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viernes, 28 de noviembre de 2014

Sobre la filosofía medieval

En la Edad Media la filosofía no termina de concretar un pensamiento en un constructo fiable. Por muchas grandes mentes que lo han probado no se estructura nunca un corpus claro, como podemos ver en Hegel o Kant. Las explicaciones que proporcionan me resultan vanas y limitadas (aunque sabrosas, ciertamente), y es porque en general reglas que no hacen más que constreñir el pensamiento son aplicadas de forma sistemática sin lograr un principio individualizador sino siempre referidas al Logos creador. De forma iterativa todo se remite aquí, todo va a parar aquí. Todo deriva de aquí, y así es imposible avanzar, dado que a donde quieres llegar ya es el principio de la partida. El Logos es el interpretante final de todo discurso, precisamente porque el universo es la expresión del Logos. Todo ser viviente, toda piedra y toda estrella tiene una gama limitada de significados objetivos, porque toda la creación es un libro escrito por la divinidad. Semiológicamente, toda entidad es al mismo tiempo distinta y está ligada a todas las demás por convenciones gramaticales y sintácticas que, aún cuando pueden ser objeto de disputa sub specie humanitatis, sub specie aeternitatis son armoniosas y están libres de ambigüedad. El mismo San Agustín llegará a demostrar la concordancia entre semiología humana y la divina. La única salida se encuentra siempre en el mismo sitio, en lo alto, en el Logos, fundamento de todo significado.

Tomé algunas palabras de Kenneth Atchity, que creo se expresa mejor que yo.

jueves, 1 de mayo de 2014

Sobre Epicuro

Unas reflexiones Sobre Epicuro, un filósofo fruto de una Grecia decadente. Ha escrito hace poco Michel Onfray en "elPaís", que este pensador "ofrece grandes paralelismos con nuestra Europa abatida. El epicureísmo fue, ante todo, una filosofía de combate contra el apoltronamiento de la civilización helenística. Después, durante la era cristiana, el epicureísmo fue una eficaz máquina de guerra contra las ilusiones, contra esas fábulas infantiles que son, en definitiva, las religiones y las ideologías que impiden pensar. Sin Epicuro no habrían existido el Renacimiento, ni Montaigne, ni el pensamiento libertino del siglo XVII, ni la filosofía de la Ilustración, ni la Revolución Francesa, ni el ateísmo, ni las filosofías de la liberación social"

Nos regala también unas sencillas frases para comprender a este filósofo y lo que planteaba como criterio de vida: 

Primero: los dioses no son unos entes a los que debemos temer, sino unas composiciones materiales que deben servirnos de modelo, porque saben lo que es la felicidad del pluro placer de existir. 

Segundo: el sufrimiento es soportable. Si es verdaderamente terrible, acaba por derrotarnos, y, si no acaba por derrotarnos, es que no es tan terrible, por lo que, en ese caso, debemos recurrir a nuestra fuerza de voluntad para descomponerlo. 

Tercero: no debemos tener miedo a la muerte porque, si estoy aquí, quiere decir que ella no está, y, si aparece la muerte, yo ya habré dejado de estar. 

Cuarto: la felicidad es alcanzable, consiste en la satisfacción de los únicos deseos naturales y necesarios (beber y comer para saciar la sed y el hambre, que son los verdaderos sufrimientos) y la negativa a satisfacer todos los demás (tanto los deseos naturales y no necesarios —la sexualidad— como los deseos no naturales ni necesarios: los honores, el poder, el dinero, las riquezas).

Termina con unas reflexiones que ancla con el presente: "Epicuro puede constituir un poderoso remedio contra la fiebre decadentista contemporánea. Acabar con la apatía que invade el mundo no es tarea de ningún salvador exterior, de ninguna ideología capaz de resolver todos los problemas de un solo golpe, sino de cada uno de nosotros. Ante cualquier cosa que quiera someternos, el único salvador al que podemos recurrir está en nuestro propio interior".

Muy recomendable su lectura.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Platon

Tocaba ya a estas alturas algún comentario sobre Platón, y eso que no resulta santo de mi devoción, por la importancia enorme que sobre la filosofía acabó por tener. La filosofía de este hombre es un intento de enlazar lo racional con lo irracional, lo sensitivo con lo suprasensible, lo perecedero con lo imperecedero, lo temporal con lo eterno, lo terreno con lo celeste y lo humano con lo divino. No entraré en detalle sobre su archiconocida teoría y el mito de la caverna. Son harto manidos en cualquier manual de filosofía. Platón descubre la respuesta a la pregunta definitoria de Sócrates al dar con lo general, con los conceptos, pero los hipostatiza en ideas eternas y da lugar así a un complejo desdoblamiento del mundo. Un dualismo que reconoce el ser verdadero sólo en las ideas invisibles mientras que condena al mundo visible a la condición de un inconsistente mundo de sombras. Era obvio que terminaría por apartarse de la naturaleza, pues de un mundo inconstante nada vale la pena aprender. Sólo los astros, eternos, divinos, son un noble objeto de investigación. Muchos siglos tenían que venir que tendrían esta percepción como algo dogmático. También opinaba que la vida terrestre es un castigo, noción que tal vez adquirió del orfismo o el pitagorismo, y el cuerpo no es el instrumento del alma sino su cadena, su prisión, del cual no se libra sino con la muerte. Estos conceptos, con pocas variaciones, serían adoptados por el cristianismo a medida qeu abandonaba su primitivo estado y es facil reconocerlos en cualquier texto medieval.

Sobre la vida mundana también llegó a escribir. Conocido es su libro La República, pero en sus conceptos políticos también se encamina hacia lo eterno: "Las cosas del hombre no valen mucho la pena, pero no hay más remedio que ocuparse de ellas". Gobernar lo entiende como un sacrificio, y no lo tiene en muy alta estima. Incluso desconsidera a la ligera las obras de los grandes estadistas de su tiempo (Pericles, Temístocles, Milcíades, Cimón...). El estado perfecto que planteó, alejado de cualquier conocimiento siquiera precario dela naturaleza humana, es simplemente irrealizable. Sus experiencias con la democracia ateniense y su asamblearismo mal llevado hicieron de sus escritos una crítica constante hacia este sistema, especialmente con la condena y muerte de su maestro Sócrates.

La mística en él atraviesa todo pensamiento racional y lo aparta de toda investigación empírica para llevarlo al terreno de la más pura especulación, la que se complace en alturas supraterrenas. Se queda en una dualidad de alma y mundo, dios y mundo, espíritu y materia, y entra en conflicto con la tradición griega. Y con cualquier tipo de pensamiento racional, cosa que se pagaría, carísima, durante los siglos de dogmatismo en que el neoplatonismo unido a las nuevas creencias cristianas terminarían por imponerse. Por fortuna uno de sus  discípulos pudo subsanar, en parte, el platonismo.

Merece la pena hablar de la Academia. La fundó a la vuelta de su primer viaje a Sicilia, en 338 aC en los terrenos de un héroe ateniense, Academo. Fue la primera escuela de filosofía organizada, y duró casi un milenio  (Justiniano la suprimiría en 529 dC; estos cristianos y sus incoherencias...). No era una comunidad científica como hoy en día se puede dar a entender este vocablo, sino una comunidad más bien de tipo religioso dedicada a filosofar. Maestros y discípulos vivían juntos, en casas dispersas. Un reloj inventado pro el propio Platón les despertaba cada mañana y acudían a las lecciones y las discusiones. a veces, en los simposia, hacían tareas más sociales, y parece ser que se pagaba una cuota mensual. Lo principal era la filosofía especulativa, aceptando de todas formas la matemática y la astronomía pues eran las únicas disciplinas científicas que Platón aceptaba. Allí se establecieron los cuerpos regulares: cubo, tetraedro, dodecaedro, octaedro e icosaedro, las conocidas como los 5 cuerpos platónicos.

En astronomía estaban convencidos del movimientode lso astros en círculos perfectos, pues la forma perfecta es la circunferencia y los astros no podía ser  que se movieran de una forma diferente a la perfección. su tendencia a la especulación obligaba a forzados sistemas para explicar los movimientos de los "errantes", pero no cuestionaron nunca lo erróneo de su creencia. La Tierra estaba en el centro, no faltaría más, si bien girando sobre su eje y rodeada por los 5 planetas, el Sol y la Luna, en un complicado sistema de 26 esferas. Un tal Heráclides del Ponto planteó que Mercurio y Venus se mueven alrededor del Sol, y este y los demás planetas alrededor de la Tierra. algo que retomaría mucho después Tycho Brahe, pero no pasaron de ahí. 

