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miércoles, 9 de abril de 2014

Sobre Jacques Le Goff

Dejo un fragmento de unas reflexiones de Guillermo Altares, en los "papeles perdidos" de El País, sobre Jacques Le Goff. El ilustre medievalista ha muerto recientemente y sólo ha recibido unas breves y escasas reseñas en la prensa de este país (curioso contraste, la apenas mencionada tragedia para el mundo de la cultura y la machacona reiteración en la salud, por otra parte irrelevante, de Cristiano Ronaldo y su rodilla...). En la foto aparece con pose de intelectual, pero porque puede, y da gusto ver un despacho así (quién lo tuviera...). Dejo sin más comentarios ni divagaciones, que me pierdo, el texto a destacar:

"El primer esbozo de Europa se dibuja sobre una doble base: la comunitaria de la cristiandad, modelada por la religión y la cultura, y otra, diversificada, de los distintos reinos fundados sobre tradiciones étnicas importadas o pluriculturales antiguas (germanos y galoromanos por ejemplo en la Galia). Ésa es la prefiguración de la Europa de las naciones, porque desde sus orígenes Europa muestra que la diversidad de naciones puede hacerse la unidad: naciones y unidad europea están relacionadas", escribe el sabio francés en este ensayo ("La vieja Europa y el mundo moderno") que, en poco más de 70 páginas de letra generosa, es capaz de resumir los principales problemas de Europa y, a la vez, de apostar por un futuro de esperanza. 
 
Le Goff explica, por ejemplo, como la orden benedictina aporta un elemento fundamental a los europeos: el empleo del tiempo. 

"La gran división entre un tiempo para la oración y un tiempo para el trabajo seguirá siendo y se afirmará como un tiempo para el trabajo y lo que evolucionará hacia un tiempo para el reposo, el ocio y la fiesta", explica. 

También es apasionante su justificación de la necesidad de una moneda única, ya desde los tiempos en que se produjo el desarrollo comercial europeo, entre los siglos XII y XIV: 

"A pesar de los progresos en las prácticas monetarias (control de las monedas por las ciudades y los príncipes, creación de un comercio al por mayor adaptado a los nuevos tratos comerciales, multiplicación de los cambistas y aparición de banqueros, primero en Italia, luego en el sur de Alemania), la multiplicación de las monedas y la complejidad de los cambios es un cuello de botella que pone de manifiesto la importancia de una unificación monetaria para el progreso de una unidad europea".

De todas las lecciones que ofrece Le Goff la más perdurable, sobre todo en la Europa de Marine Le Pen o del partido ultra húngaro Jobbik, pero también en la época de los recortes en educación y las universidad ahogadas, es cuando reivindica una relación con el pasado basada en la ciencia y el aprendizaje y no en las emociones y los mitos. 

"Europa debe desembarazarse ahora de las manipulaciones y de las falsificaciones de la historia y del peso paralizante de una cierta referencia a la historia. Europa conoce hoy, más que otros continentes, un despertar de la memoria. También aquí si la memoria debe combatir el olvido de los errores y los crímenes del pasado para ayudar a no reproducirlos, debe dejar a una historiografía científica y objetiva la tarea de construir, sobre el respeto a la historia de cada país, la memoria común europea".

lunes, 12 de diciembre de 2011

Las especias en la Edad Media: El mito.

Hay una opinión muy extendida acerca del uso indiscriminado de especias en ela Edad Media para tapar, encubrir, camuflar el sabor de viandas mal conservadas o echadas a perder. Sobretodo, carne en mal estado. La creencia se amplía para afirmar que se usaban las especias para conservar la carne. Pero no deja de ser un mito urbano. In primis, porque las especias eran un producto de lujo, muy caras a lo alrgo de todos estos años. POr tanto, eran un producto destinado a lso ricos que se podían permitir comprarlas, los cuales para nada iban a consumir carne en mal estado. Para qué, si podían permitirse carne fresca cada día? Bien carne de caza (Carlomagno obligaba a sus siervos a ensartar en el espetón una pieza cada día) o bien del mercado (también fresca, pues al mercado se llevaba al animal vivo y se lo mataba allí a petición de los clientes; Incluso el pescado se llevaba vivo al mercado, especialmente para los más valiosos como las anguilas o las lampreas.

