domingo, 21 de diciembre de 2014

La tregua de Navidad


Pronto se cumplirán 100 años de la famosa tregua de Navidad,  en el contexto de una guerra tan absurda como trascendente, una guerra que cambió para siempre la configuración política, militar y económica del mundo.

Dentro de la barbarie y la estupidez de aquel momento, y eso que aún no habían llegado los peores momentos, se ha de destacar este curioso episodio. Sucedió en la noche de Navidad de 1914.  Los soldados de ambos bandos habían recibido paquetes con chocolate, cigarrillos, alcohol… y pararon de pelear al llegar la noche. Dejaron de matarse. Como sólo estaban separados unos de otros por unos pocos metros de “tierra de nadie”, no era muy complicado escuchar lo que hacían justo al otro lado. Lo que hacía el “enemigo”.  Y pasó lo que nadie preveía: La  Nochebuena de 1914, de forma espontánea, salieron de las trincheras. Pero no para hacer lo que llevaban ya meses haciendo, sino para darle las manos, compartir pequeñas alegrías, dulces, abrazos teñidos seguramente de recelo al inicio y de franca camaradería al final entre hombres que pretendían  matarse sólo 24 horas antes. Un milagro de unas horas de tranquilidad y curiosa comunión. Parece que comenzó todo cantando villancicos comunes en lenguas distintas: Soldados alemanes, comenzaron a cantar Stille Nacht (Noche de Paz). Los aliados también cantaron. El resto, siguió solo y terminaron  saliendo a la tierra de nadie, con prevención al principio, en masa después,  con saludos, enseñando fotografías de la familia, los hijos, las novias, un cigarrillo por aquí, un chocolate por allá, allí un bizcocho, un poco de vino, de cerveza o de schnapps que terminaron  intercambiando, pasando botellas de mano en mano y dando al contrincante las pequeñeces que tenían a uno y otro lado de la trinchera. 



 “Como ni nosotros ni ellos nos entendíamos en el idioma, comenzamos a hacernos entender por medio de señas y signos (…) todo el mundo parecía agradable. Y aquí estábamos, riendo y conversando con los hombres a quienes apenas unas horas antes, estábamos intentando matar” (John Ferguson).

Una curiosa estampa de aquel día fue un partido de balompié entre alemanes y aliados, que parece terminaron ganando los alemanes. De todas formas qué importaba el resultado…



Esto no se volvió a repetir. Los gobiernos de ambos bandos consideraron aquello como una confraternización que rozaba la traición. Castigos y extrema vigilancia fueron la respuesta que se obtuvo de las respectivas cúpulas del poder, y pese a que la tropa parece que quiso repetir el fenómeno en 1915, se logró impedir y los años siguientes se ordenó aumentar los ataques al enemigo durante la semana de Navidad y Año Nuevo. 




sábado, 6 de diciembre de 2014

El narcisismo desenfrenado del mundo digital

Una conferencia de prensa de Magris con ocasión de la feria de literatura. Transcribo simplemente el artículo que he cogido de "La jornada San Luis":

En esta entrevista, el tema es la literatura y aquello que su biografía oficial no dice.

–En las solapas de sus libros y en Internet siempre se escribe: Claudio Magris, escritor, traductor, profesor. ¿Qué es lo que no dice esa biografía?

–No dice las cosas que suceden en la cabeza y en el corazón de uno cuando escribe, la relación con los amigos, lo que significa traducir. Hay libros que nunca hubiera podido escribir si no hubiera hecho traducciones. No dice la sensación de cómo el lenguaje puede ser cortante como el filo de una espada.

“Era profesor, ya estoy jubilado, pero tampoco dice lo que ha sido mi relación con mis colegas o con los estudiantes. Con algunos colegas esa relación ha sido sólo de trabajo, con otros en cambio ha sido de amistad, hemos inventado cosas. He pasado años con los que eran antes mis estudiantes y con los que sigo en contacto; son personas que están en mi vida, aunque hubo años en los que yo estaba más opaco y quizá daba un poco menos, y los estudiantes también respondían limitadamente. Todas estas definiciones no dicen la realidad de lo que me ha ocurrido durante todos esos años". 

La relación de Magris con la literatura comenzó cuando era niño leyendo a Emilio Salgari. Así que escribe para que otro sienta la misma emoción que él sintió con las aventuras narradas por su compatriota. 

“La emoción de la escritura es como un encuentro con un libro. Creo que he mantenido plenamente esa capacidad de emocionarme al haber hecho una lectura ingenua de Salgari. Claro, ya no soy ingenuo como un niño de seis años al que su tía le leía esas aventuras. Después aprendí a leer y ahora leo otras historias con abandono. El otro día hojeaba Pedro Páramo y leí: ‘el viento que se lleva al día’. Cuando lo leí como un estudioso de literatura y como alguien que ve un viento que se va llevando la luz, esto es algo que se te queda; eso se me quedó, es una especie de ingenuidad. He releído Cumbres borrascosas y descubrí que lo leía con cierta ingenuidad, estaba el personaje de Heathcliff que me daba un coraje enorme.”

–Esos son libros que llevan a la reflexión. Hay críticos que dicen que la narrativa actual la hizo a un lado.

–No, no creo que se pueda generalizar. Para empezar, este problema nace por dos razones: la producción literaria ha aumentado, ha crecido y claro que existe la ambición de ser leídos, de vender también. Defoe hacía novelas también para ganar dinero, para vivir y esto no le quita nada a la grandeza de sus libros, de sus textos. Gabriel García Márquez vendía muchísimo y hacía literatura. A veces alguien me preguntó por qué no he leído a Dan Brown y le respondí por qué no me preguntaban por qué no había leído a Dostoievski (no lo he leído completo), pero no es porque no haya querido. Existe como una obligación de leer sólo los libros de los cuales tienen pilas enormes en las librerías. Pero, ¿qué pasa si quiero leer uno del que sólo hay una copia?

–¿Los lectores tendríamos que ser más exigentes?

–Sí. Tendríamos que ser más exigentes y más autónomos. Esa es una pregunta muy interesante. Un verdadero problema es que hay una desproporción entre la oferta y la demanda, o sea, la oferta aplasta a la demanda. Recuerdo que a los 14 años estaba en una librería de Trieste, donde compré el poema Ramayana, de hace siglos, en una traducción al italiano. Era un libro que fue publicado en 1872. Ese volumen, bueno estoy bastante anciano pero no tanto, era un libro antiguo y cuando lo compré tenía décadas esperando a un lector que por simple elección lo quisiera leer. Lo compré y lo leí. Eso es algo que ahora sería difícil, porque las librerías no pueden siquiera quedarse un mes con un ejemplar que no se vende de inmediato, jamás habría encontrado ese libro ahora. Hay instrumentos técnicos en el mundo digital, a lo mejor puedo conseguir una copia en inglés. El mundo es muy contradictorio, hay ventajas y desventajas, pero hay una imposición, continuamente me preguntan por qué no leíste a tal autor, bueno, tiene que haber un motivo para hacer algo, pero no un motivo para no hacerlo.

