Se cumple este mes el 40 aniversario de la novela "El Nombre de la Rosa". Y por supuesto merecía una entrada. Sólo para recordarlo.
Aquest bloc preten ser un petit recull d'allò que ens agrada de la vida, els petits plaers, les coses que anem aprenent...
sábado, 17 de octubre de 2020
domingo, 26 de mayo de 2019
Una de esas cosas que de cuando en cuando resultan agradables de encontrar. Lo he encontrado en Diario EL
TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/biblioteca-bolonia-seccion-umberto-eco
La
Universidad de Bolonia ha decidido recrear en su biblioteca un ala enteramente
dedicada a los volúmenes del gran filósofo Umberto Eco.
Este es el deseo que la
familia Eco siempre ha cultivado: entregar los 1.200 libros antiguos de su
colección a Brera, a la Biblioteca Braidense, y los otros 30.000 a la
Universidad de Bolonia. En esta universidad el académico enseñó desde 1975,
ocupando la cátedra de Semiótica.
De hecho, el proyecto consiste en recrear en
un ala de Bub, la biblioteca universitaria de Bolonia, su biblioteca de Piazza
Castello, en Milán: sus 30.000 libros están a la espera de un lugar definitivo.
En este espacio las estanterías tendrían dimensiones y colores inspirados en
los de la biblioteca original. La entrada dará a Piazza Puntoni y desde aquí el
espacio se enrollará en esquinas y largos pasillos. También hay una escalera de
caracol que conducirá a un entrepiso. Habrá una parte de los volúmenes
dedicados a la ficción, otra dedicada a sus libros traducidos a todos los
idiomas, otra a los libros escritos sobre él y otra que reunirá los libros de
los “cretinos”, es decir, aquellos libros con que no estaba de acuerdo. Una
gran sección cubre sus preciosas notas.
Cabrá ver si realmente dentro de unos años podría ser visitable. Ojalá.
martes, 11 de septiembre de 2018
En defensa de las clásicas
Sorprende que se tenga que defender algo así, pero tal y como van los tiempos la sorpresa tiende a ser cada vez menor. Pero en fin, es lo que hay. Hasta aquí hemos llegado y los profesores han salido a defender lo necesario de estas enseñanzas. Temo no vaya a servir de nada, pero merece la pena apoyarles. Sacado de aquí:
«No sin los clásicos»: ¿Por qué debes estudiar latín y griego?
Cientos de profesores reivindican la enseñanza del griego y el latín en la enseñanza Secundaria y el Bachillerato.
Cientos de personas se han concentrado este fin de semana frente al
Ministerio de Educación en Madrid para pedir al Gobierno que garantice
la impartición de las asignaturas de Griego y Latín en la enseñanza
Secundaria y el Bachillerato.
A la concentración, convocada por más
de 20 asociaciones, han acudido profesores y alumnos de todas partes de
España, que han reclamado que el Latín y el Griego se "revaloricen" y "tengan un mayor futuro".
El
presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, Jesús de la
Villa Polo, ha explicado que en los últimos años, a partir de la
aplicación de la LOMCE pero también de unas políticas restrictivas por
parte de los centros y las autoridades educativas, se ha reducido la
presencia del Griego y Latín. Los alumnos de Griego han bajado a la
mitad y los de Latín, a un tercio en tres años.
En
este sentido, ha afirmado que "es una tendencia general primar las
enseñanzas más utilitaristas sin darse cuenta de que la formación
integral de los estudiantes hay que hacerla en la primaria y la
secundaria" momento en el que "tienen que formarse ciudadanos y personas
cabales completas", ha aseverado.
Por eso ha querido insistir en que el Griego y el Latín,
"son el corazón de las humanidades y que sería difícil e imposible
entender la lengua española y europea sin conocer las bases griegas y
latinas de la cultura".
Precisamente desde la web de la Sociedad española de Estudios Clásicos se alerta a través de un artículo titulado «Griego y Latín, ¿Por qué?» de la importancia de unas lenguas que lejos de estar muertas, siguen muy vivas.
En este artículo,
publicado por el profesor Esteban Bérchez Castaño, se pone de manifiesto
su probada capacidad para facilitar el aprendizaje de otras lenguas, ya
que por ejemplo más de la mitad del vocabulario del inglés proviene del
latín y el griego.
