martes, 10 de noviembre de 2015

lunes, 7 de septiembre de 2015

Librerías

Un artículo que vale la pena leer. Especialmente ras desaparecer una mítica librería como es "Negra y Criminal":

Cada día desaparecen en España dos librerías. Si fueran bares no importaría, porque hay cerca de un millón, pero las librerías no llegan a 5.000, con lo que, al ritmo al que vamos, en 10 años habrán desaparecido todas. Ya ha ocurrido, de hecho, en ciudades como El Ejido, que con 100.000 habitantes no tiene una sola librería abierta.

A estas alturas de la columna muchos lectores habrán dejado de leerla convencidos de que no va con ellos, ya que compran los libros en Amazon o se los descargan directamente de Internet, pero yo les pediría un poco más de paciencia aunque solamente sea por consideración a unos establecimientos en los que durante siglos y todavía hoy hemos hallado refugio al igual que en los bares y en los cafés, que también están desapareciendo para nuestra desgracia. Últimamente, parece que todo lo que no sea moderno, entendiendo por moderno todo aquello que nos aleje de los demás, está condenado a desaparecer.

Las librerías son, pues, sólo unas damnificadas más de un mundo que es cada vez más virtual y menos tangible y que considera el contacto humano anticuado y una pérdida de tiempo; un mundo que prefiere la irrealidad del ordenador y la soledad de los no lugares, ya sean grandes superficies, supermercados con dependientes autómatas, estaciones de servicio en las que ni siquiera hay vigilante ya o cafeterías self-service, al comercio de siempre y al empleado de carne y hueso, ya sea éste camarero, farmacéutico, tendero o dueño de librería. En el caso de los libreros, además, su oficio lucha contra otro mito de la modernidad virtual, que es el de que el papel se acaba.

Será que uno está acabado también o que se niega a aceptar una forma de vida que hace de la deshumanización su norma, lo cierto es que cada vez más reivindico lo real, entendiendo por real lo que se puede tocar, da igual que sean cosas o personas. Si se trata de cosas, prefiero que tengan peso, que sepan y huelan a algo, y si de personas que uno las pueda reconocer y nombrar, hablar con ellas y hasta hacerse amigo. Y eso, nos guste o no, es inviable pretender hacerlo con la cajera de la estación de servicio, de la cafetería self-service o de las plataformas logísticas con millones de libros apilados que te sirven por correo sin necesidad de contacto humano ninguno. Yo me resisto a ello y, por eso, cuando alguien se sorprende o me afea mi conducta por no tener blog ni cuenta de Twitter ni pertenecer a ninguna red social de esas en las que haces miles de amigos virtuales, ninguno de los cuales acudiría a tu entierro, contesto que soy más de bares. Y de librerías.



jueves, 9 de julio de 2015

Con tintes clásicos

Siempre va bien un poco de humor.Y más en estos tiempos que corren. Dedicado a Frau Merkel y con toda la retranca de que se es capaz aprovechando que la cosa va de Grecia.


domingo, 14 de junio de 2015

Invasión de imbéciles

Imagino que el ser ya octogenario, haber visto de todo y estar ya de vuelta de ese mismo todo le permite una serie de licencias. Pero eso no le exime de la polémica, y hasta al Maestro le llueven críticas. Pero no por eso deja de ser verdad lo que dijo: Umberto Eco desató una polémica en las redes sociales al lanzar un ataque durísimo en su contra. De hecho, las acusó de haber generado una "invasión de imbéciles", frase que se volvió viral en Twitter. "Las redes sociales le dan derecho de palabra a legiones de imbéciles que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la colectividad", dijo. "Enseguida (a éstos) los callaban, mientras que ahora tienen el mismo derecho de palabra de un premio Nobel. Es una invasión de imbéciles", agregó, en un breve encuentro con la prensa en Turín, luego de recibir un doctorado honoris causa en "comunicación y cultura de los medios". Eco explicó que si "la televisión había aprobado al tonto del pueblo, ante el cual el espectador se sentía superior", el "drama de Internet es que ha aprobado al tonto del pueblo como el portador de la verdad". El semiólogo invitó a los diarios de papel a filtrar, con un equipo de periodistas especializados, las informaciones de Internet, "porque nadie hoy está capacitado para entender si un sitio es confiable o no". Y a dedicarle al menos dos páginas a un análisis crítico de los sitios.

Sacado de aquí: http://www.lanacion.com.ar/1801205-una-invasion-de-imbeciles-a-eco-no-le-convencen-las-redes-sociales

La pena es que no haya más gente que lo diga. 

Biblioteca de Umberto Eco

Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...