sábado, 28 de diciembre de 2013

Sobre la cultura

Dejo fragmentos escogidos (los que me parecen más interesantes) de una enrevista al filósofo Nuccio Ordine. Si a alguien le interesa el texto entero puede verlo aquí.

  • En nuestra sociedad se considera útil sólo aquello que produce beneficios. Por esa lógica, la música, la literatura, el arte, las bibliotecas, los archivos de Estado, la arqueología, son todas cosas que se consideran inútiles porque no producen beneficios. Por eso no nos extraña que, cuando los gobiernos hacen recortes, comienzan por estas cosas inútiles sin darse cuenta de que, si eliminamos lo inútil, cortamos el futuro de la humanidad.

  • El drama que vivimos es ese: todos los ámbitos de nuestra vida están contaminados por la idea del beneficio y del lucro. Ya no educamos a las nuevas generaciones en el amor por el bien común, por el desinterés, por lo gratuito. Los educamos al revés, en el amor al dinero, a lo útil, al beneficio personal. Los profesores y rectores universitarios se han convertido en managers, y hablan un lenguaje contaminado por la lógica económica. Los estudiantes estudian para conseguir créditos y para pagar unas deudas. Este lenguaje no es neutro, demuestra que el lenguaje del lucro domina todas las capas de la vida.

  • En una sociedad corrompida por la dictadura del beneficio, el conocimiento es la única forma de resistencia. Porque con el dinero se puede comprar cualquier cosa; parlamentarios, políticos, jueces, el éxito, la vida erótica. Sólo hay una cosa que no se compra con dinero: el conocimiento. Si soy un gran magnate y quiero comprar el saber, ni un cheque en blanco me valdría. El precio del saber es el esfuerzo personal. El conocimento no se compra, se conquista.

  • Los políticos matan la cultura porque desprecian la cultura, pero también porque le tienen miedo. Lo desprecian porque nuestra élite política es cada vez más ignorante, más inculta. Y por otra parte tienen miedo porque prefieren tener delante un público de personas que no estén capacitados para pensar con su propia cabeza y, por tanto, sean manipulables por los medios de masas, la televisión, las campañas electorales, toda una dimensión de engaños y mentiras que las personas reciben sin ser conscientes.

  • Los gobiernos mienten cuando dicen que la crisis la pagamos todos: esta crisis no la pagan los bancos, no la pagan los banqueros, no la pagan los financieros. Esos reciben millones de euros de sueldo al año y aún finalizan su mandato con 15 millones de euros de finiquito. Luego se descubre que la empresa está en números rojos y que el directivo había firmado acuerdos para "privatizar" el dinero de la gente y llevárselo a casa. ¿Cómo podemos salir de este círculo vicioso? Creando y formando a jóvenes que sean conscientes, que sean capaces de defender el bien común. Jóvenes que no sean educados en el culto del beneficio y del dinero. Gente que se haya educado en una visión ética del mundo y que profesen el culto a la solidaridad humana.

  • Hay un fragmento bellísimo de Demócrito que, hablando con Hipócrates, le explica al padre de la medicina por qué se ríe. Porque Hipócrates pensaba que Demócrito estaba loco y por eso se reía. En cambio Demócrito se ríe por otra cosa. "Mira debajo de los hombres –le dice– ¿Qué hacen todo el día? Persiguen el dinero. ¿Y qué hacen con el dinero? Buscar más dinero. El dinero ya no es un medio, se ha convertido en el fin en sí mismo". Y añade que, para conseguir el dinero, el hombre "le corta las venas a la tierra".

  • Lo que vemos hoy es propio de ese modelo horrible de masificación de hacer que seamos todos iguales. ¿Cuál es la ley que nos guía? La ley del beneficio. Del país más perdido de Asia hasta el país más rico de Europa o Estados Unidos, comemos las mismas hamburguesas de McDonald's, vestimos la misma ropa y vemos las mismas tonterías en televisión. Esta ideología del beneficio es cada vez más global de lo que pudo ser en el pasado (...)

  • Tocqueville dice "hoy en América la gente busca las bellezas fáciles". ¿Qué quiere decir? Que no tengo tiempo de dedicarme a la lectura o para ir a una exposición de cuadros. El tiempo es dinero. Prefiero el libro que no me pide esfuerzos y aquellas manifestaciones culturales superficiales, mundanas, donde yo no aprendo nada porque no tengo tiempo para las cosas que requieren un compromiso personal. El riesgo de hoy está justamente en cultivar las bellezas fáciles; el bestseller, las películas que sólo son efectos especiales, todo lo que usamos para distraernos porque no queremos pensar, en lugar de ser estimulados a la reflexión.

  • La tarea de los clásicos es despertar nuestra atención, estimular la reflexión, alimentar nuestra pasión, y ayudarnos a entendernos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea. (...)Giordano Bruno nos enseña que si la filosofía no se transforma en una manera de vida, no nos sirve para nada. Y Bruno escribió la última página de su filosofía en la hoguera del Campo de Fiore donde fue quemado por hereje, demostrando que se pueden quemar los libros pero no las ideas. La palabra de Bruno, la palabra de Montaigne, la palabra de Victor Hugo, nos hacen entender tantas cosas de nuestro presente porque algunos de nuestros grandes autores que han sabido exponer de manera sencilla lo que llevamos dentro y que no somos capaces de expresar. Y la literatura, la música, el arte son los únicos capaces de decir lo indecible y enseñarnos lo invisible.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

De mi Castilla y lo castellano


Ahora cada uno aboga por su región y en su chauvinismo mediocre busca encumbrar el humo de su tierra más que el fuego de la ajena. A mí me falta patria y se me empequeñece el mundo, pero añoro viejos tiempos en los que el mundo era más sencillo y veía en esa pobre Castilla buenas cosas que ya no volverán. 

Y es que uno nace en Castilla y la cigüeña que le trae ya le explica que le trae a una tierra de campanarios altos y vistas de adobe, de atardeceres extendidos color ladrillo y de castañas pilongas y reciedumbre feliz de brasero. Y le explicará que sus costumbres serán graves, su expresión adusta y su hacer, sincero. Y que aún envuelto en andrajos,  dispone de su honra en más valor que su vida.

La pobre alma castellana, arrambada a una tierra de gentes sencillas, del saber con orgullo que todo se convierte tarde o temprano "en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”.

Un suelo pobre, como el nuestro, dependiente de un cielo veleidoso y poco complaciente,  creaq pobres gentes de gustos simples, como sus iglesias. Pero altivos, como sus campanarios.

Aquel viejo dicho de "Castilla hace sus hombres y los gasta", en el que se pretendió simbolizar la abnegación y el desinterés castellanos, apenas sí conserva hoy algún sentido.

Mis ojos, agotados ya por muchas tierras y muchos paisajes, no se ha dejado deslumbrar por los cielos altos y los horizontes lejanos de mi región, pese a su belleza de líneas sencillas, envolviéndolos en una piadosa ojeada contemplativa para recrearme, luego, en blandas pinturas a la acualera. Miro ahora al paisaje de mi niñez y recuerdo a los viejos campesinos para describir su marginación, su soledad, su pobreza y su deserción presentes. La estampa de Castilla desertizada, con sus aldeas en ruinas y los últimos habitantes como testigos de una cultura que irremisiblemente morirá con ellos, puesto que ya no quedan manos para tomar el relevo.

