jueves, 25 de junio de 2009

Las Confesiones


Las Confesiones se redactan entre 397 y 398, cuando San agustín tiene 43 años. No es la obra de un viejo que rememora su pasado sino la mirada de un hombre maduro que mira hacia atrás en su vida, angustiado por el peso del pecado cometido años ha. Es una obra complicada y su contenido corresponde sólo de forma parcial a lo que se conoce hoy en día con este término. Así, los libros XII y XIII son un comentario alegórico sobre el Génesis. El libro XI trata del tiempo y expone su famosa teoría sobre la creación y el tiempo. El X es una reflexión sobre el hombre de 43 años que escribe la obra, sobre sus convicciones, sus sentimientos, su sensibilidad. Los elementos biográficos son poco numerosos y están interrumpidos por largas disgresiones, algo inusual para la narrativa moderna. Este género literario tiene pocos antecedentes, como enla literatura de memoria en Roma, de res gestae, destacando Sila, Varrón o Cicerón. Este tipo de obras se daba en exclusiva en hombres de edad madura que se dedicaron a la vida pública. Para análisis del pensamiento íntimo sólo encontramos breves reflexiones de filósofos, como las del emperador Marco Aurelio. Algunos escritores cristianos habían intentado explicar los motivos que los habían llevado a convertirse, como san Hilario en sus primeras páginas sobre la Trinidad, o Gregorio Nacianceno que compuso un poema sobre su vida. Estos intentos tenían como objetivo una especie de justificación teológica y no suponían un relato vivo como el de Agustín. Su originalidad aquí es importante. Las Confesiones responden a un sentimiento de humildad. Agustín confiesa faltas pasadas y errores de juventud, por “miedo a que alguien lo estimara por encima de lo que en realidad era”. Este aspecto lo confirma su biógrafo y amigo Possidio. Es el resultado de una larga meditación teológica. En los años que preceden a la obra medita fundamentalmente sobre la gracia divina. Acaba de convencerse de que, sin la ayuda divina, la libertad humana deriva inevitablemente en mal. Su vida, relata, es ejemplo de esto porque sin mérito por su parte, Dios lo ha apartado del mal camino, y por tanto ha de proclamar la gracia que a recibido. El verbo confiteri expresa en su significado ese deseo de exaltación y de reconocimiento. Y este es el sentido fundamental de la obra que la traducción oculta bajo el de las confesiones. Así se explican largas plegarias y las disgresiones sobre el esplendor de la obra divina., algo que raramente puede comprender un lector de nuestro tiempo. Esta obra tuvo un enorme éxito, que Agustín mismo recuerda en las Retractaciones: “Sé que mis Confesiones han gustado y gustan mucho a numerosos hermanos”. Apenas hay relatos de conversiones que en mayor o menor grado no se hagan eco de San Agustín.

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