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viernes, 29 de octubre de 2010

Cultura y comunicación

Dejo otro texto, de Edward Hall, muy útil para algunas clases que deberé dar más adelante.

El idioma es algo más que un simple medio de expresar el pensamiento. Es en realidad un elemento principal en la formación del pensamiento. La misma percepción del mundo que nos rodea está programada por la lengua que se habla, igual que una computadora. Y la mente del hombre registra y estructura la realidad exterior en acuerdo con este programa. Como dos lenguas suelen programar la misma clase de sucesos de modo diferente, ningún sistema filosófico, ninguna creencia podría considerarse completamente disociada del lenguaje. Todos los hombres son cautivos del idioma que hablan, y que consideran de forma natural.

Y estas cuestiones se aplican de igual manera la resto del comportamiento humano y a toda la cultura. Si esto no fuese así, cuando dos seres humanos fueran sometidos a la misma experiencia, los mismos datos entrarían en los sistemas nerviosos centrales y los cerebros los registrarían del mismo modo. Pero sabemos que esto no es cierto. Los humanos tamizamos la información que llega desde los sentidos, y deja pasar algunos datos y excluye otros. De este modo, la experiencia percibida a través de los filtros sensoriales es diferente entre humanos, y los filtros culturales contribuyen en su medida a este fenómeno.

En la comunicación entre humanos se hace mucho más que lanzar y recoger información. Una serie de mecanismos condicionados por la cultura, motiva que seamos sensibles a sutiles cambios en la conducta del otro cuando reacciona a lo que decimos o hacemos. En muchas situaciones la gente evita, primero inconscientemente, escalar la parte prefigurativa de una conversación y pasar de las señales apenas perceptibles de enojo a la hostilidad declarada. Muchos conflictos humanos se originan por no interpretar correctamente las adumbraciones de este tipo, pues cada parte puede estar viviendo un mundo de comprensión diferente. Se interpretan las palabras en un contexto que comprende conducta y ambiente.

Eje bioquímico del estrés

Otro texto que no quiero perder, pues puede resultarme útil alguna vez para la universidad. Es un curioso escrito de Edward S. Deevey en que realiza una metáfora de la bioquímica del estrés:

Se puede decir que las necesidades vitales del organismo se pagan con azúcar. Y que el banco es el hígado. Las hormonas del páncreas y las suprarrenales hacen de pagadores cuando se trata de pagos rutinarios, pero las decisiones en al nivel superior (relativas al crecimiento o la reproducción) les están reservadas a los funcionarios del banco, que son el córtex suprarrenal y la pituitaria.

El estrés es como un revuelo administrativo entre las hormonas, y el shock se produce cuando la gerencia sobregira el banco.

El primer y más importante mecanismo es una notable combinación burocrática entre el córtex, que hace de cajero, y la pituitaria, que es la directiva.

Una lesión o una infección son formas habituales de estrés y para dirigir la inflamación controlada que las ha de combatir, el córtex gira cheques de caja al hígado. Si el estrés persiste, una hormona llamada cortisona envía un mensaje lleno de preocupación a la pituitaria. La pituitaria entonces delega a un vicepresidente, la ACTH, para dar dinero al córtex. El córtex, reanimado, toma más personal y aumenta su actividad, que incluye procurarse más ayuda de ACTH. El peligro de la espiral comienza a hacerse patente.

Pero mientras siguen las sustracciones, la cantidad de azúcar en sangre sigue siendo engañosamente constante por obra de otro mecanismo.

Si el estrés persiste y embauca a la pituitaria para que siga apoyando a la ACTH, las grandes transacciones comienzan a padecer rebajas, como en las hormonas ováricas o testiculares. Y eso que no se habla de la hipertensión, ya que requiere de otro artículo, la sal, que sigue un mecanismo propio. El resultado puede llegar a ser un colapso del sistema de la glucosa. Y un pequeño estrés suplementario es como una visita inesperada del inspector bancario: La médula suprarrenal, sorprendida, envía un chorro de adrenalina que aún provoca un mayor desgaste de glucosa, y el cerebro se muere de inanición.

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Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...