Hago mías aunque las cambie, las palabras de Delibes. La melancolía de lo que fue ese bendito tiempo de mi juventud. ¿Que es amargo? Es así como me agrada. Esa amargura es el sabor de mi tierra.

lunes, 21 de octubre de 2013

Pan, educación, libertad.

Presentación en Barcelona del último libro de Petros Markaris. Imposible que no fuera a saludarle y de paso que me dedicase el libro para Eli.




domingo, 20 de octubre de 2013

Artur Mas contra Pericles

Andreu Jaume www.elpais.com 16/04/2011

Hace ya tiempo que la crisis económica se utiliza como excusa para desguazar sin contemplaciones el Estado de bienestar.

El pasado día 7 de marzo, el periódico Ara publicaba una entrevista con Boi Ruiz, consejero de Sanidad de la Generalitat, en la que el honorable declaraba lo siguiente: "Si quiere estudiar filología clásica por placer, se lo tendrá que pagar usted. El Estado tiene que facilitar las cosas a quien quiera estudiar por razones de mercado". Pasada la indignación que suscita semejante barbaridad, expresada además con la desdeñosa arrogancia de quien desprecia cuanto ignora, la declaración sirve para exponer una reflexión bastante más problemática que la simpleza en la que se inspira.

En primer lugar, hay que notar que el señor Ruiz acierta a elegir la filología clásica como epítome de los estudios inútiles, es decir, las humanidades. Desde la ya lejana segmentación de la carrera de Filosofía y Letras hasta llegar a la actual evisceración de los estudios humanísticos practicada al dictado del Plan Bolonia, la filología clásica había quedado como el último refugio de las litterae humaniores, a salvo de los intentos del mercado por metabolizar una disciplina por definición inmune a él. Por otra parte, el desprecio por los estudios clásicos es ya, desde hace muchos años, una postura institucional que no escandaliza, por desgracia, a nadie. Tampoco es novedosa -aunque sí sea insólito, tal vez, el descaro con que se plantea- la idea de que la Universidad debe ceñirse exclusivamente a las demandas del mercado, una ecuación que menoscaba la condición intempestiva del conocimiento. Si la educación se imparte sólo en términos mercadotécnicos acaba, irremediablemente, por desvirtuarse y desahuciar a la sociedad a la que se pretender servir: tal es el inquietante uróboros que proponen el consejero Ruiz et alii.

En ¿Qué es un clásico?, una conferencia de 1944, T. S. Eliot reflexionaba sobre la relación que una sociedad establece con el concepto de clásico, que él identificaba todavía con Virgilio. Dejando ahora de lado la caducidad de esa idea, incluso en el momento en que fue formulada y a sabiendas de su autor, las conclusiones a las que llega Eliot al respecto resultan sin embargo inesperadamente iluminadoras para entender el ambiente que ha hecho posible una declaración como la de Boi Ruiz en nuestros días. Sostenía Eliot que, en su época, cuando el hombre parecía más dispuesto que nunca a confundir conocimiento con información e intentaba solventar la vida en términos tecnológicos, empezaba a surgir una nueva forma de provincianismo que no tenía que ver con el espacio sino con el tiempo y para el que la historia es simplemente la crónica de los artefactos humanos; un provincianismo para el que el mundo es sólo propiedad de los vivos y donde los muertos han sido desposeídos de su patrimonio -si lo mereciera, parecería una definición de la actitud del provinciano consejero. Terminaba Eliot diciendo que el resultado de todo ello es que los habitantes del globo acabaríamos siendo, todos juntos, provincianos. Y que aquellos que se resistieran no tendrían más remedio que convertirse en ermitaños.

Por otro lado, la aparente extrañeza que produce escuchar una afirmación de esa naturaleza en boca del titular de Sanidad y no en la del responsable del ramo induce a pensar que la frase es mucho más que una ocurrencia. Hace ya bastante tiempo que la crisis económica se utiliza como excusa para desguazar sin contemplaciones el Estado de bienestar. Lo que realmente se trasluce en las palabras de Boi Ruiz es el clima de opinión que se respira en el seno de la Administración pública. No es casual que la bravata del señor Ruiz haya venido acompañada del silencio cómplice y vergonzoso de sus colegas y en especial de Ferran Mascarell, consejero de Cultura, ex miembro del PSC y ahora incorporado como independiente a ese "Gobierno de los mejores" que prometió Artur Mas, responsable último y verdadero artífice de la afrenta.

Es realmente desolador ver cómo los políticos nacionalistas se llenan la boca de patriotismo para luego desmantelar la res publica y venderla por cuatro cuartos. Haría bien Artur Mas en leerse, por ejemplo, el Discurso fúnebre de Pericles y comprobar hasta qué punto la política que auspicia no va sólo en contra de la paideia sino de los fundamentos de la democracia.

(*) Andreu Jaume es editor de Random House Mondadori.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Il nome della Rosa


Un pequeño homenaje a la primera novela del Maestro, publicada en 1980. Hace ya 33 años, pero considerada como un clásico contemporáneo. Dejo indicadas de forma sucinta las traducciones que se han hecho de ella y los años de su publicación. 

No dejo de recordar con orgullo que dispongo de una primera edición española de Lumen, adquirida en su momento algunos años tras su traducción en Barcelona para leer una novela que pocos leían pero que a mí encantó (si bien la leí ya con unos añitos más, que yo en 1982 tenía sólo 8 años):
 
1980 Il nome della rosa. Milano: Bompiani 



 


Traducciones:

  • Le nom de la rose. Paris: Grasset, 1982.
  • Der Name der Rose. Munchen: Hanser, 1982.
  • El nombre de la rosa. Barcelona: Lumen, 1982.
  • The Name of the Rose. New York: Harcourt, 1983, London: Secker & Warburg, 1983, Vintage Classics 2004
  • Rosens Namn. Stockholm: Brombergs, 1983.
  • Ruusun Nimi.Helsinki: Söderström, 1983.
  • De Naam van de Roos. Amsterdam: Bert Bakker, 1983.
  • O Nome da Rosa. Lisboa: Difel, 1983.
  • O Nome da Rosa. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 1983.
  • Rosens Navn. Copenhagen: Forum, 1984.
  • Rosens Navn. Oslo: Tiden, 1984.
  • Numele trandafirului. Cluj-Napoca: Dacia, 1984 (revised ed. Bucuresti: Polirom 2002).
  • Ime roze. Ljubljana: Mladiska, 1984.
  • Ime ruzie. Zagreb: Graficki Zavod Hrvatske, 1984.
  • Nafn Rosarinnar. Reykyjavik: Svart ahvitu, 1984.
  • To onoma toy rodoy. Athenai: Ekdosei Geose, 1985.
  • El Nom de la Rosa. Barcelona: Libres a Óm, 1985.
  • Imeto na rozata. Sophia: Narodna Kultura, 1985 Sophia: Bard 2002).
  • Der Name der Rose. Berlin: Volk und Welt, 1985.
  • Gulun Adi. Istambul: Can Yayinlari, 1986.
  • Mei gui de ming zi. Taibei shi : Huang guan chu ban she (Taiwan: Crown), 1983+1986
  • Mei gui zhi ming. First mainland Chinese edition. Chongqing (Beijing): Chongqing chu ban she, 1987
  • Nam-e gol-e sorkh. Teheran: Shabaviz 1986
  • Imie rozy. Warszawa:PIW, 1987.
  • Now, Warszawa: Noir sur Blanc 2004 and Kolekcja Gazety Wyborczej 2004.

