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domingo, 23 de noviembre de 2014

Descifran el disco de Festos

Una noticia que recuerda a tiempos pretéritos pero que ha pasado completamente desapercibida. Logran la traducción, aunque sea parcial, de un idioma antiguo que lleva sin poder ser traducido ya ca. 100 años y apenas algunas reseñas dispersas en periódicos, y ni hablar ya de TV. En fin, es lo que hay. Me guardo la noticia y la publico por si a alguien más le pueda interesar 

El descubrimiento soñado por cualquier experto en cultura minoica cuyo significado sigue siendo eso: un sueño que no acaba de hacerse realidad, un enigma complejo que se resiste a desvelar sus códigos.

Louis Godart, haciendo referencia al halo de misterio e incertidumbre que rodea al disco de Festos, escribió: "Nadie puede descifrar un texto de tan sólo 242 signos si no posee ninguna base firme a propósito del mismo texto y del mensaje que contiene. Junto a la fascinación que ejerce, el disco, por ahora, está condenado a guardar celosamente su misterio".

Sin embargo, Gareth Owens afirma haber resuelto parcialmente enorme enigma arqueológico. Las claves para conocer su significado habrían sido descubiertas por él (experto en lenguaje minoico) y por John Coleman (profesor de Fonética en la Universidad de Oxford). También han contado con la ayuda de Christophoros Charalambakis, (profesor de Lingüística en la Universidad de Atenas y maestro del propio Gareth Owens).

Owens y Coleman creen en torno al 80% del disco de Festos puede ser leído usando valores de sonido de la Micénica Lineal B -descubierto por Ventris en 1952-. Owens ha llegado a afirmar que"es lo más parecido a una Piedra de Rosetta minoica.

El siguiente paso, y el más difícil es comprender qué expresan exactamente sus símbolos, aspecto en el que continúan trabajando. Por el momento, la idea que consideran más factible es que se trate de una escritura sagrada de los minoicos,"algo así como una biblia minoica", ya que en el disco se hace referencia en varias ocasiones a una diosa minoica, muy ligada a la figura de la maternidad.


¿Qué es el disco de Festos?

Este impresionante objeto fue hallado en 1908 en el Palacio de Festos, Creta, en un pequeño vano rectangular entre montones de cerámica. Su descubridor fue el arqueólogo italiano Luigi Pernier. Se trata de un disco plano de arcilla cocida. Un texto en espiral, visible en ambas caras, recorre su superficie desde el borde exterior hacia el centro. Doscientos cuarenta y dos signos impresos mediante cuarenta y cinco punzones diversos, que hasta el momento no habían podido ser descifrados.


Lo característico es que cada signo se inscribía por separado en la arcilla blanda mediante la utilización de tipos. Se trata del único que se conserva con estas características en todo el mundo antiguo, un hecho tan sorprendente que parte de la comunidad científica mantiene reservas sobre su autenticidad.

Después de su descubrimiento, más de un centenar de posibles traducciones del disco de Festos se han publicado, pero ninguna de ellas ha sido admitida totalmente por los expertos.


Aunque la mayor parte no duda del descubrimiento de Pernier, algunos investigadores consideran que este descubrimiento se trató de un absoluto fraude. La oposición más firme es la de Jerome M. Eisenberg, quien escribió en 2006 un tajante y minucioso artículo para la revista Minerva titulado "El disco de Festos: ¿cien años de fraude?", en el que defendía que el disco había sido creado en el siglo XX únicamente para gloria de unos investigadores que no deberían hacerse llamar como tal.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La universidad española apuesta por la formación académica de los futuros arqueólogos. Tres universidades públicas ya imparten el grado universitario.

España es el segundo país europeo, detrás de Italia, con mayor patrimonio arqueológico. Aunque contamos con 38 ciudades con restos que narran nuestra historia y una larga tradición académica y de investigación en este ámbito, hasta ahora no se contaba con un título oficial específico en Arqueología.

Desde hace tres años, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Barcelona imparten un grado universitario para los jóvenes que quieran afrontar los nuevos retos que plantea el oficio.


"
La Universidad ha llegado en un buen momento. Puede sacarnos de esta pésima situación. Tiene el papel de que la sociedad valore de nuevo a los arqueólogos. Los grados deben cumplir con esta función social y hay muchos profesores que están en ello", explica Jaime Almansa que, con 29 años, dirige JAS Arqueología, empresa especializada en servicios públicos aunque también imparte formación y facilita la publicación de libros de este ámbito.

"En Europa del norte –Reino Unido, Escandinavia...– tienen una formación específica desde hace tiempo. En cambio, en los países del sur como España e Italia no hemos tenido un título de arqueología hasta ahora
. Gracias a la aprobación como grado, la arqueología ha pasado de ser una técnica a una ciencia", explica Mª Ángeles Querol, coordinadora del Grado en la UCM y profesora de la asignatura de Gestión de Patrimonio Arqueológico.

"Desde siempre las universidades han formado a los arqueólogos pero desde la licenciatura de Historia. Ahora tenemos un título universitario, másteres y posgrados. Antes, la formación no era nada profesionalizante", puntualiza Almansa.


Aunque en los últimos años, la demanda de estos titulados ha ido aumentando, como nos confía la profesora Querol
"las universidades privadas no van a apostar por grados de bajo impacto como es este" y tampoco espera que más centros públicos lo implanten aunque estos últimos sí que ofrezcan en la actualidad másteres y posgrados.

"Nuestro objetivo es elevar el nivel cultural de la gente. Una carrera de humanidades es algo que merece la pena y que al final reclama todo el mundo, también la gente de Ciencias", aclara esta Catedrática de Prehistoria.


De aventura a un oficio rutinario

Siempre hemos tenido una imagen aventurera y mágica de los arqueólogos –algo que podemos ver en la saga de Indiana Jones y en la película española más taquillera de este año Tadeo Jones. "El tema del romanticismo, la aventura y el descubrimiento siguen teniendo peso a la hora de estudiar este grado pero los jóvenes que vienen se acaban dando cuenta de que no siempre es necesario ir al campo", explica Querol mientras nos confiesa que ella también decidió ser arqueóloga por puro romanticismo.

A pesar del atractivo de esta carrera, no es tan divertida como parece.
"La gente ve películas de Indiana Jones y piensa qué divertido debe ser esto. Y ahora no es así, es difícil y aburrido y hay que estudiar mucho. Hay gente que decide matricularse y no espera que sea tan complejo. Muchos lo acaban dejando el segundo año".

La nota de corte de este grado en la UCM es bastante alta –este año se pedía un 7,68– y las plazas muy limitadas –solo hay 60 ò 70 por curso–. Si te interesa la historia, puede ser tu grado.
"Te tienes que preguntar qué te gusta más, la historia de los textos o historia de los restos", y entonces decidir qué hacer.

¿La crisis es positiva?

A pesar de que Almansa y Querol denuncian la mala gestión de la arqueología que han realizado las comunidades autónomas estos últimos tiempos, ambos tienen una mirada esperanzadora de la profesión. "Es un momento fantástico para detenerse a pensar e impulsar a que se hagan las cosas mejor".

En este sentido, la arqueología preventiva –antes de que se apruebe una obra hay que proteger esa zona o lo que se destruye– es la pionera. En la actualidad, las excavaciones vinculadas a la investigación como son las de Numancia y Atapuerca son pocas y muy caras. En cambio, el 98% de las intervenciones están ligadas al desarrollo urbanístico. La legislación obliga a las empresas constructoras y de impacto medioambiental a disponer de informes de impacto arqueológico y, en caso necesario, llevar a término excavaciones de los terrenos.


Para ello, el arqueólogo es imprescindible. "Se tiene que saber qué hay para salvaguardarlo, detenerse para desarrollar un modelo de arqueología moderna preventiva, tomar decisiones para ver qué se va a hacer con los yacimientos en un futuro", explica Querol.
Hay otras opciones profesionales interesantes como la enseñanza e investigación, la tutela y gestión del patrimonio arqueológico desde los ayuntamientos.