Tambíen especularon sobre el sufrimiento, como el académico Crantor con su escrito "Acerca del Sufrimiento". Aconsejaba contra las miserias y dolores de la vida tener un ánimo inmortal, reconocer el dolor como  elemento integrante de la vida terrena y una moderación en el luto y la tristeza. Este escrito es el inicio de las muchas "consolaciones" que se escribirían posteriormente por Cicerón, Séneca y Plutarco, hasta la célebre "Consolación por la Filosofía" de Boecius. Todas ellas comparten la idea de que el hombre tiene en su razón la fuerza necesaria para superar el dolor.

martes, 25 de octubre de 2011

Tucídides

Ya tocaba, después de tanto tiempo, ponerle una entrada a uno de mis autores favoritos. Con sus páginas me he recorrido Sicilia en 2 ocasiones y la Italia del sur, y merecía una ni que fuera pequeña reseña. Tucídides es fruto de su tiempo. Pero es el creador de una nueva forma de escribir historia. No pudo ser el primero. herodoto se le adelantó en su romántica forma, pero es Tucídides quien abandona el punto de vista tradicional y renuncia a toda magia y misticismo, al mundo religioso y metafísico, para comprender la historia. Con él son los fenómenos políticos y la acción de los pueblos y sus dirigentes quienes crean la historia y la cultura humana. Es un pensador independiente y toma la realidad como es. Por cruda que sea. Trata de comprender la acción de las personas o de las comunidades en la forma de una reacción necesaria en el contexto del mundo que los rodea. 

Pero Tucídides dice buscar la verdad. Afirma de sí mismo que pretende "entretener menos que deformar los hechos a costa de la verdad". Y para ello prescinde de las historias de los héroes, y trata de percisar los hechos remotos mediante inferencias prudentes basadas en firmes puntos de partida. Para ser lo más objetivo posible interroga a los testigos de forma exhaustiva, aceptando sólo testigos visuales o a quien a oído de forma directa a estos. Piensa además que la historia enseña cosas del pasado pero también del futuro por la tendencia del humano a repetir las cosas en situaciones análogas. Popularmente hoy día se tiende a decir que "la historia se repite", y aunque quien esto suele decir no acostumbra a saber bien porqué lo dice, el conocimiento del hombre y sus flaquezas bien nos lo ha demostrado y ya Tucídides lo apreció.

Tucídides es plenamente racional en sus obras. Sólo cuenta con el acaecer natural y excluye a los dioses y la religión. Loable. Para él la religión sólo existe como hecho histórico pero con un efecto psicológico, sobretodo sobre las masas, que un estadista ha de tener bien en cuenta. Y el historiador valorar en su medida. Cree además que estas creencias de tipo mántico pueden llegar  a ser peligrosas y hasta dañinas, y lo fundamenta en el episodio en que los adivinos yerran en sus predicciones sobre la expedición a Sicilia, que fue un desastre para Atenas. Sobretodo por el comportamiento del piadoso Nicias en Siracusa, tan funesto para el ejército. Una manera de pensar muy moderna y lamentablemente poco extendida entre demasiada gente que sale en TV por ahí. Pese a que pueda parecer un ateo empedernido sabe que hay partes impredecibles en el devenir del mundo. Lo único que en vez de pensar en dioses, lo atribuye al azar, al que llama Tyché, la Fortuna. Piensa que uno puede defenderse del azar mediante el cálculo, pero que pese a todo hay cosas que no pueden preverse.

Sus escritos son especialmente interesantes en cuanto a las descripciones que hace de la peste que asoló Atenas en al segundo año de la Guerra del Peloponeso. Causó una mortalidad espantosa, sobretodo en la gente apiñada en las barracas de las murallas largas. El populacho atribuía la epidemia a Apolo, pero Tucídides no pierde una sola palabra en discutir esa explicación religiosa. Más bien lo contrario. Dice que todos los procedimientos religiosos imaginables aplicados para calmar a los dioses, procesiones, rogatorias, oráculos, no sirvieron de nada. Impíos y piadosos murieron por igual. Se limita, como buen historiador, a decir que empezó en Etiopía, pasó a Libia y Egipto y que llegó a Atenas en los barcos que llegaban al Pireo. Muy racional. Lo más destacado es que describe con detalles médicos los síntomas de la epidemia (se cree que él mismo la padeció): Origen en el vientre, difusión a todo el cuerpo, fiebre con sed inaplacable, su duración y el momento de crisis, lo raro de las recaídas, sus efectos en animales (sobretodo perros y pájaros) y el llamativo retroceso de otras enfermedades durante la epiddemia. Uno de los síntomas llama la atención, la ceguera psíquica, en la cual los pacientes no reconocen a sus parientes ni a sí mismos pese a ver correctamente. Una agnosia, sin duda. Como efecto a destacar, relata el desánimo y la desmoralización que se extendieron, y afirma que muchos no vacilaron en el crimen para gozar del instante, dentro de la creencia de que la vida podría terminar rápido en ese ambiente.  Los médicos, según él, fueron los que más murieron, al contactar diariamente con los enfermos.

De su pensamiento pordemos entender que creía que la naturaleza del hombre es siempre la misma, con una parte de los hombres que tienden al crimen, la envidia del pobre y vulgar al rico y aristócrata, y que el débil siempre se ha de someter al fuerte. El castigo al crimen no cambia nada, y la ley tiene sus límites. Llega así a una tipología de los hechos históricos, los cuales, ya sean agradables o no, atractivos o repulsivos, optimistas o aterradores, deben entenderse siempre como resultado de la situación política en cada caso y de la reacción de las personas y grupos implicados. Con las mismas circunstancias, dice, obtendrá los mismos fenómenos. Así, toda guerra tiene 2 series de causas:

- La ocasión inmediata que la provoca, que es la causa de la que se habla.
- La causa verdadera, pero latente y profunda, que se silencia cuidadosamente.
Y en la política interior destaca el miedo a la responsabilidad y el ánimo variable de la plebe, cuando dice que se pide responsabilidad a los dirigentes por las decisiones tomadas en asamblea por la mayoría. O con las luchas entre partidos: "estas luchas siempre han existido y siempre existirán mientras la naturaleza humana siga siendo la misma". Sabios consejos aún hoy en día plenamente vigentes....

Según esto, la acción humana no puede basarse en las categorías morales de bueno o malo, sino en las intelectuales de correcto e incorrecto, apropiado o inadecuado. Un avance en siglos de los principios de Maquiavelo. Se ejemplifica con el avasallamiento de Atenas a la isla de Melos, en el 146 aC. En ella ve Tucídides que no hay un derecho absoluto, sino que el derecho se determina según el equilibrio de fuerzas. Si las fuerzas son parecidas, se elaborará un derecho en vez de lanzarse al riesgo de una guerra. Pero si no se da ese equilibrio, entonces los fuertes hacen lo que está en su poder y los débiles ceden. Los que han sufrido la política exterior de Estados Unidos al terminar la Guerra Fría pueden dar fe de lo acertado de este pensamiento. 

Con Tucídides tenemos entonces un nuevo modo de pensar. Extrae del atomismo la idea de un acaecer universal, que él ve en la naturaleza y en la historia. Con la física jónica ve una explicación natural a los fenómenos, expulsando a los dioses de la ecuación, y con la sofística aprende que no hay un derecho natural absoluto, sino que el derecho es cambiante y complejo. Su obra es moderna en el sentido de parecer una descripción y un tratado, pero pese a que supone el culmen de las ideas de su tiempo aplicadas a la historiografía, para cualquiera resulta más ameno Herodoto, más dinámico, más humano en su concepción más poética. Pero es en Tucídides donde se muestra el espíritu griego que les llevó a conquistar el mundo.

lunes, 3 de octubre de 2011

Lógica medieval: Abelardo. Una introducción.

La primera mitad del siglo XII fue la época en la que la filosofía medieval cobró la fisonomía que habría de tener hasta el Renacimiento. La obra de Abelardo Sic et Non fue una de las obras que más contribuyó a ello. En ella cita una serie de opiniones de autoridades en conflicto sobre temas de teología, no para desacreditarla sino para ejercitar con ello la razón (para él este tema tenía una importancia fundamental). tanto influiría, que obras posteriores, como las de Sto. Tomás, seguirían el mismo procedimiento. el estudio en teología, filosofía e incluso jurisprudencia queda así marcado por el procedimiento de las quaestiones. Al comienzo de cada quaestio las opiniones contrapuestas, o que parecen serlo, se enumeran un tras otra. Luego, el maestro ha de demostrar su destreza en la provisión de pecisas distinciones sobre el significado de las quaestiones hasta lograr la solución del problema. En las universidades que van surgiendo en el siglo XII este método es adeptado hasta para los estudiantes, pues sus exámenes consistían en disputas en las que los candidatos habían de demostrar su capacidad para proseguir la tarea de sus maestros. Claro está, las conclusiones de las disputas habían de ajustarse a la Revelación, pero en la Edad Media hubo un gran entusiasmo pr este sistema. El problema surgía con algunos críticos que afirmaban que el cristianismo nada tenía que ver con la cultura secular, pero las críticas hacia la razón, y obviamente hacia la lógica, acabaron por no prevalecer y las universidades se organizaron en el supuesto de que veritas veritatis non est adversa.
Abelardo compuso 4 obras sobre lógica:
  1. Introductiones parvulorum, integrada por 4 glosas la Eisagogé de Porfirio y las Categorías y el De Interpretatione de Aristóteles.
  2. Logica ingredientibus, llamada así por ser Ingredientibus la primera palabra del texto, escrita antes de enseñar en París en 1120.
  3. Logica nostrorum petitioni, llamada así también por las primeras palabras del texto. Amplía las glosas a la Eisagogé y podría fecharse en la época en que enseñaba en la ermita del Paráclito.
  4. Dialectica, una obra independiente que abarca las materias tratadas en los escritos lógicos de Boecio y el De Definitionibus de Victorino. En esta obra da cabida a materiales de diferentes épocas de su vida y es posible que no fuera definitiva hasta poco antes de su muerte en Cluny. Es la más valiosa de las obras citadas y un texto bastante original.
El texto de la Dialectica se halla dividido en  5 tractatus que corresponden a la agrupación de las obras de Boecio:

  1. Liber Partium.Dividido en 3 volumina que tratan sobre los antepraedicamenta (o quinque voces, de Porfirio), los praedicamenta (o categorías de Aristóteles) y los postpraedicamenta (o cuestiones).
  2. De categoricis.
  3. Topica.
  4. De Hypotheticis.
  5. De Divisionibus et definitionibus.
 En el tratamiento de Abelardo de las categorías la cantidad es objeto de un examen más detallado que los otros apartados. Incluye una sección sobre la oratio o lenguaje, que Aristóteles había caracterizado como un proceso que discurre en el tiempo. Abelardo cree que la lógica ha de ocuparse de la oratio como vehículo del razonamiento. Concluye que, ya que una expresión oral se considera conclusa y no subsiste por más tiempo una vez que ha sido dado a conocer su significado completo, su significatividad no puede constituir una propiedad o una forma que le pertenezca por derecho propio, sino que tendrá que constituir sencillamente en el hecho de haber dado lugar a un pensamiento. Pero Abelardo también apunta que oratio puede aplicarse a otras cosas que las meras expresiones verbales (discurso escrito, hablado y mental).

Define además la propositio como oratio verumfalsumve significans. La fórmula deriva de Boecio, de su definición de enuntiatio, pero Abelardo la lleva un paso más allá, pues se muestra consciente de que la verdad o la falsedad corresponden primariamente a los contenidos significados por los signos porposicionales. Nada le impide hablar de las proposiciones mismas como verdaderas o falsas, y hasta de cambiar de una a otra según las circunstancias. Añade que calificar una proposición de verdadera tenemos que aludir o bien al hecho de dar lugar a un pensamiento o bien al hecho de exponer lo que es el caso (id quod in re est), añadiendo que, de ambas, la segunda es la fundamental. Los signos significan en 2 sentidos, el uno concerniente a pensamientos y el otro a cosas, y lo que nos interesa de la proposiciones cuando nos ocupamos de ellas en lógica es su capacidad para significar aquellas últimas. Cuando decimos, por ejemplo, que una porposición implica otra, lo que queremos decir no es que el pensamiento envuelto en la primera sea imposible sin el pensamiento envuelto en la segunda, puesto que el uno podría darse sin que ocurriera el otro: 

Cum enis dicimus Si est homo est animal, si ad intellectus propositionum consecuentionem referamus, ut videlicet de ipsis intellectibus agamus, nulla est consequentiae veritas, cum scilicet alter intellectum sine altero omnino subsistat

El sentido de la proposicion es el que tenemos cuando decimos Socratem currere verum est, pues el acusativo y el infinitivo de la oración subordinada oficiarían aquí como un nombre de lo expresado por los correpondientes nominativo e indicativo en régimen de oración principal (quasi nomen illius quod propositione exprimitur).

Así, hay una relación de los contenidos proposicionales y su posición acerca de los universales. Aquello que todos los hombres poseen en común es ser-un-hombre, y esto no es una cosa de las indicadas por palabras como Socrates y homo. Lo significado por Socrates est homo es el ser-un-hombre-de-Sócrates, que de nuevo tampoco es una cosa (res) por más que probablemente sea algo (aliquid), pues una palabra puede aplicarse hasta a un objeto inexistente. El verbo ser apunta a la entidad abstracta sometida a consideración.


viernes, 22 de julio de 2011

Los comienzos de la medicina científica en Grecia


A partir de Demócrito vemos que las ciencias particulares (matemáticas, astronomía, geografía, botánica, zoología, antropología, ética, poesía, lingüística...) comienzan a idependizarse de la filosofía especulativa. En esto, la búsqueda y catalogación de las "etiologías", las causas de las cosas, descubir fenómenos concretos, comienza a tener su importancia de un modo no conocido hasta entonces.

La medicina fue la primera en establecerse sobre bases propias, algo que ya comenzó con los pitagóricos de un modo algo rudimentario. Poco a poco cobra una posición especial. Con Empédocles comienza la escuela médica siciliana. Diógenes de Apolonia fue médico, además de filósofo. Demócrito dejó escritos médicos (de los que se conservan unos pocos fragmentos). Y ya desde tiempos antiguos ha habido numerosos médicos prácticos. De forma casual se nos han conservado en inscripciones 2 de estos del siglo VI a.C.: Un tal Carón de Focea y un tal Eneas ático.

Hay que decir que en Grecia existía originariamente una conexión entre medicina y religión, lo cual se traducía en la práctica de la medicina en los templos con las curaciones milagrosas, por ejemplo, en Epidauro. Pero esta medicina de los templos en los santuarios de Asclepio (Esculapio) y los demosnios médicos asociados con él se rebasaba a sí misma y llevaba el gérmen de la medicina científica. Y la superación de la fe en los milagros.

Fue Hipócrates de Cos el fundador de la medicina científica. Aún hoy se realiza el juramento hiopcrático en las facultades de medicina de Barcelona al obtener el título en una ceremonia más tradicional que práctica. Cos, y su vecina ciudad de Cnido, tenía muchas relaciones con Crotona. Allí se ejercía la medicina en relación con los dioses sanadores. Los antepasados de Hipócrates, del linaje noble de los Nebridas, habían llegado a Cos procedentes de Tesalia, el país de origen del culto a Asclepio. Y era evidente que en este caldo de cultivo la medicina acabase por ofrecerse al joven Hiócrates, que ejerció como médico nómada durante una temporada, sobretodo en el norte de Grecia: Cranon, Larisa, melibia y farsalo en Tesalia, la isla de Tasos, Abdera y Eno en la costa tracia, y Perinto y Cícico en la Propóntide. Es posible que también en Macedonia, en la corte de Pérdicas II. Su maestro parece haber sido Heródico de Selimbria, que parece haber insistido sobretodo en la dietética y definía la medicina como "la educación científica para la vida natural". La causa de la enfermedad sería la desviación de la vida natural. También parece haber tenido relaciones con Gorgias, el sofista, y con Demócrito de Abdera.

De él nos han llegado 53 escritos reunidos en el "Corpus Hippocraticum", pero son de tiempos muy diversos y sólo los más antiguos parecen ser del maestro. Además de la rigurosa etiolo´gia, otras 2 características marcan el espíritu de su ciencia:

  • Considera al hombre, su salud y su enfermedad en relación no sólo con su organismo sino también con la naturaleza que lo rodea y hasta con el cosmos entero, y sobretodo con los fenómenos atmosféricos. Es la "medicina meteorológica".
  • Profundo respeto a la naturaleza, sonre una base religiosa pero con un aprofunda penetración racional.
Hipócrates pretende descubrir el modo de acción de la naturaleza y allanar el camino para el bien y la salud de los hombres. Los escritos más antiguos que se le conocen que dejan traslucir esto son "acerca del morbo sacro" y "acerca del aire, el agua y la situación".

Antes de Hipócrates la creencia era que las enfermedades que se manifiestan en perturbaciones espirituales y psíquicas, sobretodo la epilepsia, o pánicos repentinos o inexplicables de los animales, se debían a la acción de4 dioses o demonios. Eran una especie de estado de posesión y sólo podían curarse, lógicamente, con rituales o exorcismos. Dentro de la religión o la magia. Contra todo ello lucha Hipócrates en "acerca del morbo sacro", la "enfermedad sagrada":

No me parece ser en modo alguno más divina ni sagrada que las demás enfermedades, sino que, como las demás, tiene una causa natural que la produce; Sólo que los hombres la consideraron como un acaecer divino porque estaban indefensos ante ella y les asombraban sus diferencias respecto de otras enfermedades.

Ataca los métodos terapéuticos religiosos con los que se intentaba curar a los poseídos o tarados, exorcismos, ceremonias rituales, penitencias y demás milongas y supersticiones con las que se pretendía expulsar a lso demonios. Declara blasfema esa catártica y muestra que son enfermedades como otras, y hasta su tendencia hereditaria. En todo caso, su causa es una enfermedad del cerebro provocada por un exceso de aire y sobretodo mucosidades. Y luego enumera los síntomas:

Convulsiones, espuma en la boca, agitación de piernas y brazos, dientes apretados, ojos vueltos, fallo de la voz, sensación de ahogo, desmayo.

Todo ello tiene su causa en una enfermedad del órgano central en el que intervienen los fenómenos atmosféricos: "Aumento y disminución del frío y el calor solar y el cambio en las corrientes aéreas nunca en reposo". El médico tiene que saber establecer en el hombre, mediante la dieta, lo seco y lo húmedo, lo cálido y lo frío, y tiene que reconocer el momento correcto para hacer lo útil.

