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martes, 10 de noviembre de 2015

sábado, 21 de marzo de 2015

Orbita laika

Ahora que ha terminado la primera temporada de este programa, veo que se ha montado por ahí una pequeña campaña para que se haga una segunda temporada. Me adscribo, pero como mi capacidad ni de convocatoria ni de oratoria temo iban a ser determinantes, me uno al Doctor en Física Enrique Fernández Borja y su plan absoluto y definitivo para lograrlo:



Lo dicho. Maquiavélico. Y como han confirmado una segunda temporada, pues vamos a pensar que la campaña tuvo su éxito. Si lo que no logre un gatito....

Pero echándole humor a la cosa he visto otros argumentos en la red del mismo estilo:



sábado, 13 de septiembre de 2014

El fin del latin

Aunque por el momento solo en una breve faccion de la ciencia, pero no deja de ser un paso mas. Un triste paso mas... Y es que, de forma informal, el Congreso Internacional de Botanica ha decidido que para sus proximos descubrimientos ya no usara mas el latin. Hay que hacer quiza un breve inciso para aclarar que ocurre, y es que en los inicios de la botanica moderna se opto por utilizar el latin para nombrar genero y especie de las plantas. Y de los seres vivos. El creador del metodo taxonomico, Carl Linnaeus, ideo un sistema en el cual, en su forma reducida, con dos nombres en latin se catalogaba a todo ser vivo. Es ampliamente conocido en su forma binomial, como para escherichia coli, u homo sapiens, mencionando en este sistema el genero y la especie. Hay mas componentes, dominio, familia, clase, orden, pero los elementos finales son genero y especie, los por otra parte mas conocidos.

Pues bien, en el citado congreso internacional de Botanica han planteado que este sistema ya les es util e interesante, pero  que lo de hacerlo en latin ya no es necesario. Que se hacia asi porque en el tiempo en que fue creado era esta la lengua de la ciencia, pero que ahora lo es el ingles. Y por eso plantean utilizar en los nuevos descubrimientos en botanica una taxonomia lineana, pero en ingles:

"Permitting electronic-only publication has arguably been the most important decision made in Melbourne, bringing taxonomy into the 21st century and the electronic age. As for Latin, it has become increasingly difficult to use and is often regarded as an irrelevant anachronism by modern scientists. The meeting clearly wanted an alternative." 


En fin. Es lo que hay. En aras de una pretendida modernidad (y por que no, de una cierta laxitud en el aprendizaje, dado que a esas personas en concreto les resulta complicado entender el sistema porque no tienen pajolera idea de latin o griego, que si no queda perfectamente entendible) dejaremos una parte del conocimiento de lado y daremos gracias a que no se hara con efecto retroactivo. El problema es que a algun tonto del haba le parezca tan buena idea que se termine por hacer lo mismo con todo el resto del saber y a partir de determinado momento toda la ciencia sera unicamente recordada a partir del momento en que se comenzo a usar en ingles. Si Newton y Leibniz en este estilo de hacer las cosas merezcan o no ser recordados (al fin y al cabo, sus escritos principales estan en latin) lo decidiran mas adelante otros talibanes de la incultura. Por el momento nos bastara con sobrevivir a la estupidez unos pocos decenios mas.

domingo, 13 de julio de 2014

Noche de superluna

Un fenómeno curioso y muy conocido ya en el mundo antiguo. Nunca deja de ser digno de alabanza cómo un grupo de griegos, con mucha curiosidad y ganas, y sin apenas nada más que su propia capacidad de raciocinio, lograron iniciar las bases de la ciencia. Lástima del erial científico que supuso la Edad Media en estos temas, que si no el progreso estaría hoy muy por encima del fanatismo. El fenómeno en sí es sencillo, y no es más que el resultado de una órbita no circular, dando diferencias visibles entre el perigeo y el apogeo (palabras griegas, por cierto...) como puede verse en esta imagen:



El resultado es que la luna se ve más grande, no siempre perfectamente visible dado que las diferencias entre la luna en perigeo y las lunas apreciables en otros puntos de su órbita pueden no ser más de un 30%. Pero a veces es más que suficiente como para que dé lugar a imágenes muy hermosas. Haciendo su pequeña alabanza a Grecia, dejo este pequeño y humilde ejemplo:


jueves, 27 de octubre de 2011

Ciencia incomprendida

En la historia de la ciencia, sobretodo en cuanto a la que se refiere a la historia natural y la búsqueda del origen del hombre, se han sucedido una serie de desencuentros que la han dificultado en la mayor parte de las ocasiones. Sobretodo si contradecían dogmas previos de tipo religioso. Una de los desencuentros más conocidos surgió cuando Darwin publicó su famoso libro "El origen de las especies". Era lógico que eso pasase: El tema tenía que ver con la moda cultural del momento y la gente se asustó al leerlo. Y los naturalistas, filósofos, eclesiásticos y seglares se volcaron en la obra, con entusiasmo o desilusión y, por supuesto, tomando parte. Y eso que no es un libro facil de leer, ni Darwin buscaba en lo más mínimo polemizar. De hecho sólo había puesto una frase que podía dar polémica: Se aclarará también el origen y la historia del hombre. Lamarck, Ocken, Kant y Schopenhauer, incluso Linneo y Buffon, habían sido mucho más explícitos. Pero en medio de la vorágine, Darwin callaba, evitaba acudir a las polémicas. Así que parte de la batalla la terminó dando un combativo amigo llamado Huxley. Se convirtió en el portavoz de la contienda por el abandono del personaje principal.

Thomas Henry Huxley


Su adversario principal fue el director de la sección de Historia Natural del Museo Británico, Richard Owen. Malas lenguas dan un rumor acerca de que la combatividad de Owen se debe a que él había esbozado una teoría propia y se ofendió por el éxito de Darwin, pero quien sabe...El caso es que se erigió en el general de la batalla. Uno de sus principales argumentos estaba en el cerebro, pues afirmaba que era imposible que de un cerebro de simio  pudiera surgir un cerebro humano. Huxley probó las semejanzas anatómicas entre simios y hombres, pero el horror para aquella sociedad decimonónica llegó cuando afirmó que el cerebro de un mono es un esbozo del de un humano. Y clasificó sin más al Homo Sapiens dentro de la familia de los antropoides. Escándalo mayúsculo, por supuesto, pero por mucho que se ha pretendido, de ahí ya no ha salido, al lado del chimpancé, el gorila y el orangután.
La anécdota viene en seguida. Al hacer esta afirmación, pronto la Iglesia y la buena sociedad, ofendidas, lanzaron un ataque general. La teoría de Darwin, que él nunca había considerado un dogma sino una base de estudio, se convirtió en un problema confesional. Con la Iglesia hemos topado... Fue en el Museo de la Universidad de Oxford ante un auditorio compuesto de los sabios más renombrados de Inglaterra. Allí estaba el obispo anglicano de Oxford, Wilberforce, especialista en matemáticas y ciencias naturales. Tenía derecho a estar allí y participar. Y lo hizo. Cuando Huxley comenzó a desarrollar sus ideas, Wilberforce le interrumpió. Todo lo que estaba diciendo de la variabilidad y selección, manos y pies, constitución cerebral de los monos, le parecía poco importante. Según su opinión se trataba en realidad de otra cosa: "Corriendo el peligro de que me despedace usted, querido profesor Huxley, me gustaría preguntarle si de verdad cree que sea usted descendiente de monos. Y, en caso afirmativo, me interesaría saber también cómo han entrado los monos en su familia, ¿por parte de su abuelo o de su abuela?".

Con esta impertinencia, conocidísima entre el vulgo aunque de una forma algo deformada, Wilberforce se desacreditó a sí mismo. A los científicos ingleses no se les podía tratar a latigazos ni siquiera de los de tipo sarcástico. Así que en medio de la risa, contenida, claro, de la asamblea, llegó la réplica: "Tengo la firme opinión, que defiendo aquí públicamente, que el hombre no tiene que avergonzarse de sus antepasados. Para mí, Ilustrísima, no habría más que un antepasado del que tendría que avergonzarme: De un hombre que, como aficionado, hablase de asuntos científicos de lso que no entiende".

En Oxford no se andaban por las ramas, precisamente. La guerra, sin muertos, se ve que era fiera. Los partidarios de Wilberforce, demasiado fanatizados, no entraron a discutir los puntos débiles de la teoría sino que trataban de sacar al hombre de todo lo que se explicaba, así que no podían ganar nunca un debate científico. Al final acusaron a estas ideas de herejes, pero en el siglo XIX, en Inglaterra, eso era ridículo. La guerra, empero, prosiguió: Huxley acababa de perder un hijo, al que adoraba. Un reverendo, Charles Kingsley, trató de atacarle por ahí con muy poco tacto y hacerle reflexionar: La perdida de un ser querido sólo se puede soportar cuando en vez de rebajar al hombre a un producto de la evolución animal, se cree en su alma inmortal y se espera volver a verla en el otro mundo.

