sábado, 24 de abril de 2010

Un poquito de un pueblo


Ahora que parece que en mi pueblo comienzan a entrar en el siglo que toca, mi nostalgia me lleva a recordar más bien su pasado. Cosas que pasan. Ya costó por aquellas tierras salir de la Prehistoria, pero tuvieron que esperar a que llegasen los Romanos. Siempre parece que lleguemos tarde al siglo. Hasta entonces pastaban por allí románticos brutotes que hoy designamos como celtiberos, pero que en aquellos tiempos tenían tanta conciencia de pueblo como la mía de espíritu militar. Es decir, nada. Los romanos tuvieron que arrearles de lo lindo para someterles, pero el lugar les convenció tanto que a escasos km de mi pueblo crearon un asentamiento permanente en el lugar de un poblacho que estaba ahí previamente, cuyo nombre mantuvieron y que es el mismo con el que hoy es conocida la villa. Bueno, casi, de Segisamo a Sasamón, pero es que las lenguas han de evolucionar también de cuando en cuando. Bajo administración romana fue cabeza, nudo de caminos, mansión de la vía Aquitana Tarraconense, (ahora que Eli navega por las tierras de Aquitania no deja de resultar irónico...) punto de acampamiento y, en su momento, base y asentamiento del mismo emperador Augusto: Ipse venit Segisamam, castra posuit.

Roma implantó aquí su lengua, su derecho, su religión, su ingeniería y su arte militar. También repartió las consabidas tortas y espadazos que eran la manera habitual de la época para civilizar pueblos no romanos. Mi pueblo, entonces, no existía o como máximo figuraban un par de casuchas mal repartidas y habitadas supongo de forma intermitente en épocas de buen tiempo. Los inviernos son terribles allí, pero las primaveras son esplendorosas, y el páramo en que está es fértil y bien situado cerca de Segisamo. Tras caer la civilización romana, en los siglos oscuros continúan por estas tierras la obra de colonización que iniciara el conde Rodrigo, en la formación del que sería luego el reino de Castilla torno al año 860. Veinte años más tarde, la recuperación de la gran fortaleza de Castrojeriz y la fundación de Villadiego (880) propician la restauración total de la villa de Sasamón. Y lo que sería mi pueblo queda entre estos 2 centros destacados de la vida medieval en tierras burgalesas.

Y poco a poco mi querida tierra fue convirtiéndose en un lugar bonito donde mil vicisitudes y vaya usted a saber qué vericuetos e hircocervos de acciones llevaron a mis antepasados a vivir. Desconozco la mayoría. Sólo sé que en el XX mis bisabuelos tenían 4 tierras con las que ganarse los garbanzos, y que tras el lógico éxodo del campo a la ciudad mis padres me llevaron allí a pasar los veranos de mi infancia. Hoy, ya en pleno siglo XXI, recuerdo con cariño aquella falta de agua corriente, de comodidades de todo tipo, del lujo de poseer vehículo para algunos privilegiados (que no eran de mi familia), hasta de las dificultades para que te visitase el médico. También de la cirugía menor aplicada sobre mis carnes sin anestesia de tipo alguno, de la llegada de cosas tan raras por allá como una simple taza de WC, de la TV que al fin llegó, del único teléfono de todo el pueblo a la entrada del mismo, etc. Tiempos aquellos...

Y ahora, oh sorpresa, me encuentro con que el ayuntamiento de mi pueblo crea recursos electrónicos para agilizar trámites y resolver papeleos varios que ya querría para sí el ayuntamiento de Barcelona, red WiFi gratuita, comodidades de todo tipo, paz y tranquilidad a raudales con los últimos adelantos ellectrónicos. Si es que hoy en día las cosas avanzan que es una barbaridad, pero a algunos el siglo XXI prácticamente les atropella.

1 comentario:

Elisabet Garrigues dijo...

Muy bonita la foto, me tienes que ensenyar este sitio!!Cuando vamos a visitar el pueblo?

Sobre la risa... de algún modo

Sacado de un epitafio que no deja de tener su retranca según nos dejó escrito Demócrito en su Antología. Lo dejo transcrito en griego y en ...