  • Shem ha-vered. Tel Aviv: Zemora Bitan, 1987.
  • Iméno ruze. Praha: Odeon, 1988.  Praha: Simom and Simon, 1999.
  • Imja ros'i. Inostrannaja Literatura 8-9, Moskow, 1988.
  • A rozsa neve. Budapest: Europa Könyvkiado, 1988.

  • Imja ros'i. Moskwa: Izdatel'stvo Knijaja Palata, 1989 

  • Bara no namae. Tokyo: Sogensha, 1990.
  • Tên Gùa Dóa Hông. Thàn pho H Chì Minh, 1989.
  • Meno ruze. Bratislava: Tatran, 1991. Bratislava: Vydavatelstvo Slovart, 2000.
  • Rozes vardas. Vilnius: Leidykla Alna, 1991.
  • Janmiui Irum. Seoul:Open Books, 1991.
  • (Arab tr.). Le Barto: Turki, 1991
  • Umja ros'i. Minsk, Scaz, 1993.
  • Emri i trandafilit.Tirana: Botimet 'Elena Gjika', 1996.
  • Roosì nìmì. Tallinn: Eesti Raamat, 1997.
  • Rozes vards (with Postcript). Riga:  Jana Rozes Apgads, 1998
  • (Thai translation) Sl: Kobfai, Sd.
  • Ime Ruže. Beograd: Paideia 2000.
  • (Chinese tr., simplified characters) SL: Zuoija Chubanshe  2001.
  •  Eilse päeva saar. Tallin: Eesti Ramat 2003.




Ciceron


Una frase de Ciceron, el "padre de la patria" que me gustaría fuera entendida por tanto político que por ahí circula:

«No hay (...) vicio más execrable que la codicia, sobre todo entre los próceres y quienes gobiernan la nación, pues servirse de un cargo público para enriquecimiento personal resulta no ya inmoral, sino criminal y abominable».

viernes, 4 de octubre de 2013

La Eneida

Pongo el inicio del poema de Virgilio como ya antes puse los de Homero. 

Pongo de todas formas el texto latino original para que se vea la diferencia entre uno y otro, o como antes se explicaba: Traduttore, tradditore.






Canto las armas y a ese hombre que de las costas de Troya
llegó el primero a Italia prófugo por el hado y a las playas
lavinias, sacudido por mar y por tierra por la violencia
de los dioses a causa de la ira obstinada de la cruel Juno,
tras mucho sufrir también en la guerra, hasta que fundó la ciudad
y trajo sus dioses al Lacio; de ahí el pueblo latino      
y los padres albanos y de la alta Roma las murallas.
Cuéntame, Musa, las causas; ofendido qué numen
o dolida por qué la reina de los dioses a sufrir tantas penas
empujó a un hombre de insigne piedad, a hacer frente
a tanta fatiga. ¿Tan grande es la ira del corazón de los dioses?

Arma virumque cano, Troiae qui primus ab oris
Italiam, fato profugus, Laviniaque venit
litora, multum ille et terris iactatus et alto
vi superum saevae memorem Iunonis ob iram;
multa quoque et bello passus, dum conderet urbem,
inferretque deos Latio, genus unde Latinum,
Albanique patres, atque altae moenia Romae.
Musa, mihi causas memora, quo numine laeso,
quidve dolens, regina deum tot volvere casus
insignem pietate virum, tot adire labores
impulerit. Tantaene animis caelestibus irae?

jueves, 3 de octubre de 2013

miércoles, 2 de octubre de 2013

Herculano

Un articulo interesante que he visto navegando por la red. Merece la pena conservarlo:

La antigua ciudad de Herculano, así denominada por ser atribuida a Hércules su fundación al regreso de la península Ibérica, mucho más pequeña que la vecina Pompeya, estaba rodeada por unas frágiles murallas al pie del Vesubio, en una colina de origen volcánico que se precipitaba a pico sobre el mar. Por el Este y el Oeste la abrazaban dos torrentes. Estas pequeñas ensenadas fluviales le proporcionaban dársenas naturales y seguras. Se calcula que, en el momento de su destrucción, tenía unos 4.000 habitantes que disponían de un teatro, basílica, acueducto, foro, termas, una red de fuentes públicas, palestra o gimnasio, templos y casas, algunas de ellas con lujosas decoraciones.

Ya en el 62 después de Cristo sufrió un gran terremoto que estuvo a punto de destruirla. Vespasiano pagó la reconstrucción de algunos edificios públicos, pero, pocos años después, la erupción del volcán arrojó sobre ella ríos de piroclastos que se solidificaron hasta alcanzar una altura de más de dieciséis metros. También Pompeya cuando aún se estaba recuperando del asolador terremoto, el 24 de agosto del 79 después de Cristo, fue igualmente sepultada bajo un río de cenizas, lapilli y lava.

Debido a esa diferencia de materiales ambas ciudades se conservaron de manera distinta. En Herculano no solo volvieron a la luz restos orgánicos (vegetales, telas, objetos de decoración, estructuras de los edificios de madera y hasta una embarcación que se descubrió en 1982 en la antigua playa y hoy está totalmente reconstruida en un pequeño museo creado para su exhibición) sino también los pisos superiores de los edificios. Si Pompeya ya tiene un área arqueológica de 66 hectáreas de las cuales se han excavado 45, Herculano dispone de unas veinte de las cuales se han excavado, a cielo abierto, unas cinco. Las excavaciones de Herculano comenzaron en 1738 y lo hicieron con la técnica de las galerías subterráneas y de los pozos de descenso y ventilación hasta el año 1828, cuando se autorizó la excavación a cielo abierto. Continuaron a lo largo de todo el siglo XIX hasta que en 1875 se detuvieron, reiniciándose en 1927. Amedeo Maiuri las continuaría en la década de los cincuenta haciendo importantes descubrimientos, como los de la playa sepultada y las más de 300 personas muertas a la espera de que las naves ¿de Plinio? vinieran a salvarlas. Una de esas naves es la del museo.

El antiguo nivel del mar

El visitante, una vez traspasada la “aduana”, entra en el recinto arqueológico. La ciudad se encuentra a su derecha y él la contempla desde esa altura de más de 16 metros sobre el antiguo nivel del mar. Justo a sus pies está la playa y el inicio de la ciudad por donde antes se encontraba el mar. Lo que se ve como final de la urbe es otra alta muralla, incluso más alta que sobre la que estamos, donde se encuentra oculto el resto de la ciudad. Oculto por esos ríos de piroclastos encima de los cuales se levantó la Herculano moderna, casas, huertos, jardines. Habría que expropiarlo todo para continuar las excavaciones. Los arqueólogos no son muy partidarios de avanzar por las dificultades que eso entraña y, además, porque prefieren conservar y restaurar lo ya existente, que es mucho y significativo. La crisis económica no favorece ni siquiera esto último.