Asimismo,
en este artículo, que encabeza la web de la Sociedad Española de
Estudios Clásicos se subraya el sinsentido de marginar estas asignaturas
frente a otras. «Personalmente -afirma Bérchez Castaño- debo reconocer
que no recuerdo ya para qué sirve una raíz cuadrada ni la tabla
periódica; sin embargo, no reniego en absoluto de los conocimientos de
matemáticas o de física y química que adquirí durante más de diez
años, y ni mucho menos se me ocurre proclamar a los cuatro vientos que
esas asignaturas no valen para nada porque no hayan tenido
posteriormente presencia alguna en el ejercicio de mi trayectoria
profesional. ¿Por qué, en cambio, los profesores de Griego y Latín
tenemos que estar oyendo continuamente, incluso de boca de colegas, que
nuestras materias no valen para nada?».
Otro de los datos curiosos que se recogen en la web, es la diferencia entre España y los países de nuestro entorno.
En Bélgica se puede llegar a estudiar en el instituto seis años de
latín, cinco en Alemania, Bulgaria, Hungría e Inglaterra, y siete en
Italia. En España, por contra, los alumnos pueden estudiar como
mucho tres cursos de Latín y dos de griego, y sólo los que deciden
escoger las ramas de Artes y Humanidades.
«No
sin los clásicos», «En España no me dejan estudiar latín» o
«Humanidades sin latín, ¿Estás de coña?» fueron algunos de los lemas que
ayer se vieron en Madrid para exigir que se garantice su enseñanza.
jueves, 4 de enero de 2018
Literatura latina a partir del siglo IV dC.
El Imperio romano poco a poco va perdiendo empuje en estos siglos que siguen a la muerte de Trajano. Hay una escisión del imperio que se va haciendo cada vez más clara y la
división formal en 395 d.C. ya es definitiva. Así, el Imperio romano deja
de ser bilingüe: Hay una mitad de habla griega y una mitad de habla
latina. En Occidente el uso del griego queda en círculos cada vez más
reducidos.
Esto conlleva una serie de cambios en lo que es la literatura, ya que implica una oleada de traducciones:
C. Marius Victorinus traduce obras de Platón, Aristóteles y Porfirio.
Pero sobretodo se traduce literatura eclesiástica, comentarios,
homilías, vidas de santos y actas de concilios. Evagrius dio forma a
la hagiografía latina al traducir Vita s. Antonii de Atanasio; Ambrosius
se aproxima a Basilius; Rufinus de Aquilea y Hieronimus traducen a
Orígenes y a Eusebio. El trabajo más importante es la Vulgata, la
biblia latina emprendida por encargo del Papa Dámaso y traducida no del griego sino directamente del
hebreo.
Podemos como regla general considerar la sociedad del siglo IV d.C. como empobrecida material y espiritualmente, enmarcada dentro de un régimen militar continuado. La corte, dentro de todo esto, se
desplazó fuera de Roma, a Rávena y Milán. Curiosamente esto hizo que se
volvieran más los ojos hacia la grandeza de la Urbe. Queda poca vida cultural a destacr, ciertamente. Podemos destacar siemrpe alguna cosa, como los 7 libros Saturnalia de Macrobius Teodosius, hacia el 400 dC. Creemos ver aquí una cierta imitación de Cicerón.
Destaca
también la obra histórica a cargo de Ammianus Marcellinus. Natural de
Antioquía, primero oficial con Constantino y Juliano, se asentó más
tarde en Roma. Pretende continuar las Historias de Tácito (Rerum
gestarum libri) desde Nerva hasta Valente. Se han conservado los libros
18-31, que tratan del tiempo en el que vivió el autor.
La
historiografía cristiana tiene a Sulpicius Severus, también de Aquitania, a uno de sus autores destacados. Es el autor de Chronica, en dos libros. En la Edad Media fue
conocido como autor de la leyenda de San Matín.
Con
el presbítero Paulo Orosio tenemos sus Historiae adversus paganos, un trabajo histórico hecho en
base a fuentes secundarias. De un compañero suyo, Eugippius, nos llega
Commemoratorium sobre San Severino, apóstol de Noricum Ripense. En esta
obra podemos ver un interesante panorama sobre la vida romana en la provincia
del Danubio.
