martes, 5 de abril de 2011

Personajes de "El nombre de la rosa"

Una relación de los peronajes de la novela, sacado de la editorial Bompiani en una página por ahí perdida de internet. Un simple cut&paste para tener una relación de los personajes:

ABBONE: Es el Abad del monasterio, con un papel bastante destacado y que Eco utiliza para explicar cultura monástica y pensamiento medieval en general. Es posible hacer alguna analogía con el abad Suger, personaje histórico que habría tenido cierta equivalencia en los valores eclesiásticos que se intuyen en Abbone. Pero en la novela se revela como un personaje más mundano que eclesiástico, interesado en el poder y el dinero, algo que se refleja de forma especial en un diálogo/monólogo de gran erudición acerca de las piedras preciosas pero también en la tendencia a complacer al poder que supone la delegación papal, la manera de tratar de esconder las prácticas, llamémoslas oscuras, que acontecen en su abadía en torno a la biblioteca... La ecpirosis final y su muerte no dejan de resultar una especie de justo final para él.

ADELMO DE OTRANTO: Monje joven miniaturista, de aspecto afeminado. Imprescindible en la novela pese a que nunca llega a participar, ya que es la primera víctima. Se nos dice que lo hallaron muerto en el barranco antes de comenzar el relato, al pie de una torre con la ventana cerrada (pensando por ello que era cosa del Demonio, mientras que Guillermo alcanza a deducir que se suicidó por pecados muy mundanos).

ADSO DE MELK: Novicio benedictino. Nos lo presenta en una de las clásicas dualidades de Eco, pues es a la vez un viejo monje en Melk que narra los hechos y pensamientos que vivió cuando joven en la Abadía. Acompaña a Guillermo de Baskerville, su maestro y es el narrador de los sucesos que motivan la novela. Personaje muy bien dibujado y que sirve de excusa para explicar numerosas escenas históricas que de otro modo habrían resultado difíciles de colocar. Dada la facilidad de adscribir el personaje de su maestro a Sherlock Holmes, también es muy facil darle a Adso el papel de Watson, con quien guarda alguna asonancia en su nombre y algunas cualidades que Doyle proporcionó al compañero de Holmes. Al igual que Watson en "El sabueso de los Baskerville", es alabado por su sagacidad al plantear claves para resolver el misterio, aunqeu lo haga de forma inconsciente tras explicar un extraño sueño a su maestro.

OBISPO DE ALBOREA: Dominico de la legación pontificia.

ALINARDO DE GROTTAFERRATA: El monje de más edad de los que viven en el monasterio. Aquejado de demencia senil, aunque aún respetado por un pasado de gran erudición. Proporciona a Guillermo y Adso el truco para entrar a la biblioteca desde el osario. Supone una especie de líder de la facción italiana del monasterio en contra del abad y de Jorge de Burgos, aunque sea de forma involuntaria dado su estado mental no muy firme, y también un símbolo del aferramiento de parte de los monjes a un pasado que va cambiando. Reaparece en la escena final arrastrado y muerto por un caballo que huía del fuego.

FRAY ARNALDO DE AQUITANIA: Franciscano del séquito de Michele de Cesena.

AYMARO D'ALESSANDRIA: Monje de la Abadía, astuto, finalista y maldiciente, que encabeza la murmuración del grupo de los italianos por la preeminencia que el abad Abbone ha dado en los cargos a monjes extranjeros.

BENCIO DE UPSALA: Monje de la Abadía. Ansioso por entrar en la biblioteca, es partidario de que ésta se abra hasta que, muerto Berengario, le sustituye como ayudante y cambia de parecer, por motivos bien egoístas. Tiene el libro en un momento determinado, siendo más astuto que Guillermo, pero no trata de leerlo y por ello no muere.  Supone un contrapunto curioso a la tendencia general del monasterio a preservar sin innovar, y plantea un futuro con ideas de cambio muy mundanas. Se le representa como una especie de revolucionario pese a que en cuanto se encuentra en la posición de poder, o de atisbo de un poder que antes afirmaba detestar, adopta como propias las conductas que antes censuraba.En el incendio, se le ve por última vez subiendo las escaleras.