Y si cogemos los libros de cocina de la época, existentes aunque escasos, son muy explícitos al indicar que las especias se han de poner después de la cocción, "lo más tarde posible" como se lee en el Ménagier de Paris del siglo XIV. 

Así que la hipótesis de la especia como conservante no se sostiene, y más habiendo métodos más sencillo y ampliamente conocidos en todo occidente para conservar la carne, como es la salazón, el desecado o el ahumado, donde NO se usaban especias, ya que eran mayoritariamente para consumo de pobres. No es que los ricos no comieran carne en conserva, pero su consumo era mayoritariamente de carne fresca.

lunes, 25 de julio de 2011

El paradigma medieval de la Historia


En la Europa medieval, los túmulos y monumentos megalíticos eran objeto de interés local, y a veces los clérigos recopilaban los cuentos populares que se referían a ellos. Pero pocos escaparon a un saqueo, sea por los señores o por los siervos, pues pensaban que contenían tesoros. También saqueaban las edificaciones antiguas, tanto para buscar reliquias y tesoros como para la habitual manera barata de obtener material de construcción. No es esto extraño, pues el respeto de hoy hacia los edificios antiguos proviene de un interés por el pasado, pero en la Edad Media se creía que las únicas noticias sobre tiempos pasados SÓLO podían provenir de la Biblia, un poco de los libros de la antigüedad grecorromana (los que habían sobrevivido) y en algunos registros históricos que incorporaban tradiciones de épocas más oscuras. Lo que no ocupase alguno de estos espacios, no merecía la pena. Esta visión cristiana sobre el pasado ha influido en la interpretación de datos arqueológicos hasta el presente. Podemos resumir esto en 6 puntos:

• Se creía que el mundo tenía un origen sobrenatural y relativamente reciente. Y creían poco probable que durase más allá de unos pocos miles de años más. Los rabinos databan la creaciónen ca. el 3700 aC, Clemente VIII ca. 5199 aC y el arzobispo James Ussher ca. 4004 aC (y eso que vivió en el siglo XVII…). Las fechas se calculaban a partir de genealogías de la Biblia. Y el final del mundo debía ser pronto, con la perenne creencia de estar viviendo los últimos días de vida de la Tierra (se acerca el Apocalipsis!!!)

• El mundo físico se creía estaba en un estado de degeneración y los cambios naturales eran signos de la decadencia de la creación divina original. Y es lógico pensar que si el mundo se va a acabar pronto, qué sentido tendría contrarrestar las mermas producidas por los procesos naturales y la explotación humana. Hasta la propia Biblia decía que los seres humanos antes vivían más tiempo, por lo que deducían que desde aquellos tiempos de gigantes era evidente que había habido un deterioro físico y mental.

• La humanidad fue creada por Dios en el Edén, se supone que en el Próximo Oriente. Y desde allí los hombres se extendieron por el mundo, expulsados del paraíso por el pecado y sufriendo en medio del proceso el Diluvio de Noé. También una segunda diáspora tras lo de la Torre de Babel. Siempre se trató de vincular Europa con la historia registrada del próximo oriente y el mundo clásico, con caprichosas genealogías que identificaban personajes bíblicos a través de otros relatos históricos, como los fundadores de las naciones europeas o los primeros reyes. Por ejemplo, en uno de los hijos de Noé, Gog, estaría el origen del pueblo godo. Otra más caprichosa, con Brutus, el senador romano, como el primer rey de Britania tras aniquilar la raza de gigantes que residía antes allí. Las deidades paganas se interpretaban como mortales deificados, identificados como personajes bíblicos menores, llegando a afirmarse por parte de los monjes de Glastonbury que José de Arimatea había llevado allí el Santo Grial en el 63 dC.

