jueves, 23 de junio de 2011

La filosofía jónica: Tales


Mucha gente piensa en la filosofía de una manera muy graciosa: Un sujeto, tirando a viejo, vestido a la antigua y en la posición de pensar tan popularizada por la dichosa estatua de Rodin. Pero la filosofía no nació en un despacho roñoso lleno de polvo sino en Mileto, uno de los mercados más populosos del mundo antiguo. Allí diferentes pueblos de la Oikumene acudían para intercambiar mercancías. Y, obviamente, ideas. Los más antiguos pensadores conocidos no fueron sabios alejados del mundo, sino hombres curiosos, abiertos al mundo, y con actividades cercanas a la política.

El primero de estos en ser reconocido como filósofo fue Tales, con su conocidísimo "apellido" de MIleto. Tales veía en el agua el principio del ser. No ha de entenderse con esto que todo lo que existe procede del agua, sino que la verdadera sustancia de todas las cosas es el agua. Esta idea es de notoria audacia, comprensible en un mundo antiguo, casi arcaico, en el que el hombre estaba en íntimo contacto con la naturaleza y veía que nada sobrevive sin agua. Pero lo importante es este primer intento de concebir la como una unidad la multiplicidas de seres, reduciéndolo a un principio unitario. También dedicó su tiempo a los cuerpos "suspendidos" (meterora) en el aire: Los astros. Con lo que llegó a saber sobre el cielo, asombró a sus compatriotas al prever el eclipse de sol del 28 de mayo de 585 (antes de Cristo) con 1 año de antelación. Su explicación del fenómeno era algo más errónea con respecto al actual conocimiento, pues imaginaba a la Tierra como un disco flotando en el agua, pero sí interpretó bien que era la luna quien se interponía delante del sol. Con la ayuda de los períodos del cómputo astronómico babilonio llamados saros, que había aprendido en Egipto en sus viajes, pudo calcular el fenómeno con antelación. Se atisba así un primer pensamiento científico, pues excluía la necesidad de un dios arbitrario.

A Tales se le atribuye también la precisión de la dirección Norte de la Osa Menor y algunos teoremas geométricos que le permitían medir desde la costa a qué distancia estaba un barco visible en el mar. También se dice que midió la altura de las pirámides sobre la base de la observación de que a determinada hora los objetos tienen la misma altura que las sombras que proyectan. Y parece que en la trágica campaña del rey Creso de Lidia contra Persia facilitó el paso del río Halys haciéndolo desviar por un canal. Su visión política tampoco fue mala: Recomendó a las ciudades jonias que establecieran una federación política con centro en Teos.

Tales aúna este espíritu de la sabiduría griega que junta la teoría con la práctica.

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