BERENGARIO DE ARUNDEL: Ayudante del bibliotecario, de la misma edad que el difunto Adelmo de Otranto por quien, según se sabe en primer lugar por Bencio, estaba consumido de insana pasión. De aspecto afeminado, es definido por el herbolario como invertido en muchos aspectos. Al final del segundo día ha desaparecido con el libro, y con las gafas de Guillermo, y luego se le encuentra muerto. Su muerte da una nueva excusa para pensar en el Apocalipsis.

BERENGARIO TALLONI: Del grupo de la legación de franciscanos, murmura en la comida a su llegada a la abadía que Juan XXII está pensando en sostener que los justos sólo gozarán de la visión beatífica después del juicio. Los diálogos en ese momento introducen nuevos aspectos de la cultura y pensamiento medievales.

BERNARDO GUIDONI (o GUI o GUIDO): Inquisidor. Dominico a quien Juan XXII ha confiado el mando de los soldados franceses que acuden a la abadía. Interesante su aparición como una especie de Némesis de Guillermo de Baskerville. Finísima inteligencia que se demuestra en el interrogatorio a Salvatore pero sobretodo al cillerero, a quien arranca la culpabilidad a base de subterfugios de gran sutilidad. Personaje diabólico que resulta vencedor en su misión de sabotaje a la legación franciscana y en el juicio a los herejes, pero que es el perdedor moral de la trama.

BERTRANDO DEL POGGETTO: Cardenal. Inquisidor. El Papa le ha rogado que se ponga a la cabeza de la legación pontificia.

BONAGRAZIA DE BERGAMO: Franciscano de la corte de Avignon.

MICER GIROLAMO: Obispo de Caffa, recoge, en la conversación ya mencionada, la murmuración que acusa a Juan XXII de haber establecido las taxae sanae poenitentiariae.

FRAY GUILLERMO DE ALNWICK: Del séquito de Michele de Cesena.

FRAY GUILLERMO DE BASKERVILLE: Franciscano inglés al servicio del Emperador, maestro de Adso, antiguo inquisidor y el protagonista de la novela. Muchas y notorias similitudes con Sherlock Holmes y una vida que recuerda a la de Guillermo de Occam, siendo su descripción casi tomada literalmente de las obras de C. Doyle. Orgulloso, testarudo y poseído por un espíritu lógico indomable, declarado seguidor de Roger Bacon y con un pensamiento ligado a las ideas de Marsilio de Padua. Como personaje es fundamental y clave en todo el asunto, ya que demuestra al inicio una enorme sagacidad siendo capaz de describir un caballo que nunca había visto y por ello se le encomienda investigar los sucesos misteriosos que desembocaron en la muerte inicial de un monje. antiguo inquisidor, demuestra un sistema de valores que pueden extrapolarse de diversos autores de la época, inici de un cambio de paradigma. termina resolviendo el misterio pero él mismo se reconoce perdedor del encuentro al afirmar que llegó a la resolución de la clave por casualidad y no por auténtico desciframiento de los signos. Pese a ello, sus proposiciones llenas de sentido y una enorme capacidad lógica hacen de él un personaje clave y le dan un alcance mítico. Como todo en Eco, la intertextualidad en sus conversaciones lleva a muchos niveles de interpretación que hacen de su lectura un auténticoplacer.

HUGO DE NEWCASTLE (Hugo de Novocastro): Franciscano de la legación de Michele de Cesena.

JACQUES FOURNIER: Inquisidor.

JEAN D'ANNEAUX: Doctor en teología en París. De la legación papal.

JEAN DE BANNE (Giovanni d'Albena): Dominico. De la legación papal.

JORGE DE BURGOS: El monje de más edad, salvo Alinardo de Grottaferrata, de la Abadía. Es el confesor de muchos monjes. Antagonista de la historia y personaje también diabólico con alas de santidad, algo a lo que Eco le da sus buenas vueltas en toda la novela. Al final se descubrirá como causante, de una manera u otra, de todos los crímenes y el responsable de la ecpirosis en que todo termina.

LORENZO DECALCONE: Bachiller. De la legación pontificia.

MAGNUS DE IONA: Rubricante. Iluminador.

MALAQUIAS DE HILDESHELM: Bibliotecario. Guarda cartas dulcinianas del cillerero, y es el fiel perro guardián de la biblioteca y marioneta en manos de Jorge de Burgos. Se insinúa una clara falta de inteligencia pese a una más que probada memoria, y una homosexualidad quizá no muy latente. A la salida del proceso al cillerero, a quien traiciona, es acusado por una voz anónima de homosexual. Eso explica la elección de Berengario como ayudante. Es el culpable también de la muerte del herbolario.

