miércoles, 27 de julio de 2011

Cultura

Un texto interesante de un blog interesante. http://elsubcultural.blogspot.com/2011/07/cultura.html

¿Qué es cultura? ¿Dónde está la cultura? No son preguntas retóricas ni pretenden la trampa. Se trata de interrogantes sinceros. ¿Es cultura la llamada “cultura de masas”? ¿Algo es cultural porque lo paga el Ministerio de Cultura, o un ayuntamiento, o una fundación? Y las cuestiones llegan más lejos aún: si cuatro señores deciden que esta cosa o aquella otra son “patrimonios culturales”, ¿resulta entonces que ya forman parte de la cultura en cuanto tal? Vaya lío que tengo. En un afán por democratizar y accesibilizar lo más posible todos y cada uno de los elementos que consideramos “culturales”, estamos provocando un completo desmadre. La cultura es ya un jaleo, un pretexto, una coartada, un cliché de moda. Ahora todo el mundo se siente obligado a culturizarse a todo trance y con respecto a cualquier cosa. Y lo peor es que el mercadillo cultural es tan extenso, rocambolesco, enrevesado y jaleoso, que ya no sabemos cómo separar el polvo de la paja.

Nos han llenado la cultura de trampas. Esta es la situación. De artificios y artefactos que no se comprenden pero se admiran. Te dicen, por ejemplo, que leer es cultura, pero no te dan un folleto de instrucciones que te ayude a separar los libros buenos de los malos… Como resultado, tenemos a millones de personas perdiendo el tiempo con el tal Harry Potter cuando podrían estar empleándolo mejor en cualquier otra lectura digna. Ellos creen que leen, pero la verdad es que simplemente se entretienen. Hace tiempo pensaba honestamente que esto no era mala cosa, que tarde o temprano el lector del tal Potter iría a otra parte, pero he descubierto que estaba equivocado: simplemente se traslada hacia otro libro similar, deambula en busca de más entretenimiento, encuentra dónde engancharse, y establece de esta manera un círculo vicioso del que ya nunca sale. No quiero significar con todo esto que leer a J. K. Rowling sea algo intrínsecamente malo, que no lo es. Lo perverso, lo engañoso, lo irremediablemente nefasto, es no pasar de ahí. Pensar que ese es el límite y que ya se ha encontrado una impepinable llave de acceso a la cultura.

En efecto. Los metapoderes económicos que pululan en las sombras de la sociedad de consumo han terminado por transformar la cultura en una película de Indiana Jones. Ya no tenemos ni idea de cuándo nos cubriremos de bichos, se nos hundirá el suelo bajo los pies, o seremos hechizados por el malicioso chamán de una tribu amazónica. Se nos pone la zanahoria de la cultura frente a las narices para endiñarnos luego cualquier cosa. Se nos exige que seamos críticos, que nos formemos e informemos, que investiguemos, que nos esforcemos por comprender, y al mismo tiempo, de tapadillo, nos empancinan con un suculento menú de prensa amarilla a la salsa rosa. Y de postre, publicidad. Dicen que es cultura, y que tienes la obligación moral de embadurnarte con ella, pero en realidad sólo quieren tenernos entretenidos. Tan sólo pretenden que nos mantengamos en el papel de espectadores… Culturízate y no participes.

Nos han malversado la cultura. Ahora un disco es bueno si es el más vendido, una película es importante si obtiene el récord de taquilla, un libro es decente si colma las expectativas de ventas, una obra de teatro es interesante si llena todas las funciones durante tres meses seguidos. Las series de televisión son fantásticas si superan los índices de audiencia preestablecidos por la cadena que las emite… La cultura se ha fusionado con las matemáticas dando lugar a una falacia como no recuerdan los tiempos. No puede extrañarnos, por consiguiente, que las prioridades de la cultura se hayan alterado por completo y que las conversaciones no versen ya acerca de los contenidos en sí mismos, sino que se muevan en lo meramente superficial y accesorio: “he visto tal cosa”, “he escuchado esta otra”, “me bajé de Internet aquello”… Y basta. Habiendo cumplido con tu cuota de mercado ya estás en la cultura, en lo que se lleva. No necesitamos saber cómo es aquello de lo que nos hablas, pues nos basta con saber que has tenido acceso. Lo demás se da por supuesto. Bienvenido a la cultura. ¿Y el resto? ¿Qué pasa con aquello de lo que no se habla? ¿Qué ocurre con lo que nadie recomienda? Bueno, todo eso simplemente no existe. Lo triste es que el verdadero conocimiento suele esconderse precisamente ahí, en el ángulo muerto.