–¿Lo digital trae beneficios a la literatura?

–Como siempre son cosas en las que tengo que prescindir de mi experiencia, porque soy un teórico. Vivo en Italia y sigo escribiendo a mano. No es por coquetería o por manía, simplemente es porque digitalmente sólo puedo escribir palabras individuales, por ejemplo: Llego mañana. No puedo escribir más que frases comunes. El mundo digital ayuda, claro. Para la información y la comunicación es un inmenso instrumento que naturalmente crea un peligro, porque tenemos medios increíbles, podemos conocer lo que ocurre en cualquier parte del mundo, en Nueva Zelanda, pero tanta información también hace que sepamos poco o casi nada de muchas cosas. Por ejemplo, sobre Afganistán creo que no sabemos más de lo que sabían los lectores de Kipling, cuando éste hacía su correspondencia hacia Afganistán, sus cuestiones políticas, su relación entre poblaciones, esas cosas no las sabemos, el ciudadano medio las ignora. Hay otro aspecto en el mundo digital que, repito, tiene grandes ventajas. Ayer, por ejemplo, recibí de Trieste algo que necesitaba y que no habría podido recibir hace 10 años sin este sistema, de manera que sí da muchas ventajas que no hay que subestimar, pero debemos usarlo de manera humanista. Piense en Facebook, yo ni siquiera uso correo electrónico y menos Facebook, pero entiendo perfectamente que uno mande una fotografía a su novia, por ejemplo; pero decir ahí: ‘hoy en la mañana tomé un café con leche y azúcar’ es un énfasis en lo subjetivo y no creo que lo que hace alguien de nosotros sea algo que le tenga que interesar al mundo. Eso crea un narcisismo desenfrenado.

–Necesitamos mirar al otro.

–Claro, ese es el gran peligro, dejamos de ver al otro. Esta riqueza de información no combate la ignorancia. En cambio existe esta fiebre donde veo un gran peligro –y es otra contradicción muy grande– que esta enorme riqueza de información está creando una especie de ignorancia. En Georgetown, en Washington, daba clase a 31 estudiantes y cinco o seis no sabían quién era Stalin, esto es verdaderamente increíble. La sobrina de un amigo mío, un escritor de origen judío, vagamente sabía quién era Hitler. ¡Imagínense, una nieta de abuelos muertos en Auschwitz y no sabía quién era Hitler!

–¿Qué hacer entonces?

–No sé. No se pueden hacer campañas porque eso se vuelve ideológico, reaccionario, se vuelve reactivo. Hay que tratar de testimoniar, de decir, de señalar, uno trata de escribir lo que puede, decir lo que puede decir y, como dice un amigo mío, un viejo cura: y luego que el Señor también tome su responsabilidad.

–¿Y leer?

–Leer, ¡claro!

Homeostasis cultural

Un modelo utilizado para describir las estructuras disipativas es la inestabilidad de Bernard. Es este un modelo que nos explica, por ejemplo, qué es lo que pasa al calentar agua y apreciar que a partir de un momento determinado la propagación de la energía no se hace por conducción, sino por convección. La inestabilidad de Bernard muestra cómo un sistema puede ser llevado a través de una fase discontinua a un nivel de orden superior por un aumento de los impulsos ambientales. Y también cómo el mantenimiento del nuevo orden depende tanto del empleo aumentado de energía externa como de la aparición espontanea de estructuras mejor organizadas en condiciones de usar la energía de una manera más eficiente.

Este modelo podría ser útil en las estructuras culturales según nos explica Robert Artigiani. Y podría ser fructuosa una analogía con la semiótica, que ha hecho de la ciencia el código recíprocamente descifrable de la naturaleza y del hombre. La ciencia se convierte en una imagen de la naturaleza creada por los científicos para valorar el comportamiento de la naturaleza misma. Si la naturaleza reacciona tal y como prevería un modelo científico, se puede concluir que las conjeturas efectuadas eran correctas. La ciencia deviene en algo análogo al mapa cognoscitivo que, según los sociólogos, define una cultura: Una representación simbólica de nuestro medio ambiente y de nosotros mismos que regula nuestro comportamiento adecuándolo a lo que nos circunda. El mapa cognoscitivo es el fundamento de toda cultura, y mapas cognoscitivos específicos utilizados por personas diversas en diversos contextos determinan su identidad cultural. Los mapas cognoscitivos contienen las informaciones que contribuyen a crear la civilización más adecuada a un determinado grupo de personas, castigando al mismo tiempo los comportamientos que amenazan la estructura de esa civilización.

Los valores son los particulares símbolos cognoscitivos que motivan el comportamiento. Su validez deriva del hecho de que, al imponer una norma a la experiencia, generan reacciones emotivas. De la misma manera que el modelo de Bernard nos explica, los valores organizan las acciones. Su función esencial es la de permitir a las estructuras culturales llegar a una situación de homeostasis, condicionando nuestros comportamientos según modalidades que estamos preparados para aprobar. Los valores aparecen con las estructuras que deben preservar. Estos valores son funciones de las acciones que estimulan u obstaculizan y son creados por los comportamientos a los que perpetúan.

Las culturas son sistema abiertos vulnerables a cambios ambientales. Entonces, existe la posibilidad de que nuestros valores no logren armonizar con el ambiente que nos rodea. Esta es la causa de los cambios culturales, fases de cambio que se derivan de la incapacidad por parte de los viejos valores de descifrar de un modo adecuado un ambiente alterado. Se hace necesario en estos casos un nuevo mapa cognoscitivo, pero esto implica crear hombres nuevos, procedimiento que la mayor parte de nosotros encuentra desorientador y a veces doloroso. Muchos se oponen al cambio. Y tratan ciegamente de reconstruir el ambiente originario. Algunos se aferran a elementos aislados de la tradición y hacen caso omiso de la complejidad de ésta. Otros pocos tratan de trazar un nuevo mapa, de captar del ambiente muevos símbolos que produzcan comportamientos más válidos, búsqueda que puede llegar a ser desesperada, y aquel que se convierte en un mutante cultural con frecuencia aísla algunos factores o idealiza condiciones particulares al tratar de imponer nuevos principios. Pocos puede desde el punto de vista emotivo comprender que la revolución es tan inhumana como la reacción, al tolerar la ambigüedad implícita en el paso de un sistema a otro, corrigiendo al mismo tiempo el riesgo que comporta la búsqueda de un modelo de realidad más adecuado.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Wittgenstein en "El nombre de la rosa"



Hay una curiosa frase que me ha quedado desde hace años enquistada en la mente, ya que no supe nunca a qué se refería, ni cuál era el guiño intelectual que hacía Eco al hablar, casi al final de la novela, de un "místico alemán" al que cita. La fase traducida de forma burda venía a decir algo tal que así:  

"Hay que arrojar la escalera por la cual se ha subido". 