Pero la crisis también ha perjudicado a los arqueólogos. "En España ahora mismo hay poquísimo trabajo", aclara Almansa mientras continúa
"la gente tiene que estar dispuesta a irse a Escandinavia, Inglaterra, Brasil –la media del sueldo supera a la de Estados Unidos–, o África. Mis propios compañeros se han marchado. Tengo amigos en Brasil, EEUU, Inglaterra, Alemania y los que estaban en Madrid ahora trabajan en otras ciudades de España".

Las ventajas del pasado

"Solo hay que ir a Egipto, Grecia, Italia y Perú para darse cuenta de que el patrimonio es una negocio sostenible",
comenta el joven empresario. Por esta razón, en España se ha retomado la idea de fomentar el turismo arqueológico en las zonas de sol y playa.

"Hay mucha gente de fuera de nuestro país que está dispuesta a pagar por esto. Está de moda y en temporada baja en zonas como el Levante sería una opción interesante", concluye Almansa.


Uno de los
leit motivs de esta profesión es que cuando los pueblos se conocen a sí mismos son capaces de vivir mejor. "La arqueología ayuda a esto y el beneficio social es evidente. Se han puesto en valor yacimientos que han ensalzando lugares como Zaragoza, con su precioso teatro romano, y Tarragona, que tiene un circo romano impresionante. Es muy difícil sacar a la gente de la playa pero compensa", sentencia Querol. 


-FUENTE: Ana Gil | Expansión.com.

martes, 30 de octubre de 2012

Pues va a ser que la arqueología sí sirve para algo...

En este mundo en el que todo comienza a ser valorado en función de si da dinero o no, la historia, la cultura o la arqueología lo tienen dificil para encontrar un huequito de nada. Incluso para pervivir en la universidad o el colegio (la cultura clásica parece tener los meses contados...). Pero mira, por si algún economicista se deja caer por este blog (alguno ha de haber, ¿no?, hasta puede que políticos honrados...) le dejo bien masticadito este artículo que he pillado de la red y que parece que sí implica que la arqueología puede "servir" para alguna cosa en el PIB:

Atapuerca se está erigiendo en la nueva meca del ocio. Cada fin de semana y cada puente cientos de personas, muchos de ellos vascos, se lanzan a visitar la casa de nuestros tatatatatatarabuelos. Frente a otros parques temáticos ruinosos cuyas atracciones se encuentran en caída libre, Atapuerca da dinero. El secreto del éxito es sencillo, la gran concentración de fósiles humanos hallados en Atapuerca, que sitúa al yacimiento de la sierra burgalesa entre los más ricos del planeta y la convierte en la verdadera caja negra de la humanidad.

Mientras parques como Terra Mítica o Isla Mágica están inmersos en expedientes de regulación de empleo o suspensiones de pago, Atapuerca parece rentable. Los yacimientos, el parque arqueológico y el Museo de la Evolución Humana han generado una riqueza a Burgos en el último año y medio de 53 millones de euros, según datos de la propia Junta de Castilla y León. El número de visitantes también ha crecido de forma exponencial. Si hasta el año 2005 la media anual se situaba entre los 38.000 y los 40.000, el año pasado superaron los 100.000.

Para José María Bermúdez de Castro, la explicación a la buena acogida es evidente: "Atapuerca es un libro abierto de la evolución humana en Europa, un registro de la ocupación de esa zona durante más de un millón de años", dice uno de los tres directores de las excavaciones, junto a Eudald Carbonell y Juan Luis Arsuaga.

Ellos son los encargados de gestionar el recinto y vender este Jurassic Park por medio planeta, pero los artífices del milagro son los arqueólogos que trabajan a pie de brocha e incluso palillo en las excavaciones. Y también guías como Rosana que nada más entrar a la trinchera narra la enigmática historia de la comedora de pollos de la cueva de El Elefante, una mujer de una especie sin identificar, cuyo origen se remonta a hace 1.200.000 años, y cuyos restos se hallaron junto a los fósiles de cientos de pajaritos. Cuando en 2007 se descubrió su mandíbula, los historiadores se vieron obligados a hacer retroceder casi medio millón de años la llegada de los primeros homínidos a Europa.

En el mascarón de proa del complejo, la excavación Gran Dolina, se recrea la vida de los Homo antecessor. Mandíbula prominente, cuerpo fornido y un aspecto físico razonablemente similar al ser humano actual, eran algunas de las características de esta especie que vivió en esas colinas hace aproximadamente unos 900.000 años.

Canibalismo con los enemigos

Pero ni Atapuercaland, ni Atapuerca World, ni Atapuerca Aventura, el visitante abre los ojos como platos y pone las orejas en posición cuando Rosana detalla el canibalismo que practicaban nuestros antepasados. A la vista de las marcas de corte, de desgarro con cuchillos de piedra, que se distinguen en los fósiles humanos y que son idénticas a las que aparecen en huesos de otros animales, se ha llegado a la conclusión de que se trata de "canibalismo territorial, o cultural, que no tiene nada de ritual", asegura. 

"En la sierra de Atapuerca había unas condiciones climáticas óptimas para vivir: calor, mucha vegetación, animales, así que no es canibalismo por hambre", explica en un estudio Bermúdez de Castro. "Un grupo tiene un territorio muy bueno, como este, y llega otro que pelea por hacerse con él, ataca el campamento y se mata al enemigo, y ya que lo han matado, se lo comen. Es canibalismo gastronómico territorial", concluye. Porque el Homo antecessor era cuidadoso y protector con los miembros de su grupo, pero sin embargo, no tenía ningún problema en atacar, cazar y comerse a los integrantes de tribus enemigas, niños y jóvenes incluidos.

Muchos años después, al igual que su antepasado, el Homo hidelbergensis, mantenía el concepto de grupo. De hecho, se trataba de una especie que solía padecer importantes enfermedades degenerativas desde antes de morir. Por ello, un individuo impedido para cazar era ayudado por el resto de integrantes del grupo, ya que su supervivencia solo se aseguraba si contaba con una atención especial por parte de sus congéneres. 

La pertenencia a una comunidad y el sistema de clanes era el denominador común. En el Mirador se han encontrado restos de ocho individuos enterrados en una cueva que "seguramente tenía algún tipo de puerta para evitar que entraran los animales". Para Eudald Carbonell, es una muestra de que había en la zona redes sociales complejas y estructuradas, en algo similar a tribus con jefaturas".

Viaje al pasado en 3 D

Para terminar de encontrar los auténticos orígenes del hombre, en la Cueva del Compresor, los turistas se introducen en una máquina del tiempo e inician un viaje virtual al pasado. Una animación que permite seguir la evolución humana desde el Homo antecessor de 900.000 años de antigüedad, pasando por el Heibelbergensis, el Neardenthalis -creador del fuego y de la música para la que utilizaban unas sui generis flautas de hueso- hasta llegar al Homo sapiens.
 
Ayudados de unas gafas especiales, los visitantes pueden recorrer también los paisajes de las diferentes épocas de la sierra y la interacción de los animales que poblaron la zona en cada época, desde hace más de un millón de años hasta prácticamente la actualidad.

Sorprende conocer que alguno de estos antepasados del Homo sapiens vivía en unas condiciones climáticas como las actuales. El paisaje en los alrededores de la Sima del Elefante estaría formado principalmente por un bosque húmedo, con áreas abiertas probablemente más secas, y con un clima claramente mediterráneo de características similares al que existe ahora en Burgos.

La respuesta al misterio de la prehistoria se completa con una ruta guiada por el parque arqueológico que propone un recorrido desde la más remota prehistoria hasta ayer mismo, como quien dice. Y es que Atapuerca es un supercomplejo que, además de los yacimientos, incluye este recinto arqueológico y el Museo de la Evolución Humana. 