A nadie extraña, por tanto, que en estos tiempos que corren nos haya entrado de golpe y porrazo tanto interés por las teorías de la conspiración. Claro. En el fondo sabemos que algo no funciona bien en todo esto. Pero los conspiracionistas y sus partidarios ignoran –u ocultan interesadamente, que de todo hay- el fondo del problema: no es que el conocimiento cierto sea inaccesible, nos lo hayan ocultado, o se nos hurte indiscriminadamente sino, antes bien, que ese conocimiento no se encuentra en el circuito habitual de la cultura. Está aplastado por él, en las catacumbas, esperando a ser desenterrado de entre la porquería con la que pasamos el rato. En la sociedad de la información no existe la censura –no lo crean- porque no hace ni repajolera falta. Basta, simplemente, con no publicitar lo que no queremos que se difunda. Sólo existe lo que cuenta la televisión. La bola mágica; el centro neurálgico de todo saber.

Inicios de la arqueología


Descubrir de pronto un nuevo mundo supone descubrir también de repente que hay mucha gente viviendo allí. Y los europeos comenzaron a preguntarse quiénes eran y de dónde habían llegado. Y comenzaron las teorías en base a lo que ya conocían. Así, se especulaba que los indios podían ser descendientes de los iberos, cartagineses, israelitas, cananeos o incluso de los tártaros. Alguno con más imaginación afirmaba que descendían de los supervivientes de la Atlántida. La mayoría de especulaciones respondían a los intereses de los diferentes grupos de colonizadores. Los españoles, por ejemplo, negaban que los indios tuviesen alma, con lo que no se les reconocía como seres humanos. La realidad es que pretendían justificar la explotación humana a la que les sometían. La corona de España prefirió esperar a tener la seguridad eclesiástica de que los indios no tenían alma y no perder por el momento su derecho a las nuevas tierras conquistadas frente a deseos de independencia de algunos colonizadores. La Iglesia acabó por proclamar que los nativos eran seres humanos, pero esto suponía entonces que debían aceptar que los indios eran también descendientes de Adán y Eva, y por tanto, originarios del Próximo Oriente.

En otros casos, como en las colonias de la bahía de Massachussets, tendían a pensar que emulaban un nuevo Israel y que los indios eran los cananeos, cuyas posesiones habían llegado a manos de los colonizadores a través de Dios de la misma forma en que Él había dado Palestina a los hebreos. Si se piensa esto, la conclusión es que así se interpreta que los puritanos tienen todo el derecho a establecerse en las nuevas tierras y, por supuesto, esclavizar a los indios. Incluso en una época tan reciente como 1783, Ezra Stiles, presidente de la Universidad de Yale, promovió la idea de que los indios de Nueva Inglaterra eran descendientes directos de los cananeos huidos de palestina en los tiempos de la invasión de Josué (como dice la Biblia…).

A medida que fue pasando el tiempo, y se conocían más cosas, se comenzó a popularizar la idea del jesuita José Acosta (Historia Natural de las Indias) que sugería que los indios habían cruzado el estrecho de Bering como cazadores nómadas desde Siberia. Algunos consideraron que lo que veían en América era lo que podía haber sido la infancia de la humanidad. Otros veían en las tribus americanas la pervivencia corrupta de un modo de vida patriarcal de revelación divina, como el que describe el Génesis. También creyeron ver la evidencia de unas enseñanzas casi olvidadas que habían recibido de los primeros misioneros cristianos. La inferioridad tecnológica y la supuesta degeneración cultural se interpretaba como una manifestación del enojo divino.