Poco delicado. Y la respuesta de Huxley le llegó de forma interesante: Yo no niego la inmortalidad del alma, ni tampoco la defiendo. No encuentro ningún motivo por el que tenga que creer en ella. Pero, por otro lado, tampoco sé cómo discutirla. Mi misión consiste en enseñar a mis deseos que se adapten a los hechos, pero no adaptar los hechos a mis deseos. Doblégate ante los hechos, como un niño, estate siempre dispuesto a renunciar a cualquier opinión previamente concebida, obedece a la naturaleza te lleve a donde te lleve, aunqeu sean abismos; Si no, no aprenderás. Y no he encontrado la paz de espíritu que apetezco hasta que no he empezado a hacer esto. Sé muy bien que de 100 personas, 99 me llamarán ateo. Según nuestras leyes no se daría ninguna validez a mi testimonio contra el más miserable de los ladrones que me robase la chaqueta. Pero yo sólo puedo decir: ¡Qué dios me ayude! yo no puedo hacer otra cosa.

La victoria moral recayó en Huxley y Darwin. Vivían en un pais que creó el espíritu deportivo, así que incluso religiosos moderados fueron tomando partido por ellos. Al fin y al cabo, si alguien era creyente, no le contradecía demasiado el mito de la Creación y más valia tolerarla que no que los materialistas la empleasen a su gusto.Y la victoria de Darwin fue total cuando una predicción que había hecho en torno a la supuesta existencia de una mariposa en Madagascar apareció finalmente. Habñía concluido esto a través de una orquídea, y pensó en la necesidad de un insecto que tuviese un trompa adaptada a esa flor concreta. Y acertó. En realidad no suponía ninguna prueba para su teoría, pero la plebe, ah, se dejó llevar por una noticia impactante. Es lo que hay.

sábado, 13 de agosto de 2011

Les hores en Sistema Internacional d' Unitats



Podeu dir-me "friki" però quan he vist aquest rellotge per internet he pensat que era una forma interessant d'expresar les hores, si més no molt racional. Quedem a les 2 π?





miércoles, 13 de abril de 2011

Cosmos




Dejo un pequeño vídeo de la inmortal serie "Cosmos", de Carl Sagan. Sólo para recordar aquellos buenos tiempos en que si encendías la TV podías ver en la 2 series de la calidad de esta, con un Sagan explicando ciencia en forma amena y disfrutando con lo que decía. El vídeo explica de forma sucinta, y precisa, la evolución.


Para los más observadores, se puede disfrutar de una música preciosa, que incluye el delicioso concierto para mandolina de Vivald i en el resumen final del video. Entre otras, claro. Que lo disfruteis.


sábado, 8 de mayo de 2010

Teoría de la demostración


Otra más sobre Occam. Esta vez para hablar sobre la teoría de la demostración en ciencia que desarrolló en sus escritos de lógica. "Demostración" aquí es un término muy preciso: "La demostración propiamente dicha en un silogismo compuesto de 2 premisas que se conocen por sí mismas y mediante las cuales conocemos una conclusión que sin ellas no hubiésemos conocido". La demostración, entonces, se diferencia de cualquier otro tipo de inferencia, incluso de la formalmente válida cuyas premisas son ciertas. Esta diferencia es importante porque:

- Es preciso en lógica y en ciencia distinguir los argumentos probables o persuasivos de los que son definitiva y totalmente concluyentes.
- No ha de confundirse la demostración con los argumentos científicos.

Occam sostiene que algunas proposiciones pueden ser conocidas con certeza solamente mediante la experiencia. Para saber si una cosa causa otra es buscando un principio causal general. El conocimiento lo obtenemos normalmente en lógica de proposiciones bien conocidas de las que desarrollamos silogismos. Para establecer los principios causales no podemos partir de esas proposiciones, así que hemos de recurrir, según Occam, al conocimiento intuitivo, desde la experiencia directa. Al ver que alguien recupera la salud tras tomar una infusión de tal hierba, eliminando todas las otras posibles causas de la recuperación, sabremos con certeza que la causa era esa hierba. Algo parecido sugirieron con jocosidad Sherlock y el Sr. Spock, pero en el siglo XIV esto era un avance increíble. Y peligroso.

Para proceder de este caso particular a una proposición general, hemos de conocer también con certeza que todos los individuos de una misma clase tienen una naturaleza tal que pueden producir siempre un efecto en particular en los objetos de una determinada clase. Entonces las 2 proposiciones (1- Tal hierba curó a tal persona enferma, y 2- Todas las cosas de una misma clase son igualmente eficaces) son suficientes para demostrar la proposición (todas la hierbas de esa clase curan esa enfermedad).

Un argumento así es concluyente en lógica, pero para Occam no es una demostración porque:

- Una de las premisas es contingente.
- La otra aporta un término medio extrínseco, es decir, tan general que no pertenece de manera especial al tema tratado.

En la auténtica demostración el término medio tiene que estar directamente relacionado con el predicado de la conclusión. Aunque la inducción es una implicación formal, no es una demostración.

