lunes, 23 de septiembre de 2013

Ruta por Bretagne: Etapas 8 y 9

Días 30 y 31/08/2013

Me hubiera gustado poder escribir algo más, pero como ya he dicho ampliamente la conocida eficiencia y capacidad de jorobar que tiene SNCF nos acortó un día la ruta y tuvimos el viernes que parar todo para poder coger un tren a Rennes. Nuestro anfitrión fue más que amable al despedirse de nosotros y tras una visita calmada a Lannion, especialmente a una iglesia situada en la parte alta de la ciudad, desde donde se veía todo el pueblo, pillamos el tren de pacotilla de un solo vagón hacia Plouaret. Este era exactamente el mismo tren de mierda que nos había traído 2 días antes desde Paimpol. Lo reconocimos en el acto, especialmente porque el mismo espacio de mierda para bicis esta vez nos impedía subir a nosotros y a otros 2 cicloturistas. Nos pusimos como pudimos, coartando el asiento a casi todo el mundo pero qué le vamos a hacer, si sus vías férreas son de pacotilla no es a nosotros a quienes han de pedir cuentas, creo yo...


Por suerte bajábamos en la siguiente parada, Plouaret, y eran escasos 5 minutos. Para bajar tuvimos problemas porque una mema totalmente absorta estaba coqueteando con un mentecato en la puerta del vagón y no se apartaba ni a la de 3, hasta que Eli le gritó en un excelente francés hecho a base de exabruptos que se quitase de en medio. Lo curioso es que una vez se apartó, se dio cuenta de que también bajaba ahí... La curiosidad nos hizo preguntarnos si estaba con las hormonas tan disparadas como para haberse saltado la parada, pero en general no nos habría importado demasiado si no hubiésemos tenido que esperar casi una hora hasta nuestro tren a Rennes. En este espacio de tiempo vimos como se dedicaba a coquetear con otro tipo, babeante este, miestras enseñaba la ropa interior de forma descuidada a cualquiera que por ahí pasase. Entendámonos, no sabemos si la señorita era algo, digamos, laxa de moral sexual o no, pero desde luego no sabía como llevar una falda. La bautizamos como la tipa de las bragas rosas con puntitos, hbida cuenta la facilidad para su contemplación que nos dio, y vimos cómo además perdió su tren por estar coqueteando con el baboso, que también lo perdió, y de la forma más tonta además. Tuvieron que cambiar sus billetes.

Dejando de banda al par de futuros retozantes esos, la espera no se amenizó con nada más y encima nos tocó tren borreguero a Rennes. El día no aportó nada más aparte de que convencimos a Barnabas de tomarse unos mejillones a la crema que le encantaron, pese a que no se los comió bien.


El día siguiente consistió en un madrugón tan innecesario como peculiar. Eli se empeñó en que para cruzar la calle, que era la distancia entre nuestro hotel y la estación de Rennes, era imprescindible levantarnos UNA HORA antes. Perjurando en arameo le hicimos caso, pero aún no sé porqué. Y de ahí un maravilloso recorrido Rennes-Laval-Le Mans-Paris en trenes de media distancia o cercanías. Una soberana paliza, compensada en parte porque pudimos visitar Laval, un pueblecito de la región de Loira, y un poco de París, aunque este a rebosar de gente e insoportable solo por esto mismo. Una foto, de rigor, en el Jardin des Plantes, y tren a Cerbere. Poco más a decir.


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