En el parque, donde es obligado tocar, los visitantes practican in situ cómo se tallaba el sílex, y se lanzaban jabalinas o se comunicaban con las bramaderas, un instrumento que produce un ruido similar al bramido del viento. Entrar en una cabaña de la Edad del Hierro, la época de Astérix y Obélix, e intentar hacer fuego con un sílex y una piedra ferrosa o con un yesquero, es el súmmum de una visita que deja al participante listo para ir a una edición de Supervivientes.

jueves, 11 de octubre de 2012

El lugar exacto donde apuñalaron a Cayo Julio Cesar

Había recibido 23 puñaladas; posiblemente una sola de ellas había sido mortal. Mientras los aterrorizados senadores huían, Julio César, envuelto en su toga, caía al pie de la estatua de Pompeyo. La sanguinaria escena, augurada por los adivinos y que desataría una nueva guerra fratricida, acredita, siguiendo la descripción de Suetonio, la postrera elegancia del héroe: «Entonces, al darse cuenta de que era el blanco de innumerables puñales que contra él se blandían de todas partes, se cubrió la cabeza con la toga, y con la mano izquierda hizo descender sus pliegues hasta la extremidad de las piernas para caer con más dignidad». El hombre que había ganado un mundo y había contribuido a modificar irreversiblemente el destino de Occidente y de buena parte de Oriente era ya nada más que un despojo sangrante.

Ahora, 2.056 años después de este crimen, unos investigadores de la Escuela Española de Historia y Arqueología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) colaboran en Roma para descubrir el lugar exacto en el que fue asesinado Julio César. El hallazgo tuvo lugar en la Curia de Pompeyo, integrada en el área arqueológica de Torre Argentina, donde se encontró una estructura rectangular de hormigón construida años después de la muerte del césar de Roma por orden de su hijo adoptivo y sucesor, Augusto, para condenar el asesinato.

El experto, Antonio Monterroso, explicó que «siempre se supo que Julio César fue acuchillado en la Curia de Pompeyo el 15 de marzo del 44 a.C. gracias a los textos clásicos. Sin embargo, éste es el primer testimonio material.

El monumento consiste en una estructura rectangular compuesta de cuatro muros que contienen un relleno de hormigón situado justo en el centro del fondo de las ruinas de la Curia de Pompeyo. Este punto del recinto sería el lugar exacto desde donde el dictador estaba presidiendo la sesión del Senado, sentado en una silla, en el momento en que recibió 23 puñaladas.

Monterroso subrayó el atractivo del descubrimiento en un sentido «cívico y ciudadano» dado que miles de personas toman hoy el autobús y el tranvía o acuden a representaciones en el teatro principal de la ciudad «justo al lado».

Los investigadores no han determinado todavía si la estructura hallada podría haber servido además para cerrar el acceso al recinto años después. Las fuentes clásicas aluden a la clausura del pórtico, para pasar a convertirse en una capilla memorial del general.

Por esta razón, los profesionales han comenzado además el estudio, en el mismo espacio, de los restos del Pórtico de las Cien Columnas para tratar de entender el «sentido de lugar funesto y de clausura» que describen los textos clásicos, detalló Monterroso. Los dos edificios forman parte del complejo construido por Pompeyo Magno para conmemorar sus victorias en Oriente en el año 55 a.C.

El proyecto, que durará tres años, cuenta con el beneplácito y la colaboración de la Sovraintendenza ai Beni Culturali del Comune di Roma y con el apoyo financiero del Plan Nacional 2008-2011 del Ministerio de Economía y Competitividad, además de la colaboración de la Escuela Española de Historia y Arqueología del CSIC en Roma.

César fue, pues, dueño absoluto de la República Romana y del mundo mediterráneo. Se había cumplido el sueño de su juventud: la totalidad del poder. Era imperator y dictador. Como tal, volvió a ejercer su típica clemencia con sus enemigos; no olvidó su política agraria y de asentamiento de colonos; aumentó el número de fiestas populares, aunque cuidándose de no incurrir en gastos ruinosos para el Estado; dispuso normativas económicas y financieras que protegían a los menos fuertes, trató de moderar el lujo de los poderosos y limitó los gastos en banquetes; diseñó profundas transformaciones políticas, dictó leyes que ampliaban la ciudadanía a capas más vastas de la población, y comenzó a pensar en un mundo distinto al hasta entonces conocido dentro de los límites de la ciudad romana.

Estaba convencido de que, para mantener el dominio en Oriente y llevar a cabo con éxito la expedición final contra los partos (la única amenaza para el imperio), necesitaba ser rey absoluto fuera de los confines territoriales de su ciudad. Y éste fue el detonante. Unos 70 miembros de familias importantes, casi todos senadores, se conjuraron para eliminar a César y su república, y que él mismo no se autoproclamara rey.

De hecho, algunos comentaristas ponen en su boca estas jactanciosas y desafiantes palabras: «La República no es nada, es solo un nombre sin cuerpo ni figura».

Pero para muchos de ellos fue sin duda un pretexto que disimulaba sórdidos resentimientos y apetitos. Dirigían la conjura Casio, Bruto y Casca. Bruto era hijo de Servilia, la más famosa de las amantes de César, y él mismo lo había acogido y colmado de honores. Casio luchó siempre a su lado. Casca era un tradicional enemigo.

César concurrió al Senado el día 15 de marzo, a pesar de los ruegos de Calpurnia, que ya había tenido sueños premonitorios. Alguien retuvo a Marco Antonio en la antesala del Senado. Cuando se hubo sentado, lo rodearon y lo atacaron con sus dagas. Según la tradición, ante la puñalada de Bruto, César exclamó: «¡Tu quoque, fili mi!» (¡Tú también, hijo mío!) Emitió un primer quejido y luego se mantuvo en silencio.


viernes, 17 de febrero de 2012

Robo en Olimpia

Parece el título de una novela negra, pero no, es la cruda realidad de esa pobre Grecia a la que se está tratando de curar la enfermedad a "ostias", que según los lumbreras alemanes y franceses es el mejor remedio para la pobreza y la miseria. Sacado de "El País" (http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/17/actualidad/1329467850_597638.html):

Otro golpe a la moral de Grecia. El país, al borde de la bancarrota con un draconiano plan de recortes sociales para lograr el rescate financiero, amaneció hoy con el robo de entre 60 y 70 objetos de bronce y cerámica del museo arqueológico de la Antigua Olimpia, en el Peloponeso. Es la segunda vez que ocurre algo así en poco tiempo, ya que en la madrugada del pasado 9 de enero unos ladrones se llevaron de un centro de Atenas un cuadro de Picasso y otro de Mondrián tras despistar con falsas alarmas al vigilante de noche –y sí, la prensa griega hablaba de vigilante en singular-. Hoy, el primer relato policial, aún por confirmar, también habla de una única empleada, que fue maniatada.

No hay noticia estos días que no se vincule de un modo u otro a las penurias económicas del país. “Tenemos la Acrópolis”, dicen muchos griegos con ironía cuando se les pregunta por los cuatro años de recesión, aludiendo al tesoro arqueológico del país y su reclamo para el turismo. De momento, el robo de esta madrugada ya se ha cobrado la cabeza del ministro de Cultura, Pavlous Geroulano, según informó la cadena Ski TV.

Según la información policial, dos hombres encapuchados y armados de fusiles Kalashnikov se introdujeron en el museo sobre las 7.30 de la mañana (una hora menos en España) y maniataron a esa única guarda que se encontraba allí, después de neutralizar el sistema de alarmas del centro. Los ladrones emplearon un martillo para romper los cristales de los almacenes del museo y apoderarse de los objetos, según la información que recoge Kathimerini. La mayoría de las piezas sustraídas, según Efe, son estatuillas de bronce de la colección de Historia de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad.

