viernes, 29 de mayo de 2009

Guillermo de Occam en "El Nombre de la Rosa"


Umberto Eco escribió su novela "el Nombre de la Rosa" llena de referencias y de citas de autores medievales; El lector ingenuo puede disfrutarla a un nivel elemental sin comprenderlas. «Después está el lector de segundo nivel que capta la referencia, la cita, el juego y por lo tanto sabe que se está haciendo, sobre todo, ironía.» El autor ha planteado al respecto la teoría de que quizás haya una generación de lectores que desee ser desafiada, que busque aventuras literarias más exigentes.


Una de las posibles referencias intelectuales la encontramos en el protagonista, Guillermo de Baskerville, que puede ser equiparado a Guillermo de Ockham (u Occam). Ya anteriormente he hablado acerca de los referentes de este personaje en Arthur Conan Doyle, pero es menester explicar la referencia más erudita. No sólo es la indudable similitud de sus nombres (Guillermo) y procedencia (Inglaterra), sino que podemos encontrar numerosas similitudes en varios aspectos de la biografía y el pensamiento de Guillermo de Occam:


Así, Fray Guillermo de Baskerville se supone que es un fraile franciscano que acude a un monasterio de los Alpes, como emisario del Emperador para discutir sobre la pobreza ante la legación del Papa Juan defendiendo las tesis de los teólogos imperiales. Grandes coincidencias hasta aquí con lo que conocemos de la vida del Guillermo real. Debido a una serie de circunstancias, el Guillermo ficticio se ve pronto envuelto en una trama propia de la novela negra que se intercala magistralmente con los aspectos propios de la filosofía medieval, de tal forma que nos lleva a vivir y hasta respirar la época. Pronto comprobamos que Guillermo actúa y se expresa en la forma que creemos lo habría hecho su tocayo de Ockham, haciendo gala de un método científico del que sería abanderado durante aquellos oscuros años del siglo XIV (y por el que es ampliamente conocido).


Su pensamiento político lo podemos ver reflejado en el discurso que Baskerville realiza en la sala capitular del la abadía reclamando la separación de lo espiritual y lo temporal, el Papa y el Emperador, la Iglesia y el Estado. Pero también en las múltiples charlas que mantiene con Adso y otros monjes de la abadía en donde se sintetizan los esquemas del occamismo, con el nominalismo que rechaza los universales, el conocimiento a través de los sentidos y el uso de las ciencias empíricas para alcanzar el conocimiento. La investigación que realiza en la búsqueda del asesino, es el ejemplo de la implementación del pensamiento de Occam.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Ciencia en la antigüedad: Alcmeón de Crotona


Seguramente nacería en el último tercio del siglo VI (a.C.). Sus enseñanzas están muy ligadas al pitagorismo. De hecho, su obra está dirigida a 3 pitagóricos y sostiene principios comunes con los pitagóricos. Así, afirma que el alma humana es inmortal, que existe lo imperecedero al otro lado de la luna (lo de este lado, sería el mundo del nacer y del perecer...).

Pero el Alcmeón que interesa sería el "psicólogo". La ciencia médica tuvo un gran desarrollo en Crotona. Los médicos griegos ya llevaban a cabo disecciones de animales con fines científicos para sacar conclusiones relativas al cuerpo humano. En base a estas disecciones, Alcmeón observó que de todos los órganos sensoriales salen cordones nerviosos que desembocan en determinados lugares del cerebro. Así descubrió que el cerebro era el órgano central de las sensaciones. Y luego quiso proyectar esto en una fisiología general de los sentidos: Todas las percepciones surgen por influjo de los contrarios (nosotros hablaríamos de estímulos, pero él se refiere a húmedo-seco y caliente-frío). Por ejemplo, en la visión explica cómo de un mismo lugar del cerebro parten 2 finos conductos (los nervios ópticos) que marchan paralelos un tiempo y se bifurcan después, yendo a parar cada uno a su correspondiente óptica, que contiene un "pneuma" natural. Que estos caminos luminosos tienen lugar en el mismo lugar del cerebro lo prueban las disecciones, y que no se pueden mover los ojos independientemente sino siemrpe juntos. La transparencia del globo ocular no contiene sólo humedad sino también, y dentro de la húmeda, fuego. Alcmeón concibe el cristalino como una especie de espejo que refleja las cosas exteriores y que transmite las imágenes al cerebro por "caminos luminosos". Lo que no plantea es cómo tiene lugar esa transmisión.

Este primer paso de la fisiología de los sentidos no desaparecería ya de la ciencia griega. También observó que al sacudir el cerebro cambian las percepciones pero también la actividad intelectual, y por ello atribuye al cerebro el último fundamento de la vida espiritual.




Crotona, en Calabria

Barcelona

Siguiendo a Perich. Hay días en que no se puede tener más razón...