Recorriendo el camino para bajar hasta el nivel de la antigua ciudad, vamos por encima del mar que fue arrastrado medio kilómetro más allá. Esa nueva extensión de campos y casas se expande a nuestra izquierda. Asomándome a la barandilla veo una larga lengua de agua estancada y escucho el croar de las ranas. Esa era la playa y encima de la misma se encontraba la plaza de Nonio Balbo y a su lado el complejo de las termas suburbanas.

Siguiendo nuestro casi aéreo camino vemos los edificios abovedados (almacenes portuarios y embarcaderos) justo encima de la playa sosteniendo las imponentes estructuras sobre las que se apoyan las terrazas superiores. En esas bóvedas, en el año 1980, se descubrieron 300 esqueletos humanos. Se refugiaron allí mujeres, niños y hombres esperando a que las naves los fueran a rescatar. Los efectos tóxicos nefastos de la erupción terminaron con ellos. Muchas de estas personas llevaban consigo joyas y monedas, quizá todo lo valioso que poseían. En el mismo lugar vemos ahora calcos de esos esqueletos. Fue también, en esta misma zona, donde se descubrió la embarcación romana de nueve metros de eslora, el esqueleto del conocido como remero y un soldado con un par de espadas, pequeños cuchillos y una bolsa con monedas.



La Villa de los Papiros, al sur de Nápoles (Italia). / Corbis

Siguiendo la antigua línea de la costa nos encontraremos con la majestuosa Villa de los Papiros. El director de las excavaciones recoge unas llaves, abre el portalón que da a una estrecha calle por donde apenas circulan coches y donde disfrutan unos niños jugando a la pelota. Caminamos unos cien metros hacia arriba rodeados de casas modernas; otro muro; otro portalón se nos abre. Entonces, desde lo alto, vemos el fragmento excavado, al aire, de la villa. Es como si un gigantesco animal le hubiera dado un buen mordisco a la tierra. El frente de la Villa de los Papiros tenía casi trescientos metros, mientras que lo que nosotros contemplamos son únicamente 40 metros. El arqueólogo nos dice que de la villa se ha excavado tan solo un 10%. Y aun así lo que se ha rescatado es ingente. Estatuas, pinturas, mosaicos, papiros y otros objetos de la vida cotidiana. El descubrimiento de la Villa de los Papiros se produjo en abril de 1750 durante el reinado napolitano de Carlos III. En 1759, cuando el rey pasó a ocupar la Corona española, la villa estaba prácticamente descubierta.

Pisón y Filodemo

El propietario de la Villa de los Papiros probablemente fue Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, cónsul en el 52 antes de Cristo. Había sido procónsul en Macedonia desde el 57 al 55 antes de Cristo. La relación de Pisón con el poeta y filósofo epicúreo Filodemo de Gádara (110 antes de Cristo) se conoce a través del discurso Ad Pisonem (contra Pisón) que escribió y declamó Cicerón. Filodemo era un sirio helenizado que se había formado en Atenas con Zenón de Sidón. Luego vivió en Alejandría, Roma y en la villa de Herculano. Hasta el siglo XVIII solo se conocían 36 poesías suyas conservadas en la Antología Palatina. Debido al estudio de los papiros aquí encontrados ahora hay noticia de más de treinta obras escritas en prosa dedicadas a la literatura, la estética, la teología, la historia, la biografía, la ética, la lógica y, por ejemplo, la política en Sobre el buen rey según Homero.


Después de recorrer todos estos espacios en ruinas, al aire libre, subimos por una escalera de madera hasta lo que sería el tercer piso. Nada más abrir la puerta y entrar pisamos alrededor de unos mosaicos geométricos, en blanco y negro, y nos perdemos por unas estancias que deberían estar alrededor del pórtico. Desde aquí se veía todo el mar chocando contra los acantilados. Las pinturas aún están sobre las paredes de las habitaciones, algunas me recuerdan lejanamente a las de la Villa de los Misterios. Muchos de los mosaicos maravillosos de este lugar fueron arrancados en época borbónica y se encuentran en el Museo Arqueológico de Nápoles o en diferentes palacios de la zona. Este espacio, sobre el cual se alza la ciudad moderna, es muy amplio y sugerente. Lo detienen dos amplios muros. Se ven perfectamente los antiguos túneles excavados en el siglo XVIII y posteriormente cegados para que ningún saqueador accediese. Una puerta protege un gran túnel por donde aún continúan las investigaciones. Entramos con linternas y veo que son metros y metros de recorrido, como si estuviéramos en una mina. Unos se encuentran con otros convirtiendo este recorrido en un peligroso laberinto.

Paseamos sin dirección por este tercer piso ahora silencioso y vacío cuando en otro tiempo debió estar repleto de vida. Bajamos al segundo nivel y allí se abre otra puerta. En la antigüedad era una ventana. Pasamos a ver la estancia desde la mitad de su altura. Está repleta de pinturas que brillan resplandecientes. Los colores fueron modificados por el gas y las altas temperaturas. El amarillo se volvió rojo. Los Borbones solo conocieron el tercer piso. Aquí aparecieron los rollos de papiro carbonizados. Fueron encontrados en el año 1752. Era y aún sigue siendo la de la Villa de los Papiros, la única biblioteca conservada del mundo antiguo. Una biblioteca privada romana de época republicana. Aquí aparecieron textos fundamentales de filosofía epicúrea y de Filodemo de Gádara, su bibliotecario. El descubrimiento de los papiros creó la papirología, ayudó a la recuperación de algunas obras griegas y latinas, amplió el conocimiento sobre la doctrina epicúrea y descubrió, a través de citas, a poetas, filósofos y críticos. Como en las bibliotecas más famosas de Roma, la de Cicerón y su amigo y editor Atico, había dos secciones, la griega y la latina. La primera era con gran diferencia la más abundante.

De nuevo en el exterior de la Villa de los Papiros. Estas ruinas y esta naturaleza extraña mezcladas. Joyce decía que escribir para él era como horadar una montaña, desde todos los ángulos, sin saber lo que encontraría. Así lo hicieron los primeros que excavaron la villa a través de pozos y galerías subterráneas a las órdenes del ingeniero militar suizo Karl Weber, bajo el mando del español Roque Joaquín de Alcubierre. Weber dibujó el plano. La impresión de la villa en todo su esplendor debía ser una experiencia extraordinaria, pero no es menor esta de los efectos de la naturaleza y de su simbolismo existencial. Ya lo escribió premonitoriamente Filodemo en unos versos: “… Pero ya no paseamos, como antaño solíamos, Sósilo, ni por la costa ni por el promontorio./ Todavía ayer jugaban Antígenes y Baquio/ y hoy los acompañamos ya a la sepultura”. ¿Estos versos tan melancólicos son de un epicúreo o de un estoico? El caso es que en medio de semejante destrucción solo se pueden tener estos sentimientos de fugacidad, de indefensión, de fragilidad. “Vivís como si fuerais a vivir siempre, nunca recordáis vuestra fragilidad”, escribe Séneca.

