martes, 27 de marzo de 2012

Actividad motora en el sueño


Todos los mamíferos duermen, pero también las aves y los reptiles. La duración del sueño es muy variable entre especies: Los caballos o las jirafas sólo duermen unas 3 horas /día, las zarigüeyas o los murciélagos unas 18 horas /día. Pero sólo los mamíferos tienen fase REM. El sueño, no sabemos por qué, debe tener alguna función, pues si no alguna especie lo habría perdido. Hay que tener en cuenta que reposar en una cama 8 horas, sin estar dormido, ya repondría de un esfuerzo, pero no parece ser suficiente. 

Y eso que hay animales que para dormir deben realizar auténticas proezas: Mamíferos como los delfines también duermen, pero deben respirar, así que no pueden permitirse el lujo de estar paralizados amplios períodos de tiempo. Algunas especies lo han resuelto haciendo dormir un hemisferio cerebral cada vez (2 horas de sueño de un lado, 2 horas en el otro, et, hasta 12 horas cada noche). Literalmente, están “medio dormidos”. Otras especies de delfines, como el delfín ciego del río Indus, no puede parar de nadar o tendría serias consecuencias en el entorno de aguas embarradas en que vive, llenas de corrientes. Así que duerme arrancando pequeñas microsiestas de 5-6 segundos de duración mientras sigue nadando. Sus siestas alcanzan 7 horas diarias si se suman todas. Estos hechos nos indican que el sueño ha de ser algo muy importante, si estos animales hacen tales cosas para poder tenerlo.

Nadie ha logrado encontrar un proceso fisiológico vinculado al sueño, algo que sea reparado o que se produzca durante este, o una toxina que se destruya en este período. La sensación es que el sueño nos prepara para estar despiertos de nuevo. Algunos investigadores han relacionado el sueño REM con la consolidación de la memoria, aunque el aprendizaje durante el sueño sea una quimera.

El sueño no siempre es sereno e inmóvil. Se puede hablar, gritar o caminar incluso durante el sueño No REM. El sonambulismo es una afectación durante el sueño en la que el que la sufre puede caminar por la casa, la habitación o incluso salir a la calle, con los ojos abiertos. Y con un nivel de alerta suficiente como para esquivar objetos o evitar peligros, si bien con un funcionamiento cognitivo y una capacidad de juicio alteradas. Ocurren en el primer período de estadio 4 del sueño, un sueño considerado profundo por lo que resulta difícil despertar al sonámbulo. Lo mejor que se puede hacer es acompañarlo a la cama, y probablemente no recordará nada al día siguiente.

Hablar durante el sueño es relativamente común también. Se conoce como somniloquios. Sucede en fases de sueño No REM y por lo general el discurso es muy poco fluido y carente de sentido, siendo difícil entender nada de lo que se dice.

Otra experiencia desagradable, hasta dramática, es lo que se conoce como Terror Nocturno. Pasa en niños de unos 5-7 años de edad. Lo más habitual es que el que los padece se despierta durante la noche con un gran miedo, chillando de terror. Si los padres, lo más habitual, corren a ver qué sucede, sólo ven que llora desconsoladamente, con el ritmo respiratorio y cardíaco aceleraos, temblando y con imposibilidad de decir qué es lo que le pasa. Al cabo de unos minutos se duerme tranquilamente y se despertará por la mañana con practica amnesia de todo lo que ha sucedido. No son pesadillas, pues suceden en período No REM, en estadios 3 ó 4 y no es una experiencia de sueño sino la de un terror incontrolable. Suelen desaparecer con la edad.

Durante el sueño REM estamos paralizados. Los mismo mecanismos que controlan los procesos del sueño en el prosencéfalo también se encargan de inhibir las neuronas motoras espinales. Así que, a pesar de que se están activando en el córtex las neuronas motoras, esto no se traduce en movimiento. Este mecanismo es adaptativo: Nos protege de nosotros mismos. Evita que el sueño nos obligue a realizar conductas que pudieran resultar poco apropiadas. Hay una extraña enfermedad, conocida como trastorno de conducta de Sueño REM, en que estos mecanismos no funcionan de forma correcta. No están protegidos de sus propios sueños. Las consecuencias pueden ser ridículas o llevar a lesiones físicas, como por ejemplo aquél que sueña que juega a fútbol y golpea en sus sueños la pelota con furia…para darse cuenta que ha propinado una patada terrible a la pared adosada a su cama con las lógicas consecuencias derivadas de ello en forma de fractura o hematoma. Otras veces son sus compañeros quienes sufren las consecuencias. Suelen, por algún motivo, soñar con cosas desagradables (les persiguen, les quieren hacer daño…) y emprenden las acciones adecuadas a esas circunstancias: Huyen o se defienden, en sueños. Pero al no estar paralizados pueden pelear y golpear a sus compañeros de cama, pues no logra su cerebro la normal atonía de la fase REM.  Los humanos no somos los únicos en padecer este problema. Al estar vinculado a la fase REM, cualquier mamífero lo pude sufrir. Los animales también sueñan. Se ha comprobado en gatos, con movimientos de caza como si siguieran a ratones o con actitudes felinas habituales de curiosidad. Hay incluso un perro en youtube con este problema, y se puede ver cómo mientras duerme, sueña, pero sin la parálisis esperable y el consiguiente porrazo en la pared al semidespertar por el movimiento de carrera. Muy curioso:

jueves, 22 de marzo de 2012

Algunos datos sobre el sueño en la naturaleza


Invertebrados: En algunas especies podemos reconocer un patrón de actividad que alterna con otro de inmovilidad. El mejor ejemplo son los cefalópodos, pero también se ha apreciado en crustáceos. De entre los insectos, tenemos mariposas diurnas que se “duermen” a las 17-18:00 horas y no “despiertan” hasta las 09-10:00 horas, con mariposas nocturnas que hacen el ciclo inverso, y períodos de inactividad en abejas, hormigas y termitas. Pero no podemos hablar con propiedad de sueño y no podemos medir la actividad de los acúmulos neurales de los insectos.

 Peces: Los peces tienen una formación reticular en el encéfalo ya desarrollada pero sin los centros nerviosos que son los responsables del sueño en los mamíferos. Las observaciones en conducta ven que los peces tienen períodos de excitabilidad reducida, algunos que parecen reposar sobre un costado o incluso en decúbito dorsal. Se cree que las estructuras nerviosas que originan el sueño paradójico, la actividad visual y la oculomotora habrían evolucionado simultáneamente, y por ello se busca su origen en los peces. Aunque no tengan locus coeruleus. Y el sueño sea aún algo muy primitivo.

Anfibios: No tienen núcleos del rafe ni locus coeruleus, 2 importantes estructuras reticulares. Tampoco se puede distinguir un período de reposo prolongado coordinado con un EEG compatible con sueño. No parece existir un sueño como lo entendemos en mamíferos, aunque sí períodos de menor actividad e incluso de cierta letargia pero no de forma cíclica.
Reptiles: Hay un antepasado común con los mamíferos y en algunas especies encontramos movimientos oculares rápidos como en una fase REM. El sueño en los reptiles es una certeza pero aún es diferente al sueño en los mamíferos.

Los primeros mamíferos aparecieron hace unos 180 millones de años. A diferencia de los otros grupos que hemos explicado, son homeotermos y hay un sueño lento que parece podría ser un mecanismo compensatorio ante la aparición de un metabolismo destinado a mantener constante la temperatura y que provoca no pocos desequilibrios en el cuerpo. En el sueño, la homeotermia no se mantiene. Así, se ha planteado en numerosas ocasiones si tal vez el desarrollo del sueño implica una compensación para economizar la energía del organismo, una especie de "precio a pagar" por el hecho de haber obtenido una ventaja biológica (los homeotermos pueden estar perfectamente activos en períodos fríos, cuando sus competidores reptiles están aletargados por la temperatura, les permite conquistar nichos biológicos fríos...).

Aves: El sueño en las aves es similar al de los mamíferos. Fases de sueño lento y sueño REM, aunque de forma un tanto polifásica y con ausencia de atonía muscular, manteniendo además una gran sensibilidad al medio exterior. 

Mamíferos: En todos hay alternancia vigilia-sueño, relajación muscular, sueño de ondas lentas y REM. Alguna excepción a esto lo hallamos en marsupiales. Dentro de una misma especie encontramos una gran variabilidad interindividual imputable a factores ambientales (hábitat, alimentación y condicionamiento), pero el sueño difiere mucho también entre diferentes especies. El sueño de los primates antropomorfos es similar al humano.

Patrones del sueño


El sueño no es una situación pasiva ni una falta de vigilia, sino un estado activo en el que tienen lugar cambios de las funciones corporales, además de actividades mentales de enorme tras­cendencia para el equilibrio psíquico de los individuos, durante el cual producen modificacio­nes hormonales, bioquímicas, metabólicas y de temperatura imprescindibles para el buen funcionamiento durante el día. Al cerrar los ojos entramos en la fase 1 del sueño, denominada también somnolencia o tránsito entre la vigilia y el sueño. En ella, el cuerpo inicia una distensión muscular (un tono inferior al de la vigilia en reposo), movimientos oculares lentos y la respiración se vuelve uniforme. En el EEG (electroencefalograma) se observa una actividad cerebral más lenta que la que existía en vigilia, similar a la observada en la fase REM, apareciendo diversos grados de actividad denominada alfa, que se corresponden a unos 8-13 ciclos por segundo (cps).