El nombre del "místico alemán" al que se le atribuye esa sentencia no sale nunca. Como tras muchas lecturas voy conociendo un poco al maestro, no deja de serme claro que está haciendo una broma, pero mi nivel no alcanza y hace años que le doy vueltas sobre a quién se refería. Hace nada que he leído que se hizo traducir (o tradujo) una frase de Ludwig Wittgenstein (1889-1951) a alemán medio-alto y la coló como si se tratase de un hombre de la época, en uno de sus mil juegos de palabras y de conceptos. Y, en efecto, se puede encontrar la frase, más o menos, en el "Tractatus logico-philosophicus" 6.54:  

Mis proposiciones esclarecen porque quien me entiende las reconoce al final como absurdas, cuando a través de ellas –sobre ellas– ha salido fuera de ellas. (Tiene, por así decirlo, que arrojar la escalera después de haber subido por ella.) Tiene que superar estas proposiciones; entonces ve correctamente el mundo”. 

Sé que es una pequeña tontería, pero por si a alguien le resulta de provecho se la dejo transcrita.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Sobre la filosofía medieval

En la Edad Media la filosofía no termina de concretar un pensamiento en un constructo fiable. Por muchas grandes mentes que lo han probado no se estructura nunca un corpus claro, como podemos ver en Hegel o Kant. Las explicaciones que proporcionan me resultan vanas y limitadas (aunque sabrosas, ciertamente), y es porque en general reglas que no hacen más que constreñir el pensamiento son aplicadas de forma sistemática sin lograr un principio individualizador sino siempre referidas al Logos creador. De forma iterativa todo se remite aquí, todo va a parar aquí. Todo deriva de aquí, y así es imposible avanzar, dado que a donde quieres llegar ya es el principio de la partida. El Logos es el interpretante final de todo discurso, precisamente porque el universo es la expresión del Logos. Todo ser viviente, toda piedra y toda estrella tiene una gama limitada de significados objetivos, porque toda la creación es un libro escrito por la divinidad. Semiológicamente, toda entidad es al mismo tiempo distinta y está ligada a todas las demás por convenciones gramaticales y sintácticas que, aún cuando pueden ser objeto de disputa sub specie humanitatis, sub specie aeternitatis son armoniosas y están libres de ambigüedad. El mismo San Agustín llegará a demostrar la concordancia entre semiología humana y la divina. La única salida se encuentra siempre en el mismo sitio, en lo alto, en el Logos, fundamento de todo significado.

Tomé algunas palabras de Kenneth Atchity, que creo se expresa mejor que yo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Descifran el disco de Festos

Una noticia que recuerda a tiempos pretéritos pero que ha pasado completamente desapercibida. Logran la traducción, aunque sea parcial, de un idioma antiguo que lleva sin poder ser traducido ya ca. 100 años y apenas algunas reseñas dispersas en periódicos, y ni hablar ya de TV. En fin, es lo que hay. Me guardo la noticia y la publico por si a alguien más le pueda interesar 

El descubrimiento soñado por cualquier experto en cultura minoica cuyo significado sigue siendo eso: un sueño que no acaba de hacerse realidad, un enigma complejo que se resiste a desvelar sus códigos.

Louis Godart, haciendo referencia al halo de misterio e incertidumbre que rodea al disco de Festos, escribió: "Nadie puede descifrar un texto de tan sólo 242 signos si no posee ninguna base firme a propósito del mismo texto y del mensaje que contiene. Junto a la fascinación que ejerce, el disco, por ahora, está condenado a guardar celosamente su misterio".

Sin embargo, Gareth Owens afirma haber resuelto parcialmente enorme enigma arqueológico. Las claves para conocer su significado habrían sido descubiertas por él (experto en lenguaje minoico) y por John Coleman (profesor de Fonética en la Universidad de Oxford). También han contado con la ayuda de Christophoros Charalambakis, (profesor de Lingüística en la Universidad de Atenas y maestro del propio Gareth Owens).

Owens y Coleman creen en torno al 80% del disco de Festos puede ser leído usando valores de sonido de la Micénica Lineal B -descubierto por Ventris en 1952-. Owens ha llegado a afirmar que"es lo más parecido a una Piedra de Rosetta minoica.

El siguiente paso, y el más difícil es comprender qué expresan exactamente sus símbolos, aspecto en el que continúan trabajando. Por el momento, la idea que consideran más factible es que se trate de una escritura sagrada de los minoicos,"algo así como una biblia minoica", ya que en el disco se hace referencia en varias ocasiones a una diosa minoica, muy ligada a la figura de la maternidad.


¿Qué es el disco de Festos?

Este impresionante objeto fue hallado en 1908 en el Palacio de Festos, Creta, en un pequeño vano rectangular entre montones de cerámica. Su descubridor fue el arqueólogo italiano Luigi Pernier. Se trata de un disco plano de arcilla cocida. Un texto en espiral, visible en ambas caras, recorre su superficie desde el borde exterior hacia el centro. Doscientos cuarenta y dos signos impresos mediante cuarenta y cinco punzones diversos, que hasta el momento no habían podido ser descifrados.


Lo característico es que cada signo se inscribía por separado en la arcilla blanda mediante la utilización de tipos. Se trata del único que se conserva con estas características en todo el mundo antiguo, un hecho tan sorprendente que parte de la comunidad científica mantiene reservas sobre su autenticidad.

Después de su descubrimiento, más de un centenar de posibles traducciones del disco de Festos se han publicado, pero ninguna de ellas ha sido admitida totalmente por los expertos.


Aunque la mayor parte no duda del descubrimiento de Pernier, algunos investigadores consideran que este descubrimiento se trató de un absoluto fraude. La oposición más firme es la de Jerome M. Eisenberg, quien escribió en 2006 un tajante y minucioso artículo para la revista Minerva titulado "El disco de Festos: ¿cien años de fraude?", en el que defendía que el disco había sido creado en el siglo XX únicamente para gloria de unos investigadores que no deberían hacerse llamar como tal.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La última mirada

Es difícil entender que alguien desee matar a un animal tras mirarle a los ojos. Este pobre bicho, "Elegido", había salido a correr a cambio abierto cuando se encontró con una banda de salvajes que le rodearon con lanzas. Acabó malherido en múltiples puntos de su cuerpo, sangrando y, agotado, se sentó en la hierba a esperar la muerte. Esta es su última mirada antes de que un hierro le rompiese el cuello y dejase de sufrir.

Y que luego me digan que esto es una fiesta...


Foto: Anima animalis

sábado, 13 de septiembre de 2014

El fin del latin

Aunque por el momento solo en una breve faccion de la ciencia, pero no deja de ser un paso mas. Un triste paso mas... Y es que, de forma informal, el Congreso Internacional de Botanica ha decidido que para sus proximos descubrimientos ya no usara mas el latin. Hay que hacer quiza un breve inciso para aclarar que ocurre, y es que en los inicios de la botanica moderna se opto por utilizar el latin para nombrar genero y especie de las plantas. Y de los seres vivos. El creador del metodo taxonomico, Carl Linnaeus, ideo un sistema en el cual, en su forma reducida, con dos nombres en latin se catalogaba a todo ser vivo. Es ampliamente conocido en su forma binomial, como para escherichia coli, u homo sapiens, mencionando en este sistema el genero y la especie. Hay mas componentes, dominio, familia, clase, orden, pero los elementos finales son genero y especie, los por otra parte mas conocidos.