En México y Perú los monumentos arqueológicos con frecuencia se ignoraban o se destruían en un intento por eliminar de la memoria de los pueblos nativos su pasado precristiano. El esfuerzo fue importante para eliminar los símbolos de la soberanía azteca y su identidad nacional. Sólo un puñado de viajeros estudiaron antes del XIX los grandes monumentos prehispánicos. Un recalcitrante etnocentrismo impedía además que los europeos aprendieran algo de la historia de los pueblos americanos, que ellos llamaban salvajes, y pensaban que lo único que merecían era la desaparición, o en casos raros la asimilación.

lunes, 25 de julio de 2011

El paradigma medieval de la Historia


En la Europa medieval, los túmulos y monumentos megalíticos eran objeto de interés local, y a veces los clérigos recopilaban los cuentos populares que se referían a ellos. Pero pocos escaparon a un saqueo, sea por los señores o por los siervos, pues pensaban que contenían tesoros. También saqueaban las edificaciones antiguas, tanto para buscar reliquias y tesoros como para la habitual manera barata de obtener material de construcción. No es esto extraño, pues el respeto de hoy hacia los edificios antiguos proviene de un interés por el pasado, pero en la Edad Media se creía que las únicas noticias sobre tiempos pasados SÓLO podían provenir de la Biblia, un poco de los libros de la antigüedad grecorromana (los que habían sobrevivido) y en algunos registros históricos que incorporaban tradiciones de épocas más oscuras. Lo que no ocupase alguno de estos espacios, no merecía la pena. Esta visión cristiana sobre el pasado ha influido en la interpretación de datos arqueológicos hasta el presente. Podemos resumir esto en 6 puntos:

• Se creía que el mundo tenía un origen sobrenatural y relativamente reciente. Y creían poco probable que durase más allá de unos pocos miles de años más. Los rabinos databan la creaciónen ca. el 3700 aC, Clemente VIII ca. 5199 aC y el arzobispo James Ussher ca. 4004 aC (y eso que vivió en el siglo XVII…). Las fechas se calculaban a partir de genealogías de la Biblia. Y el final del mundo debía ser pronto, con la perenne creencia de estar viviendo los últimos días de vida de la Tierra (se acerca el Apocalipsis!!!)

• El mundo físico se creía estaba en un estado de degeneración y los cambios naturales eran signos de la decadencia de la creación divina original. Y es lógico pensar que si el mundo se va a acabar pronto, qué sentido tendría contrarrestar las mermas producidas por los procesos naturales y la explotación humana. Hasta la propia Biblia decía que los seres humanos antes vivían más tiempo, por lo que deducían que desde aquellos tiempos de gigantes era evidente que había habido un deterioro físico y mental.

• La humanidad fue creada por Dios en el Edén, se supone que en el Próximo Oriente. Y desde allí los hombres se extendieron por el mundo, expulsados del paraíso por el pecado y sufriendo en medio del proceso el Diluvio de Noé. También una segunda diáspora tras lo de la Torre de Babel. Siempre se trató de vincular Europa con la historia registrada del próximo oriente y el mundo clásico, con caprichosas genealogías que identificaban personajes bíblicos a través de otros relatos históricos, como los fundadores de las naciones europeas o los primeros reyes. Por ejemplo, en uno de los hijos de Noé, Gog, estaría el origen del pueblo godo. Otra más caprichosa, con Brutus, el senador romano, como el primer rey de Britania tras aniquilar la raza de gigantes que residía antes allí. Las deidades paganas se interpretaban como mortales deificados, identificados como personajes bíblicos menores, llegando a afirmarse por parte de los monjes de Glastonbury que José de Arimatea había llevado allí el Santo Grial en el 63 dC.

• Se consideraba como algo natural que el modelo establecido de conducta humana degenerase. La Biblia decía que Adán y sus descendientes habían sido granjeros y pastores y que el trabajo del hierro empezó algunas generaciones más tarde. Eso era algo que no se cuestionaba. Los primeros humanos gozaban además de revelaciones divinas directas, y el conocimiento de Dios y sus deseos se fue elaborando y manteniendo a través de los patriarcas y los profetas hebreos. Si se le suma a esto el conocimiento del Nuevo Testamento, nos sale el patrimonio de la iglesia cristiana, que hereda, naturalmente, la responsabilidad de mantener los modelos ideales de la conducta humana. Pero se consideraba que los grupos humanos, a medida que abandonaban oriente, fracasaban en el mantenimiento de la fe y se arrojaban en la idolatría, el politeísmo y la inmoralidad. Este modelo se aplica también a la tecnología y la cultura material, incluso pese a que un historiador de la talla de Cornelio Tácito afirmara la tesis contraria de que la prosperidad material es la que acelera la depravación moral. Se agradece al que coincide con las tesis, pero se pasa de puntillas sobre quien no las comparte, por mucha fama que tuviera.