Al decenio siguiente escribe "acerca del aire, el agua y la situación". Se expone que el médico viajero, antes de empezar a trabajar en una ciudad, tiene que orientarse acerca de su clima, atmósfera y naturlaleza de sus aguas, pues todos estos fenómenos tienen gran influencia en la constitución física y psíquica de los hombres. El hombre queda así inordinado en la conexión cósmica y procede a estudiar las relaciones de naturaleza y cultura en los diversos pueblos que conocía. En general, el clima moderado, la feliz mezcla de las estaciones, se considera la más favorable condición de la salud y el rendimiento físico, el temperamento y las cualidades anímico-intelectuales. Prefiere así Europa a Asia pese a la mayor fertilidad de esta. Explica cosas curiosas de muchos países, como la costumbre de los escitas de deformar (alargar) el cráneo de los lactantes, o la "enfermedad escita" que era una impotencia sexual fruto de largas cabalgatas.

Tiene otros escritos, como el "Pronóstico" donde discute cómo prever el curso de la enfermedad, sonretodo si será curación o muerte, y los días críticos de algunas enfermedades. Así, el delirium lo trata aquí. Para ello usa signos, no desigandos por los dioses, sino dentro de la sintomatología de cada enfermedad, con una conexión cusal, un orden natural.

domingo, 10 de julio de 2011

Lógica en la Edad Media hasta Alcuino.


Tras Boecio, la cultura en el mundo occidental declina. Son los años oscuros hasta el siglo VIII cuando comienza a revivir un tanto. Fueron años duros, con sabios que apenas podían contar con un puñado de libros para su estudio. En esos años, un libro era en verdad un gran tesoro. Alcuino, en York, fue uno de estos sabios y nos relata en sus libros que hacia el 778 podía contar en su biblioteca a Aristóteles, Victorino y Boecio. No podemos saber hasta qué punto podía leer de verdad a Aristóteles, pues hasta el siglo XII las únicas obras de este que circulaban eran las Categorías y el De Interpretatione. Tener estas junto a la Eisagogé de Porfirio y los tratados de Boecio eran el caso ideal que casi nunca se daba. Con frecuencia tenían que recurrir a otras fuentes, quizá no tan fiables, y el mismo Marciano Capella tuvo su utilidad en aquel entonces. Los monjes irlandeses, en aquel entonces los más avanzados de la época, tenían copias de su obra y la usaban con frecuencia en sus escuelas.

El primer tratado medieval de lógica fue la Dialectica de Alcuino. La había redactado para ser usada en el trivium (gramática, dialéctica y retórica) que Alcuino había dispuesto como base para la educación al ser puesto al frente de la escuela palatina de Carlomagno. Consiste en un curioso diálogo entre él mismo y el emperador, quien responde las preguntas de Alcuino con sorprendente docilidad y aplicación. Las categorías aristotélicas reciben una atención desproporcionada, y el espacio destinado a la argumentación resulta más breve. Incluso peor, no hay una sola referencia al silogismo. Es lógico que con el tiempo cayera en desuso.

Juan Escoto Erígena (810-877) fue el primer autor medieval que se sirvió de formas silogísticas de razonamiento. Algo muy poco usual en su época, con una lógica que no era más que una curiosidad literaria.

La renovación del interés por la lógica corrió a la par que un creciente interés por la gramática. Pasa así en un tratado de Garland, llamado el Computista, la Dialéctica. Garland parece hablar de las quinque voces (genus, species, differentia, proprium y accidens), pero resulta en sí algo confuso. De sus escritos se deduce que no estaba aún en su época el debate acerca de los universales que debía enfrentar durante 4 siglos a las diferentes escuelas filosóficas. Pero los moderni que acabarían por recharar la teoría aristotélica elaboraron sus tesis en un contexto de discusiones lingüísticas muy semejantes a las de la obra de Garland. La irritación frente a los filósofos antiguos condujo a los modernos a adherirse al nominalismo: Las species y las genera no son sino palabras, o flatus vocis. El problema de esto es que la doctrina de la Trinidad había sido expuesta en lenguaje de los antiguos y las nuevas teorías eran teológicamente peligrosas. Roscelino, por ejemplo, fue condenado por triteísmo a instancias de San Anselmo. Mala baba que tenían algunos santos de por aquel entonces... Abelardo también resultaría censurado, en una historia mucho más conocida.

Podemos hablar sin dudar de un nuevo espíritu que fue exacerbándose con el tiempo. Por ejemplo, podemos citar a Juan de Salisbury y un tal Guillermo de Soissons (creador de un ingenio destinado a producrir sartas de argumentos que demolieran los de los antiguos). Hacia finales del siglo XI y principios del XII San anselmo describe a los moderni como herejes de la dialéctica y sostuvo que debían ser aventados (exsufflandi) de las discusiones acerca de temas espiriruales. Tenían una tolerancia tirando a escasilla por aquellos años... Empero, ironías de la filosofía, él mismo cayo en los errores que criticaba introduciendo una de las más grandes y conocidas herejías dialécticas de la historia, la ratio Anselmi de la que ya he hablado en otra entrada. Es un intento de demostrar la existencia de Dios a partir del descubrimiento de una contradicción en la suposición de que no existe. No me extenderé más. Pero como he encontrado el texto en que desarrolla su argumento,m lo transcribo literalmente. Pura delicia intelectual.

Nam potest cogitari esse aliquid quod non possito cogitari non esse, quod maius est quam quod non esse cogitari potest. Quare si id quo maius nequit cogitari potest cogitari non esse, id ipsum quo maius cogitare nequit non est id quo maius cogitare nequit; Quod convenire non potest. Sic ergo vere est aliquid quo maius cogitare non potest ut nec cogitari possit non esse.

miércoles, 6 de julio de 2011

La filosofía jónica: Heráclito.


Otro de los conocidos con "apellido": Heráclito de Efeso. Pongo la foto de rigor del conocidísimo cuadro qeu representa la flor y nata de los filósofos griegos. Su carácter es diamentralmene opuesto al de Jenófanes, cuyo aprecio por la observación empírica le repele. Heráclito parte del hombre en su especulación:

Yo me busqué a mí mismo.

Y es en esta búsqueda en la que encuentra el elemento fundamental del logos. Piensa que la mayoría de los hombres se sirven mal de la razón, del logos, de tal forma que se rigen por principios subjetivos, prejuicios e intereses de tal forma que podría pensarse que tuvieran una "razón particular". Qué bién conocía la naturaleza humana... Consideraba a esta gente una plebe, una masa, y los despreciaba, pensando qeu hay otros que superan el subjetivismo mediante el conocimiento racional de las cosas. De todas formas, piensa que hay un principio espiritual atado al sustrato material, una especia de "fuego" dotado de razón que se transforma en aire, agua, tierra y vuelve a sí mismo por el camino inverso. De aquí derivan las 3 ideas fundamentales de Heráclito:

  1. La unidad de todos los entes.
  2. El eterno cambio.
  3. La inviolable legalidad de todo el acaecer.
Para él, el mundo es uno, un eterno y vivo proceso del devenir y del perecer, una constante transformación de la sustancia básica, el fuego dotado de razón. La pluralidad y variedad de las cosas escondería esta unidad, y aparecen las contradicciones. Una mirada más aguda descubre la "invisible armonía", pues las cosas son relativas, fluyentes y cambiantes las unas en las otras. El verdadero sentido de la tan manida y conocida frase del bachillerato, "Todo se mueve, nada permanece", o bien, "todo fluye", se ha de enmarcar en este sentido. "No es posible bañarse dos veces en el mismo río" va más allá del concepto plano que cualquier escolar puede repetir cual lorito premiado por las buenas notas.

También Heráclito se mueve contra la imagen épica del mundo homérico:

¿Cuál es el sentido y el entendimiento de la mayoría? Siguen a cantores errantes y toman como maestra a la plebe, sin saber que la mayoría de los hombres es mala, y que sólo pocos son buenos.

Heráclito se siente con su concepción del mundo en contraposición con el mundo mítico de la poesía épica, e incluso se pueden atisbar indicios de una crítica de la religión popular.

Su interés por la física fue menor que en los demás jónicos. No le interesan los detalles científico-naturales, ni incluso la astronomía. Llega en este sentido a espiritualizar la naturaleza, algo comprensible si pensamos que Efeso, su ciudad, estaba en una encrucijada en la que se encontraron la cultura helénica y la oriental, recibiendo así muchos elementos de la cultura persa. Llega así a un panteísmo crudo, cerrado, consecuente con su entendimiento del mundo.

Tiene además una teoría del lenguaje, siendo el primero en plantear que las denominaciones de las cosas, las palabras, no son arbitrarias sino que están naturalmente dadas. No se detiene en razonamientos artificiosos para probar su teoría. Así, la doctrina de los contrarios le sirve para documentar su teoría basándose en la palabra griega que significa "arco": Biós.

El nombre del arco es vida (biós), y muerte su obra.

La muerte y la vida no son más que contrarios aparentes, pero idénticos en realidad. Todo el resto de la cultura, todas las leyes, costumbres e instituciones, todo lo que en griego se conoce como nomos, se desprende de la ley cósmica. Claro qeu para él no todas las leyes tienen el mismo valor. Era un aristócrata, educado como tal, y fue un fiero enemigo de la tiranía popular y la democracia. De hecho, en política fue activo. Obligó al tirano Melancomas a abandonar el poder, e incluso rechazó una invitación del rey Darío I para ir a la corte persa. Su odio por la democracia sale a la luz cuando esta se instaura en Efeso y su amigo Hermodoro es expulsado de esta ciudad:

Todos los efesios adultos deberían ahorcarse juntos y dejar la ciudad a los jóvenes. Pues han desterrado a Hermodoro, el más excelente de ellos, pensando: Nadie entre nosotros debe ser el más excelente, y si alguien lo es, que lo sea en otro lugar y entre otros hombres.