Pero en general la mayoría de escritos históricos
del siglo IV no son demasiado importantes. Algún trabajo interesante nos podemos encontrar, como los Caesares de
Aurelius Victor, que llegan hasta Constantino. Resulta una obra de buena utilidad, al ser en base a fuentes fidelignas. Otra obra inteligente y bien
escrita, de una agradable lectura, es el Breviarium ab urbe condita en 10
libros de Eutropius. Destacan también el Cronógrafo, escrita en 354, y
los Epitoma rei militaris en 4 libros de Flavius Vegetius Renatus.
En cuanto a la gramática, el más famoso es Aelius Donatus, autor de dos
gramáticas: Ars minor para principiantes y Ars maior para adelantados.
Otros gramáticos son Carisius, Diomedes, Servius y el africano
Priscianus. Estos autores fueron los que
pasaron su conocimiento a la Edad Media, donde se aprendía latín con sus
libros. Tanto fue así que "Donatus" llegó a significar lo mismo que
"gramática".
Los compendios de artes liberales
comienzan a adoptar ya las formas con que se los conocerían en el
medievo. Poco antes de su bautismo Agustín proyectó una exposición
sistemática de las Disciplinae, lo mismo que Boecio un siglo después.
Pero ninguno llegó a acabar la obra. Un compendio completo son los 9
libros de De nuptiis Mercurii et Philologiae, del africano Martianus
Capella, hacia el 400 dC. Es un libro de más complicada lectura, pero
desde el IX es uno de los autores escolares más leídos y comentados.
En
la poesía destaca D. Magnus Ausonius. Trabajó como profesor de retórica
en Burdigala y luego fue el preceptor del príncipe Graciano, con quien
fue cónsul más adelante (379 dC). En 383, a la muerte del emperador,
regresó a Burdeos. Sus poesías nos proporcionan un excelente cuadro del a
época en que le tocó vivir, y hacen de él un cristiano culto y hombre
de mundo. Un discípulo suyo fue Paulinus, luego obispo de Nola. Cuesta
creer que renunciase éste al mundo partiendo desde semejante maestro,
pero al menos la correspondencia que mantuvieron resulta ampliamente
agradable de leer. Deja de todas formas entrever una callada tragedia.
Su poesía más conocida es Mosella, en donde describe un viaje por el río
hasta Tréveris. Es un cuadro clásico de Iter con la descripción del
río. Expone la vida que se observa en los márgenes del río. Otras
composiciones son Ordo nobilium urbium (en donde sitúan en puestos de
honor a Burdeos) y la Commemoratio professorum burdigalensium. En
Bissula se refiere a una joven sueva que Graciano le regaló tras su
campaña en Germania. En Canto nuptialis muestra una enorme habilidad
técnica en versos virgilianos.
Claudius
Claudianus, de Alejandría, es otro gran poeta. Educado en la tradición
griega, se dirigió a la corte del emperador Honorio. En su epopeya De
bello Gotico y en las invectivas del estilo de Juvenal contra ministros
del imperio de oriente (In Rufinum, In Eutropium) se convierte en un
heraldo de Estilicón. No llegó a terminar una epopeya mitológica, De
raptu proserpinae.
Tras la caída de Roma
destaca Aurelius Augustinus, conocido como San Agustín. Destaca su obra
en 22 libros De civitate Dei. Educado como cristiano en Tagaste, hijo del pagano Patricio y la cristiana Mónica, abandonó la fe durante sus años de juventud cuando estudiaba Madaura y Cartago. Pasó por el maniqueísmo, el escepticismo y
el neoplatonismo hasta que en Milán, con Ambrosio, adoptó la fe
cristiana de nuevo. El propio obispo le bautizó en 387 d.C. En 395 se le
hace obispo de Hipona. Sus Confessiones en 13 libros describe su camino
de aceptación de la fe cristiana, pero deja también agudas observaciones
sobre la memoria y el tiempo. Es un pensador agudo y original, incluso
con influencia, dicen, sobre Heidegger. Opina entre otras cosas qeu Roma
no es un símbolo sino una magnitud histórica, y cree que las potencias
que fraguan la historia son los reinos terrenal y divino, que avanzan
entrelazados. Sólo al final de los tiempos llegará la victoria de Dios.