• La historia del mundo se interpretaba como una sucesión de eventos únicos. El cristianismo alentó la institución de un enfoque histórico de los asuntos humanos, ya que la historia del mundo se veía como una serie de acontecimientos con significado cósmico. Así, los sucesos se interpretaban como el resultado de intervenciones predeterminadas de Dios, la última de las cuales pondría fin a la lucha entre el bien y el mal. Con los cristianos en el bando del bien, claro está, y el resto.... Por eso se pensaba que sin la ayuda de Dios no se podía conseguir ningún hecho de significación histórica. Entre cada intervención de Dios, los asuntos humanos continuaban su curso. Y así debía seguir siendo.

• Los eruditos medievales eran menos conscientes de los cambios históricos en la cultura material que los griegos o los romanos. Algunos papas o emperadores, como Carlomagno o Federico Barbarroja, coleccionaron gemas y monedas antiguas, reutilizaron elementos de la arquitectura romana o imitaron su escultura. Pero en general se pensaba que en tiempos bíblicos se llevaban ropas o se construían casas similares a las de sus propios tiempos. No eran capaces de extrapolar a partir de datos objetivos. Y por ello si encontraban esculturas antiguas eran mutiladas o destruidas, porque se consideraban indecentes u objetos de adoración del demonio, creados entonces como tales e icapaces de entender que en otos tiempos existieran otras constumbres o creencias. Se consideraba los tiempos bíblicos como algo cultural, social e intelectualmente idénticos a los de la Edad Media, su presente.

Así, era imposible que surgiera un estudio sistemático, científico, de los restos materiales del pasado. La visión cristiana excluyente eliminó todo punto de partida conceptual para un estudio de la arqueología y perpetuó los años oscuros hasta que los hombres comenzaron a dejar a los fanáticos lejos del campo de la ciencia. Así se perdieron mil años. Quién sabe qué avances pudieron haber surgido y podríamos saber ahora de no ser por esos fanatismos.

viernes, 22 de julio de 2011

Los comienzos de la medicina científica en Grecia


A partir de Demócrito vemos que las ciencias particulares (matemáticas, astronomía, geografía, botánica, zoología, antropología, ética, poesía, lingüística...) comienzan a idependizarse de la filosofía especulativa. En esto, la búsqueda y catalogación de las "etiologías", las causas de las cosas, descubir fenómenos concretos, comienza a tener su importancia de un modo no conocido hasta entonces.

La medicina fue la primera en establecerse sobre bases propias, algo que ya comenzó con los pitagóricos de un modo algo rudimentario. Poco a poco cobra una posición especial. Con Empédocles comienza la escuela médica siciliana. Diógenes de Apolonia fue médico, además de filósofo. Demócrito dejó escritos médicos (de los que se conservan unos pocos fragmentos). Y ya desde tiempos antiguos ha habido numerosos médicos prácticos. De forma casual se nos han conservado en inscripciones 2 de estos del siglo VI a.C.: Un tal Carón de Focea y un tal Eneas ático.

Hay que decir que en Grecia existía originariamente una conexión entre medicina y religión, lo cual se traducía en la práctica de la medicina en los templos con las curaciones milagrosas, por ejemplo, en Epidauro. Pero esta medicina de los templos en los santuarios de Asclepio (Esculapio) y los demosnios médicos asociados con él se rebasaba a sí misma y llevaba el gérmen de la medicina científica. Y la superación de la fe en los milagros.

