miércoles, 10 de octubre de 2012

Los tiempos se repiten

Pongo un texto de Salustio (Gaius Salustius Crispus), un historiador romano que se lamentaba del declive de sus contemporáneos desde tiempos de virtud hasta el lamentable estado que se asocia con las corrupciones y degradaciones del mundo romano. Evidentemente no se pasa de golpe de un estado a otro, pero en estos tiempos que corren, bastantes similitudes se me aparecen entre las quejas de Salustio y lo que veo en la tan cacareada degradación de nuestra propia clase política. Pasará, como en aquel entonces, y tantas otras veces en la historia, que alguien comience a pensar que "hace falta un hombre" para arreglarlo todo. Y pasará que otros también lo creerán, y llegará uno que hará buenos a todos los inútiles mastuerzos de ahora, pero ya no habrá remedio. 

Dejo sin más el texto de Salustio, en "Conjuración de Catilina", 10:

La fortuna comenzó a correr por todas partes, desordenada, y creando en todas partes una gran confusión. La paz y la riqueza (cosas que,por otra parte, son deseables) fueron una causa de sufrimiento opresivo para aquellos que habían soportado facilmente el trabajo duro y los acontecimientos tanto inciertos como duros. Por ese motivo fue en aumento la codicia primero de dinero, y luego de poder, y esas fueron las materias primas de todos los males. Porque la avaricia superó a la buena fe, la honradez y todas las demás virtudes, y en lugar de ellas se aprendió la arrogancia, la crueldad, el olvido de los dioses y la idea de que todo estaba en venta. La ambición interesada forzó a muchos hombres a volverse falsos, a tener una cosa encerrada en su corazón y poner otra en la punta de su lengua, a considerar a sus amigos y a sus enemigos no tomando de base los hechos, sino las ventajas, y a poner buena cara, en lugar de tener buen carácter. Esas cosas al principio aumentaron gradualmente, y se castigaron de forma ocasional, pero cuando el contagio se extendió como la peste, el estado cambió: Lo que había sido el mejor y más justo de los imperios se convirtió en uno cruel e insoportable.

Se ha de entender que el problema es que el mundo en que vivían gentes cultas como Salustio se les hacía insoportable. Y no entendían que la tradicional honradez de los antiguos romanos se hubiera convertido en poco menos que un estercolero, Así que trataron de entenderlo en términos de moralidad personal, en la desviación de los rectos principios de sus antepasados. Y darle la culpa a la riqueza no era, digamoslo claro, una mala idea (si dejamos aparte defectos estructurales, la propia naturaleza humana, presiones externas y esa dichosa tendencia primate a la autocracia...). No podían entenderlo, y escogieron culpar a las riquezas. Pero se ha de reconocer que si se pilla el texto así, a 2 pies, uno no deja de ver sorprendentes parecidos con este puñetero sistema electoral actual en el que la sensación es que me piden que escoja al menos inútil para que me mande a la porra con decisiones y ocurrencias pero con poder para imponérmelas. Quizá, como Salustio, se tenga que buscar refugio en la cultura para retirarse de este mundo que tanto disgusta.


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