jueves, 3 de marzo de 2011

Los dos ríos


Los 2 ríos son el rasgo más destacado de la zona. Ambos nacen en los montes de Armenia y rápidamente toman un curso distinto:

- El Tigris fluye con rapidez hacia el este y volver más tarde hacia el el sureste, paralelo a los Zagros y vadeando ciudades como Nínive, Calah y Asur, las 3 capitales sucesivas del imperio asirio. Luego se adentra en la llanura que comienza un poco antes de llegar a Samarra hasta alcanzar Opis y Seleucia (la última capital de Babilonia). Río abajo su curso varió mucho durante el período histórico e impidió asentamientos estables en sus márgenes. En el período antiguo desembocaba en el Golfo Pérsico de forma directa. Sus afluentes provienen de las montañas orientales: el Hoser, que fluye por delante de Nínive, el Gran Zab o Zab Superior, cerca de calah, el Pequeño Zab o Zab Inferior, el Adhem y otros 2, el Diyala y el Duweirig.

- El curso del Éufrates sale de las montañas hacia el el suroeste hasta llegar a un punto a apenas 150 Km del Mediterráneo, y luego se desvía hacia el sur formando una amplia curva. Pasada Carquemish recibe los afluentes Balih y Habur en su lado izquierdo. Alcanza la llanura aluvial un poco más abajo de Hit y desde aquí hasta la desembocadura su curso está plagado de antiguas ciudades. Es menos caudaloso que el Tigris y su corriente más lenta, por lo que es más navegable aguas arriba.

Ambos ríos tienen inundaciones anuales de importancia vital, pero diferente de la conocidísimas de Egipto. Las lluvias de otoño provocan crecidas en invierno y primavera, con un punto más alto de las aguas al derretirse las nieves de las montañas de Armenia. Los valles se inundan en abril y mayo, con cierto retraso del Éufrates con respecto al Tigris. El agua desciende en junio y los niveles más bajos son en septiembre y octubre. Esto supone una coordinación poco adecuada para la agricultura de los cereales. En Mesopotamia la inundación llega tarde en el ciclo estacional, así que son imprescindibles diques para proteger los campos verdes de la inundación.

Además, la inundación con retraso supone un proceso de salinización de la tierra, ya que el calor evapora el agua. La salinización progresiva del suelo irrigado reduce la producción y motiva un traslado de la población. Además, el limo suspendido en el río es menos fértil que el del Nilo, y eso implica que no sólo llega tarde para el cultivo, sino que es además pernicioso para el mantenimiento de los diques, a los que suele atascar con facilidad.

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