Aquest bloc preten ser un petit recull d'allò que ens agrada de la vida, els petits plaers, les coses que anem aprenent...
martes, 10 de noviembre de 2015
sábado, 21 de marzo de 2015
Orbita laika
sábado, 13 de septiembre de 2014
El fin del latin
domingo, 13 de julio de 2014
Noche de superluna
jueves, 27 de octubre de 2011
Ciencia incomprendida
Su adversario principal fue el director de la sección de Historia Natural del Museo Británico, Richard Owen. Malas lenguas dan un rumor acerca de que la combatividad de Owen se debe a que él había esbozado una teoría propia y se ofendió por el éxito de Darwin, pero quien sabe...El caso es que se erigió en el general de la batalla. Uno de sus principales argumentos estaba en el cerebro, pues afirmaba que era imposible que de un cerebro de simio pudiera surgir un cerebro humano. Huxley probó las semejanzas anatómicas entre simios y hombres, pero el horror para aquella sociedad decimonónica llegó cuando afirmó que el cerebro de un mono es un esbozo del de un humano. Y clasificó sin más al Homo Sapiens dentro de la familia de los antropoides. Escándalo mayúsculo, por supuesto, pero por mucho que se ha pretendido, de ahí ya no ha salido, al lado del chimpancé, el gorila y el orangután.
La anécdota viene en seguida. Al hacer esta afirmación, pronto la Iglesia y la buena sociedad, ofendidas, lanzaron un ataque general. La teoría de Darwin, que él nunca había considerado un dogma sino una base de estudio, se convirtió en un problema confesional. Con la Iglesia hemos topado... Fue en el Museo de la Universidad de Oxford ante un auditorio compuesto de los sabios más renombrados de Inglaterra. Allí estaba el obispo anglicano de Oxford, Wilberforce, especialista en matemáticas y ciencias naturales. Tenía derecho a estar allí y participar. Y lo hizo. Cuando Huxley comenzó a desarrollar sus ideas, Wilberforce le interrumpió. Todo lo que estaba diciendo de la variabilidad y selección, manos y pies, constitución cerebral de los monos, le parecía poco importante. Según su opinión se trataba en realidad de otra cosa: "Corriendo el peligro de que me despedace usted, querido profesor Huxley, me gustaría preguntarle si de verdad cree que sea usted descendiente de monos. Y, en caso afirmativo, me interesaría saber también cómo han entrado los monos en su familia, ¿por parte de su abuelo o de su abuela?".
En Oxford no se andaban por las ramas, precisamente. La guerra, sin muertos, se ve que era fiera. Los partidarios de Wilberforce, demasiado fanatizados, no entraron a discutir los puntos débiles de la teoría sino que trataban de sacar al hombre de todo lo que se explicaba, así que no podían ganar nunca un debate científico. Al final acusaron a estas ideas de herejes, pero en el siglo XIX, en Inglaterra, eso era ridículo. La guerra, empero, prosiguió: Huxley acababa de perder un hijo, al que adoraba. Un reverendo, Charles Kingsley, trató de atacarle por ahí con muy poco tacto y hacerle reflexionar: La perdida de un ser querido sólo se puede soportar cuando en vez de rebajar al hombre a un producto de la evolución animal, se cree en su alma inmortal y se espera volver a verla en el otro mundo.sábado, 13 de agosto de 2011
Les hores en Sistema Internacional d' Unitats
miércoles, 13 de abril de 2011
Cosmos
Dejo un pequeño vídeo de la inmortal serie "Cosmos", de Carl Sagan. Sólo para recordar aquellos buenos tiempos en que si encendías la TV podías ver en la 2 series de la calidad de esta, con un Sagan explicando ciencia en forma amena y disfrutando con lo que decía. El vídeo explica de forma sucinta, y precisa, la evolución.
Para los más observadores, se puede disfrutar de una música preciosa, que incluye el delicioso concierto para mandolina de Vivald i en el resumen final del video. Entre otras, claro. Que lo disfruteis.
sábado, 8 de mayo de 2010
Teoría de la demostración

- Es preciso en lógica y en ciencia distinguir los argumentos probables o persuasivos de los que son definitiva y totalmente concluyentes.
- No ha de confundirse la demostración con los argumentos científicos.
Occam sostiene que algunas proposiciones pueden ser conocidas con certeza solamente mediante la experiencia. Para saber si una cosa causa otra es buscando un principio causal general. El conocimiento lo obtenemos normalmente en lógica de proposiciones bien conocidas de las que desarrollamos silogismos. Para establecer los principios causales no podemos partir de esas proposiciones, así que hemos de recurrir, según Occam, al conocimiento intuitivo, desde la experiencia directa. Al ver que alguien recupera la salud tras tomar una infusión de tal hierba, eliminando todas las otras posibles causas de la recuperación, sabremos con certeza que la causa era esa hierba. Algo parecido sugirieron con jocosidad Sherlock y el Sr. Spock, pero en el siglo XIV esto era un avance increíble. Y peligroso.
