jueves, 25 de febrero de 2010

El sistema de Aristóteles

Aún a riesgo de hacerme pesado, debo hacer un post más sobre este hombre, pues sus escritos y pensamiento jugaron un importante papel en la formación y desarrollo de la filosofía. Partiendo de Platón, desarrolló diversas cuestiones alrededor de las que giró gran parte de la discusión filosófica medieval. En su pensamiento existen correspondencias con casi todos los elementos del sistema de Platón, pero en sí ambos filósosfos son diametralmente diferentes. Para comenzar, Aristóteles niega la separación entre Forma y mundo físico (salvo en una excepción), estructura y materia son 2 partes de todo objeto físico que se complementan mutuamente y se relacionan en tanto que constituyen lo actual y lo potencial. La materia posee la potencialidad de adoptar formas y nunca existe sin las formas de los elementos. Y una combinación de materia y forma tiene la capacidad de adoptar otra forma cuando interviene algo que ya posee la forma en cuestión. Así, toda materia capz, en potencia, de desarrollarse hasta adquirir una forma nueva es llevada a hacerlo solamente por algo que posee, en acto, esa forma. La causa siempre se parece a su efecto, y al revés, un efecto sólo es provocado por algo que ya posee la estructura que el efecto va a mostrar.

Este principio fundamental de causalidadse aplica en 2 sentidos:

  1. Se atiene completamente a la máxima Ex nihilo nihil fuit, nada surge de la nada. Un sustrato material preexistente es la base del cambio físico: Las alteraciones de cualidad, variaciones de tamaño, movimiento en el espacio y la misma generación y corrupción de las cosas necesitan una materia. Pero también es cierto que las formas que la materia va a adoptar han de derivarse de seres que ya poseen tales formas. Aristóteles distingue 2 actualidades en los seres orgánicos: La forma y la operación (esta es posterior a la forma).
  2. Desarrolla su pensamiento conforme a diversos modelos de explicación o analogías mediante las cuales dota de inteligibilidad a los procesos naturales. Una de las más importantes es la analogía del artista que crea algo con algún material: La forma que le da preexiste en su mente, y la naturaleza actúa de forma similar, con las causas actuando sobre sus efectos repitiendo incesantemente los mismos modelos.
La posibilidad de una deidad creadora no parece ser sugerida en sus escritos, con una estabilidad en la naturaleza que deriva del principio de causalidad y de la unión inseparable de materia y forma. Si la materia nunca existe sin una forma, si las formas sólo son las características estáticas y dinámicas de la materia, y si un material adopta una forma debido a la acción de un agente material que ya posee tal forma, entonces no puede haber creación ni forma primera de ningún tipo. Por tanto, el mundo y los movimientos que tienen lugar en él son eternos y Aristóteles debe buscar una explicación para el origen del mundo. Aunque no haya un comienzo de las cosas en el tiempo, la serie de casusas que actúan simultáneamente debe tener una primera no causada, un motor no movido que no puede tener ninguna potencialidad y ha de ser una forma libre de materia. Todo trata de asemejarse a la Causa Primera (o Primer Motor) tanto como su naturaleza se lo permita, y los seres animados tratan de reproducrise para dar inmortalidad (eternidad) a su propia especie. Dios sería ese Primer Motor en el mundo medieval. El universo según Aristóteles es un sistema cerrado y finito de sustancias celestes y terrenas, en eterno movimiento y cambiando según su deseo de imitar a Dios, la Forma Pura y Primer Motor.

En su teoría del conocimiento hay un claro rechazo a la separación platónica de las Formas y el mundo físico. Entonces, si las estructuras que delimitan la naturaleza y las actividades de las cosas no son independientes de estas, se puede elaborar una ciencia del mundo físico. Con unas facultades adecuadas, el conocimiento del mundo físico y de las naturalezas que lo constituyen es perfectamente posible: Cuando los órganos sensibles reciben influencias externas, las percepciones se retienen por medio de la memoria, y los recuerdos de esta pueden ser unificados de manera que las formas de las cosas externas se estabilicen en la consciencia. El intelecto humano tiene un aspecto pasivo y uno activo. Este puede separar las formas de aquello concreto a lo que están vinculadas y concebir así la forma de los objetos sin la parte material de estos. La materia no es inteligible directamente, pues no puede ser duplicada en la consciencia. Puesto que el intelecto puede abstraer las formas y retener (pasivo) las formas en sí mismo, no hay necesidad de recurrir a una doctrina de la reminiscencia y de la preexistencia del alma.