Al día siguiente, en la Biblioteca Nacional de Nápoles, en las salas donde se custodian los papiros, los contemplo de nuevo con emoción. Aquella misma que me produce una joven y hermosa investigadora que, sentada sobre la mesa de trabajo, tiene abierto el ordenador donde, conectado a una tablilla, se refleja un papiro que va descifrando mediante un gran microscopio mientras, en un papel blanco, con lápiz y goma de borrar, va dibujando o escribiendo según están dispuestas cada una de las palabras que acierta a descubrir en el antiguo papiro carbonizado. ¿Qué enigmas sacará a la luz? ¿Qué leerá? Es merecedora de un ramo de aquellos claveles blancos que crecen en el invernadero que da paso al antiguo Herculano.

» César Antonio Molina fue ministro de Cultura y es director de La Casa del Lector.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Bergerac

Una pequeña visita de fin de semana a la región de la Dordogne. Aquí dejo una imagen de la ciudad de Bergerac, la de Cyrano.





Decimus Magnus Ausonius



Una foto de recuerdo con el poeta de Burdigalo. Doy una vez más ocasión para mencionar mi fetichismo literario aunque en esta ocasión por pura casualidad al encontrarme esta estatua conmemorativa, sin saber siquiera que estaba ahí, en una calle no muy transitada de la actual Burdeos. He de mencionar, no obstante, que en la placa pone que Ausonio fue profesor en la universidad de Burdeos. Dejando de banda que la universidad se fundó aproximadamente unos mil años después de su muerte, el dato me pareció oportuno reseñarlo. El chovinismo francés llega hasta unos extremos...

Itaca


La isla del retorno simbólico al hogar soñado es un pequeño paraíso no solo metafóricamente. Inspira placidez, bienestar, el placer de las raíces. Y además hay playas de cine y pescados riquísimos.

Artur Mas no es el primer dirigente en utilizar el viaje a Ítaca como metáfora política. Cuando la crisis estalló en Grecia allá por el 2010, el entonces primer ministro Yorgos Papandreu comparó el memorando firmado con la Troika con una «nueva Odisea», el atribulado regreso de Odiseo (o Ulises en su versión latina) a su hogar en Ítaca tras 10 años de guerra en Troya y otros 10 de accidentada navegación. Entonces, un periodista, más versado en literatura que el mandatario heleno, le preguntó desde las páginas de un diario si no era consciente de que en la Odisea mueren todos, excepto el propio Ulises.

Desde que Homero escribiera los 12.000 versos de la Odisea, el viaje a Ítaca se ha convertido en un referente literario para cientos de artistas, amantes de los libros y mitómanos. Pero, ¿qué hay en Ítaca?

En Ítaca no hay nada, solo pasado. Que además se pierde en los brumosos confines de la leyenda. La pequeña Ítaca, de 3.200 habitantes, es «pedregosa» y «áspera», dice el propio Ulises, y su hijo Telémaco cuenta: «En Ítaca no hay recorridos extensos ni prado; es tierra criadora de cabras (...) pues ninguna de las islas que se reclinan sobre el mar es apta para el paso de caballos ni rica en prados, e Ítaca menos que ninguna».Solo 23 kilómetros de largoDe punta a punta, la isla mide 23 kilómetros y está dividida en dos penínsulas -una al norte y otra al sur- que une un estrecho istmo de 700 metros de amplitud y 200 de altura, parecido a una verdadera muralla. Y, pese a su pequeña extensión, tiene tremendos desniveles y sobre ella se alzan cuatro montañas de envergadura (el mayor, monte Nirito, de más de 800 metros de altura que surge directamente del fondo del mar, como un inmenso farallón). En verdad, aunque cubierta de un verde manto de oloroso matorral en sus cimas más bajas, toda Ítaca es roca, dejando poco espacio al cultivo y a la ganadería.

Así es que durante décadas, Ítaca envió a sus mejores muchachos allende los mares, a buscarse la vida en EEUU o Australia. «Y si la encuentras pobre, Ítaca no te habrá engañado», reza el inmortal verso de Cavafis y también su versión musical de Lluís Llach.

Pero quizás ese nada sea un poco injusto. Su capital, Vathy, reconstruida tras el terrible terremoto de 1953, está cubierta de casonas blancas, amarillas, rosas y azules con contraventanas de madera, haciendo de ella un pueblo agradable -como los hay a cientos en las islas griegas- pero es cierto que su arquitectura no está a la altura de Corfú, Lesbos o Quíos, ni la isla dispone de yacimientos arqueológicos excepcionales como Delos o Creta, ni sus atardeceres son los de Santorini. Sin embargo, Ítaca tiene la literatura, y sus preciosas aguas.

Esas aguas en las que se bañó Ulises, de un azul profundo y añil; ese mar que al batirlo con los remos de la nave se vuelve «canoso», según esa preciosa metáfora de Homero para definir la espuma de las olas. La accidentada geografía de Ítaca nos ofrece preciosas calas recogidas, hasta las que llegan someros bosquecillos de pinos, cipreses y olivos. No son de arena, sino mayormente de blancas piedras, lo que hace sus aguas transparentes como el alma de un niño hasta que se van alejando mar adentro: ora azul celeste, ora turquesa, ora verdes.

Vathy está situada en una bahía de estrecha bocana, un refugio seguro contra y para los piratas: el propio Ulises, que se definía como «el destructor de ciudades» o «el que está en boca de todos los hombres por toda clase de trampas», lo era un poco a su modo. Ahora que Ítaca ya no es sede de reyes míticos ni de corsarios, las varias bahías de la isla las utilizan patrones de veleros y yates para fondear y darse un chapuzón. De unas décadas a esta parte, pero sobre todo en los últimos años, las islas Jónicas se han convertido en refugio de millonarios siguiendo el ejemplo de la afamada y cercana Skorpios, la isla privada del rico armador Aristóteles Onassis que recientemente adquirió Ekaterina Rybolovlev, hija del magnate ruso Dmitri Ribolovlev, propietario del club de fútbol Mónaco. El emir catarí Hamad bin Jalifa Al Thani también ha comprado el islote de Oxia y otras cinco rocas flotantes para su progenie y el empresario chino David Zhong está interesado en invertir en la isla de Zante. En las aguas de la vecina Cefalonia se ha visto este verano a varios famosos y en la propia Ítaca ha recalado la cantante Madonna.

Sobre todas las cosas, Ítaca tiene la paz de sus gentes. A pesar de que el turismo de los últimos años ha mejorado, los itacenses siguen llevando una vida estoica, de placeres simples y pausados: la pesca, la siesta, la charla nocturna en la taberna. Tras una frugal comida en el pequeño puerto de Frikes, una aldea del norte con cuatro casas de pescadores y unas cuantas tabernas donde se sirven las frescas capturas del mar, este periodista se acerca a una exposición sobre los restos homéricos de la isla. En su interior se vende el catálogo de la muestra, nadie lo vigila. Un cartel señala que el precio son cuatro euros y hay un túper con cambio para que el interesado deposite el dinero y se lleve la vuelta. Tal es la confianza, que a uno ni se le pasa por la cabeza timarlos. Los itacenses son gente que no se atribula, lo único que les saca de sus casillas son las prisas del extranjero -al que acaban contagiando su calma-, parece como si ya hubiesen sufrido bastante ajetreo con las correrías de Ulises y la invasión de italianos fascistas y nazis alemanes durante la segunda guerra mundial.