MICHELE DE CESENA: Personaje histórico. Ministro general de la orden franciscana que en la novela aparece al frente de su legación para la conferencia que tuvo lugar en la Abadía.  No se extiende mucho en la novela, pero la sitúa aún más en el tiempo.

NICOLA DE MARIMONDO: Monje vidriero. Aparece poco en la novela y es un tanto censurado por Guillermo, para sí, por su falta de pericia técnica cuando lo necesita, pero acaba dando información valiosa de forma indirecta. Asume las funciones de cillerero cuando Remigio de Varagine es detenido por los inquisidores y fabrica unas lentes para Guillermo cuando éste pierde las suyas. Su personaje da lugar a algunas citas intertextuales que pueden reconocerse en textos medievales, de los que Eco es un muy buen conocedor, y supone una crítica velad al sistema escolástico al ser incapaz de crear, siendo solo, al igual que muchos sabios de la época, un fiel conservador, pero de esterilidad clara a la hora de resolver novedads.

PACIFICO DE TIVOLI: Del grupo de los italianos de la abadía, citado por Aymaro d'Alessandria.

PATRICIO DE CLONMACNOIS: Iluminador de pergaminos.

PIETRO DE SANT'ALBANO: Del grupo de los italianos de la abadía, citado por Aymaro. Estaba escribiendo una historia de la herejía, comenzando desde tiempos muy remotos. otra velada descripción de los esquemas de la época a la hora de crear sin criterio obras históricas.

RABANO DE TOLEDO: Iluminador.

REMIGIO DE VARAGINE: Cillerero. Personaje ambiguo al inicio, pero que se revela como simple al final durante el proceso que lo condena por herejía. Sirve en la novela como un ejemplo más de la fina y sutil línea que separa lo justo de lo injusto, o la búsqueda de la santidad de la ejecución de crímenes muy viscerales. Conserva cartas dulcinianas de su pasado, que tiene la mala idea de confiar al bibliotecario. Este acabaría traicionándole y es condenado junto a su antiguo compañero de correrías Salvatore. Para evitar la tortura confiesa de un modo muy histriónico pero fiel a la realidad humana.

SALVATORE: Procedente también del movimiento dulciniano y acogido por la abadía junto al cillerero. Habla una especie mezcla de muchas lenguas ("habla todas las lenguas, y ninguna"). De él dice Ubertino: “es una bestia glotona y lujuriosa, pero nada, nada contrario a la ortodoxia” (p. 83). Tiene un pasado herético al lado de Dulcino. El y Remigio comparten este pasado y serán torturados por Bernardo Gui.

SEVERINO DE SANT'EMMERANO: Padre herbolario. Uno de los personajes más interesantes de la novela con diálogos llenos de erudición. De la misma edad que Guillermo. Aparece asesinado el 5° día al caer accidentalmente en sus manos el libro objeto de la trama y ser poco prudente en la revelación de su descubrimiento y custodia.

UBERTINO DE CASALE: Personaje histórico, nacido en Piemonte cerca del lugar de nacimiento de Eco. Paisano suyo, por tanto, pero no le deja en muy buen lugar en la novela. Siendo de los franciscanos “espirituales” dentro de la pugna de la orden para proseguir con las enseñanzas de Francisco, en oposición a la línea de algunos superiores de la orden de establecerse como una orden más dentro de la Iglesia, había conseguido cobijo en la abadía benedictina por sus dificultades con la corte de Avignon. Se nos dice que Dante compuso un poema con párrafos de su obra “Arbor vitae crucifixae”. En la novela muestra una sensualidad que aparece como desviada y un tanto fanática. Era amigo de Guillermo de Baskerville, los dos fueron inquisidores, pero con un espíritu distinto; por eso Guillermo  abandonó el oficio. Tuvo una relación espiritual con Chiara de Montefalco que marcó su vida.

VENANCIO DE SALVEMEC: Monje especialista en griego y traductor del árabe. Aparece muerto en un recipiente de sangre de cerdo al alba del día 2°. La idea de las muertes por el libro del Apocalipsis comienza aquí, en un giro genial de Eco para reflejar aún más el espíritu medieval y dar nuevas significaciones a los signos que se han de interpretar para lograr la resolución del enigma.

WALDO DE HEREFORD: Iluminador.

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