Mostrando entradas con la etiqueta Mito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mito. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de abril de 2011

Vida y muerte en el mundo homérico


Hacia el tiempo en que se escribieron los poemas homéricos (pongamos una horquilla entre 900 y 700 AC) los griegos habían superado las fases primitivas de la religión. Ya no perviven más que de modos ampliamente superados y vinculados al culto (como una especie de fósiles) el totemismo, el culto a los animales, a los árboles ni la veneración a deidades ctónicas. Ni siquiera de la Madre Tierra. Las fuerzas demoníacas han sido desterradas al Hades y el culto de las almas y los muertos se presentan en restos muy precarios.

Tampoco hay temor a los dioses. El hombre homérico es libre, de pie ante las divinidades, sin miedo tampoco a fantasmas ni a la muerte. Las "testas sin fuerzas" de los muertos se encuentran en el Hades, allá abajo, y nada pueden hacer contra los vivos. Ni siquiera el muerto por violencia, el asesinado, molesta a los supervivientes con exigencias de venganza (como puede verse aún en mitos pretéritos, como el cantado por Robert Graves en su versión de los Argonautas). Y esta separación del mundo de los vivos y los muertos se extiende a las costumbres funerarias: Ya no se entierra a los muertos, sino que se los incinera.

La muerte se vive entonces como un fenómeno natural, parecido al sueño, del que es hermana. En esto los aficionados a Sandman encontrarán un delicioso referente erudito. Y en el otro mundo no hay un infierno aterrador ni una atractiva y feliz vida en el cielo como recompensa a los actos de la vida. El Eliseo, las Islas de los Bienaventurados, son regiones reservadas a especiales favoritos de los dioses, e igualmente en el Hades no sufren castigo más que los criminales excepcionales.

La religión en el mundo homérico podría concebirse como una religión de la luz y la cismundanidad. Y la luz son sus dioses. Lo que pone a los dioses por encima de los hombres es su mayor plenitud vital, su poder, la inmortalidad y la eterna juventud. Hasta comen y beben distinto, cambiando el pan y el vino por néctar y ambrosía. Pero lo que no tienen sus dioses es una superior moralidad, y no están exentos de sufrimiento: Zeus debe consentir la muerte de Sarpedón, según su destino, y Tetis ha de ver morir a Aquileo.

El deseo del hombre homérico, según se desprende de sus poemas inmortales, es vivir en la luz, y de ser posible, morir en la luz. Pues la vida en la luz, la vida cismundana, es la única vida real. Incluso si se trata de la vida de un esclavo o de un mísero jornalero, es mucho mejor que estar allá abajo, en la oscuridad del Hades ni incluso reinando sobre los muertos. Las diferencias con el cristianismo en este sentido son drásticas. No hay una vida mejor esperando más allá. La vida es la que es. El hombre corpóreo es el hombre mismo, el real. Su psique, al morir, se va al Hades "llorando virilidad y juventud". No es más que una copia inerte, sombra de su terrena realidad.

Eso confiere al hombre homérico un inmenso amor a la vida, pese a que reconoce que es un bien algo problemático. Medita Homero sobre el valor de la vida, porque por ser precisamente tan hermosa y única, ha de lamentarse su brevedad, su fugacidad:

Como la de las hojas, así es la generación de los hombres. (Il., 6, 146).


Y la vida entraña también desgracia, que el hombre experimenta constantemente. Es además el que más sufre por ella, porque la experimenta de forma consciente:

Pero de todo lo que se agita y respira en la tierra,
no hay ser más digno de lástima que el hombre.
(Zeus, Il., 17, 446 s.)

El sufrimiento es parte del destino humano, elemento integrante de la vida. Así lo dice Aquileo ante el sufrido Príamo en una de las escenas más conmovedoras del poema:

Así atienden los dioses el destino de los pobres mortales,
para qeu vivan en sufrimiento.
(Il., 24, 525 ss.)

La vida de los mortales está predestinada desde el inicio. Zeus tiene a su lado 2 tinajas, una llena de bienes y otra llena de males. El que recibe una mezcla puede darse por satisfecho. Pero hay hombres que son literalmente perseguidos por la desgracia. E griego clásico sería años más tarde muy sensible a esto, en sus cientos de Tragedias. Hay una tercera posibilidad, que es la de hombres que recibieran sólo bienes, pero esto no se da nunca.

Parece cargado de pesimismo. Pero no. El hombre griego no se rinde nunca a los males de la vida. Siempre saca fuerzas para hacerles frente en ese famoso "Resiste" que Aquileo dirige al desgraciado Príamo. Esa es la grandeza de la vida y la muerte de los griegos. Es el "resiste" que llevó a plantar batalla a Jerjes, a combatir en Maratón, a sacar de territorio hostil a los Diezmil, a conquistar el mundo conocido, a conquistar culturalmente a su conquistador por las armas. Es el espíritu que llevó a su cultura a pervivir en los siglos.



Mito y pensamiento racional


En el hombre primitivo la concepción del mundo estaba sometida a la religión. Con ello quiero decir al pensamiento espiritual, mítico, con el que recubría la realidad. Religión y mito son más antiguos que ciencia y filosofía y el dominio del hombre por el modo mítico de la representación fue al principio total. El primitivo no puede entender el mundo externo que lo rodea ni su propio mundo inerno más que por medio de representaciones míticas. Similar a como lo hacen los niños cuando aún son pequeños. Todos los fenómenos del mundo, atmosféricos, crecimeinto de las plantas, movimiento de los astros, manifestaciones de la vida animal, la enfermedad, el nacimiento, la muerte, el sueño, el amor y el odio, el valor y la cobardía, la locura... Todo se reduce a seres demoníacos mediante las operaciones de personificación de la fantasía plástica. En la Hélade misma, conocida por ser el lugar donde se inició el pensamiento racional, podemos ver este mundo en los poemas homéricos: Los mismos dioses asumen este papel de demonios. Y esta fe en los demonios ha seguido obrando durane siglos en la era cristiana, bastando sólo con citar a Satanás y sus hordas del Infierno, que aún hoy día están en el imaginario colectivo.

