martes, 20 de septiembre de 2011

Más sobre Hipócrates

En la medicina antigua destacaban la traumatología y la cirugía con gran prestigio sobre las demás especialidades. La psiquiatría, invento moderno donde los haya, era evidente que formaba parte de algo más inmaterial que la reparación de unos huesos o que algo más necesario, dada la incertidumbre de los tiempos y lo habitual de las guerras, la curación de heridas. Ah, la guerra siempre por encima de la lírica y la filosofía... Así, un médico insigne no podía dejar de escribir un tratado sobre ellas: "Acerca de las fracturas de los huesos" y "Acerca de la reducción de las luxaciones" (o de la articulación de los miembros). Son sus escritos quirúrgicos.

En el arte médico era de obligado conocimiento saber cómo devolver un miembro desarticulado con una "correcta intervención" a su situación natural. A la "recta naturaleza". Por eso dice su autor que su doctrina acerca de los métodos de curación se establece como "una ley justa" , evidenciando un concepto de lo recto o adecuado (en propiedad, justo) tarsladado de forma sistemática a la naturaleza. Y la actividad del hombre sólo es justa cuando sigue las huellas de la naturaleza.

A los libros ya comentados en esta u otras entradas atribuidos con casi total seguridad a Hipócrates debemos añadir una buena parte de la colección de los Aforismos. El más conocido de ellos es el de "la vida es corta, pero la ciencia (tecné, el arte) es larga", que ha pasado a la historia con el adagio latino ars longa, vita brevis. Es una frase a considerar porque por primera vez en al historia se considera la ciencia como algo suprapersonal, algo que rebasa el breve lapso de vida de un hombre, una unidad en cuya construcción trabajan generaciones enteras en constante ampliación del conocimiento y corrección de errores. 





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