Fue Hipócrates de Cos el fundador de la medicina científica. Aún hoy se realiza el juramento hiopcrático en las facultades de medicina de Barcelona al obtener el título en una ceremonia más tradicional que práctica. Cos, y su vecina ciudad de Cnido, tenía muchas relaciones con Crotona. Allí se ejercía la medicina en relación con los dioses sanadores. Los antepasados de Hipócrates, del linaje noble de los Nebridas, habían llegado a Cos procedentes de Tesalia, el país de origen del culto a Asclepio. Y era evidente que en este caldo de cultivo la medicina acabase por ofrecerse al joven Hiócrates, que ejerció como médico nómada durante una temporada, sobretodo en el norte de Grecia: Cranon, Larisa, melibia y farsalo en Tesalia, la isla de Tasos, Abdera y Eno en la costa tracia, y Perinto y Cícico en la Propóntide. Es posible que también en Macedonia, en la corte de Pérdicas II. Su maestro parece haber sido Heródico de Selimbria, que parece haber insistido sobretodo en la dietética y definía la medicina como "la educación científica para la vida natural". La causa de la enfermedad sería la desviación de la vida natural. También parece haber tenido relaciones con Gorgias, el sofista, y con Demócrito de Abdera.

De él nos han llegado 53 escritos reunidos en el "Corpus Hippocraticum", pero son de tiempos muy diversos y sólo los más antiguos parecen ser del maestro. Además de la rigurosa etiolo´gia, otras 2 características marcan el espíritu de su ciencia:

  • Considera al hombre, su salud y su enfermedad en relación no sólo con su organismo sino también con la naturaleza que lo rodea y hasta con el cosmos entero, y sobretodo con los fenómenos atmosféricos. Es la "medicina meteorológica".
  • Profundo respeto a la naturaleza, sonre una base religiosa pero con un aprofunda penetración racional.
Hipócrates pretende descubrir el modo de acción de la naturaleza y allanar el camino para el bien y la salud de los hombres. Los escritos más antiguos que se le conocen que dejan traslucir esto son "acerca del morbo sacro" y "acerca del aire, el agua y la situación".

Antes de Hipócrates la creencia era que las enfermedades que se manifiestan en perturbaciones espirituales y psíquicas, sobretodo la epilepsia, o pánicos repentinos o inexplicables de los animales, se debían a la acción de4 dioses o demonios. Eran una especie de estado de posesión y sólo podían curarse, lógicamente, con rituales o exorcismos. Dentro de la religión o la magia. Contra todo ello lucha Hipócrates en "acerca del morbo sacro", la "enfermedad sagrada":

No me parece ser en modo alguno más divina ni sagrada que las demás enfermedades, sino que, como las demás, tiene una causa natural que la produce; Sólo que los hombres la consideraron como un acaecer divino porque estaban indefensos ante ella y les asombraban sus diferencias respecto de otras enfermedades.

Ataca los métodos terapéuticos religiosos con los que se intentaba curar a los poseídos o tarados, exorcismos, ceremonias rituales, penitencias y demás milongas y supersticiones con las que se pretendía expulsar a lso demonios. Declara blasfema esa catártica y muestra que son enfermedades como otras, y hasta su tendencia hereditaria. En todo caso, su causa es una enfermedad del cerebro provocada por un exceso de aire y sobretodo mucosidades. Y luego enumera los síntomas:

Convulsiones, espuma en la boca, agitación de piernas y brazos, dientes apretados, ojos vueltos, fallo de la voz, sensación de ahogo, desmayo.

Todo ello tiene su causa en una enfermedad del órgano central en el que intervienen los fenómenos atmosféricos: "Aumento y disminución del frío y el calor solar y el cambio en las corrientes aéreas nunca en reposo". El médico tiene que saber establecer en el hombre, mediante la dieta, lo seco y lo húmedo, lo cálido y lo frío, y tiene que reconocer el momento correcto para hacer lo útil.

Al decenio siguiente escribe "acerca del aire, el agua y la situación". Se expone que el médico viajero, antes de empezar a trabajar en una ciudad, tiene que orientarse acerca de su clima, atmósfera y naturlaleza de sus aguas, pues todos estos fenómenos tienen gran influencia en la constitución física y psíquica de los hombres. El hombre queda así inordinado en la conexión cósmica y procede a estudiar las relaciones de naturaleza y cultura en los diversos pueblos que conocía. En general, el clima moderado, la feliz mezcla de las estaciones, se considera la más favorable condición de la salud y el rendimiento físico, el temperamento y las cualidades anímico-intelectuales. Prefiere así Europa a Asia pese a la mayor fertilidad de esta. Explica cosas curiosas de muchos países, como la costumbre de los escitas de deformar (alargar) el cráneo de los lactantes, o la "enfermedad escita" que era una impotencia sexual fruto de largas cabalgatas.