Aquí se pueden hallar tipos curiosos como Petros, un griego de Alejandría y profesor de la Universidad del Pireo, amante de la ópera y de los barcos, que veranea en Ítaca, y conoce las mejores tabernas donde se sirve el delicioso pescado del mar Jónico. O el itacense Dimitris, capitán de la flota mercante retirado y metido a investigador de la Odisea. Como uno de los fundadores de la Sociedad de Amigos Itacenses de Homero trata con denodado esfuerzo de demostrar la existencia real de Ulises y que la Ítaca actual es la que describe Homero, y rebate con furia los intentos de islas vecinas por apropiarse de ese honor basándose en algunos versos de la Odisea que no concuerdan con la geografía de Ítaca.

Aunque diversos estudiosos dudan de que la Ítaca actual sea la misma que la descrita por Homero en la Odisea, aún podemos visitar la Fuente de Aretusa (sudeste de la isla), donde el porquero Eumeo abrevaba la piara de Ulises, o incluso recientes hallazgos arqueológicos que se creen relacionados con el héroe, como el Castillo de Odiseo (en la zona noroccidental de la isla), aunque hay que echarle imaginación para ver en ellos las ruinas del mito.

Ítaca, como dice el poema de Cavafis, «no tiene otra cosa que ofrecerte», bastante es que te ha dado el motivo para ponerte en marcha: es en el viaje -a través del mar, los libros y el conocimiento de gentes diversas- donde encontrarás la sabiduría. Ítaca es solo el anhelo, ese anhelo incorregible del ser humano por lograr lo que no posee; ese anhelo que mueve montañas y cambia la Historia.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Poesía Latina

Sigo con la lectura de Ausonio. Un poeta romano de los tiempos tardoimperiales en quien no me había fijado por ese peculiar nombre suyo, dado a la jocosidad de cualquier hispanohablante que haya vivido una temporadita en Hispania. 

Aunque ahora esto es lo de menos. Paseando por las calles de Burdeos, la antigua Burdigala, me he llevado conmigo los 2 volúmenes de las obras de este poeta olvidado, y cabe decir que me ha sorprendido. Aunque de su ciudad ya prácticamente no quede nada hoy día. 

Me ha resultado especialmente agradable su poesía y eso que en toda ella se aprecia esa pomposidad típica de ese siglo IV que le tocó vivir, si bien es posible que sin hubiese vivido en otra época tal vez nadie le conociese hoy día.  Y su obra vale la pena leerla. Pocos he visto que puedan describir de una forma sensible la propia naturaleza que le rodea. A nadie en la poesía latina he visto que describa como él lo difuso, lo transparente, las luces o las sombras. Puede a veces pintar lo imposible con palabras, como en uno de sus epigramas:

Por qué intentas, vano pintor, darme un rostro y colocar a la diosa invisible ante las miradas? Del aire y de la lengua soy hija, madre de incorpóreo aliento y, sin cabeza, emito mi vox. Haciendo volver los últimos tonos, al acabar de oírse, sigo divertida las palabras ajenas con las mías. En vuestros oídos habito yo, la escurridiza Eco; Y si deseas pintarme tal como soy, pinta el sonido.

Resulta terriblemente particular y curioso, y aunque no siempre lo logra, sus composiciones mezcla de autores clásicos pasados junto con palabras y versos de cosecha propia me resultan muy placenteros. Además, es de los pocos que es capaz de hacer descripciones de la naturaleza muy amenas., casi virgilianas. Pero a diferencia de este, es capaz de dejar traslucir sus propios sentimientos hacia el paisaje y en torno de este. POr ejemplo, en el Mosella habla de paz, de aguas transparentes, de color y luz y del perfume intenso de este río. El contraste lo estableceremos con otro de sus poemas, cuando en este mismo río ha de despedirse de su hijo siendo ya anciano:

Ya sobre las espaldas tranquilas del gélido Mosella te había llevado, hijo mío, la nave y la corriente envidiosa te había separado de los besos de tu triste padre y de sus abrazos (...) Abandonado, me atormento en esas riberas vacías y solas. Ahora rompo los incipientes brotes de los sauces, ahora deshago los asientos de ierba y entre las verdes aliabas arrastro mis pasos por encima de los guijarros.


Se e antoja extraño, al menos para mí, ver en un autor antiguo, erudito, cómo sus versos cambian para una naturaleza alegre u hostil en función de sus estados de ánimo. A veces la naturaleza a la que tanto ama y así retrata en innumerables poemas le resulta penosa, áspera, y no le consuela como en otras ocasiones, cuando la describía con la palabra amoena. Lo habitual es que hable de los encantos de la vida salvaje, de sus frutas, jabalíes, ciervos o ánades, o incluso de las joyas pasajeras de sus flores:

... cubría de blanco lo escarchados rosales una joya extraña que iba a morir con los primeros rayos del día. Es difícil decir si roba la Aurora su rubor a las rosas, o si es ella la que lo da y la salida del día tiñe las flores.


Son precisamente esos momentos de transición con claroscuros de luz, que engañan los sentidos, los que deleitan al poeta. Así describe en versos perfectos los cañaverales que nacen junto al agua, las amapolas somníferas, los estanques callados y quietos como la muerte, los arroyos de silencios ominosos. Es un mundo de sueños en el que su capacidad versificadora con enorme erudición sabe condensar con el paisaje que quieren transmitir. No siempre, pero a veces lo logra, escribe auténticas joyas de admirable factura en que a cada tema conviene un tono, y hasta él mismo afirma que cada sabor gusta a paladares diferentes:


Es mi libro lo que por la mañana vas a leer, y también al atardecer. Con las alegres mezclamos cosas serias, para que cada una guste en su momento. No es uno el color de la vida, ni hay un solo lector de los poemas. Cada página tiene su hora...

Es un autor que curiosamente es tenido por no excelente entre los entendidos. Y es seguramente verdad que no es capaz de sobresalir como un Virgilio o un Horacio, pero al menos demuestra en ocasiones ser un poeta de sorprendente capacidad creativa. En la escala de Pritchard, de la famosa película "el club de los Poetas Muertos", no saldría bien parado, pero para amantes de las letras latinas supone un camino apacible y sombreado en medio de tanta mediocridad actual, aunque tenga un estilo estético algo inflado. Dejo apra terminar otro pequeño fragmento:


Ya la mañana luminosa abre las ventanas,
ya la golondrina vigilante trisa en sus nidos:
Tú, como al principio y a medianoche,
Pármeno, duermes...

