Mostrando entradas con la etiqueta Gran Guerra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gran Guerra. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de enero de 2015

En los campos de Flandes

No me parece un mal día para recordar el famoso poema "en los campos de Flandes" que ha devenido en un símbolo de la Gran Guerra. Fue escrito por el poeta y soldado John McCrae el 3 de mayo de 1915 recordando a un amigo muerto en la batalla de Ypres.  El poema  menciona los campos de amapolas que brotan sobre las tumbas de los soldados caídos, y resulta curioso porque escribe desde el punto de vista de los muertos. Tras leerlo resulta dificil abstraerse del horror y la muerte a la vista de una sencilla, pero bella, amapola.  Vale la pena:

In Flanders fields the poppies blow
between the crosses, row on row,
that mark our place; and in the sky
the larks, still bravely singing, fly
scarce heard amid the guns bellow.

We are the Dead. Short days ago
we live, felt dawn, saw sunset glow,
loved and were loved, and now we lie
in Flanders fields.

Take up our quarrel with the foe:
to you from failing hands we throw
the torch; be yours to hold it high.
If ye break faith with us who die
we shall not sleep, though poppies grow
in Flanders fields.


En los campos de Flandes
crecen las amapolas.
Fila tras fila
entre las cruces que marcan nuestras tumbas.
Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
su voz apagada por el fragor de los cañones.
Somos los muertos.
Hace pocos días vivíamos,
cantábamos auroras, el rojo del crepúsculo,
amábamos, éramos amados.
Ahora yacemos, en los campos de Flandes.
Contra el enemigo proseguid nuestra lucha.
Tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos exangües.
Mantenedla bien en alto.
Si faltáis a la fe de nosotros los muertos,
jamás descansaremos,
aunque florezcan
en los campos de Flandes,
las amapolas. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

La tregua de Navidad


Pronto se cumplirán 100 años de la famosa tregua de Navidad,  en el contexto de una guerra tan absurda como trascendente, una guerra que cambió para siempre la configuración política, militar y económica del mundo.

Dentro de la barbarie y la estupidez de aquel momento, y eso que aún no habían llegado los peores momentos, se ha de destacar este curioso episodio. Sucedió en la noche de Navidad de 1914.  Los soldados de ambos bandos habían recibido paquetes con chocolate, cigarrillos, alcohol… y pararon de pelear al llegar la noche. Dejaron de matarse. Como sólo estaban separados unos de otros por unos pocos metros de “tierra de nadie”, no era muy complicado escuchar lo que hacían justo al otro lado. Lo que hacía el “enemigo”.  Y pasó lo que nadie preveía: La  Nochebuena de 1914, de forma espontánea, salieron de las trincheras. Pero no para hacer lo que llevaban ya meses haciendo, sino para darle las manos, compartir pequeñas alegrías, dulces, abrazos teñidos seguramente de recelo al inicio y de franca camaradería al final entre hombres que pretendían  matarse sólo 24 horas antes. Un milagro de unas horas de tranquilidad y curiosa comunión. Parece que comenzó todo cantando villancicos comunes en lenguas distintas: Soldados alemanes, comenzaron a cantar Stille Nacht (Noche de Paz). Los aliados también cantaron. El resto, siguió solo y terminaron  saliendo a la tierra de nadie, con prevención al principio, en masa después,  con saludos, enseñando fotografías de la familia, los hijos, las novias, un cigarrillo por aquí, un chocolate por allá, allí un bizcocho, un poco de vino, de cerveza o de schnapps que terminaron  intercambiando, pasando botellas de mano en mano y dando al contrincante las pequeñeces que tenían a uno y otro lado de la trinchera. 



 “Como ni nosotros ni ellos nos entendíamos en el idioma, comenzamos a hacernos entender por medio de señas y signos (…) todo el mundo parecía agradable. Y aquí estábamos, riendo y conversando con los hombres a quienes apenas unas horas antes, estábamos intentando matar” (John Ferguson).

Una curiosa estampa de aquel día fue un partido de balompié entre alemanes y aliados, que parece terminaron ganando los alemanes. De todas formas qué importaba el resultado…



Esto no se volvió a repetir. Los gobiernos de ambos bandos consideraron aquello como una confraternización que rozaba la traición. Castigos y extrema vigilancia fueron la respuesta que se obtuvo de las respectivas cúpulas del poder, y pese a que la tropa parece que quiso repetir el fenómeno en 1915, se logró impedir y los años siguientes se ordenó aumentar los ataques al enemigo durante la semana de Navidad y Año Nuevo. 




lunes, 28 de julio de 2014

Más fotos de la Gran Guerra

Genial la del soldado a caballo con lanza y máscara de gas. El contraluz con tropas de aspecto cansado y en marcha es sencillamente preciosa.




La Gran Guerra

Dado que este es el año en que se cumple en centenario de esa hecatombe, me aprovecho vilmente para apoderarme de imágenes de la época que destaquen por alguna cosa, aunque sea sólo por su estética. Algunas son francamente espectaculares. Lástima que esté pasando tan desapercibido el centenario.



Biblioteca de Umberto Eco

Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...