Ta NeaKathimerini aseguran que el centro afectado es el famoso museo arqueológico de Olimpia. La agencia Afp sostiene, en cambio, que se trata de otra institución de la misma zona, ya que el sitio arqueológico, que está ubicado en la zona donde se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la historia, en el 776 antes de Cristo, cuenta con tres centros.

jueves, 27 de octubre de 2011

Sistematización de los pedernales

Desde la época de Linneo no ha habido nada que fuera capaz de hacer desistir a los sabios de su manía de encasillar en un sistema las cosas que descubrían. Es cierto que es una costumbre muy útil, pero puede ser fatal cuando los sistemáticos se empeñan en aferrarse al sistema y rechazan la vida misma.

Los prehistoriadores, por ejemplo, están muy orgullosos del complicado sistema que han inventado para fijar los distintos grados de civilización de la época glacial y clasificarlos cronológicamente. Si alguien duda sonre ello, se granjea su antipatía inmediata. Su método viene de la época de Cuvier y William Smith: A semajanza de los períodos geológicos, se determinan los períodos culturales por medio de testimonios propios de su tiempo y no de ningún otro. Y sus testimonios son las piedras talladas como instrumentos cortantes.

En 1852 Lartet había dividido el paleolítico en 3 períodos:

- El de los osos cavernarios.
- El de los mamuts y rinocerontes de pelo largo.
- El de los renos.

Vio que las armas y herramientas que se encontraron eran muy diversas: En un sitio había toscas mazas de piedra, en otro instrumentos parecidos a cuchillos, o rascadores, puntas de piedra talladas y armas en forma de hojas de laurel. Algunos pedernales estaban tallados muy primitivamente, pero otros habían sido trabajados con esmero. Y en los estratos más antiguos había sólo utensilios de piedra, pero en los más modernos había agujas, arpones y adornos de hueso, cuerno y marfil. Visto así, se puede concluir que la cultura humana se desarrola desde el pedernal y que poco a poco aparecen cuchillos de piedra, punzones, lanzas hasta que se evoluciona hacia un trabajo más refinado de la piedra.

De esta idea se valió Gabriel de Mortillet, colaborador de Lartet, para idear un método de clasificación. Por desgracia su método resulta una especie de ciencia secreta inabordable para los no iniciados, y encima dió a los grados de civilización unos nombres difíciles de comprender y nada fáciles de retener en la memoria. No es su culpa. En geología se tenía la constumbre de dar a cada período el nombre del sitio donde se produjo su hallazgo. Y así nombres de pequeñas aldeas francesas pasaron a la ciencia, pues en sus cercanías se habían encontrado piedras talladas. 

Mortillet pensaba que el hombre había favricado sólo determinados instrumentos para épocas determinadas. Y luego se habían conocido otros que sirven de testigos para épocas siguientes. Los cambios no serían sólo para un determinado territorio sino para todos los habitados por el hombre. Los estratos en que se han encontrado piedras primitivamente talladas pertenecían al pleistoceno, las de nivel de civilización más remoto. Si las piedras talladas eran más pequeñas y de forma más regular, entonces el estrato es el del último tercio de la época glacial. y si se encontraban puntas, espátulas, punzones y herramientas de hueso, entonces es el período en el que poco a poco se iba terminando la época de las glaciaciones.

Este sistema lo completó Henry Breuil, gran investigador de cuevas y pinturas rupestres. Pero resulta algo ingenuo pensar que las culturas se han ido sucediendo como pensaba Mortillet. Puede pasar perfectamente que hubiera tribus que trabajasen finamente la piedra mientras que en el valle de al lado todavía las tallasen de forma muy primitiva. o que en territorios se perpetuase un nivel cultural inferior, ya no propio de la época. es facil entender que miestras en Egipto se construían pirámides, en el centro de Europa se vivía como los Cromagnon. Watt en Inglaterra inventaba la máquina de vapor mientras que en Australia apenas se sobrepasaba el nivel de civilización del Neanderthal, cosa que ya tiraría por tierra el modelo, pero en realidad aún se sigue usando.

El instrumento más antiguo de la humanidad, según Mortillet, fue un pico de piedra sencillo en forma de almendra, trabajado a golpes y puntuagudo en la parte delantera. estas piedras se encontraron principalmente en las afueras de París, cerca de la aldea de Chelles, con huesos y restos de dientes de rinocerontes y elefantes. A la civilización en que se habían empleado se le llamó CHELENSE. Cuando se vio que la e´poca glacial en realidad se componía de 4 períodos glaciales y 3 intermedios, se colocó el chelense al principio del segundo período interglacial. el clima era benigno y abundaban lso animales (elefantes, caballos de río primitivos y una especie de rinocerontes llamanos Merck). 

Un nivel cultural anterior, con protofósiles más primitivos lo descubrieron Breuil y Hug Obermaier. Vieron que en el chelense, además del pico primitivo, había numerosos instrumentos pequeños, mientras que en un estrato más profundo cerca de Abbeville y Amiens sólo había pedernales muy rudimentarios. Esta civilización recibió el nombre de PRECHELENSE y se catalogó en el primer período interglacial.

Al chelense le seguía una época en que además de picos se empleaban herramientas planas con cuchillas de líneas rectas. Sus fabricantes habían aprendido a separar de un bloque grande trozos de piedra con gran habilidad. El pueblo de Saint Acheul, en el valle de Somme, dió el nombre de ACHELENSE a este período. Con él terminaba el período interglacial, se hacía el clima más frío y aparecían los primeros mamuts.




El valle clásico del Vézère se encuadró en la cuarta época de Mortillet. En la gruta de Le Moustier se habían descubierto herramientas pequeñas y triangulares, útiles como puntas de arma o como rascadores. Se trabajaban con muchos golpecitos pequeños en vez de a grandes golpes. Las mismas puntas aparecieron más tarde en La Naulette, Schipka, Spy y en lugares donde había neandertaleses. Se supone que los neandertaleses inventaron esta técnica más fina, y le dieron el nombre de MUSTERIENSE. Habría vivido al final del tercer y último período interglacial, viéndoselas con el mamut, el rinoceronte lanudo y el oso de las cavernas.

Al terminar el musteriense aparece el homo sapiens. El mamut y e rinoceronte lanudo eran ya raros y ocupaban su puesto el ciervo gigante, el reno, el bisonte y el caballo salvaje. el hombre inventó la artesanía. Se sacaban aquí 3 estadios:

- AURIÑACIENSE, por la ciudad de Aurignac, con instrumentos pequeños, ovalados y planos, punzones curvados, en forma de picos de ave, espátulas largas, y el primer instrumento de hueso, cuerno y marfil.

- SOLUTRENSE, por la aldea de Solutré. La piedra se trabaja por medio de goles pero también puliéndola. Y así se habían hecho puntas de lanza en forma de hojas de laurel.


- MAGDALENIENSE, por el alto de La Madeleine en el valle del Vézère. es el tiempo del hombre de Cromagnon. Marca el fin del pleistoceno, con la extinción del mamut, el rinoceronte lanudo, el ciervo gigante y el oso de las cavernas.

El período de transición de Mas dÁzil, el mesolítico, con instrumentos como arpones de asta de ciervo, desembocó unos 1200 años después en el Neolítico. El hombre se hizo agricultor, ganadero y alfarero, emprendió el comercio y comenzó a fundar estados. 

