lunes, 20 de febrero de 2012

10 razones por las que ser médico hoy en día no mola

Es verdad, ser médico tiene sus ventajas, pero si lo miramos de una manera un poco diferente, quizá lo de haberme pasado 6 años de dura carrera, opositar al MIR y chuparme 4 años de especialidad no sea tan interesante después de todo:

10 – La mayoría de tus logros, son invisibles: Pocas veces oirás:  “Sólo queríamos que supieras que todo marcha de maravilla”. La realidad es que la gente sólo te habla para decirte que algo anda mal. Todo lo que tu hagas nunca será visto por los pacientes y sus familias. Sólo se darán cuenta cuando algo sale mal y te hablan para que lo arregles. O te amenazan con denuncias por negligencias, que hoy día hay mucho abogadillo suelto.

9 – Cada conversación que tengas, será casi la misma: Cuando un amigo te presenta como médico (ya ni te digo como psiquiatra) la típica respuesta siempre será, “Tengo una pregunta sobre medicina…” O cuando le explicas a alguien como tratar una memez sobre salud, esta persona no será capaz de retener la información y estarás condenado a explicarle las cosas una y otra vez de por vida. Por no hablar de las expresiones sobre la poca sensibilidad que tienes si hablas de temas dramáticos con intención humorística o simplemente sin darle la importancia lacrimógena que se supone que debes tener: "Hablas de enfermedades, pero sólo hay enfermos... No tienes una concepción holística de la naturaleza humana... Todo lo reduces a la química y la biología, pero somos personas..." O cualquier otra frase lapidaria y bien estúpida del mismo calibre que me hacen encasillar al inerfecto en la categoría de "ignorable y/o ajusticiable".

8 – Eres un experto en medicina de cualquier producto que acabe de salir, ¿o no?: Todo médico que se precie se ve por lo regular en situaciones en donde alguien le pide un consejo sobre algún medicamento, proceso quirúrgico o artículo nuevo de narices que ha salido en el telediario:  Te traje esto (publicidad/folleto/recorte de revista/abstract) para que te lo mires y me des tu opinión. ¿Tú qué opinas?” Vamos, que como eres médico TIENES que saber de todo porque con el título te dan la capacidad osmótica cerebral para estar al día de todos los procedimeintos que se dan a cada hora en cualquier rincón del mundo. De cualquier forma la persona que hace esta pregunta confía en ti más que en su propio juicio (pobre, si supiera...), de tal forma que sólo buscan sentirse seguros. Y al final se meten en lo que sea, en terapias de esas que añaden la palabra "cuántica" en algún punto, toman las pastillitas esas que le recomendó la vecina o una verdulera, compran agua con harina a precio de oro (homeopatía), se hacen masajear los chakras, se fuman vete a saber qué hierbas, en fin, que las cosas esas no hacían lo que ellos querían, y entonces serás tema de discusión y crítica. Deformando la realidad haciendo ver que les recomendaste lo que en el fondo abominas y que sólo por educación no criticaste como se merecía, por evitar discusiones absurdas e innecesarias.

7 – Tu talento forzosamente estará siempre devaluado: Habida cuenta de la proliferación de magufos con lenguaje pseudomédico, mercachifles varios con terapias ultraeficaces hechas con cristalitos de colores, a que hoy día cualquier merluzo con internet te vacila con lenguaje técnico abstruso y a series de médicos que proliferan como setas, siempre tus opiniones son seriamente puestas en duda por un mequetrefe cualquiera con conexión en iphone o que se vió el último capítulo de "House". Total, sólo tengo 15 años de experiencia clínica, es normal que deba constantemente dar pruebas de mi conocimiento y justificarme ante cualquier memo que aprendió a leer con dificultades y que ve la TV algo más de lo recomendable.

6 – No se te permite tener un momento de paz:  Un médico es tan susceptible a que lo molesten o interrumpan que raramente encuentra una oportunidad para trabajar en sus propios problemas. Esto es porque:

1. Los Pacientes (o sus familias) nunca duermen. Son como zombies perpétuos.
2. Los problemas de los pacientes no piden hora.
3. Cada problema toma su tiempo para ser diagnosticado. Y tratado.
4. Un médico decente solo puede dedicarle su atención total a un solo problema a la vez.
5. Cada paciente cree que su problema necesita atención inmediata.

De forma consecuente, como soy médico debo renunciar a mi vida privada y dedicar 24 horas del día y 7 días a la semana a pensar en cómo resolver los problemas de salud de toda la planta de agudos, mientras al mismo tiempo hacer malabares con los problemas de los demás. So pena de ser considerado como poco menos que un egoísta atómico insensible a los problemas de los pacientes. Eso me obliga a renunciar a oportunidades que me ayudarán a sacar adelante mis propios problemas para atender los de otro, porque en cualquier momento, cualquier día, es legal y obligado ser interrumpido por quien sea que quiera hacer de su problema un problema también de su médico. Es curioso que esto hace que un paciente no pueda entender porqué me cabreo cuando viene a urgencias a las 04:00 h de la madrugada (con lo ricamente que estaba yo durmiendo a estas horas en que las personas decentes están durmiendo) a explicarme que no puede dormir, o que desde hace 1 año le duele la espalda y esa es la mejor hora que pensó podría consultar sin otros pacientes que le obligasen a hacer una incómoda cola (anécdotas reales de mis guardias de antaño en las que me entraron pensamientos homicidas por fortuna bien reprimidos, no sin esfuerzo).