Tiene otros escritos, como el "Pronóstico" donde discute cómo prever el curso de la enfermedad, sonretodo si será curación o muerte, y los días críticos de algunas enfermedades. Así, el delirium lo trata aquí. Para ello usa signos, no desigandos por los dioses, sino dentro de la sintomatología de cada enfermedad, con una conexión cusal, un orden natural.

miércoles, 20 de julio de 2011

Un libro se suicida....

No he podido evitarlo, lo he visto interneteándome y me he adscrito el el acto. Lo malo es que pese a ser invariablemente un chiste, no dista mucho de una realidad metaforeada. Lo cuelgo aquí para quien quiera reirse:








viernes, 15 de julio de 2011

Lo que me faltaba


Fuente: El País. Cultura. 15/07/2011.

Umberto Eco advirtió la necesidad de volver a trabajar sobre el texto de El nombre de la rosa para agilizar algunos pasajes y refrescar el lenguaje", comunica en un escueto comunicado Bompiani, la editorial tradicional del escritor italiano (Alessandria, 1932), que publicó originalmente la novela en 1980 y cedió los derechos para traducirla en 47 idiomas (en España, Lumen).


La segunda versión de 'El nombre de la rosa' llegará a las librerías italianas el próximo 5 de octubre

Treinta años y treinta millones de ejemplares vendidos más tarde, la novela negra medieval que Le Monde puso entre los 100 libros más representativos del siglo XX, quiere desdibujar sus durezas, se hace "más accesible a los nuevos lectores", se adecua - a fin de cuentas - al siglo XXI.

(...)

El profesor Eco, que fundó la primera facultad de Ciencias de la Comunicación en Bolonia hace más de 20 años, pretende actualizar su novela para acercarla a las nuevas tecnologías y generaciones. El objetivo es que quienes solo conocen la obra por citas de Internet, asustados por su dificultad idiomática o por lo denso de algunos pasajes, puedan leerla también, así como los lectores digitales.

(...)

Para que una comunidad de lectores cada vez más digitalizados y rápidos pueda saborear el misterio y el encanto de su primera novela, quiso cambiarla. Si no puedes educar al lector, simplifica tu novela.

Ya no es sólo que cada vez me lleguen más lentos de entendederas a las clases de la Uni, ya no es que hacer la "o" con un canuto se les deba considerar en la lista de méritos... Ahora se ha de facilitar la lectura de una obra maestra para que la disfruten así, que si no, no pueden. Nada de explicarles la necesidad de enender al autor a través de sus textos, buscando acercarse a su pensamiento y elaborar sus niveles de mensaje en la escritura. Es mejor masticarles la sopa para que no se atraganten. En fin, son los nuevos tiempos y ya no son los míos. Lo aceptaremos con resignación, que si no me llamarán elitista. Si no se puede ascender a la cumbre, limemos la montaña para que todos puedan llegar, pese a que no se alcanzará una mejoría general sino una vulgarización general, no se nos traumaticen. Pronto un "Danubio" versión reducida?

domingo, 10 de julio de 2011

Lógica en la Edad Media hasta Alcuino.


Tras Boecio, la cultura en el mundo occidental declina. Son los años oscuros hasta el siglo VIII cuando comienza a revivir un tanto. Fueron años duros, con sabios que apenas podían contar con un puñado de libros para su estudio. En esos años, un libro era en verdad un gran tesoro. Alcuino, en York, fue uno de estos sabios y nos relata en sus libros que hacia el 778 podía contar en su biblioteca a Aristóteles, Victorino y Boecio. No podemos saber hasta qué punto podía leer de verdad a Aristóteles, pues hasta el siglo XII las únicas obras de este que circulaban eran las Categorías y el De Interpretatione. Tener estas junto a la Eisagogé de Porfirio y los tratados de Boecio eran el caso ideal que casi nunca se daba. Con frecuencia tenían que recurrir a otras fuentes, quizá no tan fiables, y el mismo Marciano Capella tuvo su utilidad en aquel entonces. Los monjes irlandeses, en aquel entonces los más avanzados de la época, tenían copias de su obra y la usaban con frecuencia en sus escuelas.