Mane iam clarum reserat fenestras,
iam strepit nidis vigilax hirundo:
tu velut primam mediamque noctem,
Parmeno, dormis.
Dormiunt glires hiemem perennem,
sed cibo parcunt: tibi causa somni,
multa quod potas nimiaque tendis
mole saginam.
Inde nec flexas sonus intrat aures
et locum mentis sopor altus urget
nec coruscantis oculos lacessunt
fulgura lucis.
Annuam quondam iuveni quietem,
noctis et lucis vicibus manentem,
fabulae fingunt, cui Luna somnos
continuarit.
Surge, nugator, lacerande virgis,
surge, ne longus tibi somnus, unde
non times, detur: rape membra molli,
Parmeno, lecto.
Fors et haec somnum tibi cantilena
Sapphico suadet modulata versu?
Lesbiae depelle modum quietis,
acer iambe.



lunes, 23 de septiembre de 2013

Ruta por Bretagne: Etapas 8 y 9

Días 30 y 31/08/2013

Me hubiera gustado poder escribir algo más, pero como ya he dicho ampliamente la conocida eficiencia y capacidad de jorobar que tiene SNCF nos acortó un día la ruta y tuvimos el viernes que parar todo para poder coger un tren a Rennes. Nuestro anfitrión fue más que amable al despedirse de nosotros y tras una visita calmada a Lannion, especialmente a una iglesia situada en la parte alta de la ciudad, desde donde se veía todo el pueblo, pillamos el tren de pacotilla de un solo vagón hacia Plouaret. Este era exactamente el mismo tren de mierda que nos había traído 2 días antes desde Paimpol. Lo reconocimos en el acto, especialmente porque el mismo espacio de mierda para bicis esta vez nos impedía subir a nosotros y a otros 2 cicloturistas. Nos pusimos como pudimos, coartando el asiento a casi todo el mundo pero qué le vamos a hacer, si sus vías férreas son de pacotilla no es a nosotros a quienes han de pedir cuentas, creo yo...


Por suerte bajábamos en la siguiente parada, Plouaret, y eran escasos 5 minutos. Para bajar tuvimos problemas porque una mema totalmente absorta estaba coqueteando con un mentecato en la puerta del vagón y no se apartaba ni a la de 3, hasta que Eli le gritó en un excelente francés hecho a base de exabruptos que se quitase de en medio. Lo curioso es que una vez se apartó, se dio cuenta de que también bajaba ahí... La curiosidad nos hizo preguntarnos si estaba con las hormonas tan disparadas como para haberse saltado la parada, pero en general no nos habría importado demasiado si no hubiésemos tenido que esperar casi una hora hasta nuestro tren a Rennes. En este espacio de tiempo vimos como se dedicaba a coquetear con otro tipo, babeante este, miestras enseñaba la ropa interior de forma descuidada a cualquiera que por ahí pasase. Entendámonos, no sabemos si la señorita era algo, digamos, laxa de moral sexual o no, pero desde luego no sabía como llevar una falda. La bautizamos como la tipa de las bragas rosas con puntitos, hbida cuenta la facilidad para su contemplación que nos dio, y vimos cómo además perdió su tren por estar coqueteando con el baboso, que también lo perdió, y de la forma más tonta además. Tuvieron que cambiar sus billetes.

Dejando de banda al par de futuros retozantes esos, la espera no se amenizó con nada más y encima nos tocó tren borreguero a Rennes. El día no aportó nada más aparte de que convencimos a Barnabas de tomarse unos mejillones a la crema que le encantaron, pese a que no se los comió bien.


El día siguiente consistió en un madrugón tan innecesario como peculiar. Eli se empeñó en que para cruzar la calle, que era la distancia entre nuestro hotel y la estación de Rennes, era imprescindible levantarnos UNA HORA antes. Perjurando en arameo le hicimos caso, pero aún no sé porqué. Y de ahí un maravilloso recorrido Rennes-Laval-Le Mans-Paris en trenes de media distancia o cercanías. Una soberana paliza, compensada en parte porque pudimos visitar Laval, un pueblecito de la región de Loira, y un poco de París, aunque este a rebosar de gente e insoportable solo por esto mismo. Una foto, de rigor, en el Jardin des Plantes, y tren a Cerbere. Poco más a decir.


Ruta por Bretagne: Etapa 7

29/08/2013

Hoy iba a ser el último día de ruta. Cortesía de los trenes de la SNCF no podíamos apurar y tocaba hacer una maratón de trenes para poder llegar a París a tiempo de pillar el tren a Cerbere, así que iba a ser la última ocasión de pedalear por estos paisajes de salvaje y domada belleza. Lo primero fue desayunar, y nuestro anfitrión nos dio conversació y un opíparo desayuno con pastelería bretona y mucha mantequilla y mermelada. Excelente todo y encima casero. Particularmente la mermelada de ruibarbo, hecha por su mujer, estaba excelente y me serví varias raciones acompañadas de la mantequilla salada bretona tradicional. Como le explicamos en ese rato la ruta que íbamos a hacer y resultó un enamorado de su tierra, nos explicó cómo llegar a Perros-Guirec por una vía verde, el GR-34, que además ES PLANO. Sin cuestas. No hubo más discusión y encima cogió su propia bicicleta y nos guió hasta la entrada del GR, pues sin él hubiera sido algo complicado encontrarla.

Fuimos entonces por ese camino pero al carecer de mapa de la zona teníamos que fiarnos de la memoria de Eli para las explicaciones que le había dado el señor, pero no nos engañemos, esto no e algo muy fiable. Su memoria no, que es bastante segura, pero su capacidad de entender sobre el terreno lo visto en un mapa y sin poderlo consultar unos cientos de veces a cada curva... pues que no. Barnabas además nos sorprendió con una desconocida incapacidad de introspección, pues tras casi 10 km de ir siguiendo el GR con sus señales y todo, en una encrucijada dudosa va diciendo todos los caminos que salen en su GPS  hasta que Eli, con poca paciencia como en ella es habitual, le espeta que busque el GR y se deje de otras memeces. La respuesta de Barnabas fue altamente inesperada: El GR-34? Ah! Haberlo dicho!!

Pero será... Pues que carajo habíamos ido siguiendo los últimos 10 Km? Tendrá jeta... su versión de esta anécdota dista "un poco" de lo que he contado, pero dejaré que él mismo ponga en los comentarios cómo le parece que esto aconteció. Que no olvide mencionar que nadie le dió su merecida colleja.


Luego seguimos camino. COmo habíamos acortado mucho y encima por terreno casi plano, con poca fatiga acumulada, nos permitimos un almuerzo con pastel de ciruelas en Perros-Guirec y luego continuamos ruta hacia la izquierda en la costa Rosada. Esta se llama así por el granito de color rosáceo que está por toda la zona, siendo esto a tal nivel que casi cualquier construcción está hecha con esta piedra y tiene este curioso color rosa. Muchas casas y hasta un molino de la zona son así y resultan muy curiosas de ver. 




Para comer paramos en la playa de Saint Guirec, preciosa, medio escondida  entre arrecifes, acantilados y hasta con una mansión almenada al fondo de la cala. Además con poca gente, lo cual siempre es de agradecer. 