El
siglo V fue testigo de la desintegración del imperio de occidente tras
las sucesivas entradas de visigodos, vándalos (se hallaban ante Hipona a
la muerte de Agustín) y ostrogodos (estos se asentaron en Italia). En
este período fueron los terratenientes quienes mantuvieron viva la
cultura. Destaca entre ellos C. Sollius Apollinaris Sidonius con poemas
panegíricos. Llegó a ser obispo en Clermont. En sus cartas encontramos
un interesante cuadro de aquella sociedad.
Pese
a la debacle que supone la invasión ostrogoda, su rey, Teodorico, mantiene la administración civil del imperio que ha conquistado y permite un cierto florecimiento cultural.
Dentro de esto sobresale Magnus Aurelius Cassiodorus, cónsul en 514,
secretario de estado con Teodorico y sucesores antes de retirarse en 540
a sus fincas privadas del sur de Italia. Como Abad de Vivarum trató de
crear una universidad cristiana. Interesante de entre sus escritos son las
Institutiones divinarum et humanarum literarum, y la colección de
escritos políticos titulada Variae. Su comentario de los salmos hizo
madurar la exégesis. Hizo también una historia de los godos, De origine
actibusque Getarum, lamenteblemente hoy perdida pero de la que nos ha llegado más un extracto
que hizo el godo Iordanis.
La máxima
importancia literaria en este siglo corresponde a Anicius Manlius Severinus Boethius,
cónsul en 510 y luego magister officiorum. Sin descuidar sus deberes
políticos halló tiempo para escribir numerosas obras eruditas, algunas
del quadrivium (Aritmética, Música), y como teólogo participó en
diversas disputas dogmáticas. Llegó a traducir el Organon de Aristóteles
y la Isagoge de Porfirio. No llegó a hacer más porque fue acusado de
alta traición, condenado a prisión y luego a la muerte. Entre la condena y la ejecución escribió De Philosophiae consolatione, un
protréptico para sí mismo a la manera del Hostensius ciceroniano. Es un
diálogo entre Boecio y la Filosofía personificada.
Poco
después de la muerte de Boecio hay un intento de reconquista de Italia
por Bizancio, que supone el final de este renacimiento cultural. Hombres como Casiodoro logran conservar buena parte de la cultura en el
sur, o en Irlanda por parte de Columbano. En España hay otros hombres
destacados, como Isidoro de Sevilla o Julián de Toledo. Cuando las
escuelas carolingias se hicieron cargo de la herencia clásica, Boecio
fue agregado como el "último romano".
martes, 26 de diciembre de 2017
Sobre los clásicos
Nuccio Ordine nos deja nuevamente sus opiniones sobre los clásicos y la cultura. Merece la pena el tiempo dedicado a leer esta entrevista.
Nuccio Ordine (Diamante, Calabria, 1958) es lo más
parecido en la vida real al profesor de la película El Club de los Poetas
Muertos. Ordine -humanista, filósofo, experto en literatura italiana y
famoso por sus estudios sobre el Renacimiento y Giordano Bruno- da clases
en la Universidad de Calabria. Sus lecciones no sólo son apasionadas. Además, a
sus alumnos les dice cosas absolutamente increíbles, como por ejemplo que no
estudien pensando en las salidas profesionales sino que escojan lo que les
entusiasma, que no lean para aprobar un examen sino por placer, que pregunten y
se hagan preguntas, que se vuelvan contestatarios, que se conviertan en
herejes...
Hace 15 años, y siempre con el objetivo de motivar a
sus estudiantes, Ordine puso en marcha un pequeño experimento: empezó a leer
a sus alumnos cada lunes durante media hora breves citas de obras clásicas,
tanto en prosa como en verso. La lectura iba luego acompaña de un pequeño
debate. Las clases de los lunes empezaron a llenarse a rebosar, incluso de
estudiantes de otras asignaturas...
El experimento se amplió, salió de las aulas de la
Universidad de Calabria y se convirtió en una columna en un suplemento del
diario Corriere della Sera, donde Ordine publica cada semana con gran éxito
pequeños fragmentos de textos clásicos acompañados de un breve análisis. Y
ahora, todo eso ha dado el salto a un libro, titulado Clásicos para la vida.
Una pequeña biblioteca ideal (Editorial Acantilado), en el que Ordine recopila
50 textos de clásicos (desde Homero a Antoine de Saint-Exupéry) y los
disecciona.