No hay que argumentar de forma excesiva que también el mito tiene una verdad relativa. La representación mítica se basa en una observación y en una experiencia real de la acción de las fuerzas de la naturaleza. Pero como el hombre primitivo no tiene una explicación (como la que sí tenemos por la ciencia hoy en día), debe recurrir al mito para poder decir qué pasa en estos fenómenos. Por ejemplo, Zeus toma como esposas a Metis (Prudencia) y Temis (la Ley), y tienen como consecuencia varios hijos: Eunomía, Diké y Eirene, que son el Orden, el Derecho y la Paz. Se simboliza así un orden cósmico moral, y muchas veces las representaciones míticas pueden ser historias más complicadas, sagas o leyendas de profundo sentido. El mito no es inconexo y sin sentido, hay además un pensamiento mítico, que es el pensamiento humano que trata de averiguar la causa y el efecto.

En el humano se trata siempre de saber "por qué" (Mourinho aparte, claro...), pero la respuesta del pensamiento mítico es demasiado rápida y precipitada. El mito procede sólo a reducir los fenómenos naturales y los fenómenos históricos, con ayuda de la fantasía, a fuerzas divinas que se representan como personas agentes, análogos al hombre y a su manera de obrar: Si hay una tormenta, es Zeus soltando rayos, o Thor con su martillo, etc. Y el mito explica así la naturaleza, el mundo, la historia. La fuente de la religión se halla, entonces, en un incondicionado sentimiento de dependencia del hombre pero con un pequeño componente intelectual: La religión pretende ser una explicación del universo. Toda religión pretende ser la verdad y precisamente toda la verdad, y desea apoderarse del hombre entero como dueña de toda su vida espiritual.

Es a partir de ete punto que aparece el pensamiento intelectual. Poco a poco el hombre primitivo va descubriendo en cada vez más lugares la transgresiones de la religión. Llevan en sí estas los gérmenes de conflictos entre la religión por una parte, y la filosofía y la ciencia por otra, y que muchas veces se desarrollaron con armas espirituales y en forma de polémica oral o literaria. Pero también, cuando la religión tenía el poder, ante los tribunales en forma de procesos por herejía. En estos conflictos se trató casi siempre de desviaciones cometidas por algunas personalidades de más aguzada espiritualidad, las cuales se separaban de la imagen del mundo consagrada por la religión (sobretodo en el terreno de la astronomía). Aunque también tienen su papel ciertas enfermedades como el supuesto estado de posesión demoníaca o las representaciones del ser divino cuando el desarrollo moral y espiritual de una época ha superado esas imagenes. Claro que también la investigación racional del mundo y de la vida tiene sus límites, con enigmas irresolubles hasta conseguir un desarrollo en ciencia más adelantado.

Todo pueblo de cultura recorre este camino que va desde la minoría de edad dominada por las autoridades religiosas, hasta la investigación y el pensamiento libres e independientes. La investigación racional del mundo termina con el dominio de lo instintivo, que domina la religion, como podemos ver en nuestra cultura occidental desde los tiempos medievales sostenidos por una cultura aristocrática, hasta los actuales tiempos modernos dominados por el pensamiento racional (con salvedades en países tan peculiares como EEUU, o en Mou y las conspiranoias).

Los griegos son un caso típico de este desarrollo, con ese pasado oscuro plagado de mitos bellísimos del que supo abstraerse hasta reelaborar su concepción del mundo desde la comprensión del a naturaleza, buscando el arkhé. Su situación geográfica también ayudó, pues con sus propias tradiciones míticas dominando su pensamiento pronto contactaron con babilonios y egipcios y sus tradiciones míticas también elaboradísimas. Pero que contradecían las suyas propias. Y claro, tuvieron que hacer frente a la contradicción: Si ante un mismo fenómeno natural, que está ahí y puede ser visto por todos, se dan 2 explicaciones distintas, una ha de ser por fuerza falsa. Y la persona poco lúcida pensará que la OTRA explicación es la falsa y quedará entonces plácidamente anclada en su propio mito. Pero el espíritu griego era poco plácido en este sentido, y pensó entonces, acertadamente: "¿y por qué no pueden ser las 2 explicaciones falsas?". Nada hay para probar una, ni la otra. Y trató entonces de buscar algo sólido a lo que aferrarse para saber el por qué de las cosas. Y nació así la filosofía y la ciencia.



Pero aunque la tensión entre ciencia y religión no fue tan intensa como en la era cristiana, igualmente se tenía que dar el desgarro entre ambas, porque poco a poco la realidad fue distanciándose más del mito. Y la ruptura no fue repentina sino a lo largo de mucho tiempo. Entre la masa pervivió mucho timepo el pensamiento místico-religioso, mientras que entre la clase culta la filosofía acaba por sustituir a la religión. Y así poco a poco se desplaza el centro de gravedad hacia el pensamiento racional, siendo el portador de este desarrollo la figura del "sabio". Y se desplaza también la ética desde la irracionalidad hacia la flosofía. Este sabio considera que la conducta correcta depende siempre del conocimiento verdadero, así que la filosofía se convierte en el arte de dominar la vida, y su tarea es el dominio del mundo por el conocimiento. Y así definitivamente lsa filosofía entra en conflicto conla religión nacional: Los dioses son destruídos por ella y sólo sobreviven como símbolos sin poder para intervenir en el acaecer cósmico.




Biblioteca de Umberto Eco

Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...