Un tipo especial. Buen conocedor de la humanidad y su cara más oscura, pero muy humano él también. Su pensamiento ha sido muy influyente, sobretodo entre los sofistas, pues su idea del continuo fluir les dió pie firme para una primera reflexión sobre el conocimiento que luego continuarían los escépticos. Y mediante su discípulo Cratilo inició en Platón la aspiración a un firme objeto suprasensible del conocimiento, y la stoa comenzó con su metafísica y su teología. Sócrates alabó a Heráclito, y hay monedas romanas con su efigie, como si se tratase de un héroe del logos.

Y para acabar, pongo un enlace con un chiste "filosófico". Cualquiera que haya leído este articulillo podrá sin duda reírse. Y quien no, pues toca jorobarse:



jueves, 23 de junio de 2011

La filosofía jónica: Jenófanes


Los filósofos jonios no son sólo de Mileto. Jenófanes, por ejemplo, es de Colofon aunque tuvo que abandonar la ciudad de sus padres cuando fue destruída por Ciro (546 a.C) y emigró a Elea. En los tratados escolares se le conoce con la forma con "apellido", Jenófanes de Elea. Elea se halla en la Magna Grecia, y tal vez influyera este cambio tan notable, desde Asia Menor hasta Italia, que su pensamiento suponga también una enorme ruptura con la tradición del pensamiento griego. Para empezar, ataca la sobreestimación de los griegos por el atleticismo y las carreras de carros, y los exagerados honores de los vencedores de estas pruebas.

Pero sobretodo ataca las representaciones de los dioses, luchando contra la tradición religiosa:

Todo han atribuído Homero y Hesíodo a los dioses,
que se considera entre los hombres vergüenza y ofensa:
Hurto y adulterio y también engaño recíproco.

(Habla del hurto narado en el Himno a Hermes, al adulterio del canto de Demódoco en el canto VIII de la Odisea, al engaño de Zeus en el canto XIV de la Ilíada).

Pero ataca al antropomorfismo en general, planteando cómo han llegado los hombres a las falsas representaciones de los dioses: Los hombres han formado los dioses a su imagen y semejanza propia. No es el hombre quien es creado a imagen y semejanza de los dioses (también la Biblia narra esto), sino al revés:

Pero los mortales creen que los dioses nacieron
y que tienen figura, y ropaje y lengua como ellos.

Negros y chatos, así imagina los dioses el etíope,
pero de ojos azules y rubios imagina el tracio a los suyos.

Si bueyes, caballos y leones tuvieran manos como los hombres,
si pudieran pintar como éstos y crear obras del arte,
pintarían los caballos dioses caballunos, bovinos los bueyes,
y según la propia apariencia formarían las figuras de sus dioses.

Es un ataque triple: Ético, estético y etnológico, y le hizo ganar el calificativo de "refutador de la mentira de Homero". No creía en los dioses nacientes ni murientes, por lo que consideraba absurdo el relato de Osiris, pero también el luto eleático por Leucotea. Decía: O bien se trata de dioses y no hay opr qué llorarlos, o bien se trata de hombres y no hay por qué hacerles sacrificios (fanaticos religiosos, mejor abstenos de leer nada más). Busca, al parecer, un dios único al que contrapone la religión popular, y parece también que imaginaba esférica a su divinidad (esfairoeidés). Pero lo que hay que destacar de sus ideas es la expresión por vez primera de la inmanencia de la divinidad, superando los rasgos antropomórficos, toda ella espíritu, inmóvil en sí, que mantiene y sostiene el universo en movimiento. Ideas muy medievales, si se me permite la jocosa aseveración. Es un puro monoteísmo espiritualista en forma de panteísmo.

Explicado esto, hay que decir que sus pensamientos más de índole científico-naturales, lo que interesa de verdad, vamos, son más bien secundarios. Suponía que la Tierra se extendía infinitamente "hacia abajo", recogía la doctrina de Anaximandro del origen a partir del barro, identificaba como Anaxímenes a Iris con el arco iris y reconocía los fuegos de Santelmo como fenómenos atmosféricos. Más destacables son sus observaciones de peces, conchas y animales marinos en forma de fósiles en Siracusa, Malta y Faros, infiriendo que en otros tiempos el nivel del mar había estado más alto. Y desde luego fue el primero en incluir al hombre en el ámbito de su reflexión.

Pero el mérito principal de Jenófanes consiste en que mientras los milesios empezaron por prescindir simplemente de la religión, él reconoció que la situación de la filosofía ante ella impone una lucha contra el mito, como creador del cual Jenófanes desenmascara al hombre mismo.

La filosofía jónica: Anaxímenes

Es el tercero de los milesios. Vio la sustancia fundamental en el aire, a partir del cual se origina lo cálido (el fuego) por rarificación, y lo frío (viento, nubes, agua, tierra, rocas) por condensación. Imaginaba la Tierra como una plancha lisa que flotaba en el océano del aire. Se dio cuenta de que la nieve y el granizo son agua helada y de que la Luna recibe su luz del sol, así como que el arco iris se debe a la incidencia de rayos del sol en capas aéreas densas que no pueden atravesar (reduce así a la Iris homérica, la embajadora de lso dioses, a un simple fenómeno atmosférico).

No es seguro, pues de sus teorías no nos ha llegado demasiado, que pensase que el alma es una porción de aire (psique significa "soplo de aire"), y que identificase a la divinidad con ese aire que abraza el mundo entero.


La filosofía jónica: Anaximandro

El segundo de los filósofos de Mileto es Anaximandro. A este se lo conoce en los tratados escolares sin el "apellido". Fue el primero en escribir un libro filosóficos además de un personaje político, que intervino para fundar una colonia en Apolonia (Mar Negro). Una de sus citas es muy conocida:

El origen de las cosas es lo indefinido (ápeiron). De donde surgen las cosas, allí también van a perecer por necesidad. Pues se dan pena (dike) y castigo (tisis) según el orden del tiempo.

Hemos de entender aquí que Anaximandro admite como fundamento de todas las cosas una materia ilimitada en espacio y tiempo, e indeterminada cualitativamente, y concibe el nacimiento y el perecer de las cosas como una especie de orden jurídico sobre cuya observancia vela el tiempo (cronos). La injusticia de las cosas consiste en que se disputan unas a otras las posibilidades de existencia, y así algunas perecen para dejar sitio a otras. Supone una concepción del mundo como unidad y de todo acaecer como necesidad.

Anaximandro forjó la idea de que:
  1. La Tierra (para él cilíndrica) flota libremente en el espacio. Así los fenómenos atmosféricos recibe explicación natural. Los astros son formas circulares de las que brita fuego.
  2. Los terremotos no son provocados por Poseidon ("el que hace temblar la tierra" en Homero) sino por tensiones originadas por la alternancia de sequedad, humedad, calor y frío del aire que se encuentra en las cavidades de la tierra.
  3. Animales y hombres surgen del fango calentado por el sol una vez que el agua se retira de la superficie. Primero fueron peces, con concha protectora, pero luego dentro de la concha cobran una forma apta para la vida y abandonan las formas primitivas. Pese a su ceirta candidez científica, no deja de ser una sustitución del pensamiento mítico por intentos de explicación natural.
Otros logros suyos son la construcción de una esfera y un reloj de sol, y la elaboración de un mapa terrestre.

La filosofía jónica: Tales


Mucha gente piensa en la filosofía de una manera muy graciosa: Un sujeto, tirando a viejo, vestido a la antigua y en la posición de pensar tan popularizada por la dichosa estatua de Rodin. Pero la filosofía no nació en un despacho roñoso lleno de polvo sino en Mileto, uno de los mercados más populosos del mundo antiguo. Allí diferentes pueblos de la Oikumene acudían para intercambiar mercancías. Y, obviamente, ideas. Los más antiguos pensadores conocidos no fueron sabios alejados del mundo, sino hombres curiosos, abiertos al mundo, y con actividades cercanas a la política.

El primero de estos en ser reconocido como filósofo fue Tales, con su conocidísimo "apellido" de MIleto. Tales veía en el agua el principio del ser. No ha de entenderse con esto que todo lo que existe procede del agua, sino que la verdadera sustancia de todas las cosas es el agua. Esta idea es de notoria audacia, comprensible en un mundo antiguo, casi arcaico, en el que el hombre estaba en íntimo contacto con la naturaleza y veía que nada sobrevive sin agua. Pero lo importante es este primer intento de concebir la como una unidad la multiplicidas de seres, reduciéndolo a un principio unitario. También dedicó su tiempo a los cuerpos "suspendidos" (meterora) en el aire: Los astros. Con lo que llegó a saber sobre el cielo, asombró a sus compatriotas al prever el eclipse de sol del 28 de mayo de 585 (antes de Cristo) con 1 año de antelación. Su explicación del fenómeno era algo más errónea con respecto al actual conocimiento, pues imaginaba a la Tierra como un disco flotando en el agua, pero sí interpretó bien que era la luna quien se interponía delante del sol. Con la ayuda de los períodos del cómputo astronómico babilonio llamados saros, que había aprendido en Egipto en sus viajes, pudo calcular el fenómeno con antelación. Se atisba así un primer pensamiento científico, pues excluía la necesidad de un dios arbitrario.