Se trata de la continuación lógica de su anterior
libro, La utilidad de lo inútil, un manifiesto publicado también por la
editorial Acantilado en el que Ordine repasa las opiniones de varios filósofos
y escritores sobre la importancia de la escuela. Un auténtico best seller
que se ha traducido a 19 lenguas y se ha publicado en 26 países. Hablamos
con Ordine en Madrid, por donde ha pasado recientemente invitado por la
Fundación Telefónica.
¿Qué hace de
un escritor un clásico? ¿Tal vez su capacidad de hablarnos a través de los
siglos?
Un clásico es un texto que a lo
largo del tiempo consigue responder a las preguntas de sus lectores. Hay quien
piensa que los clásicos se pueden juzgar por el éxito comercial, pero no es
así. Hoy hay montones de best sellers que venden millones de copias, pero
dentro de 20 años nadie se acordará de ellos. Y, mientras tanto, continuaremos
leyendo a Homero, a Cervantes... Los clásicos se siguen leyendo, y se leen
porque responden a nuestras preguntas. Y no sólo eso: un clásico pide siempre
más de una lectura, porque el Homero, el Cervantes o el Rilke que uno lee de
joven no es el mismo que se lee con 60 años.
¿Qué nos
enseñan los clásicos?
Los clásicos nos humanizan, nos libran
de la barbarie. La ambición, la corrupción, el amor, la vida, la muerte... Esos
son los grandes temas de la humanidad, los temas de los que se ocupan los
clásicos. Declinados, claro está, de manera distinta, presentándonoslos en
modos diversos. Pero tenemos que saber las preguntas que les debemos hacer. Si
uno no sabe hacer las preguntas adecuadas, el clásico no te puede responder. Y
el problema hoy en día es que estamos deseducando a los jóvenes a leer a los
clásicos, no saben las preguntas que tienen que hacerles.
Usted es muy
crítico con el sistema educativo actual...
Es que es un absoluto desastre. Hay
que actuar deprisa y hacer las cosas de manera completamente diferente a como
se están haciendo. En el sistema educativo impera en estos momentos una visión
profundamente utilitarista, todo se hace porque sirve para el trabajo, para una
profesión... Nos hemos olvidado de que la raíz etimológica de la palabra
escuela viene del griego skholè. Y skholè en griego significa ocio, tiempo
libre. Uno debería ir a la escuela a cultivar su espíritu, no a aprender un
oficio, a prepararse para encontrar un trabajo. Pero las escuelas y las
universidades han creado un sistema que corrompe a los jóvenes, en el que les
hacen creer que se debe estudiar no por el gusto de aprender sino para
encontrar un trabajo.
¿Es problema
de la escuela o de los propios jóvenes?
Cuando escribí mi anterior libro, La
utilidad de lo inútil, visité casi un centenar de institutos de toda Italia
para presentarlo y hablé con miles de jóvenes. No es verdad que los jóvenes
sean pasivos. Los jóvenes llevan dentro una mecha de entusiasmo que, cuando
alguien se la enciende, explota. Esos jóvenes siempre me hacían la misma
pregunta: «Profesor, yo amo el latín y el griego, me gusta la literatura, pero
mis padres me dicen que eso no tiene salida profesional y que es mejor que
estudie una ingeniería, informática, medicina, porque así encontraré más
fácilmente trabajo». Pues bien, lo que yo les respondo siempre es: «Chavales,
no os inscribáis en la universidad pensando en el trabajo, elegid aquello que
os apasiona». Porque si uno elige una disciplina porque le apasiona será tan
bueno en ella que encontrará trabajo. Y al revés: si uno estudia una carrera
que no le apasiona pensando sólo en su salida profesional, puede que el día de
mañana gane mucho dinero pero no será feliz. Si a mí alguien me ofreciera ir a
trabajar a una empresa a cambio de 100.000 euros al mes, no iría. No cambiaría
jamás de trabajo, porque para mí lo que hago es un placer, una pasión, mi
vocación, y eso es impagable.
Si la
cultura nos hace mejores personas, ¿por qué no invierten los gobiernos en
educación?
