lunes, 1 de octubre de 2012

El latín no es una lengua tan muerta

Las clases de latín han sido vistas como una cosa moribunda durante mucho tiempo. Mis propios amigos la consideran una lengua muerta, algo que no sirve para nada. Y casi puedo decir que se burlan de mi gusto por una lengua que nadie habla fuera de círculos eruditos, pero que a mí me encanta y me permite leer libros antiguos directamente. Caramba, si hasta mis equipos del supermanager llevan nombres en latín. Y la gente me mira raro cuando digo que estudio latín en horas muertas (no muchas, he de reconocerlo...). Pero, en Alemania, uno de cada tres estudiantes aprende esta lengua. ¿Está el latín más vivo que nunca? ¿Es Alemania una excepción?

Una de las cualidades que distingue al Johanneum de otros centros de enseñanza en Hamburgo es el valor que allí se le da a las lenguas antiguas. Eso y el hecho de que el colegio sea uno de los más rancios de la ciudad hanseática, atrae a muchas personas en busca de una educación elitista para sus hijos. Anna Schünemann, profesora de idiomas en el Johanneum, contempla ese fenómeno con algo de aprensión, sugiriendo que el latín es mucho más que un ornamento exótico para la hoja de vida de los estudiantes.

Ella procura que sus clases de latín sean más entretenidas que las que ella recibió en su juventud, para contagiar a sus alumnos el placer de hablar esa lengua. No obstante, Schünemann confiesa que sólo decidió aprender latín porque abundaban los puestos de trabajo para los profesores de esa cátedra. Y ella quería ser docente a como diera lugar. Al parecer, ese es un motivo que lleva a muchos bachilleres a estudiar latín en las universidades. Desde hace siete años, esa tendencia va en aumento.

Una lengua lógica

Quienes estudian latín en las escuelas superiores lo hacen voluntariamente. En las escuelas, la historia es diferente. “Mi mamá quería que yo aprendiera latín”, dice Rubén entre risas; sus compañeros lo secundan con una sonrisa cómplice. Rubén hubiera preferido estudiar italiano; su amiga Carla cuenta que aprender inglés es más divertido que aprender latín. Markus subraya que, aunque esa lengua antigua no les va a servir de mucho en el futuro, sirve para aprender a pensar claramente.

“El latín es un idioma muy lógico”, explica Markus y muchos de quienes recomiendan aprender ese idioma argumentan como este quinceañero. En Alemania, la consciencia del valor y la utilidad del latín parece ir recuperando terreno, al contrario de lo que ocurre en los países vecinos. Aparte de Austria, todas las demás naciones de la Unión Europea han reducido la presencia del latín en sus planes de estudio. Los italianos y los franceses casi nunca se ven confrontados con la raíz románica de sus lenguas nacionales.

Claudia Schindler de la alma máter de Hamburgo cita un estudio de la Universidad Humboldt de Berlín según el cual las clases de la lengua latina facultan a los estudiantes para aprender otros idiomas, no solamente porque ella es la madre de otras lenguas, sino también porque permite analizar cómo funcionan los lenguajes en general. Sin embargo, aún en territorio germano, sería exagerado decir que el latín está más vivo que nunca. En las universidades se tiene claro que, fuera del precinto académico, el latín casi no se usa.


Dedicado a Barnabas.

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