miércoles, 7 de enero de 2009

La Belleza en la Edad Media. Isidoro de Hispalis.


Creo que no traicionaremos el pensamiento medieval admitiendo cierto parentesco entre la belleza y el bien. Este parentesco estaría significado por el término “decor”, considerado en sí mismo expresa el bien, y en cuanto manifestado a la percepción expresa la belleza. Esta interpretación nos permite hablar de la belleza corporal para la Edad Media.

Según San Agustín se opone la utilidad objetiva al aspecto exterior. Así, las vísceras tienen una función necesaria, pero no están hechas para ser vistas. Y al contrario, el ombligo, que no sirve para nada, realza la armonía visible de los músculos del abdomen; Su belleza es puramente decorativa, mientras que la belleza de las manos y los ojos es a la vez funcional e independiente. También establece una teoría fisiológica de la belleza (en función de la armonía y equilibrio del organismo) y en función de la alimentación y del clima. Su concepto de la belleza corporal pone en pie de igualdad la suavidad de los colores y la armonía de las proporciones.

Isidoro considera la cualidad de la tez, de la piel, del aspecto superficial como elemento principal de la belleza:
- Respecto a los cabellos, la más bella cabellera es la castaña o rubia, como la de Absalón. Es la cabellera de fuego, cuyos bucles recuerdan a las llamas, emblema del Espíritu Santo.
- Los más bellos ojos son los glaucos, de iridiscencia multicolor y brillantes.
- La belleza del rostro deriva en primer lugar de la belleza general de la piel blanca, no pálida.
- También la belleza del rostro deriva de su valor expresivo. El semblante es la síntesis del hombre, el espejo del alma (Facies dicta ab effigie).

Se establece una distinción sutil entre la faz y el rostro. Faz significa el aspecto físico en que se resume la belleza del cuerpo. El rostro es la faz pero considerada como esplendor expresivo del alma. En el rostro los ojos son los órganos más bellos, no sólo por ser los más luminosos sino también por ser los más expresivos: Son los símbolos del espíritu, de la vida más alta del alma (el espíritu es la cima o el ojo del alma, luego es natural que se manifieste por lo más alto del cuerpo y por la mirada del rostro).

También la belleza se encuentra en la figura y las líneas, que transcribe con las proporciones del Arca de Noé. El Arca estaba hecha de maderos cúbicos, lignis quadratis, para simbolizar la perfección de los santos de que se compone la Iglesia. El hombre cuadrado (homo quadratus) es el símbolo de la virtud perfecta: Tirad un cubo como queráis y siempre caerá sólidamente estabilizado por su base. Pero continúa con los números y las proporciones: 10 y 6 son los números perfectos. 30 significa la duración de la vida mortal de Cristo, 300 la duración de la Antigua Ley, las edades del mundo (cada una prefigurada por 50). La era cristiana es el último período de la historia, introducida por el signo de la cruz, que es el signo del número 3. Así, el Arca es la expresión de la totalidad del tiempo.

Las proporciones, según lo explicado, se definen en función de 10 y 6. Tendemos a un hombre sobre su torso y tomamos como módulo la anchura de la pelvis y la altura de los muslos: La longitud total del cuerpo iguala 10 veces su espesor, y 6 su anchura. Que son las proporciones que encontramos en el Arca: 300 = (30 x 10) = (50 x 6). Es un canon estético basado en el 10 y el 6, como el de Lisipo es el 8 y el de Policleto el 7, pero buscando el valor alegórico de las proporciones:

3 es el primer número perfecto, porque tiene comienzo, medio y fin. Es el primer impar y emparenta con el principio de todos los números. Es el número de la Santísima Trinidad, a la que saluda el Hosanna proclamándole Dios 3 veces santo. Es el número consecutivo del Arca compuesta por 3 pisos, y multiplicado por 10 da la altura del Arca (300), por 100 da su longitud. Abraham fue visitado por 3 ángeles, Isaac cavó 3 pozos, Jacob metió 3 ramas en el agua, Jonás pasó 3 días en la ballena, Lázaro estuvo 3 días en el sepulcro, etc. Cristo pidió 3 veces que el cáliz se alejase de Ël, 3 veces se apartó de sus discípulos para ir a orar, fue 3 ve3ces renegado por Pedro, permaneció 3 días sepultado, se manifestó 3 veces a los Apóstoles. Hay 3 virtudes teologales, 3 frutos evangélicos, 3 lenguas sagradas, 3 sentidos escriturarios (histórico, moral, móstico). Hay 3 cosas alejadas de Dios: La medida, el espacio, el tiempo. Hay 3 partes en el alma como en la filosofía. Hay 3 clases de criaturas intelectuales (ángeles en el cielo, hombres sobre la tierra, demonios en el infierno). Hay 3 especies de sonido: vox, flatus, pulsus. Hay 3 continentes, 3 meses por estación, 3 épocas en la historia (antes de la Ley, bajo la Ley, después de la Ley).

4 es el segundo número perfecto. Engendra el 10 (= 1 + 2 + 3 + 4). No hablemos de las realidades bíblicas en que se manifiesta, desde los 4 ríos del Paraíso hasta las 4 bestias del Apocalipsis. Hay 4 partes sobre la tierra, y 4 puntos cardinales en el cielo. 4 se encuentra en los elementos, las estaciones, las cualidades fundamentales del cuerpo (calor, frío, húmedo y seco), las virtudes fundamentales del alma, los estadios de la evolución (nacimiento, crecimiento, madurez y declinación), las categorías de los animales (celestes, aéreos, acuáticos, terrestres), los 4 colores del arco iris, los 4 años necesarios antes del retorno del bisiesto, etc.

Se puede ir más lejos en las explicaciones. 12 es un número perfecto porque se reduce a 7 y a 16: a 7 porque 12 = 3 x 4, es decir, el producto de los 2 primeros números perfectos cuya suma da 7. A 16, cuadrado de 4, porque 16 = 1 + 2 + 3 + 4 + 6. Y 1 / 12 de 12 = 1; 1/6 = 2; ¼ = 3; 1/3 = 4; ½ = 6: tali ergo ratione plus Quam perfectus habetur. Y puede demostrarse que 144 simboliza el número de los elegidos, ya que 144 = 12 x 12. Etcétera.

Isidoro experimenta un placer estético especial en pasar de un orden de cosas a otro gracias al misterioso vínculo de los números: Las correspondencias armónicas tienen un profundo encanto para la fantasía y la ensoñación. Pero los otros elementos de la estética son quizá más “modernos” en su gusto por cuanto brilla, sentido de la línea y la proporción, la aparición del esplendor expresivo del rostro y la mirada, el gusto por los bellos tintes, signos de salud, el gozo profundo de todo lo que parece “conveniente” o adaptado a su fin intrínseco o exterior.

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