miércoles, 13 de enero de 2010

Los tipos de carácter según Aristóteles


Aristóteles nos ha proporcionado una categorización lógica de 4 tipos de carácter (ëtica a Nicómaco). Dejando de lado los tipos extremos, el que vive como una bestia y el que se encuentra por encima de la coindición humana, tenemos el carácter virtuoso, el moderado, el intemperante y el vicioso. Para comprenderlos se han de considerar cómo se manifiestan a través de acciones, decisiones y desos:

Por ejemplo, supongamos que alguien va andando por la calle y se encuentra una billetera con una cuantiosa suma de dinero. Si la persona es virtuosa, no sólo decidirá entrergar la billetera a las autoridades sino que además lo hará con gusto: Sus deseos condicen la decisión y la acción que cree correctas.

Si la persona fuera de otra pasta, pongamos un moderado, igualmente sería capaz de tomar la decisión correcta, o sea, devolverla intacta, actuando según la decisión que ha tomado. Pero al hacerlo actuaría en contra de sus deseos. La persona moderada tiene como rasgo principal tener que luchar contra sus deseos para hacer lo que debe.

Esto es aún peor en el caso del intemperante o el vicioso. El intemperante toma la decisión correcta, pero su voluntad es débil y se rendirá ante su propio deseo de quedarse con la billetera, no logrando actuar como es debido pese a saber que está mal esta acción. En lo relativo al vicioso, no habrá ninguna lucha contra los propios principios ni una debilidad volitiva. Esto es así porque la decisión del vicioso es moralmente errónea y sus deseos la secundan por completo. Se quedaría pues con la billetera, desearía hacerlo y además actuaría en consecuencia con su deseo.

Queda pues ensalzado el modelo virtuoso, que es quien posee las virtudes y las pone en práctica. Estas virtudes son estados o rasgosde carácter que disponen a quien los ha desarrollado a actuar y reaccionar emocionalmente de forma correcta. Aristóteles insiste en definir las virtudes como condiciones del carácter vinculadas a las acciones y a los sentimientos. Por ejemplo, la virtud de la liberalidad estará dando disposición a quien la posea para mostrarse caritativo en las circunstancias adecuadas, pero no a dar dinero a cualquiera que lo pidiese. Debe percibir que el otro necesita la dádiva y que la empleará de forma adecuada, y adecuará su reacción emocional a la situación. Así, dará con gusto y no se arrepentirá de hacerlo. En cambiom, un tacaño no se desprenderá de su dinero con facilidad, y no porque lo necesite o no pueda prescindir de él, sino porque se inclinará a la avaricia o sobreestimará la necesidad que tendrá de ese dinero en el futuro.

La razón, pues, juega un papel crucial, pues para cada virtud se exige no ser estúpido ni ingenuo. Exige una disposición al razonamiento crítico que permita entender una situación y ver las diferencias con respecto a otra. Y actuar en consecuencia. Aristóteles piensa que en cuestiones de ética no hay lugar para una precisión rigurosa:

"Las acciones están hechas justa y sobriamente si el agente, en primer lugar sabe lo que hace; Luego si las elige y las elige por ellas mismas; Y en tercer lugar si las hace con firmeza e inquebrantablemente.". La última condición nos indica que la acción será virtuosa por que la persona es virtuosa, una persona que se inclina a un comportamiento moral correcto cuando la situación lo exige. Esto es lo que significa actuar "con firmeza e inquebrantablemente".

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