Pues bien, en el citado congreso internacional de Botanica han planteado que este sistema ya les es util e interesante, pero  que lo de hacerlo en latin ya no es necesario. Que se hacia asi porque en el tiempo en que fue creado era esta la lengua de la ciencia, pero que ahora lo es el ingles. Y por eso plantean utilizar en los nuevos descubrimientos en botanica una taxonomia lineana, pero en ingles:

"Permitting electronic-only publication has arguably been the most important decision made in Melbourne, bringing taxonomy into the 21st century and the electronic age. As for Latin, it has become increasingly difficult to use and is often regarded as an irrelevant anachronism by modern scientists. The meeting clearly wanted an alternative." 


En fin. Es lo que hay. En aras de una pretendida modernidad (y por que no, de una cierta laxitud en el aprendizaje, dado que a esas personas en concreto les resulta complicado entender el sistema porque no tienen pajolera idea de latin o griego, que si no queda perfectamente entendible) dejaremos una parte del conocimiento de lado y daremos gracias a que no se hara con efecto retroactivo. El problema es que a algun tonto del haba le parezca tan buena idea que se termine por hacer lo mismo con todo el resto del saber y a partir de determinado momento toda la ciencia sera unicamente recordada a partir del momento en que se comenzo a usar en ingles. Si Newton y Leibniz en este estilo de hacer las cosas merezcan o no ser recordados (al fin y al cabo, sus escritos principales estan en latin) lo decidiran mas adelante otros talibanes de la incultura. Por el momento nos bastara con sobrevivir a la estupidez unos pocos decenios mas.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Más de Magris

Otra pequeña entrevista que deseo guardar. Sacada de ABC.

Encuentro a Claudio Magris en la Universidad y nos vamos al San Marcos, el café donde comienza precisamente uno de sus mejores libros: «Microcosmos». Allí, il professore, como todos le llaman en Trieste, tiene reservada una mesa que se conserva invariablemente vacía hasta que éste, a cualquier hora del día, llega, se sienta y trabaja. Los camareros lo saludan y le traen aceitunas, café, pan. Él devuelve el saludo y me invita. Por cada pregunta que hago, Magris estira la mano y coge una aceituna. Una pregunta, una aceituna, me dice. Las aceitunas son como la vida, vuelve a decirme: si las exprimes mucho, se secan. Y sonríe.

- Tanto en «El Danubio» como en otros de sus libros aparece siempre un análisis sobre el totalitarismo, la relación entre identidad y violencia, el fascismo. ¿Su literatura es una reflexión sobre esas cuestiones? 

- Creo que sí, al menos una buena parte de ella. Es por eso por lo que, para mí, en ese sentido, la ironía juega un enorme papel. Es importante creer firmemente en algo sin fanatismos; amar algo sin hacer de ello un ídolo. Eso quiere decir que la ironía es realmente el sentimiento de relatividad, y por eso, también, una liberación de la angustia. Los totalitarismos de cualquier índole, no sólo los de carácter político, se presentan con la pretensión de lo absoluto. Y creo que no puede haber nada absoluto en la Tierra. En muchos de mis relatos abordo ese tema, el tema de la ceguera de quienes transforman algo real, histórico, en algo absoluto, destruyendo de ese modo la vida y destruyéndose a sí mismos. En mi novela «Otro mar», por ejemplo, se trata de un engaño individual; en «Conjeturas sobre un sable», de un autoengaño colectivo y político. Ésta es también una metáfora y una parábola de la ceguera de la derecha política, de la reacción. 

- En una entrevista reciente, usted mencionaba que entre la literatura de Italo Svevo y la suya hay puntos de contacto. ¿Cuáles son las cercanías entre el autor de «La conciencia de Zeno» y su obra? 

- Esa pregunta resulta difícil de responder. Italo Svevo es tan grande y profundo que uno tendría que pasar horas hablando de su obra. Él consiguió ocultar tan bien esa profundidad que todavía no hay suficientes lectores capaces de captar esa grandeza. Afirmo que Svevo es mucho más difícil que Joyce, no en el lenguaje, sino en la profundidad de la comprensión. Cuando Molly Bloom comete errores en esos parlamentos suyos que mueven a la risa, deformando las palabras y otorgándoles connotaciones sexuales, resulta quizás difícil interpretar la palabra aislada, pero Molly dice lo que esperamos que diga, ya que sabemos que es una persona inculta y piensa casi sólo en el sexo. Cuando Svevo habla de los cigarrillos, podemos creer en un primer momento que en realidad sólo habla de cigarrillos, aunque esté aludiendo a la insondable profundidad de la vida y del inconsciente. Lo que me fascina de él es esa intuición del abismo. En su obra tenemos esa intuición formidable: mientras que en el pasado el hombre corría el riesgo de no ser feliz, para el hombre moderno el problema se agrava. Ahora corre el riesgo de no ser capaz de desear la felicidad. Es decir, ya no se trata de no ser amado, sino de algo más trágico: no ser capaz de amar. De ese modo se explica cierta estrategia en las novelas de Svevo: la de no alcanzar a Ada, la mujer amada, para no ser amado por ella, ya que sería terrible no estar a la altura de ese amor. 

- Dos de los conceptos que usted ha utilizado con mayor frecuencia son los de utopía y desencanto. Más allá del territorio político que enmarcan, ¿podemos utilizarlos también para pensar la literatura, las estrategias que traza un escritor frente a su contemporaneidad? 

- Por supuesto, la utopía que se ve a sí misma como solución final es falsa, lo mismo en el terreno social que en el individual. Y el desencanto no es una razón para no querer cambiar el mundo, sino al contrario. Sancho Panza como un necesario complemento de Don Quijote, y viceversa. De ahí proviene mi rechazo a todos los que exigen que el mundo, la revolución, la revolución total, se haga realidad mañana mismo. Entonces, si la revolución no llega, son esos mismos los que se convierten en reaccionarios y ni siquiera buscan ya mejorar un poco una pequeña escuela o algo por el estilo. En la Italia de hoy, casi todos los revolucionarios extremistas del pasado son ahora adeptos a Berlusconi. Esto es válido también para la vida, para la utopía de la vida verdadera, si así lo prefiere. La pretensión de vivir, dice Ibsen, es megalomanía. Claro que Ibsen pretendía que se intentara vivir de manera auténtica, pero quería decir que sólo si se sabe cuán difícil es el camino hacia la vida verdadera, puede uno tener esperanzas de acercarse aunque sea un poco a ella. 

- Ahora que hablamos de Berlusconi, ¿tuvo alguna vez Claudio Magris alguna responsabilidad política en Italia? 

