martes, 6 de septiembre de 2011

Gilgamesh

Pongo aquí el inicio del primer poema conocido de la historia, la Epopeya de Gilgamesh.

Mi intención es guardarla aquí para tenerla a mano en alguna ocasión, y que cualquiera que quiera la disfrute.

No deja de ser una excelente obra que disfrutar.

Aquel que vio todo [hasta los confine]s de la tierra, 
[Que todas las cosa]s experimentó, 
[conside]ró todo. 
[...] juntamente [...], [...] de sabiduría, 
que todas las cosas.[..].
Lo [o]culto vio, [desveló] lo velado. 
Informó antes del Diluvio, 
Llevó a cabo un largo viaje, cansado y [derren]gado. 
Todo su afán grabó en una estela de piedra. 
De la terraplenada Uruk el muro construyó, 
Del reverenciado Eannal, el santuario puro. 
¡Contempla su muralla exterior, cuya cornisa es como el cobre! 
¡Mira la muralla interior, que nada iguala! 
¡Advierte su umbral, que de antiguo viene! 
Acércate a Eanna, la morada de Istar, 
Que ni un rey futuro, ni un hombre, puede igualar. 
Levántate y anda por los muros de Uruk, 
Inspecciona la terraza de la base, examina sus ladrillos: 
¿No es obra de ladrillo quemado? 
¿No echaron sus cimientos los Siete [Sabios]?

Una traducción más sencilla:

Voy a presentar al mundo
A aquel que todo lo ha visto,
Ha conocido la tierra entera,
Penetrando todas las cosas,
Y en derredor explorando
Todo lo que está oculto.
Excelente en sabiduría,
Todo lo abarcó con la mirada:
Contempló los secretos,
descubrió los misterios.

Y entonces Gilgamesh llega a Uruk. Y empieza la epopeya.

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