus unquam.

90. Aut semel aut iterum medium generaliter esto.

91. Ad mulieres pauperes in villulis.

92. Actus appetiti sensitivi in quantum habent transmutationem corporalem annexam, passiones dicuntur, non autem actus voluntatis.

93. Appetitus tendit in appetibile realiter consequendum ut sit ibi finis motus.

94. Amor facit quod ipsae res quae amantur, amanti aliquo modo uniantur et amor est magis cognitivus quam cognitio.

95. Intus et in cute.

96. Consortium in amato.

97. Propter multum amorem quem habet ad existentia.

98. Corona regni de manu Dei. Diadema imperii de manu Petri.

99. Taxae sacrae poenitentiariae.

100. Hoc spumans mundanas obvallat Pelagus oras,
terrestres amniosis fluctibus cudit margines.
Saxeas undosis molibus irruit avionias.
Infima bomboso vertice miscet glareas
asprifero spergit spumas sulco,
sonoreis frequenter quatibur flabris...


101. Primitus pantorum procerum poematorum pio potissimum paternoque presertim privilegio panegiricum poemataque passim prosatori sub polo promulgatas.

102. Cantamen, collamen gongelamen, stemiamen, plasmamen, sonerus, alboreus, gaudifluus, glaucicomus...

103. In nomine patris et filiae

104. Fons Adae.

105. Hic sunt leones.

106. Qui animam corpori per vitia conturbationesque commiscent, utrinque quod habet utile ad vitam necessarium demoliuntur, animamque lucidam ac nitidam camalium voluptatum limo perturbant, et corporis munditiam atque nitorem hac ratione miscentes, inutile hoc ad vitae officia ostendunt.

107. Exiit qui seminat.

108. Nomina sunt consequentia rerum.

109. Nomina ad placitum.

110. Domini canes.

111. Abigor, pecca pro nobis... Amón, miserere nobis... Samael, libera nos a bono... Belial aleyson... Focalor, in corruptionem meam intende... Haborym, damnamus dominum... Zaebos, anum meum aperies... Leonardo, asperge me spermate tuo et inquinabor...

112. Un cingulum diaboli

113. Sederunt principes
et adversus me
loquebantur, iniqui.
Persecuti sunt me.
Adjuva me, Domine,
Deus meus salvum me
fac propter magnam misericordiam tuam.

114. Differentias odorum.

115. Age primum et septimum de quatuor, y todos entonaron: «In finibus Africae, amen.

116. Nigra sed Formosa.

117. Lacrimosa dies illa
qua resurget ex favilla
iudicando homo reus:
huic ergo parce deus!
Pie Iesu domine
dona eis réquiem.

118. Coena Cypriani.

119. Ioca monachorum.

120. Ludere me libuit, ludentem, papa Johannes, accipe. Ridere, si placet, ipse potes.

121. Ridens cadit Gaudericus
Zacharias admiratur,
supinus in lectulum
docet Anastasius...

122. De dicto, no de re..

123. Stupra virginum et amores meretricum.

124. De toto corpore fecerat linguam.

125. Non in commotione, non in commotione Dominus.

126. Res nullius.

127. Tolle et lege.

128. Est ubi gloria nunc Babylonia?

129. Quam salubre, quam iucundum et suave est sedere in solitudine et tacere et loqui cum Deo!

130. Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.

Biblioteca de Umberto Eco

Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...