5 – La gente te pide milagros: Muchas veces no soy médico, sino una especie de ente sobrenatural y todopoderoso, y debo responder como tal aunque la petición de los pacientes contradiga los principios básicos de la biología y hasta las leyes elementales de la física y la química. Y si no lo logras, serás sometido a escarnio y vituperio por cualquier pelagatos armado de una lengua mordaz: Pues vaya mierda de ciencia esta la tuya que no puedes resolver un problemilla de nada (llamemos a este "problemilla de nada" VIH, glioblastoma multiforme o cualquier otra enfermedad maligna e incurable). Y siempre suele salir el listillo de turno que con las mondas de una patata y la orina de un gato te explica que él se curó de la peor de las enfermedades incurables dando a tu escepticismo la forma de una simple reacción de impotencia ("qué va a decir ese, que sólo es médico, escúchame a mí que tengo un título en el que escriben "universidad" con "H"). 

4 – Cualquier cosa que digas, hará sentir a los demás mal: Sigo sin entender que la gente no ve que hay un montón de divisiones entre la industria farmacéutica y “el médico". Vamos que sólo soy médico, que las pastillitas que receto no las doy para forrarme sino porque misteriosamente curan enfermedades que conozco y son tratables, y que no, por mucho que se empeñen, no tengo un sueldo de mierda a complementar con los sobornos de las farmacéuticas. Que si esas empresas se dedican a maldades varias para ganar muuuuucha pasta hay que desligarlo de mi actividad como profesional. Y si yo tengo más entendimiento sobre temas de salud en general y me preguntan, les voy a dar una respuesta. Si no les complace esta, no haber preguntado, leches, que si resulta que la homeopatía es una puta mierda pinchada en un palo y a ti te encanta pues no me preguntes a mí, que sólo logras que lo que te diga te haga sentir mal y ponerme yo después de mala gaita. Además, si un médico con tiempo y medios diagnósticos a su alcance te ha dicho una cosa, es muy perfectamente probable (y hasta aconsejable) que yo esté de acuerdo, y eso no significa que el corporativismo nos haga decir las mismas cosas como a loritos y que no te quiera decir la verdad por alguna increíble conspiración médica contra ti.

Esto nos lleva el siguiente punto:

3 – Posees responsabilidades ilimitadas: El médico tiene hacia el paciente un contrato en que se supone que ha de usar su entendimiento, ojo clínico y práctica médica para ayudarlo a resolver un problema MEDICO. Por lo tanto, de lo que tenga que ver con medicina, lo que quieras, pero si quieres hablar de relaciones entre personas pues habla con quien realmente tienes que hablar: CON ESAS PERSONAS. Soy médico. Y psiquiatra. Pero no padre, madre, hermano, primo, amigo ni ninguna cosa por el estilo, así que no me puedes pedir que te resuelva los problemas de tu vida. Porque es tu vida. ¿Verdad que yo no explico a los pacientes las discusiones que tengo con mis amigos? Pues a tu médico tampoco le interesan. Los consejos que te dé quizá serían más acertados si te los diera la persona en cuestión o algún amigo íntimo, porque sólo son consejos sobre tu persona y no figuran en los tratados de psiquiatría. Y por cierto, a los psiquiatras nos importa un carajo cómo sean las relaciones sexuales que tienes salvo que sean absolutamente patológicas y sean el problema a tratar. Así que, si te trato por una esquizofrenia, abstente de contarme pormenores sexuales que no vienen al caso y que pueden hasta horrorizarme y destruir mi propia líbido.

2 – Una vida de alienígena: Llega un momento en que la gente nada más le habla a “El médico" cuando necesitan algo. De hecho cuando “El Médico” se acerca a cualquier persona, esta se levanta y le comienza a explicar sus problemas. Es el equivalente de si te presentan a un panadero y le pides que te cueza una barra de medio, ahí en medio de la fiesta de cumpleaños de un conocido común. Que no ha de ser tan difícil entender que haya veces que uno pretenda alejarse para estar solo, porque tras 8 duras y largas horas de trabajo la gente no entiende que no quiero ni oír nada acerca de algo que tenga a ver con la medicina, y menos de sus problemas, pongamos, de estreñimiento y las lavativas que pueden haberle recetado. Que igual estaba tratando de cenar, caramba. Es por eso que “el médico" pueda preferir evitar acudir a eventos sociales para escapar de todo individuo que lo pudiera acosar para interrumpirlo con los mismos problemas de siempre. Y si encima eres psiquiatra, da por sentado que te van a mirar raro, pensando que puedes leerles la mente y aprovecharte de esta situación para poner en práctica tus prácticas necrofílicas ocultas, motivo por el que, a veces por suerte, la gente pueda llegar a evitarte. 

1 – No tienes identidad: Es una experiencia horrible cuando “el médico" se acerca a la puerta de su vecino con un plato con galletas navideñas solo para ver y oir como abre la puerta un niñomierden diciendo: “Mamá, el matasanos está aquí”. O el loquero, que puede ser peor. O que pasen a pedirte una receta o preguntarte acerca de la salud mental de cualquier famosillo de medio pelo al que probablemente ni siquiera conozco. Todo mi ser, mi persona, lo que siento y creo y puedo opinar está siemrpe supeditado a una profesión. No se puede evitar, me han dado un nombre y así me llamarán por siempre.

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