El primer tratado medieval de lógica fue la Dialectica de Alcuino. La había redactado para ser usada en el trivium (gramática, dialéctica y retórica) que Alcuino había dispuesto como base para la educación al ser puesto al frente de la escuela palatina de Carlomagno. Consiste en un curioso diálogo entre él mismo y el emperador, quien responde las preguntas de Alcuino con sorprendente docilidad y aplicación. Las categorías aristotélicas reciben una atención desproporcionada, y el espacio destinado a la argumentación resulta más breve. Incluso peor, no hay una sola referencia al silogismo. Es lógico que con el tiempo cayera en desuso.

Juan Escoto Erígena (810-877) fue el primer autor medieval que se sirvió de formas silogísticas de razonamiento. Algo muy poco usual en su época, con una lógica que no era más que una curiosidad literaria.

La renovación del interés por la lógica corrió a la par que un creciente interés por la gramática. Pasa así en un tratado de Garland, llamado el Computista, la Dialéctica. Garland parece hablar de las quinque voces (genus, species, differentia, proprium y accidens), pero resulta en sí algo confuso. De sus escritos se deduce que no estaba aún en su época el debate acerca de los universales que debía enfrentar durante 4 siglos a las diferentes escuelas filosóficas. Pero los moderni que acabarían por recharar la teoría aristotélica elaboraron sus tesis en un contexto de discusiones lingüísticas muy semejantes a las de la obra de Garland. La irritación frente a los filósofos antiguos condujo a los modernos a adherirse al nominalismo: Las species y las genera no son sino palabras, o flatus vocis. El problema de esto es que la doctrina de la Trinidad había sido expuesta en lenguaje de los antiguos y las nuevas teorías eran teológicamente peligrosas. Roscelino, por ejemplo, fue condenado por triteísmo a instancias de San Anselmo. Mala baba que tenían algunos santos de por aquel entonces... Abelardo también resultaría censurado, en una historia mucho más conocida.

Podemos hablar sin dudar de un nuevo espíritu que fue exacerbándose con el tiempo. Por ejemplo, podemos citar a Juan de Salisbury y un tal Guillermo de Soissons (creador de un ingenio destinado a producrir sartas de argumentos que demolieran los de los antiguos). Hacia finales del siglo XI y principios del XII San anselmo describe a los moderni como herejes de la dialéctica y sostuvo que debían ser aventados (exsufflandi) de las discusiones acerca de temas espiriruales. Tenían una tolerancia tirando a escasilla por aquellos años... Empero, ironías de la filosofía, él mismo cayo en los errores que criticaba introduciendo una de las más grandes y conocidas herejías dialécticas de la historia, la ratio Anselmi de la que ya he hablado en otra entrada. Es un intento de demostrar la existencia de Dios a partir del descubrimiento de una contradicción en la suposición de que no existe. No me extenderé más. Pero como he encontrado el texto en que desarrolla su argumento,m lo transcribo literalmente. Pura delicia intelectual.

Nam potest cogitari esse aliquid quod non possito cogitari non esse, quod maius est quam quod non esse cogitari potest. Quare si id quo maius nequit cogitari potest cogitari non esse, id ipsum quo maius cogitare nequit non est id quo maius cogitare nequit; Quod convenire non potest. Sic ergo vere est aliquid quo maius cogitare non potest ut nec cogitari possit non esse.

miércoles, 6 de julio de 2011

La filosofía jónica: Heráclito.


Otro de los conocidos con "apellido": Heráclito de Efeso. Pongo la foto de rigor del conocidísimo cuadro qeu representa la flor y nata de los filósofos griegos. Su carácter es diamentralmene opuesto al de Jenófanes, cuyo aprecio por la observación empírica le repele. Heráclito parte del hombre en su especulación:

Yo me busqué a mí mismo.