A Tales se le atribuye también la precisión de la dirección Norte de la Osa Menor y algunos teoremas geométricos que le permitían medir desde la costa a qué distancia estaba un barco visible en el mar. También se dice que midió la altura de las pirámides sobre la base de la observación de que a determinada hora los objetos tienen la misma altura que las sombras que proyectan. Y parece que en la trágica campaña del rey Creso de Lidia contra Persia facilitó el paso del río Halys haciéndolo desviar por un canal. Su visión política tampoco fue mala: Recomendó a las ciudades jonias que establecieran una federación política con centro en Teos.

Tales aúna este espíritu de la sabiduría griega que junta la teoría con la práctica.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Los misterios órficos


Los misterios órficos se relacionan con el culto de Baco o Dionisio, el cual no es el intrascendente dios del vino que todos conocemos hoy día sino un señor de la vida y la muerte, un dios que llega a Grecia desde tierras lejanas. Su culto se celebraba en fiestas en lo alto de las colinas, durante las cuales las mujeres entraban en estado de éxtasis por medio de una danza (ménades). así llega a Grcia una religión de salvación, algo nuevo para los griegos, y se desarrolla una doctrina para captar adeptos.

Según el orfismo, los hombres han nacido de la ceniza de los titanes aniquilados por el rayo de Zeus. Y los titanes habían despedazado antes a Dionisio en forma de toro, y se lo habían comido. Así explican el antiguo ser del hombre: Su cuerpo procede de los titanes y es perecedero. Pero el alma procede de dios y es eterna, no ha nacido ni puede morir. Las almas llevaban una existencia preterrenal, pero por alguna culpa que han cometido han sido desterradas del círculo de los bienaventurados y han entrado en el mundo terreno de los cuerpos de animales y hombres hasta que la progresiva purificación les salve del "círculo de la generación". Y así vuelvan a la bienaventurada existencia divina. Es una teoría de la transmigración de las almas en la que el cuerpo es una prisión. Para que se libere de estas cadenas Orfeo muestra al alma el sendero de la salud en la ascesis: Abstención de comer carne, y así se condenan también los sacrificios animales. Esto invierte el concepto de existencia homérico en el que la existencia verdadera es la terrena, y la vida verdadera ahora será la del más allá:

¿Quién sabe si la vida no es una muerte
y lo que llamamos muerte se llama allí vida?

En esta teoría los dioses pierden su personalidad, convirtiéndose en personificaciones de fuerzas naturales. Llegan incluso a generar una especie de panteísmo. Según ellos, Cronos, el Tiempo o la Eternidad, crea el huevo del mundo. Surge fanes o Ericapeo, también llamado Eros, el cual genera de sí mismo todos los dioses. Ello es efecto de la Ananke (Necesidad), llamada también Dike y Adrastea , y se cierra con el origen del hombre de los titanes y Dionisio.

Cualquiera que sea el origen de la mística órfica, no hay duda de que su mística de las almas es una gota extranjera añadida a la sangre helénica. Y acabó influyendo en hombres como Pitágoras, Empédocles y Platón. Se difundió por toda Grecia y Delfos contribuyó a prestigiarla, adoptando la exigencia de purificación: Se prohibe el acceso al santuario a individuos que han incurrido en culpa de sangre, y los sacrificios y los dones sagrados no reciben su valor por el material que tengan, sino como expresión del ánimo piadoso y puro del donador, por reducido que sea el valor material (algo similar aparece en el Nuevo testamento).

Ante los hombres que no quedaban satisfechos con la vieja religión, se abrían ahora 2 caminos:
- La mística, con su saber de salvación.
- El pensamiento libre y la investigación, que comenzaba en la filosofía jónica.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La "Doble Verdad"

Una parte de las cosas que leo por acá resultan la mar de interesantes en cuanto me sirven a la par como información sobre el pasado y observación de persistencias de pensamiento en el presente. Incluso en mi trabajo de dialogar con mentes escindidas. He encontrado una curiosa explicación del pensamiento medieval que resulta, a ojos de cualquier lógico, tremendamente curiosa, y tremendamente humana. Es la versión erudita de la fábula del asno que se muere de hambre y sed porque no es capaz de escoger si primero comer la paja o beber del pilón. La versión erudita parece decidir no morirse de hambre ni de sed, sino que echa la paja al agua y come y bebe a la vez... Paso a una explicación sucinta:

Cuando Aristóteles fue saliendo de los siglos oscuros y su obra propagada por Europa Occidental, a lo largo de la Baja Edad Media, algunos pensadores descubrieron sorprendidos que ciertas conclusiones que obtenían aplicando la razón al conocimiento de la naturaleza diferían de las que obtenían a partir de los libros sagrados y la fe. La ciencia les mostraba cómo se comportaba la naturaleza, pero el libro relataba acontecimientos que ignoraban esas pautas de comportamiento. Como ambas cosas, sin embargo, fueron tenidas por verdaderas, deslizaron en el pensamiento la teoría de la "doble verdad". Habría así, según ellos, verdades de razón y verdades de fe y, si se diera el caso de que unas y otras fueran incompatibles, se saldría del dilema dejando en suspenso el principio de no-contradicción: Aunque una de las afirmaciones entrara en contradicción con las otras, ambas serían, sin embargo, verdaderas.

viernes, 21 de mayo de 2010

Tales de Mileto II: Conclusión.

A Tales se le conoció principalmenet opr su actividad de astrónomo y geómetra práctico y como sabio en general. Su predicción del eclipse fue probablemente por los registros de los babilonios que quizá obuviera en Sardes o en Egipto.

Es conocido actualmente por ser el primer filósofo con prestigio de la Hélade. Su teoría de que la tierra flota sober el agua probablemente la sacó también de Oriente, pero por lo que es más cnocido hoy día es por su idea de que el agua es el origen de las cosas. Esta idea es posible que también la sacase de mitos orientales, pero la desarrolló lo suficiente como para que Aristóteles le pareciera que afirmaba que el agua era el arkhé, en el sentido peripatético de un sustrato persistente.

Aunque las ideas de Tales partían de un sustrato mitológico, es evidente que había abandonado de forma muy clara la explicación sobrenatural. Esto, por sí solo, es ya bastante para concederle su título de primer filósofo, aunque su pensamiento se nos revela hoy día como ingenuo. Advirtió además que ciertas piedras magnéticas poseían un poder de movimiento limitado, y parece uqe derivó de aquí que existía un alma dadora de vida. Pero es dificil precisar su pensamiento en este sentido. Pensaba que todo estaba penetrado de una fuerza vital que podría ser que fuese divina, pero no está nada claro. Tampoco podemos precisar si esta fuerza vital la consideraba el agua, y en general los datos son tan escasos como imprecisos.

jueves, 20 de mayo de 2010

Tales de Mileto

Según la propia tradición de los helenos, fue Tales el primer investigador de la naturaleza, y fue notablemente famoso al lograr predecir un eclipse de sol (el que se produjo el 25 de mayo de 585 aC, aunque prefiero referir la fecha como la Olimpiada 48, 3).

Hay textos que le daban ascendentes fenicios, pero muy probablemente no sean del todo ciertas y Tales fue tan milesio y tan heleno como sus conciudadanos. También se ha de decir que para Heródoto la mayoría de familias jonias se habían mezclado con mujeres carias.

Como era costumbre en esa época, se atribuyó a Tales una visita a Egipto. Eso no ha de tenerse como algo raro, pues la ciencia egipcia era muy reconocida y Mileto tenía colonias allá muy fructíferas. Pero en realidad se desconocen muchas cosas sobre su vida. Hay algunas anécdotas, claro, como aquella en que se cayó a un pozo mientras miraba absorto las estrellas. Ávido por observar las cosas del cielo, le pasaban desapercibidas las que estaban detrás de él y delante de sus pies.

Aristóteles también nos relata que "por su pobreza, le reprochaban que la filosofía era inútil. Tras haber observado por el estudio de los astros que iba a haber una gran producción de olivas, se procuró un pequeño capital, cuando aún era invierno, y depositó fianzas por todas las presas de aceite de Mileto y Quíos, alquilándolas a bajo precio porque nadie licitó contra él. Cuando llegó el momento oportuno, al ser muchos los que a la vez y de repente las pedían, las iba alquilando al precio que quería y reunió mucho dinero, demostrando así que es facil a los filósofos enriquecerse, si quieren, pero que no son las riquezas lo que les interesa" (Aristóteles, Política A 11, 1259 a 9).

Lo más probable es que no sean ciertas sensu estricto, pero reflejan lo que se espera de un filósofo: Distraído y poco inclinado hacia cosas prácticas.