Y para concluir, un homenaje al gran Forges aprovechando el tema:



miércoles, 26 de octubre de 2011

El hombre de Neanderthal


Joachim Neumann, párroco de saint Martin, en Düsseldorf, organista y compositor, nunca pudo ni imaginar que su nomrbre de artista iba a servir para denominar a un hombre primitivo de tipo casi animal. Siguiendo la moda de su época cambió su nombre, Neumann, por una traducción al griego Neander (Hombre nuevo), que sonaba muy bien. Al morir, su ciudad decidió honrarlo llamando Neanderthal (valle de Neander) a un vallecito muy romántico cerca de Düseldorf. Este valle del párroco Neumann estuvo ca. 200 años durmiendo el más tranquilo de los sueños hasta que se iniciaron unos trabajos en las canteras. Pero no se hizo realmente popular hasta 1856 cuando un profesor de Elberfeld oyó decir que se había encontrado allí un hueso extraño.

Las numerosas cuevas calizas del valle habían sido convertidas poco a poco en canteras. Sólo quedaban entonces 2 grutas, las llamadas grutas de Feldhof, en la pared rocosa, a 20 m de altura sobre el valle. A veces los trabajadores les daban un vistazo, pero su entrada era tan pequeña que nadie podía entrar. En verano de 1856 volaron parte de la pared rocosa y así se ensancharon las entradas de las cuevas. Luego los trabajadores comenzaron a quitar la arena del interior para picar la piedra, un procedimiento de lo más normal. De repente, un obrero señaló un par de huesos. Pensaron que debía ser de un enterramiento, pero al no ser demasiado piadosos echaron los huesos a rodar por la pendiente.

Al llegar abajo, fueron a parar a los pies del propietario. Miró hacia arriba. "Los huesos de un difunto", le gritó un obrero. "No, hombre, no", le espetó el jefe al ver más detalladamente uno de los pesados fragmentos. "Deben ser de un oso. Recogedlos, quizá les sirvan de algo a los maestros de escuela".

Johan C. Fuhlrott (foto de la izquierda), profesor de historia natural del Instituto de Elberfeld, se alegró como un niño cuando le dieron la noticia de que podía ir a Neanderthal a recoger unos huesos de oso de las cavernas. Era un hombre curioso e instruído que conocía a la perfección la geología de la región montañosa entre el Wupper, el Dusselbach y el Rhin. Pero nunca había obtenido un oso de las cavernas y quería ampliar su colección. Pero su alegría devino en asombro al encontrarse ante los huesos de Feldhof. No era un oso sino un ser parecido al hombre sólo que de constitución más basta y casi animal. Vio una bóveda craneal baja y alargada, con protuberancias óseas muy marcadas encima de las órbitas de los ojos, casi como un simio. Los fémures eran gruesos y pesados, lo cual explicaba quie los hubieran confundido con los de un oso, y además estaban encorvados de una forma extraña. Pensó enseguida que esa criatura debía haber andado encorvada, arrastrando los pies y adelantando la parte superior del cuerpo. Como creían entonces que andaban los gorilas: Eso debía ser un antropoide, intermedio entre el gorila y el hombre.

Siguió buscando entre los escombros y rescató fragmentos de antebrazos, el cúbito izquierdo y el radio  derecho, trozos de omoplato y algunas costillas. El resto había desaparecido, pero con eso ya podía tener una idea del aspecto de esa criatura. La capa arcillosa de la que provenía tenia su origen en el cuaternario medio.

Si hacía público su hallazgo el escándalo sería monumental, así que fue prudente. Primero conservó los huesos, leyó todo lo posible y luego recurrió a algunos antropólogos para que vieran sus huesos. estos se quedaron tan asombrados como él, le felicitaron y le dijeron que compartían su opinión. El más destacado de estos, Hermann Schaafhausen (foto de la izquierda), hizo trasladar los restos al Museo Provincial de Bonn. Escribió un tratado y luego invitó a Fuhlrott a tomar la palabra en Kassel ante las grandes eminencias de la historia natural.


Fue el día más grande y a la vez el más triste de la vida de este pobre profesor. en esa sala estaba Virchow, Rudolf Wagner, Mayer, Pruner-Bey y Blanque. Pero esos distinguidos caballeros menearon la cabeza. Le dijeron que no tenía pruebas claras de que los restos fueran de la época glacial. El agua los podía haber arrastrado hasta la cueva, o que podía tratarse de los restos de un cosaco, pues de las guerras en 1814 recordaban a algunos con aspecto más bien bestial. Blake incluso dijo que una bóveda craneal así era por tratarse de un idiota, o hidrocefalia, y que su dueño debió haber vivido como un animal en los bosques. Wagner dijo que era un holandés antiguo, Bey se inclinaba por un celta, otros decían que un ermitaño... Sólo Schaafhausen le apoyó, y luego miró a Virchow. El gran maestro no había hablado aún.

Cuando Virchow (foto de la izquierda) se levantó por fin, reinó un profundo silencio. De la opinión de Virchow dependía que la asamblea se desengañase o no, y tras un bello discurso presentó sus razones: El esqueleto del valle de Neander no había pertenecido a un individuo normal, sino a un infeliz cuya constitución ósea estaba deformada por uan enfermedad. Desde su nacimiento había tenido un cráneo largo con senos frontales hiperdesarrollados, semajantes a los de la gente de la vieja Frisia. En su niñez había sufrido de raquitismo, así que se le deformaron los fémures y la pelvis. A pesar de esto, se hizo un hombre fuerte que gustaba de la pelea, pues varias veces le habían roto el cráneo. Las protuberancias sobre los ojos y lo plano de su frente así lo atestiguaban. Y de viejo le asaltó la gota, que terminó de transformar los huesos. Este esqueleto no podía servir de prueba para ninguna suposicíón.

Así concluyó la asamblea y mandaron a Fuhlrott a casa. Pero Schaafhausen publicó un escrito y Fuhlrott un tratado, por lo que se terminó por producir una violenta reacción entre los científicos con 2 bandos enfrentados. Pero de las filas de los sabios Fuhlrott sólo obtenía violentos ataques.

La autoridad de Virchow se impuso en Alemania hasta finales de siglo. A ello contribuyó un cráneo hallado en Cannstatt, parecido al de Fuhlrott, que se descubrió era relativamente moderno (aunque es curioso que los franceses aceptaran más este falso cráneo que el verdadero del valle de Neander, llamando mucho tiempo la race de Cannstatt a la nueva raza hipotética).

Lyell (foto de la izquierda) terminó cambiando la situación. Cuando este hallazgo llegó a sus oídos viajó a Alemania, visitó a Fuhlrott y preguntó todo cuanto quiso. Para el pobre profesor de instituto supuso un gran consuelo. Vivía aún cuando el ayudante de Lyell, King, estableció el nombre de Hombre de Neanderthal y escuchó que su primera impresión había sido la buena, y que era una especie nueva  de hombre, distinta del homo sapiens.

Y para concluir, el investigador inglés Busk, al ver la discusión sobre el hombre del valle de Nenader, recordó que él tenía un cráneo completamente fosilizado encontrado en 1846 en las obras de fortificación de Gibraltar. Y que tenían en el desván con otras cosas curiosas. Y ahora resultaba interesante  por que era otro hombre del tipo neandertalés. 2 años más tarde, el belga Dupont halló una mandíbula inferior que E.T. Hamy clasificó como neandertalesa. Así se averiguó que tenían las mandíbulas salidas como los monos, pero con dientes humanos. La última piedra del edificio de esta teoría fue en la cueva de Schipka, cerca de Stramberg (Moravia). El checo Maschka halló en 1882 una mandíbula inferior de un niño que estaba cambiando los dientes. La mandíbula era de gran tamaño, y no hay ninguna enfermedad capaz de hacer que un niño tenga una mandíbula tan enorme. Virchow de todas formas no bajó del burro, pero ahora la mayoría se decantó por Schaafhausen y su amigo. Y en 1886, muy oportunamente, vino la confirmación. En la cueva de Spy d'Orneau, cerca de Namur, los geólogos belgas Puydt y Lohest descubrieron un cuadro sinóptico de la época del Neanderthal: Había 5 estratos geológicos, uno encima del otro. En los 4 inferiores había huesos de mamut y rinocerontes lanudos, e instrumentos de piedra, cuchillos y puntas de lanza. Con seguridad eran de la época glacial. Y en la cuarta capa empezando por arriba, o sea, la segunda en antigüedad, había 2 esqueletos acurrucados como si estuviesen durmiendo. Eran neandertaleses. Los cráneos tenían las mismas protuberancias en las cejas, una mandíbula inferior grande y basta, huesos gruesos y curvados. Era imposible que fuera una deformación patológica.