- Siempre me ha interesado la política, pero casi en contra de mi voluntad. Me interesa más el mar que la política. Pero sé también que para que todos puedan venir al mar es preciso interesarse por la política. Es decir, para mí la política, en un sentido existencial, tiene una dimensión ética, aunque por supuesto también tengo un gran interés cultural e intelectual por la política. Y todo lo que tiene que ver con la moral constituye para mí un mandamiento, aunque incómodo. Es decir, si ahora alguien intentara asesinar a un niño, no estaría en condiciones de seguir hablando de mis libros, tendría que intervenir. Pero, primero, espero que eso no suceda nunca; y segundo, me sentiría muy feliz si fuera otro el que salvara a ese niño. 

- El mundo político es también un mundo moral, ha reconocido usted. Para un escritor que alguna vez ha estado en política, ¿dónde se ubican esas fronteras? ¿Existen dentro de la literatura? 

- Es preciso diferenciar muy claramente entre las distintas situaciones en las que se toma la pluma, que es, para nosotros los escritores, nuestra única arma. Claro que, a veces, del compromiso moral surge una gran literatura. Diría incluso que esto sucede con suma frecuencia. Basta pensar en Dante o en otros escritores formidables de nuestra época. Pero la literatura tiene sus propias leyes, y esas leyes no deben ser sacrificadas a la moral. Si pretendo escribir algo que corresponda a la verdad y tengo la sensación de que esa escritura tendrá consecuencias negativas para un ser humano, debería renunciar a escribirlo, pero lo que no puedo hacer es alterar la escritura, la verdad. A veces surgen grandes contradicciones. Uno desea añadirle algo a un texto de ficción por razones morales o políticas, pero no funciona. Lo mismo sucede cuando se implanta un órgano y el cuerpo no lo acepta, lo rechaza. En ese sentido, estimo mucho a Ernesto Sábato, que en una época se ocupó de los «desaparecidos». Durante años renunció a su labor literaria para buscar a esas personas, para investigar cómo y dónde estaban. Pero Sábato es también el autor de «Sobre héroes y tumbas», que desciende a lo profundo, a los abismos, a las tinieblas del inconsciente y del mal. Y para ello estableció de manera muy honesta una diferencia entre dos mundos, dos tipos de escritura, la diurna y la nocturna. En cierta ocasión, le dije que cuando estaba sumergido en esas profundidades había descubierto que dos más dos eran cuatro, aunque también podían ser seis o diez, y que resultaba poco importante cuánto sumaban en realidad, ya que, cuando se regresa a la superficie, ese «saber» no representa una ventaja...

jueves, 21 de agosto de 2014

Una copa de Pericles

Dedico esta entrada a Barnabas y a sus siempre punzantes diatribas hacia mi mitomanía (temo más ficticia que real, pero al fin y al cabo, qué más dará...). Espero le sea de provecho:

Hallan en Atenas una copa de vino que fue usada por Pericles 

Una copa de vino que fue usada por Pericles, un político y orador griego del siglo V antes de nuestra era, fue hallada en una fosa común de Atenas, indicó este miércoles un periódico griego.

Los 12 pedazos de esta copa de cerámica con asas fue hallada en unas obras en el barrio de Kifissia, en el norte de Atenas, según el periódico Ta Nea.

Tras unir todos los fragmentos, los arqueólogos descubrieron el nombre ‘Pericles' inscrito debajo de uno de sus asas, juntos a los nombres de otros cinco hombres, aparentemente siguiendo un orden jerárquico.

Los expertos dicen estar seguros “al 99%” que la copa fue usada por Pericles porque entre los otros nombras figura el de Arifrón, su hermano mayor.

“Arifrón es un nombre muy poco frecuente. El hecho de que aparezca al lado del Pericles nos hace estar seguros al 99% de que se trata de los dos hermanos”, indicó al periódico Angelos Matthaiou, secretario de la sociedad griega de epigrafía.

Según este experto, la copa fue usada probablemente por los seis hombres durante un simposio (los banquetes de la antigua Grecia) que luego inscribieron sus nombres como recuerdo.

“Está claro que estaban un poco mareados porque el que escribió el nombre de Pericles se equivocó y tuvo que corregirlo”, aseguró Matthaiou.

La copa fue luego regalada a otro hombre llamado Drapetis ('fugitivo' en griego) que probablemente era un esclavo o el propietario de la taberna, según la arqueóloga Galini Daskalaki. “Es un hallazgo excepcional, un elemento genuino de un momento íntimo”, aseguró.
Pericles, que fue general y un hombre de gran influencia durante una de las épocas de más prosperidad de la antigua Grecia, murió de la peste en el año 429 antes de nuestra era durante el sitio de Esparta.

La copa se expondrá al pública en otoño en el museo epigráfico de Atenas.


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martes, 19 de agosto de 2014

Corto Maltes



Hace tiempo que pensaba poner alguna cosa sobre este marinero de cómic, pero por una cosa u otra nunca lo terminaba de hacer. y como esto se iba a dilatar, pues pongo un artículo de El País y puedo dejarlo para una mejor ocasión. 

"No quiero conocer mi futuro, porque entonces dejaría de interesarme", asegura Corto Maltés cuando una vidente trata de escudriñar su porvenir. El marino romántico, creado a finales de los años sesenta por Hugo Pratt, pertenece a un tiempo y a una época: la era de las grandes aventuras, el mismo mundo que compartieron Jack London –que aparece en uno de los episodios– o Robert L. Stevenson. Nació en 1887, hijo de una gitana de Gibraltar y de un marinero de Cornualles; la mayoría de sus aventuras transcurren en el entorno de la Primera Guerra Mundial, de cuyo inicio se conmemoran este verano los 100 años. En 1917, por ejemplo, protagoniza 11 episodios. El último volumen que publicó Pratt, Mu, el más surrealista y extraño de toda la serie, transcurre en 1925. Luego, desapareció del mapa, se esfumó en ese futuro que nunca quiso conocer. Cush, un nómada de los desiertos del cuerno de África, capaz de una crueldad implacable y buen amigo de Corto Maltés en las Etiópicas, asegura en otro tebeo de Pratt, Los escorpiones del desierto, ambientado durante la Segunda Guerra Mundial, que "desapareció durante la Guerra de España".

Las aventuras de Corto Maltés transcurren en un momento muy preciso, antes de que todo cambiase. La Gran Guerra fue el primer conflicto moderno y, a la vez, el último conflicto clásico, existían las metralletas, los aviones y los primeros tanques (que entraron en combate en la batalla del Somme en 1916) pero muchos generales combatían como si todos esos mortíferos avances no hubiesen sido inventados y mandaban a sus soldados contra las defensas enemigas como si se tratase de una carga napoleónica o, incluso, cartaginesa. Adam Hochschild recuerda en su magnífica historia del conflicto, Para acabar con todas las guerras. Una historia de lealtad y rebelión. 1915-1918 (Península) una reveladora cita del mariscal de Campo, sir Douglas Haig, el oficial británico más importante: "Algunos entusiastas de ahora profetizan que el avión, el carro de combate y el automóvil reemplazarán al caballo en las guerras del futuro; pero yo creo que es probable que, en el futuro, el valor y las oportunidades del caballo sean tan grandes como siempre".