Lamentablemente a partir de aquí retomamos el rompepiernas habitual de cuestas por todas partes, y eso que abandonamos la costa para ir hacia el interior a visitar un molino antiguo, un dolmen muy bien conservado y, para alegría de Barnabas, un centro de investigación espacial y telecomunicaciones que tenía unas antenas enormes, de las que le gustan especialmente. Cada uno tiene sus manías, y la suya es la astronomía.



Pronto acabamos reventados y tras la última visita, a un menhir prehistórico al que un sacerdote católico medio lerdo, si le quitamos "medio" de la aseveración, decidió corregir mediante la adición de imágenes sacras cristianas y que no logró más que estropear, decidimos poner fin a la excursión. 


El Bodrio en cuestión.

Nos quedaban un buen montón de km hasta Lannion, y para acortar decidimos salirnos de la ruta y fiarnos del GPS de Barnabas. Esto resultó una curiosa fuente de conflicto, ya que Eli ponía una serie de condiciones difíciles de cumplir, tales como evitar cuestas (complicado en esa región) y carreteras. Algo quizá más complicado. Barnabas fue calentándose los cascos con cierta inhabilidad en la ruta, que Eli se dedicó a cambiar cuando veía la ocasión, al punto que nos metió por un GR lleno de barro que para hinchar bien las narices encima al cabo de 500 m estaba cortado para bicicletas. Barnabas puso cara de asesinar a alguien pero se reprimió, aún desconocemos por qué, y tras meternos por la carretera más grande que encontró llegamos por fin a Lannion y a casa.


Un estudio a doble ciego...

Nuestro anfitrión nos vino a buscar casi en el acto para darnos el paseo prometido en su simulador de vuelo. Eli se lo pasó pipa, pero los no franco parlantes del grupo nos quedamos algo menos entusiasmados. En fin, de todas formas resultó divertido y nos obsequió como un extra un viaje desde Perpignan a Barcelona que fue bien curioso, pues esa perspectiva de la ciudad desde un avión no nos era nueva pero sí interesante. 




Ruta por Bretagne: Etapa 6

28/08/2013

La noche por fortuna solventa algunos de los problemas digestivos de Eli y solo le queda el cansancio tras levantarse a las 04:00 horas para comprobar que las bicis estaban bien. Pese a todo andamos bastante cansados y parece poco probable que si el paisaje sigue en la misma guisa podamos completar la ruta planeada, incluso pese al trozo, ingente, de terreno que nos comimos con el tren a Saint Brieuc. Barnabas se muestra reticente, y lento, pero esto no es novedad, pero conviene con nosotros que forzar mucho a Eli acabaría por salirnos probablemente mal y las comunicaciones en esta tierra no dan para muchos inventos con el tren de vuelta. Así que vamos a la estación y comprobamos que podemos ir a Lannion, un buen trozo más adelante, sin necesidad de hacer tonterías como volver a Rennes y tomar otro tren allí de vuelta, con km a mogollón para nada. Y sacamos los billetes, claro.

Nuestra sorpresa en a estación es doble: In primis porque vemos que en este pueblo enfocado al turismo tienen un tren de vapor para disfrute de guiris en general. Es bonito y parece bien cuidado, pero no estamos para turistas y esperamos pacientemente nuestra segunda sorpresa, que es nuestro tren. Consiste básicamente en una locomotora-vagón, con capacidad para unas 50 personas siempre y cuando vayan todas de pie. Menudo marrón. Meter ahí con toda la plebe que estaba en la estación esperando e tren nuestras bicis. Especialmente porque el espacio pensado, o más bien poco pensado, para ellas era exiguo y las 3 no cabían ni de broma. Lo logramos a medias entre la buena voluntad nuestra y el espíritu hispano de "por mis cojones que esto entra". Podemos afirmar con propiedad que el tren era una mierda, y que el revisor además se puso al mismo nivel, no queriendo indicarnos cómo hacer el transbordo con antelación alegando que no sabía cómo era la estación a la que íbamos. Las narices no lo sabía, pero tememos que tuviera una cierta digamos animadversión hacia los ciclistas y sobretodo hacia las bicis que tanto le incomodaban a la hora de pasar a hacer su trabajo de controlar quien tiene billete y quien no. Pese a tan maravillosa ayuda pudimos ahcer el transbordo bien. Solo teníamos 5 inutos entre la llegada de nuestro birria-tren y el siguiente, pero como la fortuna hizo que ambas vías fueran próximas no hubo ningún problema. Y pronto llegamos a Lannion.

Como resulta que era casi mediodía y en este pueblo tienen una oficina de atención al turista, preguntamos allí por un sitio para dormir baratito. Nos atendieron muy amablemente, incluso ofreciendo unas galletas bretonas de mantequilla de esas tan buenas de la zona, y nos reservan por teléfono un bed&breakfast que resultó cojonudo, y por esto lo menciono aquí con detalle: Le grand Chene, de Monsieur Stervinon. Este es un profesor jubilado que ofrece su casa, una auténtica mansión, por precio muy asequible y que resultó además un fantástico guía y anfitrión. No nos costó mucho encontrar su casa y una vez acomodados, tomamos las bicis, ya sin peso, para dar una vuelta por la zona.



No pretendíamos ir muy lejos, y omenzamos a bajar por el río en dirección a la playa de Yaudet, que nos habían prometido ser excelsa. POr el camino fuimos parando en algunas capillas, más casi para descansar de las terribles cuestas de la zona y haciendo algunas visitas aquí y allá. 



Cuando por fin llegamos, resulta que es una zona natural y está prohibido descender a la playa con las bicis. Hay unas escaleras para ir a la playa, pero evidentemente impracticables con 2 ruedas, y una bajadita precioooosa del 15% por si alguien se anima a ir, pero claro, bajar muy bien, pero subirla luego comoq ue no, que era cosa de 1 km de larga. O así. Solo basta con mencionar que ni siquiera Barnabas quiso hacer la heroicidad de bajarla habida cuenta de que luego le tocaba subir, y él sí está en forma como para poder hacerlo... Da una idea de lo bestia que se veía.

Decidimos entonces comer a la sombra de la iglesia y visitarla luego. Tienen una curiosa talla antigua, curiosa por representar a la Virgen acostada por recién parida (haber dado a luz, para los amantes de los eufemismos y de las babas), pero luego nos picó la curiosidad y bajamos a la playa, dejando la bicis al cuidado de Barnabas (que luego no quiso bajar). Los escalones eran pronunciados pero la visita valía la pena, por ver otro tipo de playa llena de mejillones. No eran comestibles, que si no me pego un atracón, pero era espectacular de ver. Allí en Bretaña cada playa es diferente a la anterior.




Para acabar el día dimos unas vueltecitas por Lannion, para verla un poco antes de cenar. Al llegar a casa el dueño nos estaba esperando para ofrecernos, cuando nos apeteciera, una visita virtual con una simulación de vuelo, por la costa Rosa (la costa donde estábamos). A menudos les fue a ofrecer: Eli tiene cierta reticencia a volar, y Barnabas algo ya rayano en la fobia a lo mismo, pero no le quisimos contrariar y aplazamos el posible vuelo a otro momento.





Barcelona

Siguiendo a Perich. Hay días en que no se puede tener más razón...