El anatomista de Strasbourg Gustav Schwalbe comparó los restos y sus conclusiones hicieron que hasta los más escépticos hubieran de reconocer su error. Sólo Virchow volvió a protestar pero sus palabras cayeron en el vacío.



Fuente: Tras las huellas de adan, de H. Wendt

Una historia curiosa de Chaumont

El 11 de enero de 1613 se encontró un extraño esqueleto en un pozo de arena del castillo de Chaumont. Lo descubrió un cirujano francés llamado Maurizier, que acabó por exhibir el esqueleto por Francia y Alemania afirmando que pertenecía a Teotoboco, el rey de los cimbrios. Obtuvo un éxito fenomenal, pues era un propagandista experto. Del pozo de arena hacía, en sus conferencias, un sepulcro de 9 metros, y de Teutoboco, un gigante. Hasta afirmó habe leído en una de las murallas cercanas al lugar del hallazgo una inscripción con el nombre del rey de los cimbrios. 

Durante años se discutió sobre el caso Maurizier y su esqueleto. Hubo numerosos escritos y réplicas en las que se debatió sobre el viejo Teutoboco. Al final el cirujano fue desenmascarado como charlatán y los huesos fueron llevados a la colección real de París. Al Jardin des Plantes. El esqueleto era de un monstruo del Terciario llamado dinotherium.


Hay otra versión del tema: Jacobo Tissot fue quien encontraría el esqueleto en una cantera cercana a Chaumont. Publicó su hallazgo en un folleto titulado "Historia verídica del Gigante Teutoboccus, rey de los teutones y cimbrios, muerto por Mario, cónsul romano, 105 años antes de la venida de N.S., el cual fue enterrado cerca del castillo denominado Chaumont, actualmente Laugon, cerca de una ciudad romana en el Delfinado". La autenticidad estaría probada según su autor por una inscripción romana, Teutoboccus Rex, y por la presencia de ciertas monedas junto a los restos. El esqueleto habría sido adquirido por un médico de baurepaire, Maurizier, quien lo exhibió públicamente a cambio de dinero. El sitio del descubrimiento se llamó desde entonces champ des géants.  

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Los monumentos del pasado

Son los testimonios directos de la antigüedad, pero en raras cocasiones un arqueólogo se los encuentra tal y como estuvieron en su día. Desde que comienzan a dejar de ser usados, y no hay mantenimiento, comienza su declive y destrucción. Esta será más rápida o más lenta dependiendo del clima en que se encuentra y el medio en que se desarrolla:


- El clima y el tiempo pueden acabar con los materiales más duros.
- Las plantas, con sus raíces, son un importante agente destructivo.
- Terremotos, como el de Rodas en 227 d.C, la escuela de jurisconsultos de Beirut en 550, la estatua de Eudoxia en 732...
- Inundaciones, como en Philae.
- Movimientos del mar, en los cromlechs del islote de Erlanic.
- Los pantanos, que acarrean la despoblación (Síbaris, paestum, Rávena, Aquilea, Mileto).
- Desbordamientos de ríos (Sardes, terraza de los tesoros de Olimpia).
- Los escarabajos y la carcoma, como en Egipto.
- Volcanes, como en Pompeya y Herculano, o en Catania.
- Rayos.

Pero los mayores destrozos los ha causado el hombre. La mano humana no destruye siempre porque sí, sino que las más de las veces hay una finalidad, como se conoce con el destino de la mayoría de las aplicaciones metálicas del Coliseo, sustraídas por los propios romanos, o en la terraza de Trajano en Pérgamo o en la Porta Nigra de Tréveris. Avito fundió las estatuas de bronce para poder pagar a sus mercenarios, y en el siglo XVII se fundió el metal del Panteón para hacer cañones. Las obras de ingeniería han destruído muchos monumentos, como en Philae, cuyo templo fue anegado por un pantano. También se usaron elementos antiguos para hacer obras modernas:

- 1911, el ferrocarril de Bagdad.
- El Odeón de Amman (Transjordania) fue usado como estación telegráfica.
- La puerta oriental del teatro de Pérgamo fue convertida en hospital.

Muchos edificios fueron convertidos en iglesias cristianas: Panteón, templo de Rómulo, templo del Sol en Damasco. Un mal entendido entusiasmo religioso produjo la ruina de muchos restos antiguos, sobretodo estatuas: 429 desaparecienron en tiempos de Justiniano, superado por Teodosio II con su edicto de 435, y aún superado por Constante II en 663. Desaparecieron para siempre tesoros incalculables de arte por el siempre fanático ultrareligioso. A veces se reutilizaban elementos antiguos, como cuando se tomó a Palas Atenea por la Virgen, o el Theseion, confundido con San Jorge.

La guerra también ha aportado numerosas desgracias, como en el saqueo de Corinto por los romanos, el saqueo de Constantinopla por los cruzados en 1204, la voladura de la Acrópolis por los turcos, etc.. Los incendios, no siempre provocados, han sido también causa de muchas destrucciones, e incluso, si se nos permite, la presencia de bienintencionados pero ignorantes aficionados en el renacimiento haciendo excavaciones (y "mejorando" lo hallado, para darle más veracidad o una mejor estética) que arruinaron edificaciones que se conservaban espléndidamente.

Una breve historia de la arqueología

Pero muy breve, oigan. Casi una mera recopilación de nombrs con nexos limitados, pero puede ser útil para hacerse una idea muy elemental.

Hasta el XVIII no podría hablarse de arqueología, sino sólo de arqueólogos. Personajes que de forma privada y desprovistos de toda intención científica realizaron actividades que remedarían las de un arqueologo en unas ocasiones, las de un anticuario/coleccionista en otras. Para hacernos una idea, hablaríamos de Plinio, Frontino, Vitrubio, Filostrato, Luciano y Pausanias. Más adelante, de Ciriaco de Ancona, que se ocupó en sus viajes con un cierto espíritu científico, y no lo hizo mal del todo. Llegaría a viajar por Italia, Dalmacia, Grecia, Asia Menor y Egipto desde 1424.

El Renacimiento pondría de moda el mundo antiguo y pasamos a un estilo más coleccionista, si bien se ha de remarcar que el criterio usado para hacer colecciones era más artístico/estético que científico. Lo que surgió de esto era más bien limitado, y si se me permite, hasta nocivo, pero marcó la tendencia de los siglos XVII y XVIII con los estudios de antigüedades, de una clara tendencia erudita y aislados:

- En Francia: Montfaucon, Caylus, Peiresc y Spon.
- En Italia: Franciscus Junius, y una verdadera legión de otros paisanos suyos.
- John Potters merece una consideración especial en su obra Archaeologia graeca, en 12 volúmenes, una verdadera muestra de los defectos y virtudes de estos tiempos.
- En Holanda surge Joaquim Sandrarts.

Los límites del coleccionismo se amplían gracias a Johann F. Chist y Johann J. Winckelmann, que dan un impulso a la determinación cronológica de los monumentos, su interpretación y hasta de su descripción. Las expediciones científicas a los monumentos del pasado comienzan a proliferar. Un ejemplo sería la expedición tanto militar como científica de Napoleón a Egipto, ya en el XIX.

Pero la arqueología, sensu stricto, no había aún hecho su aparición. En 1870, la excavación del templo de Artemisa de Éfeso fuen un simple pillaje, y lo mismo los trabajos de Newton en el Mausoleo de Halicarnaso.Estas expediciones buscaban sólo llenar las vitrinas de los museos con objetos bonitos. El planteamiento de Indiana Jones no va demasiado lejos de esto, tal y como se lo pinta en sus películas...

