viernes, 19 de febrero de 2010

Nada nuevo bajo el sol...


Siempre encuentro coincidencias curiosas leyendo directamente a los autores, peculiaridades que relacionan a unos con otros y libros que hablan de libros que hablan de libros... Muchas veces resultaq útil para los diagnósticos.

Pero a veces me encuentro cosas curiosas que me hacen cuestionar mi propia red de conocimiento al ver que algo que creía una novedad en la historia del pensamiento dista de ser realmente novedosa, y se puede tirar muy atrás en el tiempo su creación. Y claro, adjudicar a otro un descubrimiento genial del que era tan sólo un genial publicista. En el caso de hoy, la curiosidad me lleva a situar en mis queridos medievales el tan famoso "pienso, luego existo" de mi otro también querido René Descartes.

La historia poco conocida de cogito ergo sum.

Y me remontaré primero a Agustín de Numidia. Para los más avispados, sí, se trata del santo. Parece que estaba el hombre algo interesado en refutar una corriente filosófica conocida como escepticismo. Estos filósofos sostenían que el conocimiento obtenido por la experiencia sensible está equivocado, ya que los datos engañosos de los sentidos no se diferencian en absoluto de lso que sí son fiables, como pasa por ejemplo en las ilusiones. Dieron después un paso más y consideraron que el razonamiento es igualmente tan poco fiable como la sensación. Así pues, inferir mediante la sensación la existencia de cosas no perceptibles (como por ejemplo la existencia de los dioses) es un método muy cuestionable, ya que tanto los datos como los principios de inferencia son dudosos.

San Agustín señaló las inconsistencias internas de esta gente al exponer 3 tipos de proposiciones que son invulnerables a estos razonamientos:

- La existencia de la persona.
- Las verdades de las matemáticas.
- Los principios de la conducta moral.

Agustín ya considera cierto que las sensaciones de un mundo en constante cambio sólo puedan proporcionar un conocimiento que es sólo creencia u opinión (sorprendente que esto parezca criticable para alguien que específicamente dice que "cree para poder comprender", enfatizando que es mejor la fe que la razón, pero en fin...). Pero por contra deja claro que la experiencia interna de uno mismo y las verdades de los números resisten toda crítica. La certidumbre de esto proporciona, dice, una prueba de que existe Dios y desarrollar así su sistema filosófico. Porque, y esto se lo he de reconocer, desarrolla muy bien el argumento: Si soy engañado, entonces existo y estoy seguro de mi propia existencia. Estoy vivo y lo comprendo, y veo lo absurdo de negar mi existencia. Los escépticos me dirán que mi experiencia sensible me ha engañado, pero esto no sería posible si yo no existiera. Si sé o creo que estoy engañado, entonces existo y sé que existo, lo cual demuestra que existo, que vivo y que comprendo.

Así, de un "yo existo" Agustín llega a desubrir a Dios y sus obras, de forma similar a como Descartes utilizó esto mismo como piedra angular de su sistema filosófico. Pero cabe pensar que no fuera Descartes demasiado original, y que se inspirase libremente en San Agustín. Y si quiero ser más inquisitivo, tal vez lo viera en algún otro autor medieval, como Avicena, que también lo utilizó. O incluso podemos inferir un argumento muy similar en el Teeteto de Platón y en varios pasajes de Plotino (Enéadas).

En fin, que no hay nada nuevo bajo el sol.

No hay comentarios:

Barcelona

Siguiendo a Perich. Hay días en que no se puede tener más razón...