Para proceder de este caso particular a una proposición general, hemos de conocer también con certeza que todos los individuos de una misma clase tienen una naturaleza tal que pueden producir siempre un efecto en particular en los objetos de una determinada clase. Entonces las 2 proposiciones (1- Tal hierba curó a tal persona enferma, y 2- Todas las cosas de una misma clase son igualmente eficaces) son suficientes para demostrar la proposición (todas la hierbas de esa clase curan esa enfermedad).
Un argumento así es concluyente en lógica, pero para Occam no es una demostración porque:
- Una de las premisas es contingente.
- La otra aporta un término medio extrínseco, es decir, tan general que no pertenece de manera especial al tema tratado.
En la auténtica demostración el término medio tiene que estar directamente relacionado con el predicado de la conclusión. Aunque la inducción es una implicación formal, no es una demostración.
La ciencia, entonces, se ha de componer de demostraciones cuyas premisas últimas han de estar basadas en la experiencia, pero es preciso establecer aclaraciones respecto al carácter de esas premisas. Así, no puden ser planteadas de forma categórica porque no es posible demostrar de modo concluyente que una causa finita produzca un efecto finito. Como Occam es producto también de su tiempo, argumentó esto diciendo que para Dios es posible cualquier cosa mientras no suponga una contradicción, así que podría hacer que se produzca un efecto con motivo de un acontecimiento que nosotros pensaríamos que es su causa, pero sin serlo en realidad. Por tanto, los principios científicos han de ser expresados siempre así:
"Todo A es efectivo de B", es decir, "todo A puede producir B".
Y no así:
"Todo A produce B".
Todos los juicios científicos naturales presuponen el curso común de la Naturaleza (suppositio communis cursus naturae).
Su pensamiento es más sutil que la conocida navaja por la que todos le conocen.
viernes, 2 de abril de 2010
I volem arribar al G20?
De "El Pais" del 20/01/2010jueves, 17 de diciembre de 2009
Lógica y ciencia

Aristóteles, sin matemáticas ni experimentos, concluyó que los cuerpos celestes se movían en círculos perfectos. Se basó no en experimentos rigurosos sino en el sólo uso de la razón: Los astros se han de mover en círculos perfectos por su amor a Dios, que es perfecto. Evidentemente, al tratar de predecir los científicos posteriores el movimiento de los planetas con este sistema vieron varias anomalías. Ptolomeo, por ello, añadió nuevos círculos al sistema para dar explicación a los fallos observados. Pero no discutió el tema de los círculos perfectos.
Esto mejoró las cosas durante un tiempo, pero Marte tenía la manía de salirse del sistema con una trayectoria por fuera de su órbita prevista. Para subsanarlo se fueron añadiendo cada vez más círculos hasta la revolución copernicana en el siglo XV. Copérnico sugirió que las predicciones se simplificarían si la Tierra fuese quien girase alrededor del Sol y no al revés. Esto tenía muchas ventajas pero una pega terrible: La Iglesia había dado su aprobación al sistema aristotélico. Que los astros se empeñasen en contradecirlo no es un problema, pero que ALGUIEN ose sugerir otro sistema atenta contra un principio peligroso de la Iglesia: La infalibilidad del Papa. Y Copérnico pasó a ser un hereje pero su trabajo inspiró a gente como Galileo y Kepler.
Galileo pensaba que toda controversia científica debía resolverse mediante experimentación, y demostró el movimiento de la Tuerra de forma ingeniosa mediante un péndulo (que afectaba en su oscilación el movimiento de la tierra que le sujeta).Galileo insistía en que los fenómenos naturales tenían que someterse a una cuidadosa observación y a una rigurosa medición. No se ha de apoyar en la autoridad del pasado sino en la observación cuantificada. Para él las matemáticas son el lenguaje de la naturaleza. Se vió lógicamente forzado a retractarse por una Iglesia que le veía como una amenaza, y pasó aislado el resto de su vida. Pero el mal (en este caso el bien) ya estaba hecho y los gritos de la revolución científica ya no podían callar. Aristóteles no tardaría en desplomarse.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Los modos de la Moda Cultural
- Para toda afirmación hecha en un lugar puede encontrarse otra contraria formulada con anterioridad en otro lugar.
- Para toda afirmación hecha en una época determinada existe un fragmento de los presocráticos que la anticipa.
- Toda afirmación de consenso con una tesis, si es afirmada por varias personas, hace que las opiniones de esas personas puedan definirse como "afines" o "conformes".
Un breve resumen del estado de la ciencia actual escrito por el Maestro en 1967.
Biblioteca de Umberto Eco
Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...
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Una relación de los peronajes de la novela, sacado de la editorial Bompiani en una página por ahí perdida de internet. Un simple cut...
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Aristóteles nos ha proporcionado una categorización lógica de 4 tipos de carácter (ëtica a Nicómaco). Dejando de lado los tipos extremos, el...
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Según la propia tradición de los helenos, fue Tales el primer investigador de la naturaleza, y fue notablemente famoso al lograr predecir un...