Porque al poder no le gusta que sus
ciudadanos sean autónomos y cultos. Porque cuando se forma a personas cultas y
autónomas se está formando a los futuros herejes, a los futuros contestatarios,
a gente que te dirá «no». Los gobiernos prefieren formar a consumidores
pasivos, y eso es justo lo que forma la escuela de hoy: chavales que en cuanto
sale el iPhone 5 se mueren por tenerlo y a los que la felicidad les dura seis
meses, porque luego sale el iPhone 6 y si no lo tienes eres un infeliz. Los
gobiernos se han movilizado por ejemplo para proteger los pozos petrolíferos de
Irak, pero no para proteger los monumentos de Palmira, en Siria. Es algo
vergonzoso. Si se destruye un pozo de petróleo sólo hay que reconstruirlo, pero
una obra de arte no se puede reconstruir, es irremplazable. Las obras de arte
son únicas e irreproducibles. Si alguien destruye Las Meninas, por ejemplo,
nadie podrá rehacerlas. Ni siquiera el propio Velázquez si viviera. Haría otras
Meninas, pero nunca las que conocemos. Pero a los gobiernos no les importa nada
que las cosas únicas e irreproducibles que son patrimonio de la humanidad se
pierdan, y sin embargo se dedican a salvar pozos de petróleo que se pueden
reconstruir. Así es la estupidez que nos domina.
Los
gobiernos se escudan en que no hay dinero y en que se ven obligados a recortar
sus gastos en cultura y educación...
Es mentira, hay dinero. No conozco
los datos de España, pero no creo que sean muy distintos de los de Italia. En
Italia la corrupción nos cuesta 70.000 millones de euros al año, la evasión
fiscal nos sale por 120.000 millones de euros al año. ¿Se imagina lo que se
podría hacer con 190.000 millones de euros al año? Podríamos resolver infinidad
de problemas: destinar muchísimo más dinero a escuelas y universidades, ayudar
a los enfermos graves que hoy son abandonados y, sobre todo, podríamos dar a
los desempleados una vida digna. Amartya Sen, premio Nobel de Economía, pone
siempre el ejemplo de Kerala: era el Estado más pobre de la India y el Gobierno
realizó allí gigantescas inversiones en sanidad y en educación. Hoy, la renta
per cápita más alta de la India se encuentra allí, en Kerala. Si se invierte en
las dos cosas que construyen la dignidad del hombre, el derecho a la sanidad y
el derecho al conocimiento, la sociedad crece. El problema hoy es que quien
crece y se enriquece no es la sociedad, sino Amazon y Google. Estamos frente a
un capitalismo rapaz que quiere ganarlo todo y deprisa. Los clásicos, como por
ejemplo Séneca, nos enseñan sin embargo que la verdadera felicidad está en los
grandes valores que uno abraza, y que no precisan riqueza: la amistad, el amor,
la honestidad, la solidaridad...
Usted
sostiene que la cultura nos humaniza y nos libra de la barbarie. Sin embargo,
muchos dirigentes nazis eran cultos y ya ve usted lo que hicieron...
Sí, se trata de un viejo debate que
mantengo desde hace años con mi amigo Georg Steiner. Es verdad que muchos nazis
eran personas cultas, no hay duda... La cultura es como el amor: uno puede
ofrecer amor a otro, pero no por eso se verá correspondido. Pero si se ofrece
amor y la otra persona también te ama, entonces se toca el cielo. La cultura es
una posibilidad, es una ocasión, y hay quien la aprovecha y quien no. Si no
existiera cultura, la barbarie sería 100, 1.000 veces peor. La cultura es una
forma de resistencia contra la barbarie. La única forma de hacer a la humanidad
más humana es a través de la cultura, yo no veo otra vía.
El
resurgimiento de los populismos y de los nacionalismos que estamos viviendo,
¿se puede deber en parte a que hemos dado la espalda a los clásicos?
Por supuesto, no tengo ninguna duda.
El vómito de populismos al que asistimos tiene que ver con la falta de cultura.
El regreso del racismo, del antisemitismo o del nazismo tiene que ver con todo
eso, y es muy peligroso. Cuando escucho, por ejemplo, todo ese discurso de que
hay que cerrar las fronteras y alzar los muros, no puedo evitar recordar un
cuento maravilloso de Borges titulado La muralla y los libros. Es un relato
sobre un emperador chino que construyó la Gran Muralla pero que al mismo tiempo
quemaba los libros. De manera profética, Borges entendió que quienes destruyen
la memoria quemando bibliotecas son los mismos que levantan muros. Y estamos
viendo hacerse realidad esa profecía en Estados Unidos con la locura de un
presidente que quiere levantar muros en la frontera con México y cerrar su país
a cal y canto, porque no sabe nada de la historia de EEUU, porque no es
consciente de que ese es un país de inmigrantes que está hecho de la suma de
todos.