• Se consideraba como algo natural que el modelo establecido de conducta humana degenerase. La Biblia decía que Adán y sus descendientes habían sido granjeros y pastores y que el trabajo del hierro empezó algunas generaciones más tarde. Eso era algo que no se cuestionaba. Los primeros humanos gozaban además de revelaciones divinas directas, y el conocimiento de Dios y sus deseos se fue elaborando y manteniendo a través de los patriarcas y los profetas hebreos. Si se le suma a esto el conocimiento del Nuevo Testamento, nos sale el patrimonio de la iglesia cristiana, que hereda, naturalmente, la responsabilidad de mantener los modelos ideales de la conducta humana. Pero se consideraba que los grupos humanos, a medida que abandonaban oriente, fracasaban en el mantenimiento de la fe y se arrojaban en la idolatría, el politeísmo y la inmoralidad. Este modelo se aplica también a la tecnología y la cultura material, incluso pese a que un historiador de la talla de Cornelio Tácito afirmara la tesis contraria de que la prosperidad material es la que acelera la depravación moral. Se agradece al que coincide con las tesis, pero se pasa de puntillas sobre quien no las comparte, por mucha fama que tuviera.

• La historia del mundo se interpretaba como una sucesión de eventos únicos. El cristianismo alentó la institución de un enfoque histórico de los asuntos humanos, ya que la historia del mundo se veía como una serie de acontecimientos con significado cósmico. Así, los sucesos se interpretaban como el resultado de intervenciones predeterminadas de Dios, la última de las cuales pondría fin a la lucha entre el bien y el mal. Con los cristianos en el bando del bien, claro está, y el resto.... Por eso se pensaba que sin la ayuda de Dios no se podía conseguir ningún hecho de significación histórica. Entre cada intervención de Dios, los asuntos humanos continuaban su curso. Y así debía seguir siendo.

• Los eruditos medievales eran menos conscientes de los cambios históricos en la cultura material que los griegos o los romanos. Algunos papas o emperadores, como Carlomagno o Federico Barbarroja, coleccionaron gemas y monedas antiguas, reutilizaron elementos de la arquitectura romana o imitaron su escultura. Pero en general se pensaba que en tiempos bíblicos se llevaban ropas o se construían casas similares a las de sus propios tiempos. No eran capaces de extrapolar a partir de datos objetivos. Y por ello si encontraban esculturas antiguas eran mutiladas o destruidas, porque se consideraban indecentes u objetos de adoración del demonio, creados entonces como tales e icapaces de entender que en otos tiempos existieran otras constumbres o creencias. Se consideraba los tiempos bíblicos como algo cultural, social e intelectualmente idénticos a los de la Edad Media, su presente.

Así, era imposible que surgiera un estudio sistemático, científico, de los restos materiales del pasado. La visión cristiana excluyente eliminó todo punto de partida conceptual para un estudio de la arqueología y perpetuó los años oscuros hasta que los hombres comenzaron a dejar a los fanáticos lejos del campo de la ciencia. Así se perdieron mil años. Quién sabe qué avances pudieron haber surgido y podríamos saber ahora de no ser por esos fanatismos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

En defensa de lo medieval




Es muy típico en el hombre disfrutar de la crítica al pasado. Mediante críticas y censuras ponemos la mirada atrás y en seguida se toma partido: Se pone a los malos en la picota, cargados de infamia para la posteridad, y se exalta las maravillosas virtudes de los buenos. Este juego afecta más, como es lógico, a los grandes personajes de la Historia, héroes-gloriosos o héroes-catástrofe. Se opone a los buenso de los indignos, los valientes un poco estúpidos a los retorcidos que traman intrigas, y sobre todo, los atascados en formas antiguas de ser y de pensar, que ya "no corresponden a su tiempo" contra los "modernos" que van en buen camino. Así, todos tenemos recuerdos de reyes buenos opuestos a reyes malos, poco recomendables, crueles, absolutistas y a menudo perdedores.

