miércoles, 7 de octubre de 2009

Viaje al Danubio: Magris sobre Krems



Las 2 ciudades contiguas Krems y Stein, divididas o unidas, según la vieja frase, sólo por esa "y", son famosas por su vino y por la pintura barroco-popular de Schmidt (el llamado "Schmidt de Krems"); Antaño bulliciosos centros del comercio fluvial, han sido completamente arrinconadas por los siglos XIX y XX, por el progreso y la industrialización. Ahora constituyen un paisaje silencioso de callejuelas en pendiente vacías, de balconcitos que sobresalen y se asoman sobre palzoletas adormiladas, escalinatas ocultas que desembocan sobre selvas de techos, hoteles cerrados y arcadas desiertas. Todo calla, minúsculo y muerto; En los patios sólo se oye caer la lluvia, ténue y discreta.
Krems, cuyo esplendor exaltaba en 1153 el geógrafo árabe Idrisi, que superaba, en su opinión, al de Viena, se parece hoy a Vineta, la ciudad sumergida bajo las aguas, entre cuyas calles sumergidas en el mar la leyenda afirma que alguien con ropajes antiguos pasea por ella. Cuando un transeunte asoma por las callejas o sale de un portal, resulta inevitable pensar en aquellas pinturas o tapices de las leyendas, de las cuales, a una hora mágica, las figuras salen y descienden a la vida. [...]
Existe una inmovilidad mortuoria, que parece encadenar a cada cual a la copia de sí mismo. Se siente el placer de abandonarse a este letárgico olvido, pero también una nostalgia de la fuga y una impaciencia de la metamorfosis; El deseo de ser el piloto del Danubio de la homónima novela de Verne, en la cual el señor Jaeger, alias Karl Dragoch, policía húngaro, confunde a Ilia Brusch, alias Serge Ladko, con el jefe de la banda de los piratas del río, Ivan Striga (el cual se hace pasar por Ladko), y es asu vez tomado por él.

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