La ciencia, entonces, se ha de componer de demostraciones cuyas premisas últimas han de estar basadas en la experiencia, pero es preciso establecer aclaraciones respecto al carácter de esas premisas. Así, no puden ser planteadas de forma categórica porque no es posible demostrar de modo concluyente que una causa finita produzca un efecto finito. Como Occam es producto también de su tiempo, argumentó esto diciendo que para Dios es posible cualquier cosa mientras no suponga una contradicción, así que podría hacer que se produzca un efecto con motivo de un acontecimiento que nosotros pensaríamos que es su causa, pero sin serlo en realidad. Por tanto, los principios científicos han de ser expresados siempre así:

"Todo A es efectivo de B", es decir, "todo A puede producir B".

Y no así:

"Todo A produce B".

Todos los juicios científicos naturales presuponen el curso común de la Naturaleza (suppositio communis cursus naturae).

Su pensamiento es más sutil que la conocida navaja por la que todos le conocen.

viernes, 2 de abril de 2010

I volem arribar al G20?

Un magnific acudit del greu problema que afronta la ciència i el seu futur més immediat a Espanya. Sobren els comentaris, és suficientment explicit. I a mi em fa pensar ,si volem continuar essent aquell pais de "Sol y playa", i "totxo", afegiria, o volem tirar endavant i millorar de cara al futur, perquè com ja s'ha demostrat massa bé: "pan para hoy, y hambre para mañana".


De "El Pais" del 20/01/2010

jueves, 17 de diciembre de 2009

Lógica y ciencia


La argumentación y la fundación de las matemáticas no son las únicas aplicaciones de la lógica. La ciencia moderna en su integridad comporta la aplicación de instrumentos lógicos y matemáticos. De hecho, la lógica de Frege se diseñó para contribuir a la cración de un lenguaje científico riguroso. Pero los vínculos entre lógica y ciencia se remontan a más atrás.

Aristóteles, sin matemáticas ni experimentos, concluyó que los cuerpos celestes se movían en círculos perfectos. Se basó no en experimentos rigurosos sino en el sólo uso de la razón: Los astros se han de mover en círculos perfectos por su amor a Dios, que es perfecto. Evidentemente, al tratar
de predecir los científicos posteriores el movimiento de los planetas con este sistema vieron varias anomalías. Ptolomeo, por ello, añadió nuevos círculos al sistema para dar explicación a los fallos observados. Pero no discutió el tema de los círculos perfectos.

Esto mejoró las cosas durante un tiempo, pero Marte tenía la manía de salirse del sistema con una trayectoria por fuera de su órbita prevista. Para subsanarlo se fueron añadiendo cada vez más círculos hasta la revolución copernicana en el siglo XV. Copérnico sugirió que las predicciones se simplificarían si la Tierra fuese quien girase alrededor del Sol y no al revés. Esto tenía muchas ventajas pero una pega terrible: La Iglesia había dado su aprobación al sistema aristotélico. Que los astros se empeñasen en
contradecirlo no es un problema, pero que ALGUIEN ose sugerir otro sistema atenta contra un principio peligroso de la Iglesia: La infalibilidad del Papa. Y Copérnico pasó a ser un hereje pero su trabajo inspiró a gente como Galileo y Kepler.

Galileo pensaba que toda controversia científica debía resolverse mediante experimentación, y demostró el movimiento de la Tuerra de forma ingeniosa mediante un péndulo (que afectaba en su oscilación el movimiento de la tierra que le sujeta).

Galileo insistía en que los fenómenos naturales tenían que someterse a una cuidadosa observación y a una rigurosa medición. No se ha de apoyar en la autoridad del pasado sino en la observación cuantificada. Para él las matemáticas son el lenguaje de la naturaleza. Se vió lógicamente forzado a retractarse por una Iglesia que le veía como una amenaza, y pasó aislado el resto de su vida. Pero el mal (en este caso el bien) ya estaba hecho y los gritos de la revolución científica ya no podían callar. Aristóteles no tardaría en desplomarse.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Los modos de la Moda Cultural

Se trata de explicitar 3 principios lógico-antopológicos indicutibles:

  1. Para toda afirmación hecha en un lugar puede encontrarse otra contraria formulada con anterioridad en otro lugar.
  2. Para toda afirmación hecha en una época determinada existe un fragmento de los presocráticos que la anticipa.
  3. Toda afirmación de consenso con una tesis, si es afirmada por varias personas, hace que las opiniones de esas personas puedan definirse como "afines" o "conformes".
Para quien le pueda interesar.

Un breve resumen del estado de la ciencia actual escrito por el Maestro en 1967.

Biblioteca de Umberto Eco

Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...