Por suerte, aparece Pompeya en escena. De repente se descubre la vida intacta, conservada en lava sólida, de una ciudad del pasado y comprendieron el error del saqueo que se hacía hasta entonces. A partir de aquí, la arqueología deviene en una ciencia que promueve excavaciones con técnicas específicas que no dañen lo que se pretende descubrir.

La historiografía alemana del XIX tiene un mérito enorme en el desarrollo de la arqueología, pero los alemanes plantearon los problemas de un modo unilateral, basados en un principio de selección social. Como reacción a esto, los científicos rusos rechazaron estas presunciones con una interpretación materialista de la historia, como debía ser casi por obligación en un país de la esfera más comunista imaginable y el pensamiento único desarrollado allí. Por suerte, la arqueología depende de objetos físicos concretos, y no es posible un desacuerdo absoluto sobre ellos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

La cultura sigue sin dar de comer...

http://www.20minutos.es/noticia/1162273/0/villa/romana/vias/

Ha sobrevivido 17 siglos, pero el AVE acabará con ella. Es la única villa romana que se ha hallado en Barcelona, pero en breve puede quedar en un mosaico reconstruido en un museo y un denso estudio académico. Arqueólogos y vecinos de la Sagrera reivindican el valor patrimonial e histórico de los restos romanos desenterrados hace un mes en el camino de las obras de la Alta Velocidad. Mientras se ha anunciado que se destruirá el yacimiento, hay voces que piden que se conserve al menos una parte del hallazgo en su ubicación original. 

Por ahora se han encontrado unos 1.000 metros cuadrados de los muros y el pavimento de la que fue una villa romana del siglo IV o V, dedicada a la explotación agrícola y ganadera y con una zona noble en la que vivió un patricio de la élite de la antigua Barcino con su familia. Un gran mosaico en una de sus salas tiene garantizado el futuro en un museo. El resto, pasará a la historia. 

La única en Barcelona 

Alrededor de Barcino había numerosas villas que han quedado enterradas bajo los barrios de Sant Andreu y la Meridiana. Tenían el río Besòs muy cerca y el acueducto que venía de Montcada. Cosechaban la viña y vendían alimentos a la ciudad amurallada. 

Es un hallazgo importante y muy significativo

Para comprender cómo vivían estos primeros habitantes del Pla de Barcelona, habría que analizar minuciosamente estos nuevos restos, aclaran los expertos consultados. "La villa no es excepcional y única en el mundo, pero sí en Barcelona", aclaró a 20 minutos la directora del Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC) y, pese a elogiar las excavaciones, lamentaba que se iniciaran "cuando ya no hay posibilidad de modificar el proyecto". Exigía que las investigaciones se hagan "con todo el rigor y garantías", aunque haya prisa por terminar las obras del AVE. 

Pero para el Ajuntament de Barcelona, el yacimiento no tiene un valor patrimonial. De hecho, la Generalitat ya ha dado su visto bueno para desmontarlo, dado que «el valor patrimonial de sus estructuras es poco relevante». 

Conservar una parte 

Desde la oposición, el grupo municipal de ERC propondrá en la próxima comisión de Cultura que se acabe de construir la vía del AVE, pero que se preserve in situ el resto del yacimiento, al norte y al sur de la infraestructura. Esta propuesta no desagrada a los arqueólogos, aunque la ven poco probable. Piensan que está todo decidido, que es «un hecho consumado». Así lo definía el doctor Josep Guitart, catedrático de Arqueología de la UAB. "Es un hallazgo importante y muy significativo", expresaba Guitart, y remarcaba la importancia de excavar todos los restos y, de cara al futuro, crear un catálogo de patrimonio para seguir investigando y evitar casos como el de la Sagrera.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La cultura no da de comer....

Los restos de la extensa villa romana descubierta en las obras del AVE en la estación de Sagrera no se conservarán, según han decidido la Generalitat, la autoridad final en el tema, y el Ayuntamiento de Barcelona, que dirige la excavación a través del Museu d'Història. 

Los muros de las habitaciones, pasillos y termas serán derruidos tras extraer el mosaico y algunos fragmentos de pinturas y otros elementos de interés que se han hallado. 

El anuncio lo hizo ayer el teniente de alcalde de Cultura, Jaume Ciurana, justificando la decisión porque, según los expertos de ambas instituciones, las ruinas «tienen valor documental pero no patrimonial» para mantenerlos donde están. 

El complejo agrícola, residencial y termal de la villa, que tenía 1.100 metros cuadrados cuando este diario reveló su existencia el pasado día 2, será documentado de forma exhaustiva y se reproducirá en publicaciones, una maqueta y en un montaje audiovisual en 3D. También se restaurará el único mosaico descubierto y se hará una réplica virtual completa que incorporará una simulación de las partes no encontradas. Ciurana insistió en que la decisión de no conservar el recinto incluso «se ha contrastado con arqueólogos externos a la Administración» que han avalado el «escaso interés» de la villa.

"Escaso interés". Y no querían hacerlo público los muy... Veo que se prefiere seguir con lo que estaban haciendo. Una ruta. Mis más sinceras condolencias a las autoridades competentes, y ya saben qué rima con la última palabra de la última frase. Por cierto, mensaje que recibo de la derecha rancia-casposa de este país (que alguien me corrija si me equivoco, puedo comenter errores de interpretación no semántica): Os jodeis, culturetas, que esto de los yacimientos no da dinero.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/las-obras-del-ave-comen-villa-romana-sagrera-1150548

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cómo se hace un manuscrito medieval

Una página interesante sobre las técnicas usadas en tiempos medievales para escribir un libro. Altamente interesante. 

Historia del pensamiento arqueológico: arqueología clásica

En el siglo XIV con los cambios de todo tipo que se produjeron, se trataron de justificar las innovaciones políticas buscando precedentes en tiempos anteriores. Los intelectuales del Renacimiento empezaron a tener en cuenta la literatura clásica, la que había sobrevivido claro, para buscar un pasado glorioso a las emergentes ciudades-estado italianas y para justificar la creciente secularización de la cultura italiana. Por eso los textos históricos y literarios referidos a la antigüedad, desconocidos o poco estudiados en la Europa occidental desde la caída del Imperio romano, se van haciendo más familiares. Ven así aunque malamente que el pasado es algo muy diferente del presente,que cada época debe ser estudiada según sus propias premisas, y que el pasado no puede ser juzgado a partir de los modelos del presente. 

Pronto, los nobles y los ricos mercaderes rivalizarían entre ellos como patrocinadores de las artes. Este desarrollo provocó enseguida que empezaran a considerarse importantes no sólo la palabra escrita, sino también los objetos materiales supervivientes de aquel pasado, como fuentes de información decisivas sobre las civilizaciones clásicas. Ambas facetas se hallan expresadas en el trabajo de Ciríaco de Ancona (1391-1452), cuyas investigaciones lo convierten en el primer arqueólogo conocido. Era un mercader italiano que viajó regularmente por Grecia y el Mediterráneo oriental con el objetivo de recabar información sobre monumentos antiguos, copiando cientos de inscripciones, dibujando monumentos, coleccionando libros, monedas y obras de arte. 

Ya he puesto en otra entrada cómo a finales del siglo XV los papas, como Pablo II y Alejandro VI, los cardenales y miembros de la nobleza italiana, se dedicaban a coleccionar y mostrar obras de arte antiguas, al mismo tiempo que comenzaban a patrocinar la búsqueda y recuperación de tales objetos.