Las elecciones pueden deberse a cosas muy futiles: Un trazo del carácter, una anécdota concreta, generalmente falsa e inventada por puro placer. En definitiva, una imagen de composición. Revestimos a los hombres de motes ridículos, con palabras que jamás han pronunciado y luego, para mucha gente, el conocimiento histórico se limita a unas pocas frases. La etiqueta al final se pega y generaciones enteras de pedagogos aplicados y autores de manuales de un conformismo lastimoso vuelven a usar los mismos clichés gastados que luego algún novelista perpetuará. Se trata de una actitud que cataloga en bloque y en las antípodas de una reflexión seria.

Es cierto que la subjetividad provoca bastantes discrepancias en esto: El siglod e las Luces puede ser estúpido para unos pero fascinante para otros. Pero en cuanto se refiere a la Edad Media el consenso suele ser mayúsculo. Cuando se habla de la maldad de este período o de su oscurantismo paenas hay voces discordantes. Incluso es curioso como las instituciones de la "democrática" Atenas o de Roma escapan a la crítica, pese a que ciertos momentos pudieron ser ciertamente detestables y con costumbres poco edificantes. lAs condiciones de la esclavitud en Atenas y la exclusión de su democracia de enormes partes de la pooblación no parecen calar en el imaginario colectivo, que las cataloga como "buenas", en ningún momento se empaña el recuerdo sino que se acaba por adornar con innumerables aportaciones a la admiración pública.

Así, parece que nuestra civilización europea ha giozado de 2 edades gloriosas marcadas por el sello de las libertadesn y las creaciones originales: La Antigüedad y luego el Renacimiento. Entre estos 2 se halla la noche, los tiempos oscuros de la Edad Media a los que no hay que hacer ni caso, salvo quizá por algunas aportaciones que por supuesto han de ser sólo marginales, algunos espíritus fuertes desconocidos e incomprendidos e incluso perseguidos y mártires. Tomada en bloque, se nos pinta la Edad Media como mediocridad y "medieval" no sólo es la descripción de un período de tiempo, sino que es un calificativo para describir una escala de valores. Con esto se juzga y a la vez se condena, emblema de oscurantismo, arcaísmo, de algo superado y objeto de desprecio o de indignación virtuosa. "Medieval" es una especie de injuria. El hombre contemporáneo se siente poseedor de una superioridad evidente, y de un discernimiento suficiente para proferir censuras o alabanzas, a veces ignorando las realidades y contentándose con algunas consignas. Estos juicios han logrado una distribución muy amplia, colmando el pasado con todas las fechorías revestido de una imagen negra para considerarse a sí mismo más feliz. No hay que desdeñar esfuerzos por parte de los políticos de cada época para lograr este efecto y perpetuarse en el cargo. ASí, lo medieval da vergüenza, es detestable y lo feudal aún más indignante.

Resulta importante lograr un proceso de reflexión y conocimiento propios que eludan la deshobnestidad del político o del historiador poco cuidadoso. El hombnre actual suele usar palabras rimbombantes y a veces carentes de sentido que camuflen sus deficiencias convirtiéndolo después en noticia. Repugnante, pero es lo que hay. Cualquier mentecato puede decir auténticos disparates contra la Edad Media con probabilidades elevadas de encontrar ecos favorables.

Tampoco se trata de instruir un proceso y tomar la defensa de lo medieval invocando bellos trazos de civilización, desconocidos por la mayoría. Esto ya lo hacen los buenos autores. Tampoco es positivo mostrar una nostalgia por lo pasado, pues eso sería como aferrarse a pensameintos preconcebidos de todo pasado que "fue mejor". Pero todo es cuestión de gustos y no hay que dejarse llevar a ese nivel. No hay que rehabilitar la Edad Media ni invocar una edad de oro, sino de pensar que en realidad la Edad Media no existió. Que no es más que una noción abstracta forjada por distintas comodidades y razones muchas veces didácticas. Se trata de eliminar ese concepto peyorativo que pesa sobre 9 ó 10 siglos de nuestro pasado tomado en bloque, sin discriminación ni matices.

Biblioteca de Umberto Eco

Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...