Y es en esta búsqueda en la que encuentra el elemento fundamental del logos. Piensa que la mayoría de los hombres se sirven mal de la razón, del logos, de tal forma que se rigen por principios subjetivos, prejuicios e intereses de tal forma que podría pensarse que tuvieran una "razón particular". Qué bién conocía la naturaleza humana... Consideraba a esta gente una plebe, una masa, y los despreciaba, pensando qeu hay otros que superan el subjetivismo mediante el conocimiento racional de las cosas. De todas formas, piensa que hay un principio espiritual atado al sustrato material, una especia de "fuego" dotado de razón que se transforma en aire, agua, tierra y vuelve a sí mismo por el camino inverso. De aquí derivan las 3 ideas fundamentales de Heráclito:

  1. La unidad de todos los entes.
  2. El eterno cambio.
  3. La inviolable legalidad de todo el acaecer.
Para él, el mundo es uno, un eterno y vivo proceso del devenir y del perecer, una constante transformación de la sustancia básica, el fuego dotado de razón. La pluralidad y variedad de las cosas escondería esta unidad, y aparecen las contradicciones. Una mirada más aguda descubre la "invisible armonía", pues las cosas son relativas, fluyentes y cambiantes las unas en las otras. El verdadero sentido de la tan manida y conocida frase del bachillerato, "Todo se mueve, nada permanece", o bien, "todo fluye", se ha de enmarcar en este sentido. "No es posible bañarse dos veces en el mismo río" va más allá del concepto plano que cualquier escolar puede repetir cual lorito premiado por las buenas notas.

También Heráclito se mueve contra la imagen épica del mundo homérico:

¿Cuál es el sentido y el entendimiento de la mayoría? Siguen a cantores errantes y toman como maestra a la plebe, sin saber que la mayoría de los hombres es mala, y que sólo pocos son buenos.

Heráclito se siente con su concepción del mundo en contraposición con el mundo mítico de la poesía épica, e incluso se pueden atisbar indicios de una crítica de la religión popular.

Su interés por la física fue menor que en los demás jónicos. No le interesan los detalles científico-naturales, ni incluso la astronomía. Llega en este sentido a espiritualizar la naturaleza, algo comprensible si pensamos que Efeso, su ciudad, estaba en una encrucijada en la que se encontraron la cultura helénica y la oriental, recibiendo así muchos elementos de la cultura persa. Llega así a un panteísmo crudo, cerrado, consecuente con su entendimiento del mundo.

Tiene además una teoría del lenguaje, siendo el primero en plantear que las denominaciones de las cosas, las palabras, no son arbitrarias sino que están naturalmente dadas. No se detiene en razonamientos artificiosos para probar su teoría. Así, la doctrina de los contrarios le sirve para documentar su teoría basándose en la palabra griega que significa "arco": Biós.

El nombre del arco es vida (biós), y muerte su obra.

La muerte y la vida no son más que contrarios aparentes, pero idénticos en realidad. Todo el resto de la cultura, todas las leyes, costumbres e instituciones, todo lo que en griego se conoce como nomos, se desprende de la ley cósmica. Claro qeu para él no todas las leyes tienen el mismo valor. Era un aristócrata, educado como tal, y fue un fiero enemigo de la tiranía popular y la democracia. De hecho, en política fue activo. Obligó al tirano Melancomas a abandonar el poder, e incluso rechazó una invitación del rey Darío I para ir a la corte persa. Su odio por la democracia sale a la luz cuando esta se instaura en Efeso y su amigo Hermodoro es expulsado de esta ciudad:

Todos los efesios adultos deberían ahorcarse juntos y dejar la ciudad a los jóvenes. Pues han desterrado a Hermodoro, el más excelente de ellos, pensando: Nadie entre nosotros debe ser el más excelente, y si alguien lo es, que lo sea en otro lugar y entre otros hombres.

Un tipo especial. Buen conocedor de la humanidad y su cara más oscura, pero muy humano él también. Su pensamiento ha sido muy influyente, sobretodo entre los sofistas, pues su idea del continuo fluir les dió pie firme para una primera reflexión sobre el conocimiento que luego continuarían los escépticos. Y mediante su discípulo Cratilo inició en Platón la aspiración a un firme objeto suprasensible del conocimiento, y la stoa comenzó con su metafísica y su teología. Sócrates alabó a Heráclito, y hay monedas romanas con su efigie, como si se tratase de un héroe del logos.

Y para acabar, pongo un enlace con un chiste "filosófico". Cualquiera que haya leído este articulillo podrá sin duda reírse. Y quien no, pues toca jorobarse:



Barcelona

Siguiendo a Perich. Hay días en que no se puede tener más razón...