El héroe de Hugo Pratt sí comprende que su mundo está a punto de desaparecer y por eso decide perderse. "Corto Maltés se irá porque en un mundo en el que todo es electrónico, donde todo está calculado e industrializado, no hay lugar para un tipo como él. Corto Maltés no acepta ese mundo, esa vida: tendrá ganas de irse y, en ese momento, debo dejarle marchar, porque es un amigo y no tiene ganas de quedarse con nosotros", afirmó el propio Pratt, según recoge Dominique Petitfaux en su libro de entrevistas De l'autre côté de Corto. Y cuando el dibujante pronunció estas palabras el mundo era todavía mucho más grande que ahora, porque no existían ni los móviles ni Internet. "La acción de Corto Maltés se sitúa en la época en la que la gran aventura era posible, la época de Conrad o Melville", señaló Milo Manara, amigo de Hugo Pratt con el que dibujó Verano Indio y El Gaucho y al que homenajeó en HP y Giuseppe Bergman.

Corto Maltés recorre lugares del planeta cuando todavía estaban inexplorados, desde los Mares del Sur hasta los confines de África y del Amazonas o las estepas de Asia Central, un mundo de piratas o aventureros. Sus aventuras pueden servir para estudiar los frentes más remotos de la Primera Guerra Mundial, los lugares en los que las grandes potencias se enfrentaron como imperios coloniales. Sin embargo, dos de las mejores historias del conflicto transcurren en la vieja Europa y pertenecen a uno de los mejores álbumes de toda la serie, Las célticas, que, como asegura el prólogo, "registra el paso de Corto Maltés por Europa durante los años 1917 y 1918". En una de ellas, Vino de Borgoña y rosas de Picardía, que transcurre en el frente del Somme, Corto Maltés tiene un papel extraño pero crucial en el derribo del mítico aviador alemán, el Barón Rojo, abatido por un soldado australiano que tiene una puntería infalible siempre que esté completamente borracho. Corto es quien pone el vino.



La otra historia es Concierto en Do menor para arpa y nitroglicerina, un relato de denuncias, traiciones y falsos culpables en Irlanda del Norte, con un tono que a veces recuerda a El delator, de John Ford. El pasado mes de abril fue detenido el líder del Sinn Fein Gerry Adams para interrogarle por un asesinato cometido en 1972, el de Jean McConville, una viuda, madre de 10 hijos, que fue secuestrada por un comando del IRA en 1972, acusada injustamente de ser una confidente de los británicos y asesinada. Su cadáver no fue encontrado hasta 2003, en una playa a 80 kilómetros de Belfast, por casualidad. Adams fue detenido porque un antiguo pistolero del Ejército Republicano Irlandés le acusó de haber ordenado la muerte de McConville, en el peor momento de los enfrentamientos de los años setenta, los llamados troubles, los disturbios. Adams fue liberado aunque el caso sigue abierto. Es una historia que pertenece al mismo ambiente que describe Hugo Pratt, casi con los mismos personajes, víctimas y verdugos de venganzas despiadadas. Tal vez el mundo haya perdido magia y encanto desde los tiempos de las aventuras de Corto Maltés, pero no ha olvidado la violencia.





lunes, 11 de agosto de 2014

La muerte y el ajedrez


Una curiosidad que me han comentado acerca de un fresco de una iglesia medieval de Estocolmo. Bueno, no en el mismo Estocolmo, sino de las cercanías, más en concreto, en un humilde rincón de la Iglesia de Täby. Se puede contemplar allí un fresco discretito, obra de Albertus Pictor (así mismamente, Alberto el Pintor...), donde un hombre juega una partida de ajedrez con un esqueleto, muy probablemente queriendo representar en él a la Muerte, así, con mayúsculas. Y claro, Suecia, la Muerte jugando al ajedrez... es inevitable comparar esa imagen con esta otra:


Probablemente una de las mejores películas de la historia del cine. Del sueco casi seguro. Sólo es una apreciación personal, pero desde luego la película es de las que valen la pena. Dejo la imagen final, inigualable:


sábado, 9 de agosto de 2014

Memoria visual

En varias ocasiones me he hallado en situación de explicar, en las innumerables clases que llevo dando en la universidad, la importancia de la memoria. Y no puedo menos que ver cómo miles de personas tiende a malograr sus experiencias en todo cuanto emprenden al tratar de recogerlo todo en esas dichosas redes sociales, pero sobretodo por grabarlas con el móvil. Más ocupadas quizá en grabarlo y exponerlo que en vivirlo de verdad.

Quizá no sea extrapolable, pero a quien le interese siempre le explico cómo dejé de tomar fotografías ya hace unos cuantos años, después de un viaje importantísimo para mí de Interrail por Italia, Grecia y Estambul. Pese a que no estuve todo el viaje fotografiando como un demente, sí recuerdo a veces cierta aprehensión por no disfrutar quizá algo más del viaje. Impresión que se exacerbó en mis últimos viajes en bicicleta, sobretodo por el Danubio, ya que tras el primero de ellos, al regresar a casa del viaje, me encontré en posesión de una serie de fotografías muy mediocres, y poca memoria real de lo que había visto. Me "olvidé" de la cámara en mis viajes posteriores, durante los cuales opté por buscar otro tipo de recuerdo al pretender sólo grabar en mi mente lo visto. hecho que potencié con lecturas sobre allí a donde iba, pero sobretodo haciendo dibujos muy mediocres, casi diría que malos, pero que incrementaron en mucho mi memoria de cuanto veía y que creo me hicieron disfrutar doblemente. Si lo creo necesario, recurro a Eli y sus mucho mejores fotografías, para recuerdos futuros. Esta placa sobre Maria Sonia, en la Iglesia de San Esteban en Tulln, refleja bien a las claras esto que digo. Para lo nimio que resulta este detalle, me es imposible olvidarlo. Así como el águila en la puerta de la iglesia. Sólo recuerdos...

viernes, 1 de agosto de 2014

Sobre la privacidad

Otro artículo interesante que he pillado dando un par de vueltas por la red. Vale la pena el tiempo que se ocupe en leerlo, y además está escrito por el Maestro (http://prodavinci.com/2014/07/28/vivir/dando-a-cambio-nuestra-privacidad-por-umberto-eco/):

Uno de los grandes problemas de nuestro tiempo, que a todas luces parece preocupar a todos hoy día, es el número creciente de amenazas a nuestra privacidad. En los términos más llanos, asumimos que “privacidad” significa que todos tienen el derecho a proceder con sus propios asuntos sin que alguien más —en particular dependencias ligadas a centros de poder— se entere al respecto. Valoramos tanto nuestra privacidad que hemos establecido instituciones y regulaciones para salvaguardarla.

A últimas fechas, nuestras conversaciones a menudo dan un giro hacia cuánto nos preocupa que alguien pudiera piratear nuestros estados de cuenta de tarjetas de crédito y averiguar qué bienes hemos comprado, en qué hoteles nos hemos hospedado o dónde hemos cenado. No importa el miedo a que nuestros teléfonos pudieran ser intervenidos sin causa justa: Vodafone, la empresa británica de telecomunicaciones, hizo sonar la alarma sobre agentes más o menos secretos en varios países obteniendo acceso a las personas con las que hablamos y lo que decimos al teléfono.