Después de unos minutos en esta fase, seguimos el descenso hacia la denominada fase 2, donde las ondas cerebrales se lentifican algo más, con una actividad en el EEG de poca amplitud y frecuencia mixta. También aparecen puntas de sueño intermitentes (breves descargas de actividad EEG de 12 a 14 cps) y complejos k (series de ondas que consisten en una pronunciada onda negativa de gran amplitud seguida enseguida por una onda positiva)
        
Posteriormente, seguimos avanzando hacia un sue­ño más profundo, que recibe el nombre de sueño lento o fases 3 y 4, en el que las ondas cerebrales son ya muy lentas, se precisan fuertes estímulos acús­ticos o táctiles para despertarnos y predomina en la primera mitad de la noche. Se caracteriza por una actividad EEG de gran amplitud y baja frecuencia. En las fases 2, 3 y 4 no hay movimientos oculares y la actividad EMG se mantiene a un nivel inferior al de la vigilia.

Este proceso suele durar aproximadamente unos 60-70 minu­tos. Posteriormente ascendemos de nuevo hacía una fase 2, para entrar en una nueva situación fi­siológica que denominamos fase REM, porque la característica de esta fase son los movimientos oculares rápidos, (en inglés REM  Rapid Eye Movement). En el EEG se identifica un patrón de poca amplitud y frecuencia mixta similar al de la fase 1 . El conjunto de estas cuatro fases (1, 2, 3 y 4 y REM) se denomina ciclo, y suele tener una duración total de 90-100 minutos. Estos ciclos se repiten en 4-5 ocasiones durante toda la noche y durante los mismos se producen erecciones fisiológicas que nos sirven para descartar la presencia de impotencia orgánica.

Durante la primera mitad de la noche pasa­mos más tiempo en sueño profundo que en la segunda mitad, en la que predominan las fases REM y 2.

A modo de resumen podríamos decir que las peculiaridades que caracterizan un sueño normal son:

-       Siempre nos dormimos en una fase 1. No podemos entrar directamente a una fase REM o a un sueño muy profundo.
-       Las fases 1, 2, 3, 4 y REM configuran lo que se conoce como un ciclo, que se repite con una periodicidad de unos 90-100 minutos.
-       El sueño más profundo sucede siempre en el primer tercio de la noche, y está siempre ligado al inicio del sueño.
-       La fase REM predomina hacia el final de la noche. Si nos despertamos en ella, existe la posibilidad de recordar los sueños.
-       Durante el sueño nocturno, entramos en vigilia cerca de un 2% del tiempo total, lo que normalmente no recordamos al día si­guiente.


El sueño experimenta importantes cambios a lo largo del ciclo vital en el ser humano. Así, el sueño en el recién nacido es de hasta 20 horas diarias, que disminuyen de forma lenta a 13-14 a los 6-8 meses. Hacia los 3 meses logra un patrón circadiano que recuerda al del adulto, con predominio de sueño hacia la noche. A los 2 años la duración nocturna es de 12 horas, hacia los 10 años de 10 y en el adulto joven de 8, con amplias variaciones entre distintos individuos. Al comienzo de la vida los niños pasan directamente de vigilia a sueño REM, y desde el tercer mes de vida, el sueño comienza con sueño NREM. Hacia el primer año se consolida una clara diferenciación de las fases del sueño NREM, a la vez que se estabiliza la duración del sueño REM, alrededor del 25% del tiempo dormido cada día, todo ello es debido a la relativa inmadurez de las estructuras nerviosas que controlan el sueño.

Durante la adolescencia se produce una disminución importante del sueño de ondas lentas.

A medida que envejecemos, se produce una disminución lenta y gradual de la eficacia del sueño y del tiempo total de éste: Se vuelve más fragmentado y ligero. El sueño se modifica también en su estructura (fragmentación del sueño con aumento del número de despertares nocturnos, con importante disminución del sueño profundo y menor disminución del sueño REM que además se desplaza alas primeras horas del dormir). Y también se modifica su distribución temporal: El ritmo vigilia-sueño vuelve a ser polifásico y se produce un avance progresivo de fase (se acuestan antes y se levantan antes).