¿Y en
Cataluña? ¿Qué está pasando?
Yo amo Cataluña, es un lugar
maravilloso y tengo allí grandes amigos. El catalán es un pueblo de una gran
cultura, yo hace tiempo que me enamoré de Ausiàs March y de los grandes
escritores catalanes. Pero lo que les digo con afecto a mis amigos catalanes es
que defender tu cultura y tu lengua es una cosa legítima, pero no significa
cerrarte en tu propia identidad, al contrario. Apreciar tu propia lengua y
cultura te debe llevar a apreciar la multiplicidad de lenguas y culturas, sin
crear rencores ni conflictos de identidad. Pero me parece que no sólo hay un
nacionalismo catalán, sino también un nacionalismo español que también es un
error. A mí no me gusta nada de nada la política de Rajoy, porque es una
política muy de derechas que no entiende estas cosas de las que le estoy
hablando. Y creo que la izquierda catalana le ha hecho el juego a Rajoy, le ha
reforzado. Cataluña no debe alzar barreras y crear fronteras con España. Lo que
debemos hacer es lo contrario: abolir las fronteras existentes entre España y
Francia, entre Italia y Austria, unirnos todos los pueblos europeos.
¿Le viene a
la cabeza algún clásico para explicar la cuestión de la identidad?
Sobre el problema de la identidad,
Plutarco cuenta un mito precioso, el mito de la nave de Teseo. Teseo es el gran
héroe ateniense que se enfrenta al minotauro y lo mata. Cuando regresa a
Atenas, la nave de Teseo se atraca en el puerto y se convierte en el símbolo de
esa victoria. Pero, con el pasar de los años, parte de la madera de la nave se
pudre y es sustituida por otra. Hasta que llega un momento en el que la madera
de toda la nave ha sido reemplazada. Esa nave ¿continúa siendo la nave de Teseo
o ya no? Claro que es la nave de Teseo, por supuesto que lo es. Porque la
identidad no es algo estático, es algo dinámico que se construye añadiendo
madera nueva a la madera vieja. Giordano Bruno decía que para el verdadero
filósofo, cualquier terrero es patria. La patria es el lugar donde uno puede
escribir, leer y pensar en libertad. Yo no creo en la identidad, no creo en las
raíces. Los hombres no somos como los árboles, no tenemos raíces, tenemos
piernas y podemos caminar.
viernes, 18 de agosto de 2017
miércoles, 7 de junio de 2017
Sobre la risa... de algún modo
Sacado de un epitafio que no deja de tener su retranca según nos dejó escrito Demócrito en su Antología. Lo dejo transcrito en griego y en latín para quien lo quiera y pueda disfrutar:
῏Ην ἄρα Δημοκρίτοιο γέλως τόδε, καὶ τάχα λέξει·
„Οὐκ ἔλεγον γελόων· ‚Πάντα πέλουσι γέλως’;
καὶ γὰρ ἐγὼ σοφίην μετ’ ἀπείρονα καὶ στίχα βίβλων
τοσσατίων κεῖμαι νέρθε τάφοιο γέλως.”
Democriti risus nempe hoc erat puto dicet,
Non dixi hoc ridens, omnia ridicula.
Qui tantum sapui, qui tanta volumina scripsi
Librorum, risus nunc ego sum tumuli.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Biblioteca de Umberto Eco
Se podrá disfrutar en Bolonia. Al parecer estimó que podía ser difrutada así durante los próximos 90 años. Es su biblioteca personal, que te...
-
Una relación de los peronajes de la novela, sacado de la editorial Bompiani en una página por ahí perdida de internet. Un simple cut...
-
Aristóteles nos ha proporcionado una categorización lógica de 4 tipos de carácter (ëtica a Nicómaco). Dejando de lado los tipos extremos, el...
-
Según la propia tradición de los helenos, fue Tales el primer investigador de la naturaleza, y fue notablemente famoso al lograr predecir un...