Sí parece más cierta la prediccón del eclipse. Seguramente se basó en diversas predicciones empíricas sin conocer la auténtica causa. En Babilonia ya se tenían observaciones de eclipses, aunque por motivos religiosos, y es probable que Tales hubiera accedido a estos registros (muchos griegos visitaban Sardes es esa época). Pero también es posible que obtuviese su información de Egipto, aunque eso tampoco resta mérito a la cosa, pues con esos registros sigue siendo muy complicado predecir uno en concreto que sea visible en un lugar determinado. Relacionado con esto, predijo solsticios y equinoccios, y se decía que había medido también las pequeñas estrellas del Carro (la Osa Menor, que da un punto fijo más preciso que la Osa Mayor, muy útil para la navegación).

También se nos dice que midió las pirámides por su sombra, tras observar el momento en que la sombra es igual a la altura. Pero por encima de estas anécdotas, de Tales siempre se enseña en todas las escuelas su cosmogonía. Si le preguntáis a cualquier estudiante de bachillerato, siempre dirá algo similar a : "Es el que dijo que el principio de todo era el agua". Y bueno, sí, razón no le falta, pero las simplificaciones en filosofía pueden ser muuuuy odiosas. Nuestro conocimiento de su cosmología deriva de 2 escritos de Aristóteles un tanto crípticos y que parecen decirnos:
  1. La tierra flota sobre el agua.
  2. El agua es el principio de todas las cosas (en el sentido de "arkhé").
Aunque Aristóteles ya nos escribe que esto lo conoció sólo de modo indirecto. Lo que nos transmite es lo que se aprecia en la foto:



El problema es que si la tierra está flotando sobre el agua, nos queda por explicar sobre qué se sustenta el agua... Esta idea la tomaría Tales de mitos no helenos. Así, en Egipto se concebía la tierra como un plato plano que descansaba sobre el agua. El sol navegaba durante el día en una nave, y bajo tierra por la noche. En babilonia, Apsu y Tiamat representan las aguas primigenias, y Marduk escinde el cuerpo de Tiamat, para formar el cielo con sus aguas, y la tierra. En la historia de Eridu toda la tierra firme era el mar. En los Salmos bíblicos, Tiamat tiene un equivalente en Leviatan, y Yahveh "extiende la tierra sobre las aguas". Y un largo etc, pero en la Hélade no hay nada similar. Ningún mito o leyenda que hable de la tierra y las aguas de una manera semejante, salvo Tales. ASí qeu podemos concluir que tomó "prestadas" esas ideas del mundo oriental.

También parece que podemos contemplar que tales pensaba que el mundo se originaba del agua, pero sin alcanzar a saber si realmente pensaba que la tierra, las rocas, o el hombre ESTÁN hechos de agua. Quizá sólo pensaba que el agua es un constitutivo de las cosas.

sábado, 8 de mayo de 2010

Teoría de la demostración


Otra más sobre Occam. Esta vez para hablar sobre la teoría de la demostración en ciencia que desarrolló en sus escritos de lógica. "Demostración" aquí es un término muy preciso: "La demostración propiamente dicha en un silogismo compuesto de 2 premisas que se conocen por sí mismas y mediante las cuales conocemos una conclusión que sin ellas no hubiésemos conocido". La demostración, entonces, se diferencia de cualquier otro tipo de inferencia, incluso de la formalmente válida cuyas premisas son ciertas. Esta diferencia es importante porque:

- Es preciso en lógica y en ciencia distinguir los argumentos probables o persuasivos de los que son definitiva y totalmente concluyentes.
- No ha de confundirse la demostración con los argumentos científicos.

Occam sostiene que algunas proposiciones pueden ser conocidas con certeza solamente mediante la experiencia. Para saber si una cosa causa otra es buscando un principio causal general. El conocimiento lo obtenemos normalmente en lógica de proposiciones bien conocidas de las que desarrollamos silogismos. Para establecer los principios causales no podemos partir de esas proposiciones, así que hemos de recurrir, según Occam, al conocimiento intuitivo, desde la experiencia directa. Al ver que alguien recupera la salud tras tomar una infusión de tal hierba, eliminando todas las otras posibles causas de la recuperación, sabremos con certeza que la causa era esa hierba. Algo parecido sugirieron con jocosidad Sherlock y el Sr. Spock, pero en el siglo XIV esto era un avance increíble. Y peligroso.

Para proceder de este caso particular a una proposición general, hemos de conocer también con certeza que todos los individuos de una misma clase tienen una naturaleza tal que pueden producir siempre un efecto en particular en los objetos de una determinada clase. Entonces las 2 proposiciones (1- Tal hierba curó a tal persona enferma, y 2- Todas las cosas de una misma clase son igualmente eficaces) son suficientes para demostrar la proposición (todas la hierbas de esa clase curan esa enfermedad).

Un argumento así es concluyente en lógica, pero para Occam no es una demostración porque:

- Una de las premisas es contingente.
- La otra aporta un término medio extrínseco, es decir, tan general que no pertenece de manera especial al tema tratado.

En la auténtica demostración el término medio tiene que estar directamente relacionado con el predicado de la conclusión. Aunque la inducción es una implicación formal, no es una demostración.

La ciencia, entonces, se ha de componer de demostraciones cuyas premisas últimas han de estar basadas en la experiencia, pero es preciso establecer aclaraciones respecto al carácter de esas premisas. Así, no puden ser planteadas de forma categórica porque no es posible demostrar de modo concluyente que una causa finita produzca un efecto finito. Como Occam es producto también de su tiempo, argumentó esto diciendo que para Dios es posible cualquier cosa mientras no suponga una contradicción, así que podría hacer que se produzca un efecto con motivo de un acontecimiento que nosotros pensaríamos que es su causa, pero sin serlo en realidad. Por tanto, los principios científicos han de ser expresados siempre así:

"Todo A es efectivo de B", es decir, "todo A puede producir B".

Y no así:

"Todo A produce B".

Todos los juicios científicos naturales presuponen el curso común de la Naturaleza (suppositio communis cursus naturae).

Su pensamiento es más sutil que la conocida navaja por la que todos le conocen.

sábado, 20 de marzo de 2010

Ratio Anselmi, versión jocosa

Navegando por la red se encuentran cosas curiosas. Luego no me digais que la filosofia medieval no tiene su lado divertido...









jueves, 25 de febrero de 2010

El sistema de Aristóteles

Aún a riesgo de hacerme pesado, debo hacer un post más sobre este hombre, pues sus escritos y pensamiento jugaron un importante papel en la formación y desarrollo de la filosofía. Partiendo de Platón, desarrolló diversas cuestiones alrededor de las que giró gran parte de la discusión filosófica medieval. En su pensamiento existen correspondencias con casi todos los elementos del sistema de Platón, pero en sí ambos filósosfos son diametralmente diferentes. Para comenzar, Aristóteles niega la separación entre Forma y mundo físico (salvo en una excepción), estructura y materia son 2 partes de todo objeto físico que se complementan mutuamente y se relacionan en tanto que constituyen lo actual y lo potencial. La materia posee la potencialidad de adoptar formas y nunca existe sin las formas de los elementos. Y una combinación de materia y forma tiene la capacidad de adoptar otra forma cuando interviene algo que ya posee la forma en cuestión. Así, toda materia capz, en potencia, de desarrollarse hasta adquirir una forma nueva es llevada a hacerlo solamente por algo que posee, en acto, esa forma. La causa siempre se parece a su efecto, y al revés, un efecto sólo es provocado por algo que ya posee la estructura que el efecto va a mostrar.

Este principio fundamental de causalidadse aplica en 2 sentidos:

  1. Se atiene completamente a la máxima Ex nihilo nihil fuit, nada surge de la nada. Un sustrato material preexistente es la base del cambio físico: Las alteraciones de cualidad, variaciones de tamaño, movimiento en el espacio y la misma generación y corrupción de las cosas necesitan una materia. Pero también es cierto que las formas que la materia va a adoptar han de derivarse de seres que ya poseen tales formas. Aristóteles distingue 2 actualidades en los seres orgánicos: La forma y la operación (esta es posterior a la forma).
  2. Desarrolla su pensamiento conforme a diversos modelos de explicación o analogías mediante las cuales dota de inteligibilidad a los procesos naturales. Una de las más importantes es la analogía del artista que crea algo con algún material: La forma que le da preexiste en su mente, y la naturaleza actúa de forma similar, con las causas actuando sobre sus efectos repitiendo incesantemente los mismos modelos.
La posibilidad de una deidad creadora no parece ser sugerida en sus escritos, con una estabilidad en la naturaleza que deriva del principio de causalidad y de la unión inseparable de materia y forma. Si la materia nunca existe sin una forma, si las formas sólo son las características estáticas y dinámicas de la materia, y si un material adopta una forma debido a la acción de un agente material que ya posee tal forma, entonces no puede haber creación ni forma primera de ningún tipo. Por tanto, el mundo y los movimientos que tienen lugar en él son eternos y Aristóteles debe buscar una explicación para el origen del mundo. Aunque no haya un comienzo de las cosas en el tiempo, la serie de casusas que actúan simultáneamente debe tener una primera no causada, un motor no movido que no puede tener ninguna potencialidad y ha de ser una forma libre de materia. Todo trata de asemejarse a la Causa Primera (o Primer Motor) tanto como su naturaleza se lo permita, y los seres animados tratan de reproducrise para dar inmortalidad (eternidad) a su propia especie. Dios sería ese Primer Motor en el mundo medieval. El universo según Aristóteles es un sistema cerrado y finito de sustancias celestes y terrenas, en eterno movimiento y cambiando según su deseo de imitar a Dios, la Forma Pura y Primer Motor.