Por la manera en que hablamos de la privacidad, parecería que la consideramos sagrada, como algo que debe defenderse a cualquier precio, para que no terminemos viviendo en una sociedad gobernada por el proverbial Hermano Mayor de George Orwell: una entidad que todo lo ve y vigila cada una de nuestras acciones y, quizá, incluso cada uno de nuestros pensamientos.

Pero, a juzgar por nuestra conducta, ¿realmente nos preocupa mucho la privacidad? Consideren lo siguiente: hubo una época en que la mayor amenaza a la privacidad de una persona era el chisme; la gente temía que su ropa sucia fuera ventilada en público, preocupada de que eso pudiera dañar su reputación. Sin embargo, actualmente, a medida que tantos luchamos con la manera de definirnos en el mundo moderno, existe una amenaza mayor que la pérdida de privacidad: la pérdida de visibilidad. En nuestra sociedad hiperconectada, muchos de nosotros sólo queremos que nos vean.

De esta manera, una mujer que se prostituye (y que, en los viejos tiempos, habría intentando ocultar su oficio tanto a familia como vecinos), se promueve como una “acompañante” y adopta un papel público, quizá apareciendo incluso en televisión. Parejas que en otra época pudieran haber mantenido en privado las dificultades de su vida ahora se presentan en vulgares programas de TV, revelándose como adúlteros o cornudos, y son recibidos con aplausos. El extraño sentado a su lado en el tren le grita a su teléfono lo que piensa de su cuñada o lo que su asesor fiscal debería hacer. Y el sujeto de una investigación policial de alto perfil —quien, en otra era, pudiera haber abandonado la ciudad o permanecido discretamente en casa, esperando a que pase la ola del escándalo— pudiera más bien incrementar sus apariciones en público y poner una sonrisa en su cara, ya que es mejor ser un ladrón de mala fama que un hombre honesto pero anónimo.

El sociólogo Zygmunt Bauman escribió hace poco en La Repubblica sobre el poder de Facebook y otros medios sociales para hacer que la gente se sienta interconectada. Esto evocó un artículo que Bauman escribió para el Social Europe Journal en 2012, en el cual habla de cómo los medios sociales, como instrumentos para llevar un registro de los pensamientos y emociones de la gente, pueden ser controlados por diversos poderes interesados en vigilancia electrónica. Bauman destaca que, a final de cuentas, ese tipo de violaciones a la privacidad es posible gracias a la entusiasta participación de la misma gente cuya privacidad está siendo violada. Argumenta que “vivimos en una sociedad confesional, promoviendo la propia exposición en público del orden de la principal y más fácil disponible, así como discutiblemente la más potente y la única prueba en verdad apta de existencia social”.

En otras palabras, por primera vez en la historia de la humanidad, los espiados están colaborando con los espías para simplificar la tarea de estos últimos. Lo que es más, la persona promedio extrae satisfacción de rendir su privacidad cuando eso le permite sentir como si otros verdaderamente lo “vieran”. (No importa si lo que ellos ven es su comportamiento como idiota o incluso como delincuente).

Una vez que seamos capaces de saber absolutamente todo de todos los demás, el exceso de información sólo producirá confusión e interferencia. Esto debería preocupar a los espías, mas no a los espiados, quienes parecen conformes con la idea de que ellos, y sus secretos más íntimos, sean conocidos por amigos, vecinos e incluso enemigos. A últimas fechas, quizá someterse a ese tipo de exposición es la única forma de sentirse realmente vivo y conectado.
Hablamos mucho de dientes para fuera sobre preocuparnos de la privacidad. Pero si las acciones hablan con mayor fuerza que las palabras, entonces nuestra privacidad al parecer no tiene tanta importancia para nosotros. Cuando menos, no tanta como el reconocimiento.

lunes, 28 de julio de 2014

Más fotos de la Gran Guerra

Genial la del soldado a caballo con lanza y máscara de gas. El contraluz con tropas de aspecto cansado y en marcha es sencillamente preciosa.




La Gran Guerra

Dado que este es el año en que se cumple en centenario de esa hecatombe, me aprovecho vilmente para apoderarme de imágenes de la época que destaquen por alguna cosa, aunque sea sólo por su estética. Algunas son francamente espectaculares. Lástima que esté pasando tan desapercibido el centenario.



domingo, 27 de julio de 2014

Un poco de humor...

Humor clásico, cómo no, o con referencia clásicas, pero desde luego resulta graciosa la interpretación con "Homer" dándole un toque irónico muy divertido. Sea con gusto.


domingo, 13 de julio de 2014

Noche de superluna

Un fenómeno curioso y muy conocido ya en el mundo antiguo. Nunca deja de ser digno de alabanza cómo un grupo de griegos, con mucha curiosidad y ganas, y sin apenas nada más que su propia capacidad de raciocinio, lograron iniciar las bases de la ciencia. Lástima del erial científico que supuso la Edad Media en estos temas, que si no el progreso estaría hoy muy por encima del fanatismo. El fenómeno en sí es sencillo, y no es más que el resultado de una órbita no circular, dando diferencias visibles entre el perigeo y el apogeo (palabras griegas, por cierto...) como puede verse en esta imagen:



El resultado es que la luna se ve más grande, no siempre perfectamente visible dado que las diferencias entre la luna en perigeo y las lunas apreciables en otros puntos de su órbita pueden no ser más de un 30%. Pero a veces es más que suficiente como para que dé lugar a imágenes muy hermosas. Haciendo su pequeña alabanza a Grecia, dejo este pequeño y humilde ejemplo:


sábado, 12 de julio de 2014

Una de gatos


Si es que se meten por todas partes. 
Es el centenario de la Gran Guerra, y esta foto es de las que llama la atención.. 

domingo, 22 de junio de 2014

Premio Gutemberg

El escritor, filósofo y lingüista italiano Umberto Eco será distinguido con el Premio Gutenberg que otorgan la Sociedad Internacional Gutenberg y la ciudad alemana de Maguncia, la ciudad natal del inventor de la imprenta, Johannes Gutenberg.

"Al premiar a Umberto Eco estaremos distinguiendo a uno de los grandes literatos de nuestros tiempos", declaró el alcalde de Maguncia, Michael Ebling en un comunicado emitido hoy.

Los responsables de la Sociedad Internacional Gutenberg votaron por unanimidad galardonar al intelectual italiano de 82 años, autor de éxitos como "El nombre de la rosa" y "El péndulo de Foucault", "quien con sus novelas introdujo a millones de lectores internacionales en la cultura y en la historia del libro".

El premio, dotado con 10.000 euros (13.500 dólares), será entregado en octubre coincidiendo con la Feria del Libro de Fráncfort.