En los mayores de 65 años tiene lugar una mayor prevalencia de alteraciones del sueño (entre 25 y 50%). También pierde calidad, es más superficial, a la vez que aumenta la latencia del sueño y disminuye el tiempo total, aunque no es por la edad en sí misma sino por el grado relativo de salud personal. El deterioro de la calidad del sueño es paralelo al daño estructural y a la disfunción del SNC y una tendencia a despertarse más temprano de forma progresiva.





miércoles, 14 de marzo de 2012

Crisis en Grecia (y la madre que los ...)

Navegando un poco por aquí y por allá me he encontrado con un curioso texto sobre esa pobre Grecia que ya no sé si va a salir de esta. Un ciudadano griego ha enviado una carta al periódico que le publicaron, supongo, por curiosa, lacónica y lamentablemente cierta:


Κύριε Διευθυντά,
Απλά είναι τα πράγματα: ή θα σωθούμε ή θα πεινάσουμε. Κι όπως μας εξηγεί κάθε βράδυ η τρόικα, για να σωθούμε πρέπει να πεινάσουμε – χωρίς αυτό να σημαίνει ότι αν πεινάσουμε, θα σωθούμε!
Με τιμή, Νεόκοπος

Señor director,
Las cosas son sencillas: o nos salvamos o nos morimos de hambre. Y como nos explica cada tarde la troica, para que nos salvemos hace falta que nos muramos de hambre, lo que significa que si nos morimos de hambre, ¡nos salvaremos!

Atentamente, Neocopos

Sacado de aquí.

lunes, 5 de marzo de 2012

Maravillas de los trenes


Se lo dedico a Eli, a sus tribulaciones con los trenes franceses y a los "maravillosos" viajes cortesía de SNCF que ha soportado últimamente. Es un texto de U. Eco en donde simplemente hay que cambiar "americano" por "francés" y automáticamente la buenaza de Eli comenzará a despotricar sobre la falta de excelencias del sistema ferroviario francés (o dicho menos finamente, a cagarse en las p...madres que los parió, os... pu... cagüentó.....):


"Los ferrocarriles americanos son la imagen de cómo podría ser el mundo después de una guerra atómica. No es que los trenes no salgan, pero a menudo no llegan, se rompen por el camino, se hacen esperar con seis horas de retraso en estaciones enormes, gélidas y vacías, sin bar y habitadas por tipos poco recomendables, con unos conductos subterráneos que recuerdan el metro neoyorquino de Regreso al planeta de los simios. La línea entre Nueva York y Washington, donde viajan periodistas y senadores, al menos en primera clase, ofrece el confort de una businness class con una bandeja caliente a la altura de los comedores universitarios. Pero otras líneas tienen vagones sucios, con cojines de falso cuero destripados, y el bar ofrece comidas que hacen añorar (y me diréis que exagero) el serrín reciclado que se nos impone en nuestros trenes de alta velocidad.
  
Vemos películas en color donde se llevan a cabo depravados delitos en lujosos coches-cama, con mujeres blancas y bellísimas abastecidas de champán por camareros negros recién salidos de "Lo que el viento se llevó". Falso. En realidad, en los trenes americanos hay pasajeros negros recién salidos de "La noche de los muertos vivientes" y los revisores blancos pasan asqueados por los pasillos, tropezando con botes de Coca-Cola, equipajes abandonados, páginas de periódico embadurnadas de crema de atún salpicada de los bocadillos al abrir su envoltorio de plástico hirviente irradiado por microondas perniciosísimas para el patrimonio genético.

El tren, en América, no es una elección. Es un castigo por haber desantendido la lectura de Weber sobre la ética protestante y el espíritu del capitalismo, cometiendo la incorreción de quedarse pobre. Pero la última palabra de orden de los liberals es politically correct (PC; el lenguaje no debe hacer advertir las diferencias). Y los revisores son amabilísimos incluso con el último vagabundo (naturalmente, debería decir "sin domicilio fijo"). En la Pennsylvania Station pendonean también los "sin destino", que echan ojeadas distraídas a los equipajes de los demás. Pero están frescas las polémicas sobre la brutalidad de la policía de Los Ángeles, y Nueva York es una ciudad PC. El policía, de tipo irlandés, se acerca al presunto vagabundo, sonríe y le pregunta cómo es que anda por allí. El otro apela a los derechos humanos, el policía observa seráfico que fuera hace una magnífica jornada, luego se va, haciendo oscilar (no voltear) su larga porra".

Barcelona

Siguiendo a Perich. Hay días en que no se puede tener más razón...