En su teoría del conocimiento hay un claro rechazo a la separación platónica de las Formas y el mundo físico. Entonces, si las estructuras que delimitan la naturaleza y las actividades de las cosas no son independientes de estas, se puede elaborar una ciencia del mundo físico. Con unas facultades adecuadas, el conocimiento del mundo físico y de las naturalezas que lo constituyen es perfectamente posible: Cuando los órganos sensibles reciben influencias externas, las percepciones se retienen por medio de la memoria, y los recuerdos de esta pueden ser unificados de manera que las formas de las cosas externas se estabilicen en la consciencia. El intelecto humano tiene un aspecto pasivo y uno activo. Este puede separar las formas de aquello concreto a lo que están vinculadas y concebir así la forma de los objetos sin la parte material de estos. La materia no es inteligible directamente, pues no puede ser duplicada en la consciencia. Puesto que el intelecto puede abstraer las formas y retener (pasivo) las formas en sí mismo, no hay necesidad de recurrir a una doctrina de la reminiscencia y de la preexistencia del alma.

El alma es una forma o primera actualidad del cuerpo orgánico, y no sobrevive sin este. Sin embargo, no está exento de un cierto platonismo. Al fin y al cabo Platón fue su maestro, y se puede llegar a creer que Aristóteles piensa que la facultad de pensar de pende de una parte del alma que sobrevive al cuerpo. Según esto, Dios, o un ser que es forma pura, es l aparte eterna y separable del alma por medi ode la cual el hombre piensa. El ser humano alcanzaría así su perfección y objetivo ético en la vida teórica, en la contemplación del mundo y su Causa Última. Ningún escrito suyo lo explcita, pero los pensadores del medioevo prefirieron interpretarlo así.

El conocimiento último al que conducen la abstracción y la inducción es el de las premisas básicas de la ciencia, la última etapa de la investigación. Partimos de lo que es más evidente para nosotros por percepción, y si la investigación científica se completa, llegamos a lo que se conoce mejor por sí mismo. Por consiguiente, el proceso de descubrir es una regresión, comenzando con masas confusas en la percepción sensible, aplicando después un análisis, para llegar a sus elementos constitutivos y a sus causas. La estructura científica completa se expone entonces en silogismos que dan las razones de los hechos revelados por la experiencia sensible. Al descubrimeinto se llega mediante la experiencia, la inducción y la dialéctica, mientras que la exposición razonada de las causas de las cosas se realiza por medio de la demostración. "Demostración" para Aristóteles es un argumento válido cuyas premisas son verdaderas, necesarias y mejor conocidas que la conclusión.

En cuanto al Universo, lo dota de una distribución jerárquica. El mundo es un sistema cerrado de cuerpos celestes que se mueven alrededor de un punto fijo, la Tierra. Los acontecimientos que se suceden en la parte celeste se ajustan a principios necesarios, sin excepción, pero nuestro conocimiento de ellos es inexacto al hallarse demasiado lejos de nosotros. Los acontecimientos de debajo de la Luna, es decir, el ambiente inmediato de la Tierra o sobre esta, son algo variables y sin regularidad absoluta, pero como están más cerca de nosotros los conocemos mejor. Así, podemos conocer las leyes que rigen el comportamiento de las sustancias terrenas observando lo que éstas tienen en común. Según él, los acontecimientos de la parte suprahumana del universo están determinados por la necesidad, mientras que en el reino sublunar existe un principio de contingencia. Aristóteles aceptaba la concepción de las esferas homocéntricas. En el centro del universo se halla la Tierra, inmóvil y rodeada por capas de agua, aire y fuego. Los cuerpos celestes están contenidos en esferas concéntricas alrededor de la Tierra y se mueven conforme al movimiento de estas esferas. La Luna, el Sol, los planetas y las estrellas fijas están hechos de un quinto elemento que no sufre ningún cambio salvo la locomoción. La esfera más exterior contiene las estrellas fijas, y más allá del unicverso no hay nada, ni siquiera espacio vacío, aunqeu afirma que dentro de él el espacio está lleno de cierta materia (por tanto, de no vacío).

Por tanto, el universo es una jerarquía que comienza con los elementos, cuyos movimientos naturales les llevan hacia abajo (agua y tierra) y hacia arriba (aire y fuego). Luego vienen las mezclas de estos elementos, y luego los organismos (plantas y animales). Los movimientos de las esferas celestes se deben a las sustancias espirituales que son sus motores, y tienen su causa final en el deseo de estas sustancias de parecerse lo más posible al Primer Motor. No clarifica si existe sólo un primer motor, o muchos, pero en la Edad Media era evidente que se interpretaría en una única dirección de monoteísmo. Esta concepción del universo sufrió muchas variaciones en la Edad Media, pero sus rasgos generales estaban totalmente aceptados.

viernes, 19 de febrero de 2010

Ratio Anselmi


Una de las ocurrencias más laureadas es la llamada ratio Anselmi, el "argumento de Anselmo", un argumento que pretende probar la existencia de Dios de forma lógica a partir de "razones necesarias". Es un argumento ontológico original y obviamente cuestionable que se basa en la "reductio ad absurdum", y resulta una excelente muestra del pensamiento medieval más típico.

El personaje es Anselmo de Aosta (aunque todos lo conocen como San Anselmo de Canterbury) y su argumento lo encontramos en el Proslogion. Es un argumento original suyo, aunque hay antecedentes inspirativos en San Agustín y Boecio, que ya habían sostenido que Dios es aquello mejor que lo cual nada puede ser pensado. Incluso Séneca tiene algo parecido (en Cuestiones Naturales). Anselmo mismo ya dice que su libro es una mera compilación de argumentos en el que pretende descubrir un argumento único (unum argumentum) y que lo encontró precisamente al tratar de olvidar el asunto.

Anselmo dice que lo que entendemos tiene que existir al menos en nuestro entendimiento. Pero aquello mayor que lo cual nada puede ser pensado no puede existir solamente en el entendimiento, porque entonces no sería aquello mayor que lo cual nada puede ser pensado. Pues es mayor existir realmente y en la mente que existir únicamente en la mente. Entonces, aquello mayor que lo cual puede ser pensado existe en el entendimiento y en la realidad. No puede pensarse que no exista, pues es una contradicción afirmar que aquello mayor que lo cual nada puede ser pensado no existe.

El argumento, y a riesgo de hacerme repetitivo, se resumiría mejor así: Si aquello mayor que lo cual nada puede ser pensado no existe fuera de nuestro entendimiento, entonces no es aquello mayor que lo cual nada puede ser pensado. Y es una contradicción afirmar que una cosa no es lo que es. Por tanto la no existencia de aquello mayor que lo cual nada puede ser pensado es imposible. Para Anselmo los pensamientos comportan la presencia de algo en el pensamiento, y si lo que es al menos un contenido del pensamiento no puede ser concebido sólo como un contenido del pensamiento, entonces lo que existe en el pensamiento tiene que ser más que un contenido del pensamiento.

Un poco lioso, ¿verdad?. Es más facil usando los términos de la lógica moderna. Anselmo utiliza en realidad 2 argumentos:

  • Pretende demostrar que Dios no puede dejar de existir. Para simplificar más, llamaremos P a "eso mayor que lo cual nada puede ser pensado" : Si P no existe, entonces P no es P / Pero puesto que P es P / entonces P existe.
  • Pretende demostrar que no se puede pensar que Dios no existe, aunque este es una prolongación del primer argumento: Si puede pensarse que P no existe, entonces P no es P / pero como P es P / entonces no puede pensarse que P no existe.
La estructura corresponde al esquema: Siendo A y B dos proposiciones si A entonces B / No B / entonces no A. Puesto que la aceptación de las premisas es incompatible con la negación de la conclusión, este es un esquema válido. Así, si las premisas son verdaderas, la conclusion tiene que ser verdadera. Sin embargo, si nos fijamos con atención la mera validez del argumento no garantiza de ninguna manera la verdad de las premisas. Es el problema de usar la reductio de mala manera, y el propio Tomás de Aquino ya planteó esto como un error. Probemos otro argumento de estructura similar para reducirlo al absurdo:

1. Si yo estoy jugando al SuperManager del acb.com, para mí, lo más deseable es ganar.

2. Aquello que es deseable tiene necesariamente que existir. Es absurdo desear cosas que no existen. Por lo tanto, si el hecho de ganar no fuera verdad (no existiera), no sería lo máximamente desable para mí.

3. Entonces, ganar el SuperManager a mis colegas ha de ser verdad necesariamente, ya que si no fuera así contradecimos el punto 1.

Para mi desgracia y regocijo de Barnabas (que me lleva como poco 100 puntos de ventaja, "cagüen" el Jasaitis de los coj...), yo no confudo el plano mental con el real, y en la poco deseable realidad voy a perder. El argumento es correcto desde el punto de vista formal, pero lamentablemente no garantiza que las premisas sean verdaderas. Hay que tener cuidado con los razonamientos...

Biblioteca de Umberto Eco

Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...