La Sociedad Internacional Gutenberg, una organización con más de un millar de socios en 35 países que investiga la historia y el desarrollo de la técnica de impresión, se turna para conceder el premio con la ciudad de Leipzig, antiguo centro editorial de Alemania.

domingo, 8 de junio de 2014

Acerca de las masas

Tomo prestadas unas palabras de Magris acerca de la pertenencia o no a fenómenos sociales. Con lo que cuesta mantener una independencia de criterio, la presión para diluirse en la masa comienza ya a ser excesiva para este pobre mortal. Por fortuna algunas voces aún me ayudan a soportarlo:

Magris ha hablado de un tema peculiar, en torno a un debate que ha tenido lugar recientemente acerca de su inclusión, no solicitada, sin él saberlo, en la red social Facebook: 

“Reclamo mi derecho, defendido por la Constitución, de no formar parte de ninguna asociación; al mismo tiempo reivindico mi absoluto derecho a la incapacidad digital”. 

 Magris recordaría que a todos, hoy, se les exige leer los mismos libros, discutir acerca de los mismos problemas, participar en los mismos eventos: 

“El que no lo hace es clasificado inmediatamente de asocial y se le reconduce a la norma, aunque sea en contra de su voluntad, como un clochard al que se le obliga a ponerse un smoking”.


jueves, 1 de mayo de 2014

Homero

En mi manía de dejar algunos fragmentos de los mejores poemas clásicos de cuando en cuando, hoy toca Homero y su "Ilíada". En casellano. En griego clásico llegará más adelante:

Cual la generación de las hojas, así la de los hombres.
Esparce el viento las hojas por los suelos y el bosque,
reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera.
De igual forma una generación humana nace y otra perece.
Ilíada, VI, 145-149

Sobre Epicuro

Unas reflexiones Sobre Epicuro, un filósofo fruto de una Grecia decadente. Ha escrito hace poco Michel Onfray en "elPaís", que este pensador "ofrece grandes paralelismos con nuestra Europa abatida. El epicureísmo fue, ante todo, una filosofía de combate contra el apoltronamiento de la civilización helenística. Después, durante la era cristiana, el epicureísmo fue una eficaz máquina de guerra contra las ilusiones, contra esas fábulas infantiles que son, en definitiva, las religiones y las ideologías que impiden pensar. Sin Epicuro no habrían existido el Renacimiento, ni Montaigne, ni el pensamiento libertino del siglo XVII, ni la filosofía de la Ilustración, ni la Revolución Francesa, ni el ateísmo, ni las filosofías de la liberación social"

Nos regala también unas sencillas frases para comprender a este filósofo y lo que planteaba como criterio de vida: 

Primero: los dioses no son unos entes a los que debemos temer, sino unas composiciones materiales que deben servirnos de modelo, porque saben lo que es la felicidad del pluro placer de existir. 

Segundo: el sufrimiento es soportable. Si es verdaderamente terrible, acaba por derrotarnos, y, si no acaba por derrotarnos, es que no es tan terrible, por lo que, en ese caso, debemos recurrir a nuestra fuerza de voluntad para descomponerlo. 

Tercero: no debemos tener miedo a la muerte porque, si estoy aquí, quiere decir que ella no está, y, si aparece la muerte, yo ya habré dejado de estar. 

Cuarto: la felicidad es alcanzable, consiste en la satisfacción de los únicos deseos naturales y necesarios (beber y comer para saciar la sed y el hambre, que son los verdaderos sufrimientos) y la negativa a satisfacer todos los demás (tanto los deseos naturales y no necesarios —la sexualidad— como los deseos no naturales ni necesarios: los honores, el poder, el dinero, las riquezas).

Termina con unas reflexiones que ancla con el presente: "Epicuro puede constituir un poderoso remedio contra la fiebre decadentista contemporánea. Acabar con la apatía que invade el mundo no es tarea de ningún salvador exterior, de ninguna ideología capaz de resolver todos los problemas de un solo golpe, sino de cada uno de nosotros. Ante cualquier cosa que quiera someternos, el único salvador al que podemos recurrir está en nuestro propio interior".

Muy recomendable su lectura.

miércoles, 9 de abril de 2014

Sobre Jacques Le Goff

Dejo un fragmento de unas reflexiones de Guillermo Altares, en los "papeles perdidos" de El País, sobre Jacques Le Goff. El ilustre medievalista ha muerto recientemente y sólo ha recibido unas breves y escasas reseñas en la prensa de este país (curioso contraste, la apenas mencionada tragedia para el mundo de la cultura y la machacona reiteración en la salud, por otra parte irrelevante, de Cristiano Ronaldo y su rodilla...). En la foto aparece con pose de intelectual, pero porque puede, y da gusto ver un despacho así (quién lo tuviera...). Dejo sin más comentarios ni divagaciones, que me pierdo, el texto a destacar:

"El primer esbozo de Europa se dibuja sobre una doble base: la comunitaria de la cristiandad, modelada por la religión y la cultura, y otra, diversificada, de los distintos reinos fundados sobre tradiciones étnicas importadas o pluriculturales antiguas (germanos y galoromanos por ejemplo en la Galia). Ésa es la prefiguración de la Europa de las naciones, porque desde sus orígenes Europa muestra que la diversidad de naciones puede hacerse la unidad: naciones y unidad europea están relacionadas", escribe el sabio francés en este ensayo ("La vieja Europa y el mundo moderno") que, en poco más de 70 páginas de letra generosa, es capaz de resumir los principales problemas de Europa y, a la vez, de apostar por un futuro de esperanza. 
 
Le Goff explica, por ejemplo, como la orden benedictina aporta un elemento fundamental a los europeos: el empleo del tiempo. 

"La gran división entre un tiempo para la oración y un tiempo para el trabajo seguirá siendo y se afirmará como un tiempo para el trabajo y lo que evolucionará hacia un tiempo para el reposo, el ocio y la fiesta", explica. 

También es apasionante su justificación de la necesidad de una moneda única, ya desde los tiempos en que se produjo el desarrollo comercial europeo, entre los siglos XII y XIV: 

"A pesar de los progresos en las prácticas monetarias (control de las monedas por las ciudades y los príncipes, creación de un comercio al por mayor adaptado a los nuevos tratos comerciales, multiplicación de los cambistas y aparición de banqueros, primero en Italia, luego en el sur de Alemania), la multiplicación de las monedas y la complejidad de los cambios es un cuello de botella que pone de manifiesto la importancia de una unificación monetaria para el progreso de una unidad europea".

De todas las lecciones que ofrece Le Goff la más perdurable, sobre todo en la Europa de Marine Le Pen o del partido ultra húngaro Jobbik, pero también en la época de los recortes en educación y las universidad ahogadas, es cuando reivindica una relación con el pasado basada en la ciencia y el aprendizaje y no en las emociones y los mitos. 

"Europa debe desembarazarse ahora de las manipulaciones y de las falsificaciones de la historia y del peso paralizante de una cierta referencia a la historia. Europa conoce hoy, más que otros continentes, un despertar de la memoria. También aquí si la memoria debe combatir el olvido de los errores y los crímenes del pasado para ayudar a no reproducirlos, debe dejar a una historiografía científica y objetiva la tarea de construir, sobre el respeto a la historia de cada país, la memoria común europea".

Barcelona

Siguiendo a Perich. Hay días en que no se puede tener más razón...