Hacia la primera mitad del XVIII se iniciaron excavaciones en Herculano y Pompeya. Primero por parte de buscadores de tesoros, aunque gradualmente se fue adquiriendo un interés por la arquitectura doméstica romana junto al deseo de recuperar estatuas y otras obras de arte. Y así, poco a poco, el interés por la época clásica se fue extendiendo por Europa. El precio que adquirían las obras de arte de calidad provocó que la arqueología clásica quedara restringida a materiales más artísticos y a investigadores que pertenecieran a la nobleza o, que, en general, pudieran permitirse el lujo del mecenazgo. 

El nacimiento de la Historia del Arte como disciplina jugó un papel determinante en la Arqueología. Los estudios de Johann Wilnckelmann (1717-1768) permitieron las primeras periodizaciones de los estilos escultóricos de Grecia y Roma, así como los estudios que incluían sobre los efectos que distintos factores como el clima, las condiciones sociales y la artesanía tuvieron sobre el arte antiguo, dieron pié analíticas más profundas sobre la cultura clásica. 

Los estudios clásicos conformaron un modelo para el desarrollo de la egiptología y de la asiriología. A finales del siglo XVIII no se sabía casi nada sobre las antiguas civilizaciones de Egipto y Próximo Oriente excepto que habían sido registradas por la Biblia y por los escritores griegos y romanos. Las investigaciones sistemáticas sobre Egipto antiguo empezaron con las primeras observaciones hechas por los estudiosos franceses que acompañaron a Napoleón cuando invadió Egipto entre 1798 y 1799 y que colaboraron en una Description de l’Ègipte de varios volúmenes comenzada en 1809. En este contexto se sitúa el descubrimiento de la Piedra Rossetta que permitió la traducción de los jeroglíficos por parte de Champollion, quien junto a Karl Lepsius iniciaron sus visitas a Egipto para registras los templos, las tumbas y las inscripciones monumentales asociadas a ellos. Utilizando estas inscripciones fue posible esbozar una cronología y una historia esquemática del antiguo Egipto, a partir del cual los egiptólogos pudieron rastrear el desarrollo del arte y la arquitectura egipcios. 

El primer intento por traducir la escritura cuneiforme fue obra de Georg Grotenfend en 1802. Henry Rawlinson hacia la mitad del siglo XIX fue quien tradujo el persa antiguo; en esa misma época se iniciaban las primeras excavaciones en Irak, con Paul Emile Botta en Nínive y Khorsabad y las de Austen Layard en Nimrud y Kuyunjik, que permitieron la recuperación de grandes cantidades de esculturas e inscripciones, que despertaron gran interés al referirse a las primeras historia explicadas en la Biblia. Finalmente, como sucedió para Egipto, se pudo esbozar una cronología para la civilización mesopotámica que permitió a los eruditos estudiar los cambios producidos en los estilos artísticos y en la arquitectura monumental desde los primeros estadios de la escritura. 

Por su propia naturaleza, tanto la egiptología como la asiriología dependieron mucho más de la arqueología que los estudios clásicos, ya que la gran mayoría de los textos que se conseguían debían ser previamente desenterrados. Así que, mientras que la investigación sobre la historia del arte continuó basándose en los registros escritos para la ordenación cronológica de sus datos, los problemas que presentaba la aplicación de este método a períodos más antiguos con poca o nula escritura provocó que creciese el número de arqueólogos que adquirieron conciencia de la importancia que revestían los objetos recuperados mediante la arqueología para conocer los logros humanos. 

El desarrollo de la arqueología clásica que se había iniciado en el Renacimiento incentivó los estudios arqueológicos aplicados a tiempos prehistóricos. Los siglos XVI y XVII marcaron el inicio de la exploración y la colonización de todo el mundo por parte de los países de Europa Occidental, de modo que empezó a familiarizarse con los grupos de cazadores-recolectores y las tribus de agricultores de otros continentes. Poco a poco surgió una visión alternativa que sirvió para esbozar paralelos entre los pueblos primitivos y los prehistóricos que habían habitado Europa. El primer paso en este proceso se dio cuando los investigadores empezaron a considerar la idea de que los instrumentos de piedra hallados en Europa se debían a manufactura humana y no a causas naturales o sobrenaturales. En 1669, Nicolaus Steno estableció el inicio de la paleontología a través de comparaciones con restos fósiles de conchas marinas; las comparaciones etnográficas sirvieron, al mismo tiempo, para determinar el origen humano de los utensilios de piedra.

No obstante esta progresiva toma de conciencia de que los instrumentos de piedra se habrían usado seguramente antes que los de metal no hacía todavía necesaria la adopción de una perspectiva evolucionista. Las fuertes sanciones religiosas impuestas por los degeneracionistas hicieron que muchos anticuarios evitasen desafiar a la Iglesia. También pasó que en el siglo XVIII tuvo lugar una confrontación respecto a la superioridad de las culturas clásicas respecto a la cultura de los tiempos modernos. Se intentaba demostrar que el talento humano no estaba en absoluto en decadencia y que, por tanto, los europeos actuales estaban en condiciones de producir obras que igualasen o sobrepasasen a las de los antiguos griegos o romanos. 

Las principales ideas de la Ilustración que se encuentran en la base del pensamiento evolucionista se podrían resumir en: 

1. Todos los grupos humanos poseían en esencia el mismo nivel y la misma clase de inteligencia, y que compartían las mismas emociones básicas. Las diferencias culturales se explicaban generalmente en términos climáticos o de influencias medioambientales o como simples accidentes históricos. Esto se conoce con el nombre de unidad psíquica. 

2. El progreso cultural se consideraba la característica predominante de la historia humana. El cambio se entendía como algo continuado, no episódico, y se adscribía a causas naturales, no sobrenaturales. 

3. El progreso caracteriza no sólo el desarrollo tecnológico sino también todos los aspectos de la vida humana, incluyendo la organización social, la política, la moralidad y las creencias religiosas. El cambio cultural era conceptualizado en términos de una serie universal de estadios. 

4. El progreso perfecciona la naturaleza humana, no modificándola, sino procediendo a la eliminación de la ignorancia, la pasión y la superstición. 

5. El progreso es el resultado del ejercicio de un pensamiento racional encaminado a mejorar la condición humana. El papel de la Ilustración debe analizarse desde la perspectiva del renovado interés por los enfoques materialistas y evolucionistas del desarrollo cultural.

La influencia creciente del pensamiento evolucionista-cultural durante el siglo XVIII produjo una reacción conservadora que en aquel tiempo ejerció un mayor influjo incluso que el evolucionismo sobre la investigación que realizaban los anticuarios. Este hecho relejaba un creciente tendencia hacia lo que sería el romanticismo, en tanto que opositor al neoclasicismo francés. Los individuos inclinados hacia este movimiento desarrollaron un gran interés por las ruinas de las abadías, por las tumbas y otros símbolos de la muerte y de la decadencia del cuerpo. También se interesaban por las sociedades “primitivas” o “naturales” y por el espíritu de las naciones europeas preservado en sus monumentos y tradiciones, especialmente los de la época medieval, período ideal para la inspiración artística y literaria. El Romanticismo parece haber sido el instrumento que estimuló un mayor interés por las excavaciones, y especialmente por las de las tumbas, hecho que contribuyó al desarrollo del anticuarismo en la última parte de este siglo. Los anticuarios interesados en los restos prehistóricos confiaban tanto como los arqueólogos clásicos en los registros escritos y en las tradiciones orales con la intención de hallar un contexto histórico para sus hallazgos. Como resultado de esta dependencia de los textos escritos, a lo largo del siglo XVIII y principios del XIX, los anticuarios generalmente se desesperaban por conocer más sobre el período antes de que se dispusiera de tales registros Con todo, la situación no era de estancamiento como normalmente se cree. Entre los siglos XV y XVIII los anticuarios europeos habían aprendido a describir y clasificar monumentos y artefactos, a excavar y registrar los hallazgos, y a usar varios métodos de datación, incluida la estratigrafía.

Biblioteca de Umberto Eco

Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...