El alma es una forma o primera actualidad del cuerpo orgánico, y no sobrevive sin este. Sin embargo, no está exento de un cierto platonismo. Al fin y al cabo Platón fue su maestro, y se puede llegar a creer que Aristóteles piensa que la facultad de pensar de pende de una parte del alma que sobrevive al cuerpo. Según esto, Dios, o un ser que es forma pura, es l aparte eterna y separable del alma por medi ode la cual el hombre piensa. El ser humano alcanzaría así su perfección y objetivo ético en la vida teórica, en la contemplación del mundo y su Causa Última. Ningún escrito suyo lo explcita, pero los pensadores del medioevo prefirieron interpretarlo así.

El conocimiento último al que conducen la abstracción y la inducción es el de las premisas básicas de la ciencia, la última etapa de la investigación. Partimos de lo que es más evidente para nosotros por percepción, y si la investigación científica se completa, llegamos a lo que se conoce mejor por sí mismo. Por consiguiente, el proceso de descubrir es una regresión, comenzando con masas confusas en la percepción sensible, aplicando después un análisis, para llegar a sus elementos constitutivos y a sus causas. La estructura científica completa se expone entonces en silogismos que dan las razones de los hechos revelados por la experiencia sensible. Al descubrimeinto se llega mediante la experiencia, la inducción y la dialéctica, mientras que la exposición razonada de las causas de las cosas se realiza por medio de la demostración. "Demostración" para Aristóteles es un argumento válido cuyas premisas son verdaderas, necesarias y mejor conocidas que la conclusión.

En cuanto al Universo, lo dota de una distribución jerárquica. El mundo es un sistema cerrado de cuerpos celestes que se mueven alrededor de un punto fijo, la Tierra. Los acontecimientos que se suceden en la parte celeste se ajustan a principios necesarios, sin excepción, pero nuestro conocimiento de ellos es inexacto al hallarse demasiado lejos de nosotros. Los acontecimientos de debajo de la Luna, es decir, el ambiente inmediato de la Tierra o sobre esta, son algo variables y sin regularidad absoluta, pero como están más cerca de nosotros los conocemos mejor. Así, podemos conocer las leyes que rigen el comportamiento de las sustancias terrenas observando lo que éstas tienen en común. Según él, los acontecimientos de la parte suprahumana del universo están determinados por la necesidad, mientras que en el reino sublunar existe un principio de contingencia. Aristóteles aceptaba la concepción de las esferas homocéntricas. En el centro del universo se halla la Tierra, inmóvil y rodeada por capas de agua, aire y fuego. Los cuerpos celestes están contenidos en esferas concéntricas alrededor de la Tierra y se mueven conforme al movimiento de estas esferas. La Luna, el Sol, los planetas y las estrellas fijas están hechos de un quinto elemento que no sufre ningún cambio salvo la locomoción. La esfera más exterior contiene las estrellas fijas, y más allá del unicverso no hay nada, ni siquiera espacio vacío, aunqeu afirma que dentro de él el espacio está lleno de cierta materia (por tanto, de no vacío).

Por tanto, el universo es una jerarquía que comienza con los elementos, cuyos movimientos naturales les llevan hacia abajo (agua y tierra) y hacia arriba (aire y fuego). Luego vienen las mezclas de estos elementos, y luego los organismos (plantas y animales). Los movimientos de las esferas celestes se deben a las sustancias espirituales que son sus motores, y tienen su causa final en el deseo de estas sustancias de parecerse lo más posible al Primer Motor. No clarifica si existe sólo un primer motor, o muchos, pero en la Edad Media era evidente que se interpretaría en una única dirección de monoteísmo. Esta concepción del universo sufrió muchas variaciones en la Edad Media, pero sus rasgos generales estaban totalmente aceptados.

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